Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Nacer para matar

No son las mismas palabras las que se escriben en un escritorio, que las que se escriben en la naturaleza.
No es el mismo pensamiento el que se desarrolla entre paredes que el que se desarrolla en lo profundo de un bosque.
Entre paredes tienes el control de cada palabra, de cada pensamiento hostil, porque estás rodeado y preso de razones, sonidos y presencias ajenas.
Interferencias.
Pero en plena naturaleza hay momentos en el que pierdes el control del cerebro y te olvidas de la hostilidad.
Te das cuenta en un preocupante ataque de ingenuidad, que en medio de tantos árboles y vida, no hay nada que odiar.
Y sonriendo aplasto un ser vivo que repta tranquilo por el sendero; sin saña, sin ninguna razón.
Concluyo que matar o morir, no es tragedia, son simples consecuencias de haber nacido.
Vuelvo al escritorio y siento con cierto desánimo, que no hay nada que matar con serenidad.
Es hora de odiar.

 

Piernas en la penumbra

Te susurro en la penumbra donde yacen tus piernas,
que las gotas de semen se mueren-enfrían
derramadas entre mis pies
con la tristeza profunda de una muerte inocente.

Del orgasmo desesperanzador,
de una corrida solitaria
como un cometa en el espacio gélido y oscuro.

De un pene que late colapsado de sangre,
empapado de amor y obscenidad.

De tu respiración que eleva y oscila tus pechos
y me la pone dolorosamente dura.

De mi mente desesperada cuando deseo penetrarte
desde malditamente lejos.

Soy un charco blanco y resbaladizo
que la arena de un desierto absorbe
y deja un cráter vacío.

Te susurran el deseo las manos crispadas
estrangulando ante ti esta puta erección
que canibaliza la alegría.

Y te susurro que a pesar de todo.
A pesar de la tristeza
del semen que muere
sin el consuelo de tu piel,
que soy capaz de sonreírte.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Absoluta libertad
Cuando me encuentro solo en un paraje sin seres humanos cercanos, me doy cuenta que todo lo que ocurra en ese momento, es mi responsabilidad.
No hay injerencia alguna.
Y en ese instante la vida vale la pena respirarla profunda.
Es la absoluta libertad, donde nadie depende de nadie.
Se da tan pocas veces ese momento, que siento que la vida es una sucesión de violaciones de la libertad.
Y se me han ido años de vida perdida.
No es justo, nunca ha sido justo el equilibrio entre libertad y mediocridad.
Lo han hecho todo mal…

La responsabilidad de un gran poder

Entiendo a los super héroes como Spiderman, su depresión por ostentar poderes que los hace especiales e invencibles, pobrecitos.
Pobres megalómanos melifluos, apocados y sin carácter. Existencialistas por puro esnobismo.
Yo me tengo que levantar todos los días y soportar mi super hombría. Eso sí que es un trauma.
Y no lloro como una nenaza menstruando, o cuando el test le dice que está embarazada y no tiene suficiente memoria RAM para identificar quién coño es el padre.
Enciendo el primer cigarro del amanecer en la cama, que parece una tienda de campaña canadiense de cinco plazas. Y pienso en la indignidad de la ausencia de elegancia y de un exceso de animalidad.
En el momento de agacharme para buscar las zapatillas que el gatito ha desparramado por debajo de la cama, he de ser muy cuidadoso con mis ojos, podría tener un accidente y convertirme en una erección cíclope.
Aún embriagado por el sueño, rascándome el culo, he de calcular perfectamente la correcta, uniforme y firme dirección frontal de mi caminar. Porque si viro apenas unos grados a derecha o izquierda al pasar por un marco de puerta, lo puedo astillar.
Hay pelos y piel incrustados en los marcos que demuestran que no soy lo suficientemente preciso y rectilíneo al caminar con apenas consciencia.
Y para colmo, la ceniza nunca cae al suelo, mi paquete genital parece un daliniano cenicero por su extraña deformación.
A las mujeres bien dotadas el café les gotea en los pechos, en el escote; como una ley física inamovible. Y de la misma forma mi paquete recibe el 90 % de la ceniza matutina cada día. Son constantes contra las que no se puede luchar.
Dejo rastros de ceniza por doquier que paso.
La lírica puede ser tan sórdida…
Dan ganas de llorar ante tanta dura enormidad; pero en realidad, es el primer pedo del día lo que sale de dentro de mí. De lo más profundo de mis entrañas.
Tenerla dura no significa siempre ser bruto, a veces es un importante ejercicio metafísico.
Una gran erección, conlleva una gran responsabilidad.
No jodas con las leyes de la moral y ética cinematográfica, he visto garabatos de niños de dos años con más trascendencia.
Lo peor no es tener que preparar el café de costado, porque de frente la distancia hacia el mármol de la cocina es tan angustiosa como el monótono horizonte de un desierto.
Lo peor es mear.
Mear y acertar.
No tengo miedo de que me salpique los pies, porque estoy casi angustiosamente lejos del chorro dorado.
Pero lo que cae al suelo he de limpiarlo para que el lavabo no parezca un corral de patos.
Y mi misión es mear sin daños colaterales.
No es fácil, hay que calcular muy bien la distancia hasta el inodoro, hasta el centro del inodoro. A veces la pared marca el límite y he de proceder a elevar el pene con una puntería más intuitiva que precisa.
A esas horas del día es muy difícil calcular la parábola perfecta que ha de realizar el chorro de orina. A veces me sale bien y toso el humo del cigarro intentando sonreír.
Luego, la sangre que está agolpada en la polla, consigue volver al cerebro y recupero la conciencia de mi propia existencia.
Y todo esto en apenas cinco minutos.
Todos esos cálculos, tristeza y preocupación… Toda esa ceniza en el pijama limpio hasta hacía apenas unos minutos.
No, los super héroes sufren depresiones porque quieren. No deberían tener super poderes que no saben super llevar con hombría y valentía.
Spiderman y sus asépticas y asexuadas telarañas…
Me gustaría verlo con mi super polla.
Se iba a dar unos hartazones a llorar…
Gilipollas.
ic666 firma
Iconoclasta

