Mostrarse en foto no es exhibicionismo, es directamente hacer el ridículo según el sujeto que lo haga (YO): es superfluo y no aporta interés hacer tal alarde de mediocridad. Lo que sí es exhibicionismo es mostrar sin pudor algunos pensamientos, algunas interioridades. Algunas putas frustraciones… Una forma amable de llamar al fracaso y a la insoportable sensación de no estar en el tiempo adecuado. Y eso sí que es patológico, porque una vez has comenzado a denigrarte con esa introspección devastadora, no puedes parar de hurgar hasta llegar al hueso. Y luego al puto cáncer que hay en la médula. Y luego arrancar con alicates trozos de alma, si la tuviera. Lo bueno es que cuando has asumido que eres un mierda, no hay ningún problema para concluir del resto de la humanidad lo mismo. Si tomara drogas se me podría perdonar todo lo malo que soy y lo que describo; pero no tengo excusa alguna. No es por excusarme; pero siempre hay alguien extraño y fascinante que te quiere a pesar de todo y ella sí que busca excusarme, o mi salvación a ojos de las bestias. Iba a llamar a la foto ejercicio de simetría; pero no hay simetría alguna, solo una estupidez de una banalidad dañina para mí mismo. Tal vez necesitaba disciplina, mostrar la basura. Corto y cierro. He tenido días no tan malos. Mierda… Afortunadamente llueve y hay luz de muerte.
Ayer tuve una teofanía durante uno de mis paseos asilvestrados. Dios me preguntó si necesitaba algo: dinero, salud, amor, sexo o suerte. Le dije que no, nasti de plasti. Aunque estuve tentado de pedirle unas gafas de sol molonas dada la potencia lumínica de su manifestación. El muy zorro es malo como la peste; los favores los cobra con usura y podrías pasar los próximos doscientos mil millones de años pagando su favor de mierda. Es mejor comprarse un coche de lujo con tu salario de mierda, financiado a precio de prostitución infantil que, pedirle a Dios una mísera cura de un dolor de uña. Se sintió un poco molesto de que una de sus creaciones no se hincara de rodillas frente a él para hacerle una mamada. Soy un tipo experimentado en psicología de supervivencia y mediocridad. Me preguntó por la familia y le dije que “Los que no has matado, están vivos ¡psé! Y supongo que bien”. Y se alegró, aunque un tanto descolocado, seguramente porfiando por mi tono. Le dije que no era para tirar cohetes, no todo es salud de mierda. Aumentó un poco su potencia lumínica y entendí que tenía unos grandes deseos de incinerarme. Yahvé es un dios celoso y furioso. Así que le dije con voz humilde: “Oye, me estoy meando. Luego hablamos ¿vale?”. “Si tienes problemas de próstata te curo ya mismo”, se ofreció solícito. “¿Qué cojones me está preparando este cabrón?” me pregunté ya alarmado. Así que me saqué la polla y me puse a mear delante mismo de sus rayos foto-divinos, tuve que apretar fuerte el culo para que el chorro fuera potente y no sospechara de mi próstata y la urgente necesidad de curarla. Se le escapó un rayo como un pedo y dejó caer una gran tormenta sobre mí y apagó su luz de mierda. Esperé que se me apareciera el diablo (ambos son culo y mierda) para pedirle ropa seca, sus intereses por intervención sobrenatural son mucho más bajos; pero tras esperar veinte largos segundos no apareció, y eso que miré atentamente entre la maleza a ver si se arrastraba siseando una asquerosa serpiente hacia mí; pero nada. Y como soy un cauto optimista, me dirigí mojado a casa; pero a salvo de la ruina y mi polla ilesa. Dejo foto de la teofanía. No todo en internet es mentira. Me refiero a no todo lo que YO escribo, lo demás es para pedirle a Dios que te limpie el culo con ello.
