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Vamos a por una lección de aquel añorado Barrio Sésamo (Plaza Sésamo), sobre lo que hoy es correcto e incorrecto en estos tiempos de repugnante moralidad doctrinal festiva y pueril. Porque los idiotas celebran su propia imbecilidad con comuniones de tolerantes hostias con sabor a mierda.

Respecto a la censura, ahora se reaviva más que nunca, todos se sienten sacerdotes de la corrección de mierda, con sus cerebros repletos de heces.

Que mueran unos cuantos centenares de miles de seres humanos de la sociedad occidental es una depuración necesaria. En las endogámicas ciudades se han reproducido tantas veces los imbéciles que, ahora se encuentran en el poder, en todas las manifestaciones y en todas las fiestas de orgullos gays, de putas y de miedosos de leer violencia u oírla en canciones; tienen miedo los analfabetos que del libro salga un cuchillo que los hiera, o que el micro del cantante sea una pistola camuflada.

Le tienen un miedo enfermizo a la palabra.

Algunos “en su opinión” censuran con el afán de los puercos buscando trufas. Puedo comprender que, no se permita con dinero público mostrar arte de baja calidad, eso que no es arte, que es un engaño populista. Un timo como tantas formas de “arte” que buscan dinero fácil.
(Hay grupos musicales tan artísticamente malos que no deberían cobrar por actuar, cosa que es muy diferente a censurar, aunque muchos no entiendan lo que escribo)

Pero censurar por “opinión” y “moralidad”, es una acto de fascismo tan repugnante como lo fue la existencia del Tercer Reich.

Menos mal que nací a tiempo de conocerlo, que tuvo tiempo de nacer Hannibal Lecter y no lo mataron estos hijos de puta.

Y mientras tanto, censores y “correctistas buenistas” educan a sus hijos en la imbecilidad y cobardía. Sin que nadie muera…

Es necesaria una matanza global.

Es necesario colgar en una plaza pública a los putos censores y correctores de todo tipo.

La lección que todo niño no educado por unos padres idiotas, comprendería:

Lo incorrecto.

Con violencia le arrancó las bragas dejando marcas rojas en su cintura y muslos, a esas alturas, su coño estaba húmedo y ansiaba que la penetrara. Retiró las copas del sujetador y se pellizcó los pezones erizados, él tenía aferrada con el puño su polla dura, el glande palpitaba húmedo y brillante, amoratado de sangre.

Escupió en su coño y se la metió. Teresa lo llamaba hijo de puta con cada embestida, se corrió abrazada a su cuello, con el cálido semen rebosando por su coño, regando deliciosamente el esfínter.

La llamó puta y se rieron en la cama encendiendo un cigarrillo.

Lo correcto para los tarados.

Se bajó los calzoncillos con dificultad, su pene estaba erecto y su mente absolutamente enamorada. Ella se retiró el sujetador y sus enormes pechos al liberarse, parecían doblar su espalda, al respirar oscilaban voluptuosamente.

Se bajó el tanga y su pene de mujer apareció enorme, perfecto. Se acercó a Roberto, le invitó a darse la vuelta en la cama y le untó el ano con lubricante gel. Lo penetró. Al cabo de tres minutos el semen brotaba oscuro y ensangrentado de ese cráter de amor que era el ano de Juan.

Se besaron la boca enamorados, con ternura y en silencio para no despertar a su hija que, se escuchaba dormir tranquila en la cuna a través de la radio de vigilancia.

Lo incorrecto.

Se dirigió a la sala de hibernación. Tan solo se escuchaba el suave zumbido de los reactores. Con un láser decapitó a los cuatro bebés en sus cápsulas de mantenimiento vital, sin que llegaran a despertar. Casi dulcemente.

No limpió toda aquella sangre.

Volvió a su cápsula de hibernación, esperando con ilusión despertar tras cuatro años y admirar el dolor de los dos matrimonios, sus compañeros de tripulación, en su viaje a Demencia 10.

