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Parafraseando a vuestros sacerdotes, predicadores e iluminados políticos: Si Dios hubiera querido que comieseis hierba (debido a la semejanza fonética con “mierda” he estado a punto de cometer un jocoso error) os hubiera creado con cuatro estómagos y con las tetas verticales, como las vacas, por ejemplo. O bien con paladar y lengua de lija para atiborraros, incluso con gula, de ortigas y cardos como burros y cabras, otro ejemplo.
Lo malo es que tengo un solo estómago de hombre y tanto comer carne y beber cocacola (que engorda la titola), tiene la desventaja de darme una gran envergadura (parezco un tapón de bañera, más ancho que alto). Y por ello me he de hacer los autoretratos con grandes angulares o en formato panorámico, porque si no, no quepo en la foto (“no cabo”, que aún se puede escuchar decir a cualquier cerebro falto de glucosa).
Ahora voy a continuar explorando. Una denodada búsqueda de buenos pastos que mascar, a ver si puedo hacerme una cochina selfie con un simple palito sin más complicaciones, sin tener que forzar cruelmente los ligamentos de los hombros para realizar mi foto de mí mismo, sin vivir en mí y viviendo muriendo de mierda.
Id con cuidado cuando os hagáis una selfi, seguro que detrás tendréis a un fascista asqueroso preparado para secuestraros, encarcelaros y lobotomizaros metiéndoos un largo palo con una torunda de algodón en las napias, hasta haceros sangrar o simplemente asfixiaros. Cosa que hacen con la misma delicadeza que si la torunda te la metieran por el culo.

–Ico…
–Dime, Jade.
–¿Qué ocurrirá cuando te mueras? ¿Con quién tomaré mi sangre malteada sin arrancarle el corazón cuando acabe la taza?
–¿Y por qué no me matas a mí?
–Me pones, cabrón.
–Mentira.
–¡Ja! Tienes un odio inmenso a tus congéneres y no te preocupa. Tu odio relajado es tan extraño… No eres un ser sobrenatural y desprecias y ofendes a la humanidad, a los tuyos, sabiendo que vas a perder.
–No son míos, Jade. Ojalá pudiera ser como tú.
–Pues deja que te muerda la polla.
–Tan mona y tan obscena mi Jade. Eres fascinante.
–No te mueras, Ico.
–No podría vivir tanto tiempo aquí. Para ti los humanos son caza, comida, follar. Yo solo quiero estar lejos de ellos.
–Eres un licántropo o un vampiro maldito, ¿lo sabías? Debiste ser muy malo en otra vida, incluso con los propios dioses para mecer semejante castigo.
–Jade…
–¿Qué?
–Tus bragas transparentan el coño, me haces sudar por dentro y entre las piernas.
–Ahora sí que te arranco la polla, mamón. O eso, o necesitas un exorcista.
–Tómate tu sangre malteada, mi Jade, aún que estoy vivo. Y mira a la cámara, belleza.
–¿Y luego te como?
–Déjame escribir, cotorra.
–¡Jajjajajaja!

