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Los burros buscan la sombra como los humanos o primates; excepto cuando estos últimos se frotan entre sí y aparean en grandes concentraciones en las playas, talmente como focas; pero sin ningún tipo de elegancia, alegría e interés.
Los burros tienen un sentido de la elegancia que los primates jamás conseguirán alcanzar.

En Telegramas de Iconoclasta.

Cantaba Serrat que de vez en cuando la vida toma un café con él. Que si está tan bonita que si bla, bla, bla…
Yo le tengo que arrancar a la puta vida un mal café.
Cosa que no me hace infeliz.
Los que no gozamos de suerte y amabilidades, derrochamos cojones.
El café, muy bueno. Así sí.

 

La mujer con gorra me saluda como otras veces con una sonrisa cordial y amable. No es especial, es usual, es educación.
Es guapa…
Su coleta cuelga juguetonamente sobre la nuca tras aparecer bajo la gorra, por eso sé que es pelirroja.
Intento devolver el saludo con igual cortesía, no estoy acostumbrado a hablar y carraspeo un poco. Me sale un “hola” amable; pero creo que no he conseguido dedicarle una sonrisa.
No importa demasiado este acto de urbanidad; pero si no tienes ninguna esclavitud que hacer, acabas pensando en banalidades porque no existe la sensación de pérdida de tiempo.
Si la mujer supiera lo que escribo y lo que pienso, no me saludaría con tanta simpatía. Epicuro dijo: Vive oculto.
Es algo que he hecho desde mucho antes de saber que existía Epicuro y su frase. Desde pequeño sabía que debía callar lo que en mi cabeza hervía.
Si además de vivir oculto, consigues que todos crean que son más inteligentes que tú, el grado de anonimato y ocultación roza casi el prodigio de la transmutación del plomo en oro.
Soy un alquimista que nadie puede ver.
Observo durante una fracción de segundo a la guapa pelirroja, su sonrisa, su coleta nerviosa e inquieta y por último su culo.
Y vuelvo a mirar a los árboles, a las vacas que se ocultan en la sombras del bosque, a los corzos y las águilas cuando chillan desde lo alto y se lanzan entre los árboles para matar a su presa.
Cuando miro el reloj han pasado más de cuarenta y cinco minutos y sudo copiosa y relajadamente. Me arden los brazos por el sol y mi bicicleta respira relajadamente.
La pierna, su podredumbre y su tumor han perdido sensibilidad con tanta quietud, cosa que me preocupa un poco. Así que fumo.
Y concluyo entre bocanadas del narcótico y sedante humo, que no recuerdo, no tengo registros en mi memoria de haber empleado más de cinco segundos en observar detenidamente a un humano que no estuviera muy íntimamente cercano a mí, fuera adulto o cachorro.
Nací absolutamente impermeable a lo social.
Lo necesario para vivir en la piojosa ciudad y trabajar de mierda.
Nunca he podido comprender cómo he llegado a follar, enamorarme o ser padre.
Ahora que soy viejo, ni siquiera intento entenderme solo apunto un hecho.
Definitivamente, la pelirroja no me sonreiría con esa cordialidad si me conociera, si intuyera siquiera mi absoluta indiferencia a lo humano.
Me parece bien, porque no necesito sonrisas de nadie.
Tiene un bonito culo…
ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Ya puestos con volver al pasado: beber la leche cruda, no vacunar, ser vasallos de condes y señores feudales o bien, volver a rancios patriotismos; también podrían volver a limpiarse el culo con hojas o con los dedos mismos.
Decadentes y acomodados ciudadanos aburridos, tecleando cosas que no entienden… El aborto debería sistematizarse y subvencionarse a copago cero.
Me abandonaron aquí y volvieron a Alfa-Centauro con demasiada prisa-

En Telegramas de Iconoclasta.

