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No soy tan permeable como otros a los tontos misterios de las cosas que no lo tienen. Y como no tengo que comprar ese cuadro, pues me la pela que la sonrisa tonta lo encarezca.
La famosa sonrisa de La Gioconda, que algunos dicen que si se mira en un determinado ángulo cuando la luna llena está en cuarto creciente, puedes ver que es una mueca de hastío. Y otros dicen que su sonrisa tiene un romántico misterio y les gustaría saber de qué coño se reía. O a quién le reía tan obscena y comedidamente.
Bien, pues el pintor le dijo a la modelo que sonriera y esta sonrió. Y lo hizo bien, porque si estaba hasta el coño de posar, su sonrisa fue bastante normal, sin dejar entrever su molestia. A la Gioconda solo se la puede acusar de amable y a Leonardo de pintor (y según una serie de televisión de Amazon, de maricón también).
Cuando las tonterías se quitan de en medio da gusto respirar ¿eh? Y además, no te da dolor de cabeza el “gran misterio”.
Y que conste que me gusta la imaginación, pero no para tamaña e insulsa vulgaridad.
Coño con la puta sonrisa…

No todo es malo en el cine en esta época de censura y doctrinas de la bondad, la solidaridad, la cobardía adulta y la obediencia de los cabestros.
También hay películas poco o nada interesantes.
Las películas ladrillo (son eternas y aburren un millón, tanto que no me apetece siquiera mentarlas porque ya hay carteles que recuerdan que se hicieron) me han provocado mucha humillación por todo ese dinero perdido en verlas.

Y no es por otra cosa el destacar sino, porque tienen a bien mucho pagar a la prensa mundial para que se los muestre como los grandes gurús del oscurantismo cultural de la chusma globalizada. Venden lujo como religión a los muertos de hambre y cobardes, consiguiendo así que la chusma entre en una especie de catarsis y piense: “Todos somos, Branson, todos somos felices”.

Y así la chusma, desde sus encarcelamientos y acosos por parte de sus nuevos y normales fascismos, encuentran momentos por los que sonreír y dejar de pensar en lo buenas que están sus hijas adolescentes, que tienen un buen polvo (demasiado tiempo encarcelados en casa todos en familia, siempre trae de la mano un divertido y coloquial incesto).

“Como sois pobres de mierda, ya me monto yo el avión para que podáis disfrutar como becerros viendo como floto”. Viene a decir el bicho.

No hay que olvidar que estos supermillonarios, son los mecenas de los grandes fascismos del coronavirus. Así; si fuerzan a que se encarcele y acose policialmente a toda la población, tienen el planeta para ellos solitos sin que nadie les moleste, a ellos y a sus esclavos comprados sin el sudor de su frente: los presidentes, ministros, diputados, jueces y reyes de los países de La Tierra.

