Una flor muerta no huele y se mantiene hermosa. No son como los cadáveres humanos. Resisten a la muerte días y días hasta crear una hermosa decrepitud.
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Flor cadáver
Publicado: 11 agosto, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
El diablo ha muerto, en Realidades Truncadas
Publicado: 9 agosto, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:azar, bondad, diablos, dioses, Iconoclasta, maldad, Pablo López Albadalejo, Reflexiones, religión, Ultrajant
El diablo ha muerto
Publicado: 9 agosto, 2014 en ReflexionesEtiquetas:azar, bondad, diablos, dioses, Iconoclasta, maldad, Pablo López Albadalejo, Reflexiones, religión, Ultrajant
El problema de la humanidad, de su envidia, codicia y estupidez no reside en la falta de fe o de una mala praxis de los ejercicios teológicos.
Lo malo es que el diablo ha muerto, ya no hay justicia. Nadie vigila a Dios y él ha convertido su «bien» en un monopolio donde no hay nada que pueda contrarrestar todo esa enfermiza bondad.
El diablo ha muerto y con él la justicia, el equilibrio entre el bien y el mal. Ahora solo hay bien; pero como no hay mal, no es más que una dictadura de un ser idiota y narcisista. Celoso, como se dice a sí mismo en la biblia.
Ya no existe la bondad, solo un capricho de un psicópata pervertido en las mentes de millones de idiotas sin capacidad para razonar más allá de la profundidad que requiere limpiarse las uñas con un palillo.
Y sus secuaces actúan impunemente en nombre del Padre, de Alá o de cualquier personaje creador de un mundo lleno de envidia y falta de inteligencia. Porque los secuaces de los dioses son mucho más inteligentes que la media, son repulsivamente ambiciosos.
Los sexos de los niños son de Dios y ellos forman parte de él. El dinero es de Dios y ellos son carne de Dios, el poder es divino y ellos lo son.
Condenan al hambre y la guerra, al apedreamiento, mutilación y decapitación de mujeres y niñas.
Si el diablo no hubiera muerto, si no lo hubiera asesinado la bondad, habría esperanzas para un mundo justo, habría algo de equidad.
Lucifer hubiera cortado la cabeza de tanto bondadoso. Patanes como Hitler no hubieran nacido, porque el diablo es el Mal puro y no permitiría que un simple idiota, como todos esos dictadores, hubiera nacido.
Estamos abandonados a los dioses celosos que crean torres de babel para que ningún otro ser pueda tener conocimientos semejantes a ellos.
Dios sin el diablo, permite la existencia y la larga vida de los opresores y el hambre, de la pobreza y la enfermedad. Lucifer hubiera aplastado el cerebro de tantas madres portadoras de la imbecilidad, que el mundo sería ahora mejor.
Sin el diablo se acabó la selección natural.
No muere el hombre que rompe los huesos de las mujeres, sus órganos no se infectan y se pudren matándolo. No muere el corrupto presidente de un país, le meten cosas por el ano para que se mantenga derecho y seguir ejerciendo así el cargo que juró en una biblia o en un corán de mierda.
Si tuviera tan solo un poco de estupidez en mi cerebro, es lo que pensaría, si fuera crédulo de tanta mentira.
Y eso explicaría el mundo caliente, enfermizo, aburrido que me ha tocado vivir.
Sin embargo, la explicación es tan deprimente como decir que no hay dioses ni diablos, que el hombre como especie y sus sociedades son solo unos errores aleatorios de la química, de un big bang cósmico.
En el universo no hay dioses, solo buena o mala suerte, lo que propicia que hayan nacido seres que han creado dioses ante su falta de valor y de fuerza.
Quiero pensar que el diablo ha muerto, me gusta más la magia que el azar de la nada.
Quiero pensar, que tal vez una pandemia acabe con el ser humano y sus dioses celosos salvaguardados por millones de maníacos.
Tengo que creerlo para no sentirme como el producto de un azar, de un error cósmico, como el origen de una bacteria deficiente que desarrolló algo tan apestoso como los dioses y sus humanos.
Como una mierda en mitad de la calle.
Lanzo una moneda al aire y dice cáncer y dolor. Me cago en Dios…
No está mal, a otros les ha tocado un cerebro podrido y una envidia que los corroe porque no tienen inteligencia para gestionarla.
Y mientras Cristo y Mahoma redimen los pecados de los hombres y los guían a sus mierdosos reinos, yo me rasco la carne de la tibia con un tenedor y saco trocitos de errores de la médula de un hueso que no pedí.
Orino oscuro como la envidia y la ignorancia; pero mi pensamiento es claro, blanco y puro como mi semen escurriéndose por su coño.
Solo queda fumar y maldecir esta puta suerte cósmica que ha durado demasiado tiempo.
El diablo me habría matado por escribir esto, si hubiera existido, si existiera…
Y si por si alguna razón también cósmico-aleatoria llegara a existir un dios, me meo en él y le escupo a la cara trocitos de cartílago maligno, a ver si le infecto su divino cerebro, lo mato y me lo llevo conmigo a la tumba. Ergo yo sería un dios…
Qué preciosa es la fantasía…
Voy a cojear un rato, estoy harto.
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Iconoclasta
Cumple años Brenda Gandini
Publicado: 8 agosto, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Nada termina bien
Publicado: 8 agosto, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Nada termina bien. Aunque parezca tonto decirlo y redundante, si algo termina es porque va mal, salvo las eyaculaciones.
Era necesaria esta aclaración para algunos/as que creen que sus sobacos huelen a rosas y por su culo no sale mierda.