Mueren por errores.
Y mueren sin que nadie lo sepa, sin que nadie lo sienta.
El bosque está sembrado de pequeñas y tiernas tragedias.
Que a veces piso sin ningún escrúpulo, con absoluta ausencia de piedad.
Mueren con sencillez, como si nada. Viven sin importarse a si mismos. Hacen lo que deben sin sueños de grandeza, inmortalidad y cobardías.
El secreto tal vez resida en que no son conscientes de que la vida es finita.
Y si lo saben son unos héroes.
No hay paraísos ni infiernos, no hay una vida eterna para ellos. No necesitan mentiras para cazar, comer y ser devorados. Ni una dispensa de edad para follar.
Esa absoluta despreocupación es mi vergüenza y fracaso como animal de este planeta.
Yo no debería escribir. Me debería limitar a morir sin ambiciones de trascender y no dejar mil inquietudes flotando en un limbo de papel que no irá a ninguna parte, cientos de miedos y dolores. Millones de frustraciones…
Si consiguiera que las palabras provocaran temibles hemorragias, escribiría tres veces más, más cantidad, más veloz.
Hay que guardar tiempo para follar.
La ardilla cae del árbol y el corzo se rompe una pata. Son falibles, cometen errores que les cuesta la vida.
No están protegidos por la Madre Naturaleza. Y en el mejor de los casos, si existiera semejante deidad, estarían sometidos a ella. Esclavizados a otro dios hipócrita y sodomita.
Si los dioses existen, también podría conseguir una felación de ellos. Que me la chupen… No soy un menesteroso, no es favor. El favor es para ellos para que sientan mi cremosa generosidad.
Ellos, los pequeños, los valientes, no rezan, Están libres de toda culpa y de cualquier tipo de escrúpulo que les impida equivocarse.
Sufren, se equivocan, se rompen y mueren. Y se pudren bajo el sol y la sombra.
Solitos y sin llantos de nadie.
La vida ni tiene, ni requiere un fin. Las células hacen su trabajo a todos los niveles.
Es todo tan sencillo que, la vida de una lagartija es una muestra de la indignidad que no ha podido superar la humanidad.
Te das cuenta en el silencio salvaje que como especie, como humano, eres ajeno a ese mutis atronador preñado de vida. Un error genético en el planeta.
Tal vez somos bacterias, una plaga.
Es solo retórica, no lo dudo, lo afirmo.
La teoría de la evolución carece de sentido aquí, en lo profundo. Pareciera que la vida en el planeta es aleatoriedad pura.
Hay animales perfectos y los hay que necesitan razones para vivir, que temen el paso del tiempo y el miedo a morir crece día a día aniquilando libertad y coraje.
Pobrecitos los animales pequeños y grandes, los mudos…
Son perfectos.
Mueren tan solos y a veces tan pequeños… Aunque no lo piensen, aunque no lo sepan. Yo soy la vergüenza que escribe y describe dolores que no son tales, miedos que solo son humanos.
Yo soy el odio que fuma con ojos terribles y lanza el humo al rostro humano.
El halcón se estrella veloz contra la tierra por un error milimétrico, tal vez una pluma se ha movido cuando no debía. Y un jabato se ahoga en un río que lo arrastra.
No. En la naturaleza no sobreviven los mejores, es mentira. Viven y mueren al azar. Sin que les importe cara o cruz.
Hay que caminar despacio y en silencio mirando la tierra que nos soporta, para saber de las tragedias que muestra entre la hierba y el polvo. Si miras al cielo solo ves gas y una libertad que solo es tu miedo a morir aquí en el suelo.
La libertad no existe, es la acción, es el movimiento. No es necesaria, es un invento, un premio inexistente para los humanos que se alimentan en la granja porque una vez firmaron un pacto de cobardía y comodidad.
Cuando el valor y el esfuerzo se cuestionan se crea la esclavitud, un tumor inoperable.
Yo vendí mi alma al diablo por un asomo de libertad y como primer pago, dejé que una pierna se pudriera. Soy un buen negociante.
Y no tengo alma, el diablo no es tan listo.
Los esclavos, encerrados y a salvo de la aleatoriedad de lo salvaje, jamás cometerán un error por saltar una roca, trepar un árbol o lanzarse tras una presa. Sus vidas son deprimentemente largas, por mucho que se engañen con filosofías ininteligibles y tecnocracias para dar importancia a una vida bacteriana que se hace plaga.
Se engañan y eternizan la mentira generación tras generación.
Hay que mirar la tierra y los pequeños y grandes cadáveres que en ella yacen pudriéndose todos los días.
Observa la aleatoriedad de la tragedia.
Fallará uno de tus órganos y la muerte llegará inevitable tras una vida esclava, tras una vida cobarde.
Morimos indignos. Pobres somos nosotros; no ellos, los pequeños.
Toda la tierra que puedas pisar y orinar debería ser tu territorio. Y cagar en las líneas imaginarias que otros cobardes trazaron para llamarlas fronteras, para contener a la plaga y cebarla hasta que reviente en la inmensa pocilga fabricada.
Nadie pide un gentilicio o un bautismo al nacer. Son marchamos en las orejas del ganado indigno y cobarde. Abúlico…
Hubo un tiempo en que la bestia humana vagaba, y en el momento que se asentó perdió sus privilegios de coraje y dignidad.
Algo se estropeó en una especie animal del planeta y las bestias, sin ser necesario, comenzaron a escribir su vergüenza en tediosos anales.
Yo no escribo anales, solo escribo y describo odios y frustraciones.
ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