El precio de una vida banal es una muerte también banal.
Incluso los que importan, en solo unos días ya son carne de charlas de fiestas de año en año.
Si has sido tan banal como un bostezo, ni siquiera darán pésames a los que vivos, tengan algo que ver contigo, con tu cadáver.
Y por favor… Cuida un poco tu agonía, porque no hay nada más aburrido que un muerto superficial que no acaba de morir y reúne a su alrededor a sus allegados para despedirse largamente, protagonizando su propia caricatura.
Normalmente, cuando mueres (a no ser que seas una imbécil y asquerosa celebridad de de yutup, tuiter o feisbuc) nadie pondrá una carita triste. Y menos aquella puta de la que eras cliente habitual y casi usurero, so puerco.
Si tienes contratado un buen funeral en tu seguro, pudiera ser que a la hora de tomar el tentempié que celebra tu muerte, alguien diga algunas palabras emotivas en tu recuerdo; pero seguro que será producto de la ebriedad.
Normalmente al morir no importas a mucha gente: un pequeño y tímido lamento y unas palabras mentirosas para el indiferente cadáver vestido de muñeco ventrílocuo, con la chaqueta cortada por la espalda. Y a seguir devorando canapés de merienda.
De hecho pondrán cara de estreñidos muchos menos de lo que piensas. La banalidad se paga con indiferencia y no con putos bitcoins de mierda.
Si no hay merienda o algo de picar para amenizar el funeral, tu cadáver y tu banalidad silbaréis impacientes hasta que os quemen u os metan en el nicho.
Pudiera ser que aún que estás vivo, pienses que lo peor es que de tu superficial vida no trascienda nada, ni siquiera por esa accidentalidad de una azarosa cadena de pensamientos que llega a evocar que alguien existió en algún momento de la película.
No sé si es bueno o malo ser banal; pero me lo tomaré como un asunto de elegancia: prefiero que me recuerden con asco que con indiferencia bostezante.
Habré aportado mi granito de arena sucio a este mundo de mierda.
Y como tengo más facilidad para ser desagradable que banal, mi muerte no dejará indiferente a mi gato.
De cualquier modo, todo lo que conocí en la ciudad, podría morir antes que yo por aplastamiento, cremación o disuelto en ácido sulfúrico y no se me elevaría un milímetro ninguna de mis cejas bien separadas y definidas, ni siquiera levemente por algún inopinado tic (por lo único que recuerdo que una tal Frida Kahlo existió y tascendió, es por su uniceja tan rústica, que siempre me deja bizco, es la razón de que me preocupe el asunto estético).
Además, cuando has conocido la muerte de alguien allegado a ti por segunda vez, el resto de muertes te dan el carisma de un forense aburrido que mastica con glotonería unos snacks crujientes de arroz inflado con los guantes sucios de mierda.
Pensándolo bien, no importa que seas banal o trascendente.
Los muertos se disipan en el aire en cuestión de segundos y no tienen oídos ni ojos y solo dejan un desagradable olor, por mucho que los hubieras querido cuando tenían color.
Si un día te masturbaste con la mano llena de excrementos y gritando como un cochino, ni siquiera generarás un pecado ominoso que pagar, ni para lo malo trascenderá nada de tu vida.
Morir es lo que es, peña. El único misterio reside en que hay tantos muertos acumulados en los anales de las historia cuyas almas no aparecen por ningún lado, que es absolutamente estúpido y patológico que la chusma siga creyendo en paraísos e infiernos. Ven que desapareces y siguen con su esperanza de mierda en que la muerte sea una renovación de tus vacunas caducadas. Una nueva vida tras la muerte.
¡Qué lelos!
Por ello, olvida los asuntos de la banalidad y la trascendencia. Antes de morir (si tienes suerte de morir lentamente por un cáncer o un hígado que se deshace y lo cagas cada día un poco), deja todo lo que puedas por hacer; pero sobre todo deja muchas cosas por pagar. Y esas cosas rómpelas para que no se puedan recuperar.
No trascenderás; pero morirás con la sonrisa más divertida y sincera que jamás hayas tenido.
Tanto filosofar de mierda, para acabar concluyendo lo de siempre, que se jodan los vivos cuando te mueres.
No me negaréis que no ha sido divertido, superficial pero con clase, este pequeño ensayo sobre banalidad y trascendencia.
No intentéis hacer estas cosas en vuestras casas si no sois adultos bien formados, u os deprimiréis.
Y bueno, cuando acudáis a un funeral, imprimid esto para amenizarlo. Ya veréis la visibilidad que conseguiréis, mucho mayor que la del cadáver.
Tal vez haya que volver a la moda de las fotos victorianas post mórtem, al menos trascendieron unos minutos más aquellos cadáveres, aunque tuvieran un gusto del carajo.
Aquella gente debía tener el cerebro podrido (lo vivos de las fotos digo).

Iconoclasta

Mi hijo y yo conocemos a uno de esos mediocres que no se quitan el bozal en todo el día, que están siempre recelosos de quien se les acerca, se encierra en su casa si teme haber tenido contacto con algún infectado por coronavirus… Y lo que es más divertido: ¡Está vacunado!
Y va el cabestro y da positivo por coronavirus. ¡Jajajajajajaja!
Mi hijo y yo no podemos parar de reír, es mucho más gracioso que escuchar o leer noticias de mierda.
Incluso, yo que soy abstemio, me voy a dar a la bebida para celebrarlo y continuar la juerga.
La justicia divina es muy cachonda.
Menos mal que además de cárcel, extorsión y ruina, a veces el coronavirus y sus fascistas nos traen algún buen chiste.
Se lo merece por mediocre aplaudidor y ciudadano ejemplar de mierda.
¡Me partoooooo…!
¡Muuuuu!
Cabestros…

Pareciera que el cielo ha exprimido unas naranjas al final de su jornada.
Bueno, todos tenemos nuestros caprichos y vicios.
A los que tengan virtudes, que les den por culo por beatos.
Putos santos…

