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Ahora que la peña ya está sentada y bebiendo en las terrazas de los bares (milagrosamente han dejado de hacer deporte en masa), es hora de dar un repaso al timo que han llevado a cabo los gobiernos de la Red 5G con el coronavirus. Es un buen momento para volcar en el papel toda la mierda que he tenido que ver y oír, mientras los borregos se beben su cervecita sintiéndose protegidos tras dos meses de cárcel en casita, como decretaron los titos salvadores, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Estoy asistiendo a una época vergonzosa de la historia. Una cobardía inédita de la especie humana. Desmesurada y multitudinaria. Veo gentuza conduciendo su propio coche sin acompañantes con mascarilla y guantes. Hay gente paseando por la montaña con mascarilla. Gente corriendo con mascarilla donde no hay nadie más. Hay gente que debe follar (mal) con la mascarilla y los guantes para meterse los dedos en sus propios anos. Gente que mira con desconfianza y camina cabizbaja temiendo que el coronavirus les rompa el cuello o algo así. La vejez nunca había sido tan indigna como en la era del coronavirus. Gente que se siente enferma porque sus pobres cerebros han sido usurpados por la miseria de los mensajes doctrinales de las emisiones televisivas.
La cobardía de los borregos es una venenosa e indigna caricatura de si mismos.
En una era de avances tecnológicos y sanitarios, las reses humanas se han refugiado en sus casas hasta el punto de no ejercer sus obligaciones de subsistencia, dejando en manos de sus amos todo lo que se refiere a su trabajo y economía. Con una obediencia ciega. Tan ciega que me daba miedo de que se pudiera contagiar toda esa imbecilidad.
Los líderes políticos, sobre todo los de países mediocres y pobres como España, han mostrado su depravado carácter dictatorial y ambición desmedida. Todos los esfuerzos y gastos para salvar la crisis sanitaria por la imposición del coronavirus, se han dedicado exclusivamente a encarcelar, acosar y reprimir a la población. La compra del favor de la prensa y medios audiovisuales hacia el nuevo régimen, intenso rastreo de las redes en busca de publicaciones notorias que critiquen el Régimen Español de Sánchez e Iglesias, y un adoctrinamiento exhaustivo y asfixiante (con la comprada complicidad de la prensa y la televisión) para que las reses encarceladas piensen que es mejor estar arruinados que la posibilidad de caer enfermos de coronavirus.
El gobierno buenista y paternalista del tándem Sánchez e Iglesias, ha negado sistemáticamente todos los días que la ruina económica va a ser con creces, mucho peor que la enfermedad. Y por otro lado, se han preocupado diariamente en sus homilías de insistir en que la gran crisis económica va a requerir muchos sacrificios; pero a las reses no les importa, porque tienen una fe inquebrantable que el gobierno les dará de comer, casa y algo de dinero para pasar los meses sin trabajar.
Ha sido tan brutal en desmesura y paranoia el adoctrinamiento por medio de prensa, internet y medios televisivos, que los cobardes que han guardado cárcel en sus casas con aplausos y carteles de “todo irá bien, quédate en casa” (en tu puta casa), han hecho de los enfermos sus enemigos.
Y cada día, sin faltar y con verdadera devoción e ilusión han aplaudido cobarde y servilmente a sus carceleros y estafadores. Los propios acosadores se dedicaban a las ocho todas las tardes, a exigir aplausos y vítores a los encarcelados.
En medio de tanta muerte, no podía haber nada más vergonzoso que lanzarse a la fiesta como niños de tres años.
Esto es el único resumen y conclusión de una estafa cuya ruina provocada, se prolongará posiblemente por dos lustros y creará más enfermedad y muertes que la enfermedad que los gobiernos de la Red 5G, han provocado y extendido entre sus habitantes.
¿Y qué han ganado los gobiernos y las empresas afines? El primer gran control exitoso de las masas, convertirse en la salvación (en el imaginario de la chusma) de millones de reses, enriquecerse y crear una gran crisis económica que, inequívocamente está destinada a esquilmar la economía de los obreros o trabajadores a fin de que gran parte de lo que trabajen, sea dedicado al gobierno para protegerlos de otras posibles epidemias que sin duda alguna volverán. Ese dinero en forma de impuesto, irá a parar a los bolsillos y bancos de siempre; para que se empolven la nariz con más frecuencia.
Lo mismo que existe una poderosa Red 5G, es innegable la antiquísima y poderosa corrupción de los políticos, forma parte de su idiosincrasia.
