No la echan por las tetas. ¡Qué va!
Es que es un monstruo más feo que pegarle a una madre con un calcetín sucio a la puerta de una iglesia.
Es que incluso parece carnívoro. Sería muy embarazoso sentarse a su lado.
¿Y si luego viene el novio o la novia y resulta ser de su especie? Menudo viajecito…
Cada cual ha de ser consecuente con lo que hace y si se convierte en monstruosidad, es muy posible que tengan que ponerle un cártel en las tetas que diga: “Prohibido dar de comer al bicho”.
La ambición de notoriedad, la ambición desmedida, tiene estas cosas de rechazo sin más malicia. Las tetas serán grandes, pero el resultado es de puta pena.
Pobre mujer, está como un cencerro.

Y ahora que el Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del coronavirus y la guerra ruso-ucraniana, ha demostrado que su símbolo nazi (el bozal) ha conseguido no solo doblegar a la población hacia la cobardía y sumisión, sino también debilitar a la infancia y la juventud, sigue imponiendo su símbolo de poder (el bozal, mal llamado mascarilla) en los trabajadores de empresas de dueños simpatizantes con el estado nazi español y transportes públicos para que también los adultos trabajadores se enfermen y acaben siendo los más sumisos y serviles cabestros; y así cuando se reproduzcan, los hijos ya lleven el estigma del nazismo español, chino al fin y al cabo.

No les echó ningún pulso a los marroquíes. Simplemente atisbaron la maldad en su sonrisa y salieron por patas y llegaron a Italia nadando. Que allí el gobierno también es lo suyo de nazi; pero no da tanto miedo.

Incluso parece que se alimenta de cáscaras…

Igual que en la España de Franco, la censura trabajando a destajo, incluso deben tener un equipo de emergencia.
Y es que las mujeres no pueden enseñar el canalillo sin ser amonestadas, como en aquellos tiempos ahora tan cercanos en el que reinaba aquel Franco hijo de puta. Acabarán con velos y peinetas…
España está muerta y por ello huele a podrido, al cadáver del dictador resucitado tras la muerte de todas las libertades posibles.
¿Será necesario un estado de excepción y que la policía política (unos nuevos “grises”) viole la intimidad de los hogares para controlar qué cojones está viendo la chusma por la tele?

El Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus y la guerra de ruso-ucraniana, no pueden dejar de masturbarse continuamente y sin pudor ante todos; no pueden dejar de tocarse obscenamente por un segundo.
Cuando le metan el décimo jaco de la vacuna, seguro que levitará feliz y desnuda saltando por encima de un arcoíris junto a una piara de cerditos rosas con topos blancos.
Y el día que la vacuna vacune, montarán la fiesta del Orgullo Penitenciario Fascista Español.

El nazismo de China no cuenta en la competición de la instauración mundial del neonazismo con el coronavirus, porque China hace décadas que abrazó el nazismo y su política de libertad cero.
Sin embargo, Nueva Zelanda se ha erigido de facto en el primer estado absolutamente nazi. Y veremos como dicta los menús diarios a sus habitantes y les prohíbe comprar cualquier otro alimento que no sea el estipulado, basándose en la sanidad.
Es un nazismo más intrusivo y destructor que el hitleriano, porque en este tiempo, el estado nazi se mete en los hogares como una cucaracha decretando las más íntimas formas de vivir.
No sé si les saldrá bien, porque el nazismo tiene poco recorrido, y la chusma reacciona tarde; pero cuando lo hace, hay sangre y hay más gasto público en sanidad por las heridas de balas y armas blancas.
Estos nuevos nazis que han surgido de un trozo de mierda flotando en un caldo de coronavirus, carecen de formación humanística, no saben que una calada y una bocanada de libertad, bien vale un asesinato cuando estás cansado de que saqueen tu trabajo y tus libertades más íntimas y biológicas.
Nueva Zelanda, es ya la sede del Vaticano Sanitario Nazi Mundial, lo más sagrado del nazismo actual con diferencia de otros muchos lugares. Está muerta la libertad allá en el sur.
Desde marzo del 2020 la libertad es enfermedad es el lema mundial de los gobiernos que han instaurado el nazismo en sus falsas democracias; pero parece ser que en Nueva Zelanda y otros reinos fascistas, también va a ser enfermedad el simple hecho de pertenecer a la especie humana.
Al final esta cuestión de ilegalizar el tabaco es solo corrupción del estado fascista, el método infalible para crear otro tráfico ilegal con el que llenarse los bolsillos con sobornos y pagos de las mafias, una buena tajada para cada presidente, ministro y funcionario intermedio; una ayudita económica para los policías.
Los narco gobiernos como el de Nueva Zelanda, han florecido como hongos en las naranjas caídas del árbol en estos tiempos de ese resfriado instaurado por los neonazis o pseudo demócratas llamado covid.

No tardaremos en ver a presidentes de esas “democracias” de sanidad nazi occidentales, asesinados por la multitud.