Lo correcto para los tarados.

“Días después, el 27 de diciembre y en el último pleno municipal del año, la concejal de Cultura, María Victoria Bermejo, reconoció como «un error» incluir un concierto del grupo en la programación de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes para el primer trimestre de 2020.

En su opinión, Los Chikos del Maíz hacen «apología de la violencia extrema» y en sus canciones «se da cabida a mensajes que invitan al puñetazo, a la patada en el vientre o al ahorcamiento». Ahora ya se ha decidido cancelar definitivamente el concierto, previsto para el día 10 de enero y que tenía las entradas agotadas”.

Y ahora niños, vamos a cantar la canción del cinco, que en el culo te la hinco.

“¿Eso te hace sudar?” (El Cuervo, 1994)

A la mierda, gilipollas.

Que os jodan.

(La película El Cuervo, en esta actualidad idiota, sería incorrecta a pesar de ser maravillosa, violenta y fascinante, sin titubeos ni concesiones a moralidades de degenerados cerebros inoperativos. El Cuervo ha dejado la más grande colección de divertidas, violentas y sarcásticas citas del cine y tal vez de la literatura)

Iconoclasta

Todas las cosas buenas que no han ocurrido son el pago a un optimismo injustificado y al desconocimiento del carácter mezquino de la especie humana.

La violencia siempre ha sido el método definitivo para resolver una ofensa, robo o imposición. Cualquier otra solución legal o de diálogo, solo lleva a prolongar el problema y causar angustia entre los enemigos, para luego hacer uso de la violencia irremediable y lógicamente.

Quien tenga dudas al respecto que estudie someramente la historia o le eche una mirada crítica a su entorno, sin pajaritos disney danzando imbécilmente en el aire.

Jesucristo fue un invento para contener la violencia de indigentes y esclavos; una castración emocional que aprovechan con grandes y buenos resultados para amansar a los obreros y ciudadanos estabulados, millonarios y sistemas políticos, despóticos todos, ya que la democracia es una ofensa a la inteligencia y a la razón. Quien dice que mi voto vale lo mismo que el de un borracho o un analfabeto, es un hijo de puta.

Se debería valorar a un jefe de estado solo por sus conocimientos económicos, sus estudios y su carrera profesional. Las ideologías que se las metan por el culo; yo ya tengo las mías que son mejores.

Y Jesucristo fue un buen invento, al igual que los Mahoma, Buda y tantos otros mitos de tantas religiones, personajes de unos cómics escritos y publicados sin demasiada gracia, con ingenuas parábolas para adiestrar a los burros en el amor a su propia miseria (humildad) y en poner la cabeza para recibir un tiro obedientemente ( si te abofetean, pon la otra; cosa que me la pone dura, de verdad, es toda una obscenidad solo imaginarlo).