Encontrar cosas buenas es una tarea ingrata e infructuosa. No soy negacionista (palabra muy de moda en la era del bozal y el pánico al resfriado del coronavirus), simplemente pragmático.
Digo que las cosas buenas aparecen por casualidad; muy distinto a la causalidad que solo trae cosas malas.
Si te empeñas en buscar cosas buenas, por mucha espiritualidad que le eches, te sentirás timado y luego mierda.
Que tú mismo te times, es lo peor que puede acontecer.
Los amores aparecen de improviso, cuando menos piensas en ello. Aunque yo preferiría una buena pluma o reloj de lujo.
No es solo por materialismo, es que inevitablemente el amor da dolor de cabeza y te pasas el día masturbándote para combatirlo. Si no te haces pajas no es amor, es amistad, es tu médico o, simplemente estás viendo una de esas películas españolas que necesita subtítulos, porque no saben pronunciar y no te enteras de lo que los actores rajan sin cesar. ¿Dónde fueron a parar las clases de dicción?
A pesar de ello, no puedo evitar caer en los dulces y mortificantes brazos (de mujer, no jodamos que hoy dan por hecho que todos los machos son maricas) del amor cuando toca por una absurda casualidad.
En el fondo soy un romántico. ¡Qué asco!

Iconoclasta

¿A qué precio se encuentra actualmente una cría humana, de pongamos, unos seis meses; vacunada con sus cinco dosis contra el coronavirus, el sarampión, la varicela, el tétanos, la polio y la tuberculosis. Sea de la raza que sea (aunque preferiblemente europea) y que tenga completas sus extremidades y operativo el cerebro? Y por supuesto, garantizada hasta el año o hasta que haya demostrado su capacidad para caminar por sí sola.
Sea cual sea, las crías humanas han triplicado su precio.
Deberían ir más baratas ya que gracias a la maniobra del coronavirus mundial, han muerto muchos progenitores y hay superávit de crías humanas.
Pero no es así, el tráfico de humanos (sobre todo crías) es como el mercado del oro, está siempre en alza. Comprar un humano da prestigio y exclusividad dado su precio si está sano y no se dedica al tráfico de órganos.
Lo que es seguro, es que a los compradores no les importará apenas nada, por su riqueza y natural corrupción, se pueden permitir todo tipo de gastos por muy costosos que sean.
Tras la compra los exhibirán en insta, tiktok, tuiter y feisbuc, cosa que provocará muchos “me gusta” y muy pronto el dispendio de la compra de la cría humana, quedará amortizada y los amos admirados por su poder, dinero y ternura que proporcionan al cachorrito.

Iconoclasta

¿Qué ocurre cuando sabes de memoria dónde está cada mancha de la pared? Hay conocimientos que humillan.
La vida es demasiado larga y corres el riesgo de convertirte en coral.
¿Sería valioso entonces? No lo creo, no creo en nada bueno que pueda ocurrir.
¿Por qué no se callan? Que dejen de hablar y reír sus banalidades.
Tengo un límite.
Y no suelo ejercitar la paciencia.
Hay días que agradecería morir y esos días no muero. Cuando agradezca vivir, moriré.
Con los demás no ocurre, solo me pasa a mí; y sinceramente, agradezco la exclusividad aunque me dé mierda.
Es que hay tanta vulgaridad… Se agradece también la muerte de los otros.
Me gusta mi nula capacidad para respetar y soportar al prójimo. Me hace algo menos humano, más digno a juzgar por lo que sé de la chusma.
Es más fácil no ver que no escuchar. Aunque tampoco hay mucha diferencia, porque si tienes los ojos cerrados al final los abres para conocer a los idiotas que hablan, para identificar con precisión a quién debes despreciar y así comenzar tu nueva lista del día de aciagos deseos.
También pienso que los filos están infra utilizados, deberían dedicarse a tareas más higiénicas.

Iconoclasta

¡Eh! No todas son esclavas, idiota.
Algunas son putas y a mucha honra. Y eligieron graciosamente, en lugar de ganar una mierda durante un día entero, ganar una mierda en tan solo una hora.
A ver si alguien se va a pensar que todas las putas viven mal y son esclavas de un chulo.
Además, a la vez que la abogacía, es el trabajo más descansado y con el que más dinero se gana empleando el mínimo tiempo. A los borrachos les hacen el trabajo en apenas medio minuto, imagina la pasta.
Llamarlas esclavas es desacreditar a las putas. Tanto hablar de tolerancia y la prensa trata a las putas como si fueran carne de matadero.