Me he metido tan adentro del planeta en soledad, que en la lejanía podía ver donde habito.
Y es muy lejos, ha sido mucho caminar.
Me envanece ser una bestia con tamaño radio de acción y la fuerza para recorrerlo y morir entre tantos kilómetros de bosque y montaña.
El horizonte más hermoso que existe: un mar de montañas…
En realidad es agotador; pero fumo desde la cima observando mi reino, e irremediablemente se me pone dura (la polla).
Soy incorregible, no puedo ser de otra forma: hombre y bestia. Y así ejerzo, aunque duela, aunque joda.
En lugar de admirar escaparates, mostradores de grandes almacenes, pensar en coches, o tomar algo en la comodidad de un bar; simplemente vivo y padezco la naturaleza.
Nací irreductible, jamás me integré donde me obligaron a crecer.
Y lo he hecho bien, me siento bien aquí y ahora.
Me gusta sudar y echar el humo del tabaco hacia aquello tan lejano allá abajo.
Me la pone dura.
Otra vez…
No es alarde, es biología y vicio.
Los párpados escaldados por el sudor hacen mi mirada hosca y sin embargo, observo todo con ilusión contenida.
He visto una serpiente cubierta de rombos verdes y una fina cola como un látigo esmeralda ocultarse en la fronda.
A una comadreja preciosa pensar si subir o bajar de donde se hallaba. Ha bajado, la muy holgazana.
He oído al pájaro picotear furioso un árbol y los excrementos aún humeantes de un animal que ignoro (no era yo, lo juro).
Un jabalí ha arrancado un gran trozo de musgo que ha caído en el camino, se escondía de mí, bosque adentro y arriba.
Lo maravilloso del bosque, es que no ves la vida que contiene; mas la sientes como una profunda y atávica emoción.
Y lo triste del bosque es que no puedes evitar ver sus grandes y pequeños cadáveres.
También pienso que si tuviera un infarto aquí y ahora, dejaría otro cadáver más.
Y sería más digno que morir donde habito.
Quiero ser una tristeza en el bosque y no una mediocridad en el tanatorio.
Así que cuando intuya que voy a morir (esas cosas se saben de una forma natural, no requiere instrucciones, solo valor y decisión), cogeré mi mochila cargada con tabaco, mis prismáticos, mi cámara de fotos, mi navaja, mi pluma y mi cuaderno.
No necesitaré todo eso (el tabaco sí); pero me da paz cargar con ello.
Nunca he sido perezoso. Solo reacio a obedecer de mierda a nadie.
Y caminaré montaña arriba hasta donde muera.
Unas oscuras nubes aportan un repentino aire fresco a este día de julio, el mes más hijoputa del año. Y se me cierran un poco los ojos como si fuera una caricia.
Vuelvo a pensar que es tan buen momento como otro cualquiera para morir ahora. Lo tengo todo a mano para morir bien y sereno.
Ya verás… Cuando sienta que se me raja el corazón, no me dará tiempo ni a meter la navaja en la mochila. La vida es muy puta con sus jugadas y bromas.
No creo en los malos presagios de un cielo oscuro, porque el cielo oscuro es lo más bonito. Sin embargo sí pienso en una muerte digna tras una vida que me han obligado a vivir indignamente.
Y mira por donde… Ahora me saco la polla y meo, hacia allá abajo donde he vivido la indignidad.
Todo cuadra…
Pequeños rencores que no hacen daño a nadie (desafortunadamente); pero me la ponen dura (la polla).
Debería morir ahora, coño.
Quiero ser un cadáver del bosque y no una rata muerta en una cloaca excrementicia.
Seré romántico: Que Dios o el Diablo, si existieran; aquí y ahora me den muerte.
Pues mierda, no existen o no quieren. Bueno, al fin y al cabo siempre he sido un ateo blasfemo, si alguna vez hubieran existido o existieran me la tendrían jurada.
¡Joder! Ahora tengo que volver a caminar todos esos kilómetros.
Como me maten cuando llegue a casa, me cagaré en la puta que los parió.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

La vaca con mucho cuidado, come de donde puede y a juzgar por la desmesura con que abre su ojo, desearía ser jirafa en ese momento tan embarazoso.
Ser jirafa y no haberse metido en una senda tan estrecha. Seguramente estará pensando que si dios hubiera querido que comiera de las altas hierbas, le hubiera dado un cuello muy largo. De color amarillo con motas negras.
Tan estrecha la senda y tan cerca de los alambres electrificados…
También debe estar ahora saludando telepáticamente al padre del ganadero que a bien tuvo hacer un caminito pegado a la alambrada. O tal vez fuera, que alguna “amiga” que aún ríe mugiendo allá atrás en el prado; le dijo hace media hora: “Por allá, por donde el camino es tan estrecho, encontrarás los mejores pastos, te lo juro, hermana vaca”.
Y la hermana vaca decidió probar pastos más sabrosos porque aquella amiga suya, de gran talante cristiano, así la ilusionó. Y de paso aprender algo que no tenía por qué saber y que maldita la gracia, ya que no es una vaca electricista.
Porque la expresión de su ojo, no solo indica que tiene hambre, sino que ya ha tenido una buena lección de sabiduría sobre la electricidad y sus voltajes.
También, o al menos yo lo haría, debe pensar que es una tarde mierda.

Tiene su vanidad, le gusta mucho la canción The Lion Sleeps Tonight (Wimoweh), aunque no me lo creo. La verdad es que me gusta más a mí.
A él le encanta observar los pájaros que le gustaría cazar y decapitar juguetonamente.
No es un vulgar león. Es un tanto vanidoso y el muy felino tiene razón para serlo.
Y no le gusta que le molesten cuando duerme.
Pinche Murf…
También me hace notar que yo no soy más que él.
Y estoy de acuerdo, muy de acuerdo.