Salvo que seas un lerdo ciudadano integrado, un mediocre anodino, jamás se debería considerar la honorabilidad y honradez de los políticos; sobre todo si son españoles o hispanoamericanos.
Al final, las grandes ciudades y toda la inmundicia que fluye por las inmensas cloacas, con toda probabilidad ha ayudado a propagar una enfermedad que, sin sentirme paranoico, ha sido perfectamente diseñada con una precisa diana de mortalidad y contagio por edad: jubilados.
Las granjas humanas o ciudades, es lo realmente insalubre e indigno.
Demasiados miles de reses cagando, meando y follando al mismo tiempo, hace mierda cualquier higiene y su profilaxis.
Tampoco creo en la inteligencia de todos estos tiranillos de medio pelo que son los presidentes elegidos democráticamente por la chusma, así que no me extrañará nada que llegue un crack rotundo y mortal de las economías occidentales.
Y cuando eso ocurra, será mejor que seas cazador y tengas armas en casa.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Hay mascarillas, lo que falta es cerebro.
Ahora que han bajado los contagios, ahora que los depravados dictadores del hipócrita paternalismo han dado unas migajas de libertad, la chusma se da bofetadas por llevar mascarillas.
De ahí que aunque poca inteligencia, me sienta continuamente ofendido por los estafadores de la alarma y estado de sitio del coronavirus.
¿Follan con las mascarillas? ¿Es fetichismo de ganadería?
No. Es mucho más sencillo y claro, tan obvio; que creo sinceramente que esta sociedad debe ser arrasada y que sangre nueva cree otra nueva. Porque reconstruirla con esos malos cerebros, sería como dijo Einstein.
Sánchez e Iglesias, los nostálgicos de antiguos regímenes fascistas del comunismo fracasado, no son sutiles para una inteligencia tan baja como la mía.
Son sutiles para la chusma sin inteligencia. Que no se crean inteligentes, solo son tuertos entre ciegos.
Saben que obligando a la chusma a llevar mascarillas, los hará sentir enfermos, les hará vivir en un estado de terror para que dependan de ellos.
Y lo más importante: cuando esos dos dictadores simpatizantes del régimen chino, den otro golpe de estado a la democracia vía decreto, la chusma no rechistará. Callará muy cobarde y enferma ella.
Es horrible la obviedad de todo y la ceguera de tantos millones.
Se merecen una mascarilla y un cilicio que les perfore los pulmones.

Una vaca come pasto a mis espaldas y de vez en cuando tose como lo haría yo, cosa que me incomoda un poco: ¿Es la vaca la que se parece a mí o yo a ella?
Como no tengo otra cosa que hacer, la fotografío.
Y de pronto, en el prado de enfrente una vaca muge fuerte y prolongadamente.
La vaca deja de pacer y me mira con sus grandes ojos bobos. Como si me preguntara por que mujo.
¡Qué susceptible!
Y yo le digo: ¿Y a ti qué te pasa, te parezco de las tuyas?
Qué tiempos de mierda… El Régimen Español del coronavirus del caudillo Sánchez, consigue estresar hasta el ganado.

Os lo tengo dicho, los habitantes que viven bajo el Régimen Dictatorial Español de Sánchez e Iglesias, son unos miedosos patológicos.
Y es que a los mansos y serviles, les das libertad y no saben qué cojones hacer con ella, da igual que sean adultos o no. Los niños, son como sus progenitores y los adultos como sus abuelos.
La mierda es congénita.
Pues que no salgan de sus casas jamás. Se necesita espacio libre.
Ssssstupendo.
Libre de olores corporales, mezquindad y por encima de todo, más espacio para moi.
¡Chachi! 😊😊😋😋😁😁
Como dice el gran Iconoclasta: Vuestro miedo es mi libertad.

España es una de las sociedades más oscuras y opacas del mundo, es el ejemplo máximo del advenimiento de la tiranía de los estafadores de paternal retórica; pero no quita por ello un ápice de despotismo al resto de países que anuncian una nueva era de mierda gracias al terrorismo de estado del coronavirus: en lo que se han convertido sus habitantes o votantes y el destino que les espera.
En Ripoll, donde vivo, hay un túnel bajo las vías del tren que lo resume todo con una decepcionante y escalofriante claridad.
El acoso y la extorsión en España, es tan solo la muestra de un catálogo de miseria, hipocresía y control dictatorial a los que se verán sometidos todos los rebaños humanos de todas las naciones-granjas.