Concluyendo: sin violencia nada se resuelve, el problema solo se estanca en las pútridas aguas de las administraciones y en los despachos de políticos y millonarios; para degenerar hasta convertirse en una infección que genera una sociedad tecnificada banalmente para gente que no sabe escribir ni leer, como la actual.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Las miles de manifestaciones que forma la chusma por orden de sus amos o líderes, son producto de un pensamiento (si lo hubiera) erróneo de las masas, una forma degenerada y decadente de pasar el tiempo; pero sobre todo una maniobra del poder (el dinero) para controlar a las manadas de reses humanas pastoreándolas y condicionándolas para que se reúnan obediente y festivamente en los lugares y momentos que los joderosos (poderosos, ya se sabe que poder se escribe con “j”) deciden.
Congregando a la chusma, el poder se descarga de culpa al ser él quien permite y alienta las grandes trashumancias sociales. Obliga al populacho a que se sienta responsable de que, por ejemplo, el planeta esté al borde de la extinción o bien de que son ellos, los ciudadanos, los que tienen el poder de cambiar un gobierno o disfrutar de más libertades (una mentira de lo más burda).
“Coméis mucha carne, cagáis demasiado, os bañáis demasiado, vais en coche a todas partes, respiráis más de lo necesario”. Son las consignas que el poder lanza subliminalmente y la chusma repite a coro.
Con esta estrategia, el poder consigue que sus delitos de corrupción, dejación, negligencia, robo y usura recaudatoria sean sepultados bajo la alegría y festividad del populacho clamando festiva y emocionalmente por alguna de las causas de la manifestación: clima, sexualidad, crímenes etiquetados específicamente para sus reuniones y alegrías, o bien por banales disputas de idioma y cultura.
Si los ambiciosos poderosos acuden a la fiesta o manifestación, sus delitos serán perdonados y sus comportamientos admirados y votados.
Los monos escuchando música y reuniéndose en degradantes manadas, vuelven tras la fiesta a sus corrales aceptando alegres el robo, la cobardía y la corrupción de sus líderes; pero sobre todo, como en el caso de las manifestaciones por nacionalismos o climas, aceptarán que les esquilmen con más impuestos y aportaciones dinerarias para los fines por los que se han manifestado.
Y como la chusma carece de criterio, inteligencia y sobre todo de memoria histórica (una consecuencia directa de no saber leer), no se acuerda de que lleva toda su puta vida pagando por ello y que todos los impuestos que tributa en sus nóminas, recibos de luz, gasolina y alimentación con el pago obligatorio de las bolsas de la compra, no ha servido para nada. El poder ha dejado, a pesar de todo el dinero que ha robado desde hace muchas décadas; que el planeta se llenara de mierda y se contaminara el aire.
Aplauden festivamente a sus ladrones líderes, creyendo fervientemente que harán algo digno con el dinero que les van a robar de su trabajo.
Y ahora los mediocres manifestantes, se golpean con piedras en el pecho recitando un mea culpa lastimoso y vergonzoso acogiéndose a líderes infantiles en un increíble ejercicio de una decadente inmadurez mental.
Se cuestionan a sí mismos si han de seguir comiendo carne, pienso o mierda en bote. Y se encontrarán eligiendo en el mercado las comidas más mediocres; pero absolutamente ecológicas que les castrarán física y mentalmente para seguir siendo unas buenas, mansas y obedientes reses.
Lo único admirable de la imbecilidad, es como el movimiento continuo: con un ligero impulso (incluso solo con músicas o lacitos de cualquier color), sin apenas esfuerzo, los idiotas se pueden mover por millones en un instante.
Las manifestaciones emocionales o de diversión, son la más burda trampa del poder para domesticar, engañar y seguir robando a la chusma o ganado humano. Aunque se crean al llegar a casa y comerse un plato de coles con vinagre, que salvan el planeta con su sacrificio e ingenua ilusión de analfabetos.
¿Dónde quedó el pensamiento crítico y la natural y cauta desconfianza hacia los enfermos de ambición, los poderosos que gobiernan con dinero y votos?
Se entiende así, cuándo es necesario que se desencadene una guerra.
El problema no es el plástico o el humo, el problema es un exceso de habitantes.
Y un exceso de habitantes para los ambiciosos poderosos, es un constante ingreso de dinero; por eso son perezosos para provocar guerras que alivien el número de seres humanos; pero todo tiene un límite y más temprano que tarde, deberá haber una gran debacle bélica planetaria. De lo contrario, deberán rodar las cabezas de los grandes líderes y muchimillonarios y eso me parece ciencia ficción, son los dueños de los ejércitos.

Iconoclasta

¿Es posible que ahora los niños catalanes jueguen por las calles a correr encapuchados, con la boca cubierta con una braga de cuello y gritando: “La pilota de foamy, la pilota de foamy…!”. -“¡La pelota de foamy!”-

No… ¡Bah! Eso es por el bombardeo de los medios de comunicación. Puta televisión…

Sin embargo, mi mente es la más lúcida del planeta… Puede que no sea sugestión inducida.