Pocas películas usan tantos medios para convencer a los ignorantes de lo maravillosa que es la actual sociedad occidental. Es tan edulcorada, que incluso es peligrosa su visión para los diabéticos. Fast & Furious 8 es el mensaje doctrinal por excelencia, se ha convertido en una película de escuela infantil y juvenil. Rozaría la caricatura sino fuera porque pretenden que sea una parábola religiosa en la que se ensalzan las grandes virtudes religiosas y éticas como la obediencia, la fe, la moral, la honradez, la ética, el valor, el esfuerzo, su triunfo y recompensa; familia, amistad y más mierda que te va saltando a los ojos como un cuervo hambriento. Todo ello en un ambiente y lugar saturado de banalidad, materialismo, embriaguez y sexo de postal. Las tías que aparecen entre los coches, tienen el coño relleno de goma espuma y más seco que la mojama de perfectas que son. Los penes de los pavos motorizados serán pequeñitos pero juguetones y desprenderán aromas de miel y hierbabuena para atraer a las idiotas de buen follar; y en lugar de semen escupirán aguas frescas de muchos sabores y colores. Serán eso sí, obscenamente fértiles y tendrán pequeños hijos cabestros como ellos mismos. Mismamente como si toda esa alegría, sensualidad, riqueza y erotismo, fuera la forma de vida habitual de una sociedad deprimente, represiva, cobarde y masacrable. Esas escenas de mal cine son la versión pornográfica de la mísera sociedad cobarde, triste, adocenada y ebria que me explota en las narices. Porque sinceramente, después de haber visto la cara más repugnante de esta sociedad con el coronavirus, ver siquiera el inicio de la estúpida película, ha rebasado mi capacidad de aguante. Será espectacular el número de aplausos de los sincerebro cuando sus dictadores cobardes del fascismo del coronavirus como Sánchez o Iglesias en España, decreten la encarcelación de los enfermos en los campos de concentración que están preparando (según tenían pensados ellos mismos y dijeron públicamente en ruedas de prensa) con el nombre de “arcas de noé”. ¿Seguirán haciendo mierda de películas como fast & furious? Seguramente las harán aún peores, porque todo arte y ciencia se ha prostituido a las tecnodictaduras del coronavirus. Por supuesto, cuanto más miserable es un país, más represiva es su dictadura y mayor número de muertos y enfermos causa: España es el ejemplo mundial del fascismo más letal en la actualidad. En definitiva, quien tenga algo de cerebro, cuando su hijo vea una película como la mentada que lo eduque: esas películas son propaganda de los gobiernos del coronavirus. Nadie es así de rico y feliz de mierda en esta puta sociedad, solo unos pocos que han nacido con suerte en un lugar y tiempo adecuados a ellos. Porque cada noche de viernes y sábado escucho a los borrachos vomitar y llorar su apestosa vida. Y cuando follas rabos y agujeros huelen a orina y mierda, hay que ser explícitos en este punto; sin piedad. Decidle a vuestro hijo sin ningún pudor que la vida en esta sociedad que le ha tocado vivir es una continua miseria de esclavitud, pobreza y podredumbre mental. Rigurosa y severamente controlada por unos políticos que han vestido su feroz fascismo de paternalismo y buenismo. No permitáis que se convierta en un reguetonero borracho que a los cuarenta años aún seguirá pensando que será un multimillonario con kilos de cadenas de oro en el cuello y cien putas a su disposición cada noche. Y por favor, no le dejéis que se haga maricón o tortillera por consejo de sus profesores (corre un grave riesgo de que ocurra), preocupaos por su educación; no dejéis nada de las cuestiones de ética y cultura en manos de los docentes que solo buscan convertirlos en bestias serviles afines a los medios de represión y control. Que no se fíe nunca del cine, la literatura y la cultura de esta época, son falsas y conducen directamente a la persecución y asesinato de la creatividad del individuo para que el adocenamiento de los nuevos dictadores del buenismo lo llene y arruine todo. Y bueno, si no hay más remedio que ver una mierda de película, que sirva para que entrenéis vuestro vocabulario de insultos llevados por el ambiente propicio a ello. Jamás morirán los que deben, así que esto va para largo, hasta que venga un Nerón maricón y le pegue fuego a todo de una vez por todas.