Igual que España, el resto del mundo ha marcado un camino lleno de sombras, sin ninguna bifurcación, sin un lugar en el que protegerse de la amenaza de los policías que hacen guardia formando oscuros muros de opresión. De aniquilación de cualquier tipo de libre pensamiento.
Así han quedado la sociedades una vez aniquilada la fuerza, la pasión, la creatividad y la libertad del individuo: todo son manadas de rumiantes sin más inquietud que mal reproducirse ebrios e idiotas.
Han hecho de la vida un túnel sucio, de paredes ennegrecidas por la pobreza, el miedo, la represión y la mentira institucional. El pensamiento creativo, el poder y libertad del individualismo han sido devorados por la imbecilidad de la sociedad grupal, del pensamiento insectil que insulta a la inteligencia única de cada hombre y mujer de los que aún pudiera haber.
La mediocridad más pura, más carente de ningún tipo de rasgo, se ha instalado de la mano del gran engaño, ha creado un pensamiento obsceno, comparable al de una colonia de insectos cualquiera.
En la oscuridad de esos cenagosos muros del túnel se castrará con comodidad y en serie a todos los humanos que aún ostenten un libre pensamiento crítico, convirtiéndolos en cerdos de granja que avanzan hacia el dibujito que ellos ven como una pantalla de ordenador conectado a la red.
No se dan cuenta que el dibujo indigno e infantil, es el tope de su propia libertad, de su irrelevante intelecto. De su mediocridad tallada a golpes de sonrisas idiotas, de paternalismos y lágrimas de mal actor. De una indecente decadencia de cobardía y fe ciega en sus matarifes.
Es la nueva sociedad donde caminan todos juntos y hermanados hacia libertades que limitan con los oscuros muros del estrecho e infame túnel decorado con infantiloides mentiras de bondades que indignamente creen. La única libertad es el muro al final del túnel.
La mediocridad es el cáncer del pensamiento. Y ahora todos lucen su tumor como una mierda envuelta para regalo. Creyendo las patrañas de sus líderes cuando les decían que eran héroes por quedarse en su casa “confinados” y cagados de miedo, que así luchaban contra la enfermedad.
Te juro que se lo creyeron de verdad, te juro que dan ganas de vomitar ante tanta hipocresía y retraso mental. Deberían llevar a juicio a esos millones y millones humanos-vacas que creyeron que su cobardía era auténtico heroísmo. Los he visto y los he olido; y son seres humanos formados con excrementos y cables viejos.
Es necesaria una extinción, hoy más que nunca.
Lo malo no es la enfermedad. El coronavirus hace lo que debe y puede para limpiar de basura una especie que es plaga.
Lo malo son los cobardes que han asomado sus antenas de cucarachas desde las ventanas y balcones de sus casas, mirando la peste avanzar bajo el manto protector de su dictador que los hizo tarados hace generaciones atrás.
Lo malo es la hipocresía ofensiva de esa alegría en tiempos de muerte, de los aplausos que el gobierno les ha condicionado a ofrecer, con fe ciega en que serán salvados por ellos, por sus matarifes.
Son los descendientes directos de los que quemaban brujas y seres humanos en hornos industriales.
Lo malo es una sociedad degenerada y decadente que vive sobre ríos de mierda, orina y ratas.
Es una sociedad prescindible, no hace bien al planeta.
Y lo que ha de morir debe morir.
Debería…
Pero no ha podido ser.
Es pecado mortal gastar recursos y tiempo en cosas perdidas, como esos rebaños de millones de humanos, ya bestias de pastoreo, que se dirigen felices de su mezquina existencia hacia el único destino, un muro, el puto muro al final del túnel.
Las ratas jamás deberían haber subido a la superficie de las ciudades.
Al final del sórdido túnel debería haber una picadora de carne; pero nada es perfecto.
No hay que matarlos, solo mantenerlos estabulados y que rindan beneficios con obediencia grupal a cambio de no sufrir por coronavirus.
El coste ha sido la especie humana misma, su degeneración, la aniquilación de la creatividad, la inteligencia, la libertad, la independencia y la grandeza del individuo.
Porque solo el individuo merece la vida; las masas, la colectividad es el insulto, la degeneración insoportable de una sociedad podrida que debe desaparecer por peste o por balas.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

¿Hay errores fatales en el lugar y tiempo en el que se nace?
