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Es esperanzador, pareciera que un alto tribunal defiende las más básicas libertades de supervivencia y convivencia; pero podría haber trampa.
Que nadie se fíe.
El actual Caudillo del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, en connivencia con sus ministros, altos funcionarios y caciques autonómicos, podrían crear un decreto para fulminar la sentencia del Tribunal Supremo.
Incluso, se podría pensar que lo que ha sentenciado el tribunal, es solo una mascarilla de maquillaje para dar un aire democrático al actual régimen dictatorial sin más recorrido que un spot publicitario.
Así que idea y titular, es lo acertado, lo correcto, lo decente; pero todo indica que el golpe de estado fascista que robó toda libertad básica usando un coronavirus, no permitirá semejante tipo de libertades y si ha de eliminar al Tribunal Supremo, lo hará. El decreto que impide respirar decentemente sin bozal, no es ninguna broma; sigue vigente.
Esto es una república bananera y tras año y medio de vivir acosados policial, militar y políticamente por un cártel fascista, nada indica que esta sentencia sea motivo de euforia.

La sociedad no se ha polarizado políticamente, todos votan a la misma mierda, solo eligen la retórica de los timadores que pretenden gobernar y el “me gusta” al tuit que más les emociona, siempre y cuando no exceda de las cuatro palabras y lleve foto o dibujito.
El coronavirus ha puesto de manifiesto, como jamás había ocurrido, a los dos bandos humanos que existen desde tiempos inmemoriales:

Mansos y creadores.
Esclavos y luchadores.
Crédulos y soñadores.
Mediocres y únicos.
Mezquinos y nobles.
Cobardes y despreocupados.
Rumiantes y carnívoros.
Indignos y humanos.
Reproductores y folladores.

Todos los que comienzan por mayúscula son de un bando. Los de los adjetivos en minúscula o segunda columna son el otro bando.
El bando de las mayúsculas es invencible, está formado por tantos millones de reses que los del segundo bando, el de las minúsculas, no tienen oportunidad alguna; morirán asfixiados por la mezquindad y la mediocridad.
Los del primer bando, el de las mayúsculas, gozarán de vacuna y un pasaporte veterinario sanitario. A los del segundo bando les importa una mierda morir de gripe o de cáncer; hacen lo que deben aunque se deban convertir en los proscritos de una sociedad farisea; no nacieron para comer forraje frente al culo de otra vaca en fila india.
Los del primer bando se subirán al camión que los llevará al matadero con pancartas que dirán “Todo irá bien”.
Los del segundo bando deberán ser abatidos a tiros porque no subirán al puto camión.
El bando indigno ganará, eso lo saben los dignos. Saben que hay exterminio contra el individuo, que la masa borreguil odia no ser como ellos y si se elimina lo envidiado, pasa desapercibida la propia mediocridad
La sociedad de los borregos se ha extendido como un hongo por todo el planeta (la globalización ha culminado), un hongo que exhibe su pasaporte veterinario sanitario que certifica su imbecilidad y mansedumbre, el pinchazo de una vacuna y su respiración pobre y sucia de un bozal formado por capas de cobardía e ignorancia en el hocico.
Ha llegado el fin de la especie humana, lo que quedará en breve, es solo una mutación amorfa y sin identidad de lo que era.

Iconoclasta

Pues más parece que hablan de una especie de oráculo antiguo, eso de buscar cosas en la mierda de un animal. La escatología elevada a grado de ciencia, sobre todo con murciélagos de por medio, tan vampiros ellos; puede crear muchos adeptos al llegar a la conclusión de que algo de verdad hay en el mito de la maldad diabólica de estos bichos.
Estamos ante los nuevos brujos o chamanes de la era de las redes sociales y el timo del coronavirus.
Acabarán exterminando a los murciélagos; y los mosquitos a ellos, por idiotas.

Claro que no, hay que montar un despacho con cuatro ordenadores, dos secretarias y el bedel para vacunar a una res. Y luego la gestión de la carta verde veterinaria, o como graciosamente lo llaman los europeos: pasaporte covid.
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus va a tener que cuadriplicar la nómina de funcionarios a costa de los millones de parados, unos pocos trabajadores y pensionistas que deberán regalar al régimen fascista nuevo y normal, el noventa por ciento de lo que cobran para vacunar a todos los cabestros españoles.
Muchos de los vacunados se van a morir de hambre.
Margaritas a los cerdos.

O es una verdad o una mentira de la prensa del fascismo español para poder seguir cortando libertad con total impunidad, encarcelando a la gente y obligándola a respirar mierda a través del bozal.
Si es verdad, la vacuna se la pueden pinchar en el blanco de los ojos los enfermeros, los médicos, el caudillo, sus caciques y sus ministros. Que la disfruten, so putas.
¿Para qué cojones sirve una vacuna que no vacuna?
¿De verdad que políticos, prensa y sanitarios son tan subnormales? A ver si Hitler iba a tener razón con practicar la eugenesia en algunos grupos sociales, sobre todo los privilegiados de mierda.
Es que me dan unos disgustos… Ser inteligente es lo menos relajante que te puede ocurrir en estos tiempos de estafas y coronavirus decretados.