¿Me lo parece a mí, o la peña camina hacia la Plaza de Cataluña de Barcelona con un rollo de papel higiénico sin ser necesario, por vicio e inconscientemente? Porque se sorprenden de sí mismos cuando las palomas de la plaza se les cagan encima.

No soy yo, son los telediarios independen… Los telediarios.

¿Eso que se quema en un contenedor de basuras de Barcelona es Bob Esponja? ¿Qué cojones hace aquí ese aborto de muñeco?

¿Por qué corre ese niño riendo con un parche en el ojo, gritando en catalán “¡M’han fotut l’ull, m’han fotut l’ull!» -«¡Me han jodido el ojo!»-.

Niños… Seguro que es un nuevo juego que se ha viralizado en yutup. Angelito…

Lo que es muy raro es ese crío que le ha pegado a su dron de juguete una banderita española para después romperlo de una pedrada, gritando en catalán: «¡Fora les forces d’ocupació españoles! ¡Fills de puta!» –“¡Fuera las fuerzas de ocupación españolas! ¡Hijos de puta!”-

Su padre cabreado con lo que cuesta el juguetito le ha pegado una hostia: «Ets gilipolles o què?» –“¿Eres gilipollas o qué?”-

Menos mal que tengo El Exorcista (la versión un millón del aniversario de su estreno con material adicional sobre los pelos del coño de la niña posesa) para pasar un rato distraído y menos sórdido. Solo he de procurar no mirar la televisión hasta que empiece el Blue Ray la reproducción.

Vade Retro Independen… ¡Coño!

Vade Retro Satanás.

Ahora sí.

A tomar por culo.

Iconoclasta

Imagen que contiene persona, uniforme militar, hombre, ropa

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Eso de que incluso en las relaciones humanas los polos opuestos se atraen es una metáfora mentirosa y sin sentido lógico alguno.

Solo ocurre con el magnetismo, en la física.

En las relaciones animales, entre ellas las humanas, son los mismos polos, los de idéntica carga o nombre los que se atraen.

Es por ello que existe el polo rico y el pobre y jamás se atraerán si no es porque un rico quiera pagar a un pobre por un acto sexual. Los pobres se juntan con los pobres y los ricos con los ricos, así de simple, sin ramplonas y elaboradas metáforas que intentan hacer la sociedad más preciosa.

El polo rico siente asco, repulsión por el pobre. El polo pobre siente envidia por el polo rico. ¡Y admiración! (es un efecto de la indignidad de ser pobre).

Los fascistas de derechas se agrupan bajo las mismas ideologías y los de izquierda bajo las suyas propias, repeliéndose siempre aunque usen idénticos totalitarismos y ostenten sus imaginarias supremacías.

Follar no es una atracción, es un instinto reproductor. Hembras y machos no son de signo contrario, son la unidad reproductora sin la cual no existirían.

Su química hormonal los engaña creando ilusiones de amor y devoción cuando en realidad están más calientes que una castaña asada. El amor es un cortejo reproductor.

Nunca me he engañado: amor sin sexo es un fraude, una fiebre infantil, pueril y sin beneficio alguno.

Cualquier otra consideración de atracción macho/macho, hembra/hembra, hembra/macho/hembra o macho/hembra/macho, es pura deficiencia que solo tiene alguna trascendencia en las endogámicas granjas humanas que son las grandes ciudades, donde el hastío y una pésima diversidad genética (por una endogamia inevitable) lleva a estas anomalías genéticas o psíquicas.

Las relaciones animales están muy lejos, incluso metafóricamente de comportarse como el magnetismo.