En estos tiempos que se exige una exactitud paranoica en definiciones, adjetivación y formas. Ante tanto detallismo que nace del populismo ignorante, yo digo que lo más importante ahora es definir lo que realmente es una tragedia, acotar muy bien su definición y poner medios para que se cumpla esa exactitud.
Habitualmente, medios de comunicación e instituciones (sobre todo partidos políticos oportunistas y arribistas como “Jodemos”, “Pueblerinos” o “Juntos por el sexo”) califican de tragedia todo suceso que supere la media docena de muertos y algunos heridos, aunque sean casuales.
Hay que ser más exactos e investigar antes de decir mentiras alegremente.
Hay individuos que merecen morir, con lo cual el suceso en cuestión deja de ser tragedia, o al menos no tanto.
Por otra parte, en esta época de quisquillosas definiciones por puro esnobismo barato y facilón, de globalización, solidaridad indiscriminada y festiva, y uniformidad; con toda probabilidad unos cuantos muertos podrían ser clones entre sí (aunque varíe el color del pelo o el tamaño de los órganos genitales), con lo cual el título de “tragedia” no tendría sentido porque en realidad, esa treintena de cadáveres, serían solo un individuo repetido.
Y bueno, como he dicho, hay quien merece morir y su muerte podría considerarse una suerte. Así en lugar de la manifestación típica de duelo, podrían montar una fiesta tecno con algún DJ famosillo; si no se suicida, claro.
En definitiva, los gobiernos deberían crear un departamento de muertes colectivas e investigar la biografía de los muertos. Quien no tiene feis, tiene tuiter, o insta. Los que no, escriben comentarios al pie de las noticias de los periódicos que publican diariamente mentiras en la web y en el papel.
Ser jefe o responsable de tal departamento, sería tan sencillo y gratificante como “arrascarse” el culo.
Así, muchas de las llamadas “tragedias” pasarían a ser simples “eventualidades” que no crearían alarma y lágrimas estúpidas e hipócritas en el sucio tejido social. Además, no se estropearía el buen ritmo de los servicios des-informativos diarios que tanto me hacen reír.
Hay que romper ese tabú estúpido y generalista, religioso, hipócrita y populista que no respeta ni siquiera los muchísimos géneros que hay. Ese que dice que una muerte humana siempre es tragedia. Es más falso que una moneda del monopoly…
Me faltan muchos dedos para enumerar todas las muertes que no son o no serían tragedia, y eso que soy un macho completamente anodino. Imaginad si una hembra o macho notable, tuvieran que ser sinceros.
Sería como una tercera gran glaciación: la maravillosa y feliz extinción de una especie.
¡Venga, órale mojigatos! ¡Menos llanto!
No hay para tanto.
Tragedias…
A cualquier cosa le llaman tragedia, hijoputas…
ic666 firma
Iconoclasta

España es una mierda que apesta cada vez más. Es asfixiante que la gente no tenga trabajo ni otras inquietudes intelectuales más que, seguir a unos políticos ambiciosos de mierda.
Unos ingenuos decadentes lloran porque los autores del timo de la independencia de Cataluña están en el trullo.
Y un montón de serviles y analfabetos fascistas, se quejan y lamentan de que al maricón, asesino y retrasado mental de Franco, lo saquen (sus restos apestosos) de ese repugnante y paranoico monumento del Valle de los Caídos.
Hay lugares que piden a gritos una guerra que enseñe a los decadentes y bien acomodados ciudadanos lo que es el dolor y la verdadera preocupación.
La estupidez y la ingenuidad, con balas y hambre se pagan.
A mí me suda la polla lo que ocurra, solo quiero que cierren todos sus bocas de mierda de una puta vez, que no tenga que oír y ver esas cosas cada vez que enciendo la tele para ver una peli.
Los hay que tenemos cáncer y dolores crónicos y no vamos llorando y quejándonos como maricones, me cago en la Virgen.

No quisiera ser Dios para hacer el bien o impartir justicia y amor.
Ni siquiera para crear nada.
Solo quisiera ser Dios para ordenar que un padre mate a su hijo, que un hijo mate al padre y los hermanos se arranquen los ojos por mi sagrada voluntad.
Por el poder de mi divino mandato.
La máxima expresión de poder… Y babeo como Dios.
Decirle a mi hijo: “que te maten, que te maten entre dolores inimaginables”.
Leer la biblia estimula la imaginación, la ambición de poder y al igual que al “celoso y temible Yahvé”, una descontrolada erección.