Está bien, no puede ser más cara la tontería que viajar a La Luna o soñar con llegar vivos a Marte.
Son cosas que pueden hacer con el dinero que no se destina a la pobreza, banalidades propias de quienes más que trabajar, cobran por pasarlo lo mejor posible con el mínimo esfuerzo.
Ciertamente, donde nació el arribista y lameculos de reyes, el tal Colón, me importa lo mismo que el rabo de la vaca si está limpio, sucio o si sigue o no pegado a su culo.

Como la prensa española ya se ha inventado todas las noticias o mentiras posibles desde la instauración del nuevo y normal fascismo chino en España, en lugar de noticias escriben efemérides, recordatorios de lo que todo el mundo sabe.
Desde el primer día que el nuevo y normal fascismo español decretó epidemia y su prisión para la ciudadanía, se sabía que estaban asesinando a mucha gente por negarles tratamiento y atención médica.
Y aún hoy día continúa igual, solo que mueren menos, como es lógico. Si el fascismo español no decreta otra cosa, los muertos no resucitan y por lo tanto no pueden volver a morir, en definitiva: cuantos menos quedan, menos mueren.
Son cosas que hay que decir, porque algunas (muchísimas, asaz) gentes que tienen problemas de comprensión de lectura, se les puede escapar este detalle. Y más ante la confusión que provoca año y medio de mentiras constantes de la prensa española.
No es noticia, es pura cháchara para llenar página.

Con la boca pequeña, con un hilo de voz, el fascismo dice que si tienes suficiente fuerza para realizar una actividad física, si tus pulmones están fuertes y ejercitados; no es necesario usar mascarilla en espacios abiertos. Porque simplemente puedes combatir el coronavirus, y tal vez, ni siquiera contagiarte.
El coronavirus es el precio que ha pagado una sociedad sedentaria y estabulada, que se mueve de casa al coche, del coche al bar y de nuevo del bar al coche. Es pura enfermedad de la decadencia.
Llegados a este punto, lo malo no es el virus, lo malo es el ganado humano debilitado por una forma de vida perezosa y de un aburrido consumismo que se ha tomado como deber de fin de semana. Esos pulmones no pueden soportar una gripe.
Es el gran “secreto” del coronavirus.
El nuevo y normal fascismo surgido de la cobardía y el ansia de poder con el coronavirus, ha encarcelado (confinado, dicen los hipócritas fascistas paternalistas) a gente que no debía, asesinado ancianos y negado el tratamiento a enfermos graves por un pornográfico deseo de dominación y la misma ignorancia que la del pueblo que acosa, encarcela y arruina.
Nadie debería llevar mascarilla si no quiere, es básica la libertad de respirar; obligar a una pobre e insalubre respiración y a un confinamiento salvaje, son crímenes de lesa humanidad porque atentan contra la salud del individuo y su sustento. Lo que ha hecho el nuevo fascismo ha sido crimen, crimen nacido de la ignorancia, ambición y corrupción.
Han encarcelado y acosado a quien no debían porque conocen la envidia de sus mezquinos votantes. Como si fuera el puto rey Salomón, el nuevo y normal gobierno fascista español ha decretado mierda indiscriminadamente para todos y así de paso, sentirse Generalísimos, Caudillos; son unos hijoputas. Han dado gusto a los más miserables de la sociedad (mayoría votante): “¿Por qué él no lleva mascarilla y yo sí?”, se preguntan los cabestros cobardes con sus piojosos bozales bien ceñidos en los hocicos.
Los nuevos fascismos surgidos con y por el coronavirus, son una banda de criminales ignorantes, corruptos e imbéciles.
Y este tipo de gobierno debe ser masacrado. Es algo que destruir porque va la vida de mucha gente en ello. Y gente que vale la pena que respire decentemente, hijoputas cobardes.
Los que tengáis miedo, no os quitéis el bozal, a nadie le importa una mierda, nadie os envidia, gilipollas miserables.

Iconoclasta

No sé si los chinos habrán sido honrados con la causa de la muerte de los atletas, pero es que de China te puedes creer lo mismo que de la antigua URSS o del gobierno fascista español: nada.
La cuestión es que esas muertes en España, serían debidas al coronavirus: “¿Qué cojones frío? Aquí no hace frío”, diría el forense propiedad del nuevo y normal gobierno fascista español.
Y a etiquetar los pulgares de los pies con la Covid 19.

A veces aparento tranquilidad, pero que nadie se fie. Soy un experimentado y discreto misántropo. Y fumar es bueno, lo recomiendo a grandes y pequeños. Y si además lo combinan con licores, serán gente de pro y ciudad-anos de primera, en verdad os digo.