Iconoclasta

La gente pacífica es muy peligrosa, desea dominar e imponerse a los demás con grandes movimientos ganaderos de cientos de miles de cabezas de ganado. Algo así como las voraces marabuntas o las plagas de langosta.
No, la gente pacífica no mata, aplasta ciegamente, sin entender bien el porqué. Y le comunica sus deseos a los sicarios de su dictador para que maten por ellos (mucho dueño de campos, aun hoy día lo es gracias a esta costumbre de conseguir algo lamiéndole el culo al dictador de turno o sus representantes, entregando las vidas envidiadas con mentiras o simplemente delatando para que los maten). De esta forma, con una hipocresía digna de caricatura, seguirán alardeando de su pacifismo (los ciudadanos ejemplares e integrados del nazismo, franquismo, falangismo, hinduismo o comunismo por ejemplo).
Tras la máscara pacífica se esconde la cobardía.
Hace falta gente decidida y auténticamente violenta que provoque una gran guerra identificando a los buenos y a los malos. Y sobre todo, que de una vez por todas, quede claro quien son los vencidos, si quedase alguno.
Además, es necesario renovar sangre, genética. Por ejemplo: los habitantes de los lugares más fríos suelen caer en profundas depresiones por una decadencia acomodaticia.
Los niños se manifiestan por banales razones, evitando así trabajar y sus lerdos padres los educan en el borreguismo.
La sociedad se ha colapsado y la ética, la dignidad y el esfuerzo, son temas oscuros que dan miedo en la población. Se han acostumbrado a las incruentas luchas de tuits y likes, banalizándose a sí mismos. O a los festivales musicales o congregaciones festivas para celebrar catástrofes, muertes y asesinatos.
Hay que mover el culo.
Y lo malo, solo se puede erradicar con violencia y muerte.
Yo apuesto a que ganarán los pacíficos, los hipócritas o malos siempre ganan.
Tras el periodo de guerra, los vencedores deberán luchar contra la pobreza, el hambre y la enfermedad; las guerras esquilman los recursos económicos.
Tranquilamente, alcanzar un nivel de bienestar parecido como el anterior a la guerra puede llevar treinta años y la pérdida de una cuantas generaciones. La guerra es la parte más escandalosa, lo bueno viene después. Como ocurre con las catástrofes nucleares.
Y entonces sí deberán trabajar con un par de cojones y llorar menos con su teléfono en la mano.
La debilidad y la cobardía no es algo de lo que nadie deba sentirse orgulloso.
Si algo pesa, uno se esfuerza por levantarlo, no se llora, no se publica un estado de mierda en una red social.
En la pacífica y mística India, comen mierda y se bañan en ella; llevan décadas haciéndolo. Es el precio a pagar por la cobardía del pacifismo, por el borreguismo de las castas inferiores.
Al ataque y que muera quien deba, que viva quien pueda…

Iconoclasta

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Con este continuo cacareo mediático de los milenials, estoy a punto de comprarme uno junto con su jaula de hámster y noria silenciosa para que mi gato se entretenga viéndolo correr. Dicen que les gusta teclear y mirar cosas en las pantallas, así que le compraré un telesketch para que se entretenga y no tenerlo todo el día llorando porque está aburrido, porque no tiene lugar en esta sociedad o porque de quien está enamorado en facebook no le hace ni puto caso.
Son tan cansinos estos milenials con sus noticias de disneylandia, su tristeza y desubicación infinitas, que son como una degeneración rara e innombrable de la especie gótica/emo, ambos sometidos a medicación crónica para controlar esa depresión. El drama milenial es un ladrillo, un hastío que con frecuencia aparece como un hongo en las noticias y en los reportajes pseudo periodísticos.
Aburren a las ovejas con sus agobiantes referencias a esta generación y sus penas y grandes prodigios de absoluta intrascendencia, tal vez porque los articulistas y gente que trabaja en prensa (muy lejos de ser periodistas) también son eso: milenials.
Y ya sabemos como le gusta el auto-bombo a la especie humana sea cual sea su generación de los cojones.
Dicen que mastican internet en lugar de chicle; pero es que eso no es de su generación, por internet pululan incluso los analfabetos y los pastores de cabras que tienen ya noventa años. Yo mismo por ejemplo, solo que tengo gracia, precisión, ingenio, cáncer, arte, belleza, sensualidad y poderosos músculos.
Todo el mundo está en internet y suelta su mierda en ella.
Es que ni eso de especial tienen los llorones milenials, mascotas de un mundo pleno de masturbaciones tecnológicas.
A mí me suda la polla la generación a la que pertenezco, soy totalmente impermeable a las modas sociales y su taxonomía de grupo generacional. Mi odio y desprecio se ha mantenido intacto a través de todos los tiempos hasta llegar a lo que hoy soy: un orgulloso poseedor de un milenial dando vueltas en su noria y conectado al mundo con su bonito e inservible telesketch.