Los africanos al leer esto, se mean de risa en sus desiertos.
Y estoy seguro de que si hicieran esos búnkeres la chusma española se daría bofetadas y se arañaría los ojos por meterse dentro a rozarse durante horas, como ovejas los unos con los otros para no sudar por el calor. Y cada cual llevaría su sillita de camping.
Y con el bozal bien calado en el hocico bovino.
Y luego encarcelamiento (confinamiento en jerga nazi) decretado por el estado de mierda en sus hogares para proteger su salud también de mierda.
Dada la imagen de mariconería de la vieja y deficiente población española que tienen los politicastros y jerarcas del nazismo español del coronavirus también deberían, a la entrada del búnker fresquito, proporcionar a cada habitante español maricón/a un pañal para contener sus excrementos y mantener un buen nivel de hedor en el recinto ovino.
La decadencia es absoluta, lo que interesa ahora, es que empiece la temporada del circo romano y echen personas a la arena para que las devoren los leones y los demás aplaudan enfervorecidos en las gradas.
Y si apretara más el calor y limpiara así los sobrantes humanos decadentes de demasiadas reproducciones innecesarias, mucho mejor. Porque sería un alivio al ecosistema y “a la calor” unas pocas de muertes. Bueno, está bien, unas muchas, hagamos las cosas bien.
Por último, para que todo sea perfecto, el Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus va a convocar cien mil plazas de funcionarios niñeras que, como testigos de jehová, visitarán los hogares españoles, para evangelizar a las familias en los dogmas del neonazismo, que aprendan a respirar, comer, cuando y donde follar; y por supuesto, asegurar de que eduquen a sus hijos (ya dijo una ministra española hace tiempo que los hijos en lo que a educación se refiere, pertenecen al estado, no a sus padres) conforme a los dogmas de mansedumbre y obediencia al régimen fascista español.
Y además de todo esto, el caudillo se colgará una medalla en el pecho como condecoración y reconocimiento a su lucha contra el paro con una nueva nómina de cien mil funcionarios cuidadosamente seleccionados con el dedo.

Lo de la guerra ruso-ucraniana es una mascarada para que China cree una nueva ruta de la seda, controlar el mercado mundial. Y mientras la guerra capta la atención, China va invadiendo y comprando pequeños países que serán de hecho, casetas de peaje para las mercancías que salgan para Occidente.
Y bueno, está claro que uno de los estados europeos que ha comprado China, es España. Misma forma fascista de gobierno, misma asfixia al pueblo, misma miseria del pueblo.

Al Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del coronavirus y la guerra ruso-ucraniana, la ruina económica de la población trabajadora por la inflación, y otras naderías como la escalofriante y obscena nómina de ministros y funcionarios que ha creado y que hunde la economía más rápido que el Titanic; se la suda.
Al Caudillo le importa que los niños de nuevo neonazismo español sean puros y los niños gordos son especialmente molestos porque enturbian la imagen de la raza ibérica pura.
Y es por ello, que va a aplicar más hambre a la población, para que los niños gordos no se ceben más, que es lo que importa en todo estado nazi.

Tengo miedo de que mis ojos se rompan como cuentas de cristal y que no haya sangre. Solo el ruido del viento a través de las cuencas vacías.
Tengo miedo de que el río fluya a lo alto y los peces, pobrecitos, mueran en el frío cosmos.
Me horroriza que el aire se convierta en agua y mis lágrimas no caigan rostro abajo.
Y edulcorar el café con vidrio en polvo.
Y cagar sangre.
No quisiera que los cadáveres no se pudrieran y los vendieran como ceniceros.
Tengo pánico a que mis palabras manchen de gris mis encías y los dientes crezcan hacia dentro.
Y que el sol se aproxime y evapore mi reloj que jura que aún vivo.
Está todo tan roto que mi pene es una flor que ha hecho afiladas raíces que me cuelgan sangrantes de la nariz.
Y por los ojos si tuviera.
No quiero que mi padre resucite y llore por la carne que no tiene y que le decepcione porque mis ojos no le sirven; se rompieron en algún momento de mi pensamiento…
Y que vea el río perderse en la nada cósmica y aniquiladora y no pueda lavar cálidamente sus huesos macilentos.
Pobre padre…
Pobre madre que sonreía tanto como para contagiarme y no quiero pensar en ella porque es infinito mi dolor si le borrara una sonrisa. Sería un hijo de puta si lo hiciera.
Es terrible temer tanto.
No quiero que el papel se haga arenas movedizas que se traguen mi alma que escribo.
Temo al amor que se transforma en un susurro que coagula el corazón con sus imposibilidades y lo único posible es el tormento. No quiero el corazón de piedra y toser arena entre llantos.
Temo que mi gato se convierta en ratón y se devore a si mismo y yo no pueda dejar de llorar por ello desde mis cuencas negras.
Tengo miedo al imán que no sé porque, solo atrae la miseria.
Temo que los forenses vuelen como super héroes con capas de acero inoxidable haciendo su trabajo en los vivos.
El universo es material de derribo, un roto infinito y los agujeros negros regurgitan los años tragados. Y la demencia se extiende por la nada.
Y nada cubre a nada.
Y los pedazos de dios flotan quejumbrosos ignorando que un día soñaron crear algo y no se acuerdan bien el qué. Solo son piedras flotantes con Alzheimer, y hay en su superficie una tristeza vítrea por la ausencia de la mentira piadosa que cuentan las madres a sus bebés cuando creen solo en ellas.
Madre es lo único que existe cuando se inicia la vida.
Cómo me quería, no puedo entender tanto amor a lo que soy.
No puedo…
Qué desolación.
Siento la pena infinita y el espanto por los peces que nadan en el cosmos con sus grandes pupilas congeladas en la indiferencia a su propia muerte. No se inmutan cuando las piedras los rompen haciéndolos pedazos.
Pobrecitos, tanto nacer para eso…
No puedo soportar la inexistencia de los petirrojos que observan mis pedazos formarse en el papel piando canoros en una rama verde como un lagarto.
Es pánico irracional que las hojas no existan y mi pensamiento sea solo la pesadilla corriendo por la sangre sucia de un yonqui no vivo, de un podrido en vida.
No quisiera lavar los huesos de mi padre cuando llore.
Ni los de mi madre cuando sonría como un sol.
Por favor… Deja de escribir.
Ya. Ya pasó, tranquilo.
No lo vuelvas a hacer.
No.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.