Iconoclasta

Es que el reportero de El País, redacta el titular como con tristeza, como si le doliera un poco. Como se dice: quien se pica ajos come. ¿No?
La noticia no deja de ser escalofriante: que el 71, 7 % de los adultos se declare hetero, mucho menos que los jóvenes, viene a decir que el homosexualismo, lesbianismo y la transformería ataca más a la población adulta, como si fuera un coronavirus o algo así.
Aunque creo que si eres económicamente rico y has probado todo tipo de sexo, en la madurez, esos ricachos se vuelven un tanto ambiguos y les tira más el pescado que la carne; pero solo entre gente con pasta, claro. Los que no tienen dinero para poder hacer grandes orgías, se quedan en el heterosexualismo (una carita sonriente, que no me aguanto la risa).
Resumiendo, según El País los jóvenes se han de dar prisa en reproducirse porque muchos de los ahora heteros, se vestirán de forma rara al llegar a la madurez y preferirán otros tipos de agujeros.
Es que me parto la caja de risa.
La Roma de Nerón, rediviva…

Cuando pasas tanto tiempo viviendo bajo un régimen fascista-bozalista y encarcelador, siempre se te acaba pegando algo quieras que no.
Al menos me callo quienes son los inferiores; pero en unos días no sé si podré.
Incluso sudo copiosamente y busco en Amazon maquetas de campos de exterminio en oferta flash.
Es que la ideología fascista es tan edificante…
(Y también me gusta el porno amateur)
¡Me cago en la hostia puta! Tendré que hacer la foto de nuevo, me he olvidado del bozal, negro a ser posible.
Bueno, ya mañana, hoy no tengo tiempo.

No soy gris de nacimiento, soy gris por la contaminación humana que me ensució desde que mi madre me escupió por el coño.
La grisentería me aplasta, me hace mierda, solo he podido salvar los ojos; porque tanta lágrima de frustración limpia quieras que no.
Por lo demás, si lloviera mierda, no me extrañaría.

¿Qué ocurre cuando en un sitio detestable y pútrido se encuentra quien amas? Todo se pudre, se rompe y descompone. Es inevitable. No se puede desarrollar nada bueno en un mal lugar.

También somos la tierra que pisamos.
Los detalles son muy importantes, los detalles pueden estropearlo todo.
Y cuando has disfrutado de la soledad, ya no hay vuelta atrás a la piedad. Te has hecho fuerte y egoísta. El tiempo importa tanto como los detalles, aprendes a deshacerte rápidamente de lo que ha dejado de gustarte o lo que no te gustó nunca y debías soportar porque no había otra salida; y eso incluye personas.
No puedes, no debes perder el tiempo en cosas ingratas; no más del estrictamente necesario para la supervivencia.
Humíllate y piensa que llegará el momento de saldar cuentas.
También está la opción de adaptarse, de sonreír al mal tiempo.
Yo no me adapto, no me doblego.
Hay personas y animales que han muerto y he resistido. Puedo soportar cualquier ruptura.
Y si no la soporto me jodo.
Yo no soy un viejo afable; ya no voy a pensar en nada bueno a estas alturas.
No reparo errores porque no hay tiempo. Por otra parte, los errores no se pueden reparar, solo se cubren de polvo con el tiempo.
Si queda poco tiempo de vida no es bueno tirarlo en causas perdidas.
Fue bonito mientras duró…
Ahora dicen que soy frío. Que no pensaban que pudiera ser así. Tan, Tan… Y no saben definirme sin un insulto.
Sonrío con decidida vanidad. Ser lo contrario de lo que se esperaba de ti es toda una victoria. Una medalla con cuya aguja, perforo el glande que cabecea inquieto, nervioso, a punto de escupir llevado por mi atávica animalidad.
Bueno… Nadie ha creído de lo que soy capaz hasta que me han puesto a prueba.
Si no puedes con ellos, jamás te unas.
Mándalos a la mierda aunque tengas que comer gusanos, porque no hay nada que te puedan hacer que no te hayan hecho ya.
Y recuerda, estás absolutamente solo, si algo no te gusta quémalo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es que esas tetas son de infarto, y esa cara que ha tenido a bien de no cubrirse con el bozal.
Su actitud soberbia, voluptuosa la hace prácticamente follable aunque tenga que pagar.
Es la virgen María personificada; pero en versión playmate del año del fascismo español del coronavirus (lástima de bozal de la papada, es lo único que objetar).
Y el tarado del articulista o pseudo periodista hablando del estado de alarma fascista y su bofia fascista y sus multas.
Ser idiota, vale; pero además ser maricón ante semejante diosa, es algo que no se puede indultar.
Es que me he enamorado del pibón, en el fondo soy un romántico.