Iconoclasta

Hay tal cantidad de ignorancia, ergo desinformación, que los periódicos de media y gran tirada se permiten escribir editoriales doctrinales sin pudor alguno, como las hojas parroquiales de los domingos.
En definitiva predican como en internet lo hace la chusma, ganan lectores y prestigio para tener influencia y vender sus servicios al poder.
Tan paternalistas y moralistas como el mejor de los panfletos falangistas o comunistas de antaño.
Es pura literatura barata evangélica con sus “creemos que” “legislación bienvenida” “dificultar acceso a los jóvenes” …
Predican de una forma retórica y sibilina dando la bendición a un ministerio (como el periódico La Vanguardia, por ejemplo) que la educación de los hijos la debe proporcionar el estado. Y el estado cuidará de su salud y les instruirá en ella. Igual con sus hábitos de comida, bebida, sobre los peligros de fumar y los beneficios de beber alcohol.
Porque continúan callando, los muy putas periodistas, médicos prostituidos y otros funcionarios inquisitoriales; que los crímenes de toda calaña, los accidentes mortales laborales y de tráfico, el hundimiento afectivo de las familias, la ruina de la economía doméstica y la salud son la consecuencia del alcohol, no del tabaco.
Esconden los muy putas periodistas las grandes concentraciones de estudiantes borrachos y las grandes manadas de obreros ebrios y narcotizados semanalmente en las salas de fiesta y baile de cualquier puta capital del mundo. Y es socialmente aceptado que el fin de semana existe para emborracharse, aunque se maten durante el proceso (cosa que me da algo de esperanza, sinceramente y con alivio lo escribo).
Es mejor un borrego narcotizado como sea, que fumando y recapacitando durante un descanso en la esclava jornada laboral. Y por supuesto es mejor que aspire toda la mierda de un disco abrasivo, que el humo de un cigarrillo.
¿De verdad los idiotas lo son tanto para no ver lo obvio de la manipulación? ¿De verdad creen en la prensa y en su “Creemos que”?
La prensa evangelista calla lo obvio y lo molesto para que el poder le acaricie la cabeza.
Seguramente estarán deseando que el estado eduque a los “jóvenes” como obreros, como especialistas, técnicos o catedráticos según un análisis genético; pero sobre todo por la influencia y dinero que las familias puedan tener en el gobierno materno-paternal que cuida (intentan) de todos nosotros de mierda.
Estos periódicos, sueñan con constituirse en los privilegiados portavoces (una especie de BOE franquista o como el Pravda de la Unión Soviética exterminadora) de un nuevo falangismo o comunismo disfrazados de un Gran Hermano con falso pelaje democrático.
Tolerante y exquisitamente educado hasta la náusea.
No es de extrañar que las secciones de cartas de los lectores, sean un catálogo de mediocridad y pedantería donde los afines al régimen del paternalismo y la coba a los gobiernos y sus políticos, escriben de su amor por esta sociedad, su integración y lo muy muy muy respetuosos que son. Aburren hasta la médula de los huesos.
A mi hijo, ni el estado y mucho menos un periódico con ansias de ser el evangelio de la moralidad le ha enseñado nada.
Yo lo he instruido y educado sobre la vida, le he facilitado acceso a conocimientos y no ha doctrinas castradoras. Lo he educado alejándolo de toda esa falacia de trabajo en equipo y la ferviente fe en las instituciones corruptas y tiranas.
Y desgraciadamente no fuma porque no quiere, muchas veces le he invitado a hacerlo.
Afortunadamente, tampoco bebe.