A cascarla…
El árbol humano, una novela de Iconoclasta
Publicado: 7 agosto, 2014 en LecturasEtiquetas:arte, árboles, El árbol humano, fantasía, hombres, Iconoclasta, literatura, novela, Pablo López Albadalejo, soledad, terror, Ultrajant
«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)
Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 7 agosto, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…
Entre las piedras, en Realidades Truncadas
Publicado: 6 agosto, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Realidades truncadas, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Qué suerte…
Publicado: 6 agosto, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Qué suerte…
Encuentro un tocón y no tiene anillos de crecimiento como ocurre en las películas donde ponen banderitas en cada anillo por algún acontecimiento.
Solo tiene cicatrices oscuras como mi puta pierna podrida.
Hay que joderse…
Puta de trescientos
Publicado: 6 agosto, 2014 en ReflexionesEtiquetas:asesinato, Iconoclasta, miseria, Pablo López Albadalejo, pobreza, putas, Reflexiones, sexo, sordidez, Ultrajant

¡Oh puta entre las putas!
Tus mamadas son grandiosas, me arrancan la leche y la sangre dejándome vacío. Hacen débiles mis huesos.
Y provocan mil blasfemias, donde la virgen recibe un sagrado rabo meándose de placer.
Sé que tu boca vale más que trescientos cincuenta pesos. Tu arte no tiene precio, puta.
¡Oh, ramera, naciste para esto! No necesitas amar ni ser amada, tu vanidad basta para que me destroces la polla con lengua, labios y dientes.
No haces ascos, no temes.
Si tuvieras hijos serían presidentes, escritores, artistas, jueces…
Si no tuvieras una matriz tan podrida…
Te ríes cuando te llamo zorra. Eres una delicia, mi puta. Por trescientos cincuenta pesos rompes la monotonía que destroza mi ilusión convirtiéndome en un pene triste que escupe su lefa sin alegría.
Contigo el semen brota como cuando tenía dieciséis y ya han pasado dieciocho.
Trescientos cincuenta pesos y va incluida alegría y buen humor. Si no fuera un pobre de mierda te pagaría tres veces más.
Si no fuera porque mis hijos tienen que comer, al menos mañana, te abriría la boca y te haría tragar otra vez lo que hace pesados mis cojones.
Me perteneces, eres mía en estos minutos que tu increíble boca da placer a toda esta carne entre mis piernas.
Provocas dolor dentro de mis huevos cuando me corro. Es tanta la presión que provocas en los cojones…
Estoy seguro que si durmiéramos juntos, el hechizo se iría a la mierda, como ocurrió con la madre de mis hijos. Tiene una boca cuidada y limpia, no fuma; pero es aburrida como el puto dios que la parió.
Y tu coño… Es tan prieto, tan tenso. Si pudiera pagar más, te la metería sin condón más a menudo.
Es tan prieto, tan tenso…
Quien lo diría, con las vergas que te han clavado.
Las putas sois tan especiales…
Ojalá mi madre hubiera sido una puta como tú, porque ahora sería un cochino presidente o un juez como esos subnormales que van disfrazados por los juzgados, así podría meterte diez mil pesos en tu puta boca de puta ramera, puta, puta, puta mojados con mi semen.
Soy un asqueroso pobre, ramera. Y por unos segundos tu boca y tu coño eficientes son míos.
Si no tuviera hijos o no comieran, te daría más dinero para pagar los pezones que te arrancaría con los dientes.
Pero estos trescientos cincuenta, es lo que he ganado en estos tres días en la obra. Date cuenta cuanto te valoro, cuanta admiración… Vales más que el hambre de mis hijos y la de mi patética esposa.
No te puedo pagar más tiempo, puta.
Juan Greco Zamora hunde una vieja navaja oxidada y sucia entre las costillas de la puta, el aire que escapa por la herida es como el de un neumático pinchado. Se encuentran bajo las oscuras escaleras de un bloque de apartamentos sucios y ruinosos, en un barrio bajo de Puebla.
La puta no puede separar la cabeza de entre las piernas de su cliente, una mano ancha y fuerte de piel sucia de cemento, mantiene su nuca inmovilizada contra esos cojones que huelen a orina y sudor. Se ahoga con el pene, con el semen que baja por la garganta y la sangre que sube de su pulmón reventado. Son las últimas cosas que percibe Evangelina antes de que su boca se llene completamente de sangre. Tiene treinta y cuatro y hace quince que es puta barata. Especializada en mamadas rápidas, muere también rápidamente con una polla en la boca y trescientos cincuenta pesos metidos en el sostén blanco y sucio.
Así mueren las putas: con las pollas puestas.
Una vida de mierda y una muerte igual. Es de risa…
Cuando Juan llega a casa, su mujer le pide dinero para comprar huevos, él le dice que no le han pagado. Mañana…
Toma a su parienta por los hombros y la dirige a la mesa, donde la obliga a postrar el pecho. Le levanta la bata, le baja las bragas y le mete el pene sucio de sangre en el coño. Ella jadea desganada y aburrida. Él eyacula silenciosamente y los dos pequeños juegan en el suelo con las colillas de un cenicero, no prestan atención a la follada.
Cenan gelatina y se van a dormir muy pronto.
A la puta muerta la descuartiza un forense en una especie de matadero con azulejos que jamás serán ya blancos.
Y a la mañana siguiente no habrá variado absolutamente nada; porque otra puta ocupará la vacante del portal y Juan Greco Zamora, un mediocre peón de albañil que no es hijo de una ramera, comprará carne de puta cuando vuelva a cobrar su jornal de mierda por ser analfabeto.
En otro lugar de México muere una cantante y cientos de miles de seres lloran su muerte y otros piden justicia por la muerte de un periodista.
Es de risa…
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Iconoclasta