¿O el error está en dónde y cuándo debo buscar lo que deseo?
No tiene importancia elegir una opción, cualquiera dará el mismo resultado.
Todo se resume en que si ella existe. Y de ser así ¿Dónde? ¿Desde cuándo?
Y si de alguna forma la encuentras ¿en qué condiciones te encontrarás para afrontar la trágica odisea de amar?
Y reflexionando sobre las posibilidades, sientes el peso cada vez más asfixiante de la improbabilidad. Hay un tiempo límite para el amor, hay edades sin retorno de la soledad para aquellos que la sienten como una condena. Edades en las que solo cabe divagar y perder el sueño de una noche, pensando en lo que no pudo ser.
Es tarde si el cuerpo está maltrecho y el pensamiento seco.
El amor requiere cuerpos capaces de afrontar el ansiado contacto, el sexo y las emociones. Encerrado en el cuerpo, se halla el pensamiento.
Las emociones son peligrosas para los corazones no educados en el esfuerzo y el cansancio vital diario.
Aún tengo músculos, no sé cuanto durarán; pero no pienso en ello como fuente de preocupación de la misma forma que no pienso en la muerte y su decrepitud.
Para amar debe haber una mens sana in corpore sano.
Un recipiente duradero para mis emociones, para las de ella, para su corazón y el mío.
Tienes que ser prácticamente un atlante para soportar el amor tan ansiado y tan doliente.
Dicen que el amor no tiene edad. Es mucho decir, es una imprudente ingenuidad.
Tengo que ofrecer lo mejor de mí.
Pero solo existe lo que hay en mí.
“Lo que ves en mí, realmente está en ti”, dice el hada nocturna de mi insomnio.
Asiento feliz a esa belleza de imagen; pero no le digo que no acabo de ver en mí lo que ella esplende en el día y la noche.
No entiendo el enigma del hada nocturna de mi insomnio. Al igual que a los grandes poetas, no los puedes entender, solo dejarte mecer por las imágenes de sus palabras y su sonoridad, que un día edificarán un pensamiento en algún lugar de tu memoria.
“Lo que ves en mí”.
Lo veo todo en un segundo.
“Realmente está en ti”.
Solo si te abrazara.
Cuando no estás no hay luz dentro de mí.
Porque mi insomne noche solo tiene un pabilo moribundo que alumbra una página de algo que leo sin prestar atención.
Tal vez sea yo tu espejo.
Y tú mi pensamiento.
Y una noche en vela de cigarrillos, espiritualidad y cosas que no deben decirse para que la obviedad no las estropee.
Hay cielos reflejando lo que somos, sin embargo tú reflejas lo que deseo.
Es una redundancia de tu naturaleza, porque percibo tu mirada y tu piel, y el reflejo que de ellas emana.
No quiero saber con precisión quien soy, requiere un tiempo que me robaría de estar contigo. Me conformo con la intuición de lo que soy. Y librarme de responsabilidades alegando ignorancia.
No quiero entenderte, solo quiero atisbar tu alma deslizándome con desidia en tus palabras de místicas ternuras.
“Lo que veo en ti, está en mí”.
Gracias, cielo. No sabes del enorme alcance de semejante afirmación.
Aun así, pienso que hay un error en el concepto de la reciprocidad de nuestras almas. Y un error de modestia en la sintaxis.
Deberías decir: “Lo que ves en mí, es lo que toda la vida has buscado”.
Y yo te diría con rapidez: “Sí”.
Es tan difícil ponerse de acuerdo en el concepto de la experiencia acumulada durante todas esas vidas que no recordamos… ¿Qué elegir y reparar de lo malo?
¿De verdad crees que somos el reflejo que vemos en los ojos queridos? Es mucho decir. Yo no valgo tanto como tú.
Una noche de insomnio. Tocata y fuga…
De ojos enormes e intensos que hacen foco en la intimidad metafísica de la oscuridad de la noche. Una narcosis de irrealidad con los ojos abiertos.
Es hermoso no dormir por ello.
Hadas que crean mundos sutiles que tan solo requieren de un pestañeo para cambiar las grandes cosas feas por algo más tranquilizador, más esperanzador.
Una noche de cuerpos que nos contienen y quisiéramos escapar de ellos. De lápices que deben escribir, porque si no escribes no queda registro de un hecho extraño, cuasi onírico.
Lápices que no aciertan, que no dicen la verdad; las emociones son confusas y los lápices tienen una seria limitación para decodificar el espectro anímico. Requiere un tiempo tan grande, que no hay vida que dure tanto.