Iconoclasta

Es necesario y una medida de defensa propia insultar a cada presidente, gobernador, ministro, alcalde, regidor, juez, funcionario, progre ONG ecologista de familia acomodada o cualquier otro honorable de mierda. Son todos una banda de puercos ladrones, torpes timadores que tienen suerte.
Y tienen suerte porque para timar y conducir a un rebaño de borregos votantes, basta con ser tan idiotas como las reses; pero tener más tiempo y dinero para joder cada día más.
Todo lo que me han robado de mi trabajo mediante impuestos directos e indirectos para proteger el medio ambiente, gravando en combustibles de automoción, electricidad, agua, tabaco, recogida de basura e hipotético tratamiento o con las putas bolsitas de los súper; no ha servido de nada.
Todo ese dinero que he pagado y me han robado todos esos hijos de puta electos y sus protegidos ha sido otra estafa más.
Han dejado a pesar de los millones robado-recaudados, que todo se llene de mierda. Sale en las noticias cada día, y en todas las redes social-borregas de miserias humanas.
Pero lo más gracioso, es que han conseguido que miles y miles de manifestantes borregos idiotas (votantes) se manifiesten con sentimiento compungido y cobardía, rechinen los dientes y se sientan responsables por la degeneración del planeta, eludiendo así el verdadero timo y engaño que han llevado a cabo sus amos, a los que han votado en masa.
Asume así la chusma su culpa ecologista de mierda con beatífica y ebria actitud; mirando fija y exclusivamente donde sus amos timadores señalan para llevar a cabo la más chapucera maniobra de distracción jamás programada.
El medio ambiente se está estropeando por el robo y la dejadez de esos cerdos que han sido elegidos por “el pueblo”, es decir por el ciego analfabetismo, la dejadez, la cobardía, la degeneración y la holgazanería de la sociedad.
Todos esos presidentes, ministros, gobernadores, alcaldes, regidores, jueces, profetas de ONGs y funcionarios de favor y puestos conseguidos con sodomía, son las tenias, las solitarias que roban los recursos por los que he pagado con mi pobreza, alojadas en los intestinos de la sociedad.
Y lo que es mejor y más divertido, con el consentimiento de sus descerebrados votantes que, serían incapaces de escribir con un lápiz su propio nombre.
Un hijo puta de presidente dice que hay que hacer algo por el Amazonas y la chusma borrega aplaude al mesías, sin saber que ya han aportado millones y que los próximos millones volverán a engordar las carteras de los hijos de puta electos.
La ingenuidad del votante requiere un tiro en la nuca para curar esta sociedad aberrante.
Si por mi fuera, se podría asfixiar el planeta en su propia mierda y llevarse con él a los millones de imbéciles (con sus tiernos hijos y futuros nietecitos) muertos de hambre y de cultura que creen “ser responsables también”. Y ser incapaces de reconocer que les han metido una polla por el culo y aun así, votan y pagan por ellos (por los electos timadores) con gusto.
Pagando incluso con su tiempo, e ingenuamente abogando por los que han de nacer, casi santificándolos como futuros mártires de mierda. Qué chochos e hipócritas…
Todo lo robado para nada; y ahora más robo aún gracias a las redes sociales de lavado de cerebros tarados e inoperantes.
Resumiendo:
DEMOCRACIA ES EL GOBIERNO DE LOS ESTAFADORES ELECTOS CON EL VOTO DE LOS INGENUOS SIN CAPACIDAD INTELECTUAL. UN CONJUNTO DE CRÉDULOS IMBÉCILES SIN ASOMO ALGUNO DE DIGNIDAD NI MEMORIA HISTÓRICA POR MUY ACTUAL QUE SEA.
La mal llamada “democracia” (en lugar de imbecilocracia) es el mayor insulto a la inteligencia que un ser humano decente puede soportar.

