Archivos de la categoría ‘fotografía’

Tiene su vanidad, le gusta mucho la canción The Lion Sleeps Tonight (Wimoweh), aunque no me lo creo. La verdad es que me gusta más a mí.
A él le encanta observar los pájaros que le gustaría cazar y decapitar juguetonamente.
No es un vulgar león. Es un tanto vanidoso y el muy felino tiene razón para serlo.
Y no le gusta que le molesten cuando duerme.
Pinche Murf…
También me hace notar que yo no soy más que él.
Y estoy de acuerdo, muy de acuerdo.

Iconoclasta

Es que el reportero de El País, redacta el titular como con tristeza, como si le doliera un poco. Como se dice: quien se pica ajos come. ¿No?
La noticia no deja de ser escalofriante: que el 71, 7 % de los adultos se declare hetero, mucho menos que los jóvenes, viene a decir que el homosexualismo, lesbianismo y la transformería ataca más a la población adulta, como si fuera un coronavirus o algo así.
Aunque creo que si eres económicamente rico y has probado todo tipo de sexo, en la madurez, esos ricachos se vuelven un tanto ambiguos y les tira más el pescado que la carne; pero solo entre gente con pasta, claro. Los que no tienen dinero para poder hacer grandes orgías, se quedan en el heterosexualismo (una carita sonriente, que no me aguanto la risa).
Resumiendo, según El País los jóvenes se han de dar prisa en reproducirse porque muchos de los ahora heteros, se vestirán de forma rara al llegar a la madurez y preferirán otros tipos de agujeros.
Es que me parto la caja de risa.
La Roma de Nerón, rediviva…

Cuando pasas tanto tiempo viviendo bajo un régimen fascista-bozalista y encarcelador, siempre se te acaba pegando algo quieras que no.
Al menos me callo quienes son los inferiores; pero en unos días no sé si podré.
Incluso sudo copiosamente y busco en Amazon maquetas de campos de exterminio en oferta flash.
Es que la ideología fascista es tan edificante…
(Y también me gusta el porno amateur)
¡Me cago en la hostia puta! Tendré que hacer la foto de nuevo, me he olvidado del bozal, negro a ser posible.
Bueno, ya mañana, hoy no tengo tiempo.

No soy gris de nacimiento, soy gris por la contaminación humana que me ensució desde que mi madre me escupió por el coño.
La grisentería me aplasta, me hace mierda, solo he podido salvar los ojos; porque tanta lágrima de frustración limpia quieras que no.
Por lo demás, si lloviera mierda, no me extrañaría.

¿Qué ocurre cuando en un sitio detestable y pútrido se encuentra quien amas? Todo se pudre, se rompe y descompone. Es inevitable. No se puede desarrollar nada bueno en un mal lugar.

También somos la tierra que pisamos.
Los detalles son muy importantes, los detalles pueden estropearlo todo.
Y cuando has disfrutado de la soledad, ya no hay vuelta atrás a la piedad. Te has hecho fuerte y egoísta. El tiempo importa tanto como los detalles, aprendes a deshacerte rápidamente de lo que ha dejado de gustarte o lo que no te gustó nunca y debías soportar porque no había otra salida; y eso incluye personas.
No puedes, no debes perder el tiempo en cosas ingratas; no más del estrictamente necesario para la supervivencia.
Humíllate y piensa que llegará el momento de saldar cuentas.
También está la opción de adaptarse, de sonreír al mal tiempo.
Yo no me adapto, no me doblego.
Hay personas y animales que han muerto y he resistido. Puedo soportar cualquier ruptura.
Y si no la soporto me jodo.
Yo no soy un viejo afable; ya no voy a pensar en nada bueno a estas alturas.
No reparo errores porque no hay tiempo. Por otra parte, los errores no se pueden reparar, solo se cubren de polvo con el tiempo.
Si queda poco tiempo de vida no es bueno tirarlo en causas perdidas.
Fue bonito mientras duró…
Ahora dicen que soy frío. Que no pensaban que pudiera ser así. Tan, Tan… Y no saben definirme sin un insulto.
Sonrío con decidida vanidad. Ser lo contrario de lo que se esperaba de ti es toda una victoria. Una medalla con cuya aguja, perforo el glande que cabecea inquieto, nervioso, a punto de escupir llevado por mi atávica animalidad.
Bueno… Nadie ha creído de lo que soy capaz hasta que me han puesto a prueba.
Si no puedes con ellos, jamás te unas.
Mándalos a la mierda aunque tengas que comer gusanos, porque no hay nada que te puedan hacer que no te hayan hecho ya.
Y recuerda, estás absolutamente solo, si algo no te gusta quémalo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es que esas tetas son de infarto, y esa cara que ha tenido a bien de no cubrirse con el bozal.
Su actitud soberbia, voluptuosa la hace prácticamente follable aunque tenga que pagar.
Es la virgen María personificada; pero en versión playmate del año del fascismo español del coronavirus (lástima de bozal de la papada, es lo único que objetar).
Y el tarado del articulista o pseudo periodista hablando del estado de alarma fascista y su bofia fascista y sus multas.
Ser idiota, vale; pero además ser maricón ante semejante diosa, es algo que no se puede indultar.
Es que me he enamorado del pibón, en el fondo soy un romántico.

Hay momentos en los que Jade está ida, ausente. Y es tal la potencia de su ancestral pensamiento de licántropo que siento el aire denso y a la vez sereno.
Me fascina Jade Negro, su alma. Su belleza despreocupada.
Jamás le preguntaré que piensa, puedo intuirlo. Y porque no nos gusta que nos lo pregunten.
Tenemos nuestros secretos.
Nunca pensamos en una cosa, siempre hay una vorágine de imágenes, palabras, sonidos y emociones superpuestas. Simplemente están ahí girando, y a veces no podemos quitar la vista de ellas.
Si nos preguntan en que pensamos mentimos, o callamos respondiendo “en nada”.
¡Se le satura la belleza cuando está a solas consigo misma! Su propio silencio la envuelve, la acaricia, la ama…
Escribiendo estas líneas en la libreta, me habla.
–¡Ico!
–Dime Jade.
–¿En qué piensas? –ríe divertida, con astucia.
–¡Puta! –le respondo con toda mi risa, con todo mi cariño.
Y nos reímos los dos.
¡Qué genialidad la de Jade!
Mientras ella lee mis palabras, le preparo un café porque se lo merece.
Más que yo.

Es todo silencio, como en el mismísimo espacio.
Cuando la muerte ronda cerca, los seres callan muy astutos su existencia.
Memento mori.
El viento es una azada invisible que tienta la vida del árbol, que silencioso y aterrorizado resiste sus afilados embates.
Y yo espero silente, lejos. Porque sé que no resistiré el golpe cortador de vida.
No soy un árbol.
Memento mori.
No me quedan hojas. Lo perdí todo…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Salir cuando los humanos se resguardan del frío y la lluvia, a veces tiene premio.
Y te encuentras un hermoso juguete por el camino, una cría de salamandra que se queda inmóvil como un juguetito abandonado.
Te preguntas si estas pequeñas joyas que, al igual que las flores más bellas, fueron creadas por la casualidad; si tuvo a bien calcular la elección del color, la plasticidad y la ternura que produce algo tan pequeño y bello, a pesar de ser producto del azar. Es una antítesis, no puede haber voluntad en el azar, pero cuando algo es perfecto, el cínico piensa donde está la trampa.
Se encuentra a un metro escaso del bosque denso y húmedo, seguro que llegará.
Suerte con la vida, micromachine bonita.