Y todo sin tener que despertar.
Zanjada la noche con un adiós que no entraña tristezas.
No sé que pensar.
Bueno, no quiero pensar más.
Se acabó la tocata y fuga, la maestría del músico jaleada por las voces nocturnas de una magia serena. Que no cese…
Hay templos que son cuerpos humanos y sus enormes y profundos ojos, los colosales vitrales que inundan el altar de paz.
Y ella esparciendo su polen mágico en el aire de la insomne noche, que cae como polvo de plata y luz. Y alguna risa sincera que lo alborota.
De alguna forma la filosofía de lo que escribimos da paz y arrincona al hastío vital que me provoca dolencias en forma de náuseas.
Una tocata y fuga que resalta el silencio de los que escriben sus anhelos y verdades en una vigilia nocturna.
Como en un sueño de narcótica realidad y del que no es necesario el despertar y su tristeza.
No dormir es a veces un sueño de ojos abiertos, de infinitas posibilidades que no duelen.
Dulces dardos de metafísica esperanza para lo que queda de vida.
Y un inevitable galanteo que no hace daño.
Es de día, hay que despertar de la noche insomne.
La luz, la del sol, lo borrará todo.
Otra vez.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es adorable y no tiene coronavirus.
Simplemente ha reaccionado a la imbecilidad social de los aplausos de las 20:00 todos los putos días.
Llevan tantas tardes los idiotas aplaudiendo felices que, ambos hemos sido poseídos por el espíritu humano de la hijoputez.
Yo no me he fotografiado en el momento de los aplausos porque me afecta al pene y he de ser cuidadoso con los nuevos censores.
Murf y YO tenemos, evidentemente, naturalezas distintas.
Estas primeras semanas de la recién estrenada dictadura del Régimen Sánchez-Iglesias, se me hincha y endurece grotescamente, y aparecen en el meato dientes en el momento álgido de la ofrenda de aplausos y agradecimientos de los tontos a sus amos, por alguna razón que ni ellos saben; tal como actúan algunas mujeres maltratadas con su macho.
No gano para pantalones (calzoncillos ya no tengo) y me da miedo masturbarme.
Pero me mola mucho Murf.

Esto es un ejemplo de cómo los grandes periódicos españoles propagan la mansedumbre institucional merced a las grandes sumas de dinero con las que el régimen totalitario español ha comprado su complicidad y su total acuerdo, silencio y apoyo en sus editoriales y noticias hacia el gobierno dictador y represor español que ha violado sistemáticamente cualquier derecho humano con los que hace dos meses atrás, se masturbaba “respetándolos”.
Las oenegés también se habrán llevado su bocado suculento del pillaje cometido a la sociedad española por el actual régimen dictatorial español.
“¿Tic Tac?”
¿”¡Buenos días!”?
En lugar de un periodista, parece una puericultora saludando a los bebés en la apertura de la guardería.
Los idiotas votantes no tienen de qué reírse ni a qué aplaudir cuando hay tanto muerto, tanta enfermedad y tanta ruina económica. Y porque los dictadores no se cansan de amenazar en todo momento que se prepare la población para cagar sangre con la ruina económica que han preparado.
¿Qué tiene de alegre y de bueno los muertos, los enfermos y la prisión, el acoso y abuso a los que no han sometido los generalísimos españoles con insignia de COVID-19 en la solapa de sus piojosas americanas? ¿Qué tiene de alegre la bofia siguiéndote como si fueras un delincuente, preguntando qué compras; cuando dejan que pasen miles de toneladas de drogas y roben en las calles impunemente y sin ninguna presión los criminales reales? ¿Por qué joden cada tarde con sus sirenas? Para que sepas que te vigilan constantemente, que no salgas de tu puta casa, porque si no te arruinan o te encarcelan con las penas de un traficante de droga.
El adoctrinamiento sistemático desde los jardines de infancia hasta las universidades, ha creado decenas de de-generaciones de deficientes mentales con cargos y jornales de personal con una inteligencia media o mínimamente competente; por ello pueden soportar la prensa y la propaganda del régimen en formato telediario con una sonrisa y sin escupir la mierda que quiera que estén comiendo en ese momento. No podrían ver la mierda ni aunque se la metieran en la boca haciendo el avioncito.
España, más que africana, es sudafricana.
Y la prensa, lo más parecido al Pravda.
Hijoputas…