Iconoclasta

En México usan mucho los diminutivos, sobre todo en gastronomía: carnitas, cochinita, cafecito, tamalito…
Estos diminutivos son un eufemismo, porque se trata de platos potentes y generosos.
Son muy cordiales, entre familia y con la clientela. Saben hacerte sentir bien en su casa o en su restaurante. Aun así, no os fieis, porque el mesero cuando llegue a la cocina le gritará al cocinero (se piensan que el español no entiende el español, en serio): “Una orden de carnitas para el pinche español”; pero si no lo oyes no importa.
En Cataluña se emplean los diminutivos en algunos casos; pero de una forma literal. Su cordialidad esconde cierta tacañería institucional vestida con un halo de exclusividad. Vamos, una pedantería absolutamente injustificada.
Si comes en México una orden o ración de “carnitas” (carne de cerdo cocinada con hierbas aromáticas, para ser devorada con cebollitas tiernas, tortillas, rábanos, tomate, chile, surtido de salsas, etc…) a la mitad de plato te sentirás lleno. Seguirás comiendo porque es delicioso y el ambiente tan distendido y familiar que te olvidas de estar en un restaurante. Cuando pagues la cuenta, lo harás a gusto por la calidad de los ingredientes y su elaboración. Y por la generosidad, a pesar de la precariedad económica mexicana.
Si en Cataluña eliges en un restaurante más o menos turístico o situado en una zona centro-histórica, un plato como “llonganiçeta” (longanicita), te servirán después de media hora de espera una salchicha cortada asimétricamente de una longitud no superior al dedo corazón de cualquiera de tus manos y con un grosor parecido, aunque siempre un poco inferior. Dejarán caer en un plato enorme y daliniano cuatro gotas bien definidas de una salsa que sabe sorprendentemente a nada y que agradeces que al menos esas gotas estén tibias. Estará adornado el plato con una hojita que habrán recogido al azar en el borde de algún sendero de tractores y en una canastita de mimbre, te servirán una rebanada de pan tostado no superior en longitud a la salchicha. Y no se trata de un plato de “autor”, en absoluto, es absolutamente vulgar.
Por esa “llonganiçeta” pagarás nueve veces más que lo que pagas por las deliciosas “carnitas” servidas con cordialidad y sin un ápice de vanidad o superioridad.
Que a nadie se le ocurra pedir un plato diminutivo en Cataluña si tiene hambre, porque tiene el noventa por ciento de probabilidades de salir humillado del restaurante, acompañado por la risilla burlona del camarero o dueño del “restauranticito”.
A mí me pasó; pero solo una vez. Soy astuto y tengo una buena memoria a pesar de mi edad.
Y para no desanimaros demasiado en vuestras vacaciones a la catalana no entraré en detalles; pero si habéis comido churrasco en México o Argentina, no cometáis el error de pedirlo en Cataluña si no lleváis encima un potente microscopio y una tarjeta bancaria liquidada recientemente.
Si te sirve de consuelo, tras el timo de la “llonganiçeta” puedes pensar que has colaborado con tu dinero en alguna causa política del oprimido y esclavizado pueblo catalán. Puedes considerarte un héroe, porque por ello has pagado una pasta gansa (un dineral).
Heroicidad es un buen postre puestos a mal consolarse.
Buen sexo a falta de bon apetit si no comes en México un plato en diminutivo.

Iconoclasta