Eden Adams

En Telegramas de Iconoclasta.

ratas por águilas

El águila vuela alto, más que ninguna ave, con las alas muy extendidas, orgullosamente visible.
Alardea que está por encima de todos y elige quien vive y quien muere.
No es extraño que sea símbolo de muchos países, escudos y banderas.
Solo que los humanos no tienen esa belleza, estilo, ni dignidad.
Los emblemas con águilas deberían sustituirse por animales más acertados y coherentes con la naturaleza humana.
Hay ratas muy bonitas. O zarigüeyas.
Son especies acertadas.
Los cerdos, bien, pero el color es demasiado llamativo.

Un acto de silencio

Ya basta, no quiero hablar.
No quiero oír y pronunciar las tristezas de los amantes, no quiero hablar de la tragedia de amarte. Quiero descansar a tu lado, a tu espalda, que tu cabello cubra mi rostro y boca.
Que me mi mano se deslice y acaricie tu monte de Venus, en silencio.
¡Shh…! Calla…
Hasta que tus muslos se separen rendidos y pueda reseguir suavemente las crestas de los labios de tu coño.
Hasta que recibas mis dedos y hagas con ellos un sacrílego bautizo.
Calla… No más palabras tristes.
Palabras…
Que se forme la invisible y resbaladiza tinta del amor en tu coño.
Y con ella en mis dedos saciados, escribiré en tu vientre la paranoia de amarte.
Y que un beso voraz, culmine este acto de silencio.

La poda o la joda. Abril 2017. Samsung
Con los árboles tan mutilados por la poda, pienso en amputaciones y filos quirúrgicos. En el dolor y los analgésicos. En cirujanos y jardineros mediocres. Desganados.
El dolor ajeno se conjura con indiferencia.
No es perfecto; pero consuela a los cobardes.
Es tarde para la indiferencia, lo sé todo.
¿Acaso os gustaría que os cortaran las uñas al nivel de la articulación de una falange?
El dolor no se poda.
La poda es el dolor.
Las podas todas.
Y la tristeza de estar vacíos.

Cobardía servilismo y enemigos

«Si no puedes con el enemigo, únete a él.»
Este aforismo es la máxima representación y expresión de la cobardía, indignidad, abulia y servilismo.
Indica, que si el enemigo es más fuerte que tú, le hagas una buena mamada y le des tu hijo y tu hija en adopción para que los sodomice cuando así le apetezca.
La mínima acción que se ha de hacer con el enemigo, es reírse de él.
Al enemigo ni agua, ni aire, ni piedad, ni respeto.
Si es mi enemigo, por algo será.
Es preciso que los borregos tengan presente que la cobardía es una indignidad; nada de lo que sentirse orgullosos, hijos de puta.
Aunque la frase no es tan cruenta como indigna, porque es de aplicación al mundo laboral; donde el ser humano se desarrolla en el esplendor de sus miserias y lo sigue haciendo en la vida social y familiar.
Y es que todos los perros buscan que su amo les acaricie la cabeza, se muerden los unos a los otros por ser los primeros en ser acariciados.
Igual que los trabajadores en las empresas, tengan el nivel que tengan.
Si alguien lo quiere ver por el lado cobarde de la paz, que tenga en cuenta que el sobrevalorado y acomodado Gandhi eternizó con su pasividad el hambre y las ratas en las familias hindúes.

Una crónica nazarena
En el caso de que Jesucristo hubiera existido y YO fuera contemporáneo a él, hubiera escrito un artículo como éste:

«Hay una nuevo iluminado, un sectario llamado Jesucristo que resumiendo, viene a decir que está aquí para perdonar los pecados de los hombres (a las mujeres, ni las mienta).
Con lo cual, ahora todos sus palurdos seguidores, van correteando por las calles con los calzones sucios de orina y excremento; empeñándose en ser más hijos de puta que nunca al saberse perdonados de antemano.
Todos con la boca llena de hongos crudos que no cesan de masticar en todo el puto día y escupirlos cada vez que hablan o gritan.
Y además, se dan tremendos latigazos en el culo los unos a los otros a placer y jocosamente.
Que es lo que más me gusta.
Esto no ha hecho más que empezar, solo puede ir a peor.
Buen sexo y que os circunciden de nuevo, judíos».