Esta noche de nuevo se celebrará la verbena de San Juan: petardos, hogueras, bailes y embriaguez. Los más afortunados o con más dinero para gastar, una mamada o un mal polvo en el coche. Bueno, lo de la embriaguez es cotidiano. Se celebra el solsticio de verano, una fiesta pagana que la iglesia católica enmascaró con la onomástica de San Juan. No importa, sea cual sea el origen de la celebración, festejar con fuego y pirotecnia es bueno. Hay una violencia obvia en las hogueras y petardos. Un deseo de reventar con pólvora e incinerar lo cotidiano, lo esclavizador. Al menos para mí, que no creo en paganías ni santerías. Las verbenas de fuego son las válvulas de seguridad programadas por los gobiernos desde el primer contrato social de la historia: “Tú me pagas una parte importante de lo que ganes y yo te administro, te rijo, te dejo vivir y te protejo”. Solo se cumple la primera parte del contrato la que hace mención al pago del jerarca de turno. Todo lo demás es mentira, robo y abuso. Tiene sentido que los que pagan sientan necesidad de hacer arder y explotar todo lo que se les permita una noche al año. Los antiguos paganos celebraban y daban las gracias a sus dioses estivales, una forma de conducir el malestar de la frustración y el robo de los frutos del trabajo hacia lo divino. Lo cierto es que la verbena tiene su esencia en la violencia, en su control. Aunque dado el declive de la especie humana, se ha convertido en una celebración infantil y pueril; porque los esclavos no son conscientes de serlo. Por ello, o se regala a la chusma unas horas anuales para ejercer una metafórica y controlada violencia, o los jerarcas corren el riesgo de perder sus riquezas y la vida. Sean católicas o paganas, las verbenas tienen el único fin de proteger la estabilidad del poder: los amos dan permiso a los perros para que salgan a cagar y mear. Hay que dar salida toda esa presión de la mediocre vida de los trabajadores. El fuego no purifica nada, solo quema, carboniza en las hogueras verbeneras las frustraciones de los humanos convertidos en vacas y borregos. Lo de la purificación es un cuento infantil y sentimentaloide de los estafadores que gobiernan. No me dejaron siempre; pero yo quería quemar los libros del colegio, de esa prisión a la que me obligaban a ir todos los días. La verbena marcaba el fin del curso, de los profesores malos y aburridos. Del hastío de estar siempre amenazado en clase: no hables, no te muevas, pide permiso para ir a mear. Amenazas y castigos. Me gustaría volver al pasado siendo hombre y decirle a un profesor: “Castígame, cabrón”. Sin los petardos y sus violentas y expansivas explosiones, con toda probabilidad me hubiera convertido en un asesino. Cada petardo que hacía -y aún hoy- hago explotar, imaginaba que era una bomba que les arrancaba la cabeza a aquellos malos profesores, rectos, severos y aburridos como una mierda al sol. Una bomba que hacía explotar en mil pedazos el puto colegio. Nunca se me ocurrió pensar en Juan o en el dios sol de mierda. En las hogueras metíamos botellas de vidrio, uralita, petardos sin mecha, pilas… Todo aquello que pudiera explotar y lanzar metralla. Todas aquellas explosiones que a medida que crecía se hacían más violentas y peligrosas cada año, tenían el único fin de reventar en mil pedazos todo cuanto pudiera de aquella infancia y adolescencia mierdosa del oscurantismo escolar. Enciendo la mecha de un petardo y sigo pensando en lo bueno que sería meterlo en la boca de alguien de quien se lo merece y lanzar su cadáver al fuego incinerador. Solo hay algo incruento y dulce en la verbena de San Juan: la coca. Por lo demás, no encuentro ningún tipo de alegría en ella, solo un rencor viejo como yo mismo.
Pues sí que les gusta a los chinos meter las narices durante horas en los cagaderos… Vaaale… Es que si no lo hacen les pegan un tiro en la nuca y la familia paga la bala, el comunismo chino es lo más parecido al fascismo español. Si leen esta noticia los Caudillos del Régimen Español, Sánchez e Iglesias; decretarán el uso de mascarillas en el culo y a ver qué pasa. Por supuesto, se crearán puestos de trabajo para supervisar como caga la peña en las casas, si cierran la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena o simplemente, dado el nivel de cobardía español, no tirarán agua y dejarán que se deseque con el tiempo y paciencia. Sea como sea, a la nueva normalidad del fascismo español del coronavirus, le espera tareas muy escatológicas en el control y represión de la ciudadanía. En cualquier caso, me siento hoy filántropo y buen tipo en general: ofrezco exclusivamente a las mujeres mi lengua potente, sabia, rápida, orgásmica e intrépida para su profilaxis íntima (abarcaría del ano a la vagina en largas sesiones de obscena higiene). Sin costes.
No es por homofobia. Es una cuestión de estética, me la pela que sea maricón el tatuado; pero qué mal gusto hay que tener para tatuarse al indigente ese de la tele, el de las peroratas diarias del coronavirus y héroe de los llorones cobardes españoles en encierro domiciliario. Repito, hay que ser imbécil… Y luego hablan de la exquisita sensibilidad de los homos.
A ver idiotas: Disparar contra fotos de personajes públicos no es amenazar, y mucho menos cuando se hace a cara descubierta y públicamente. O sea, con dos cojones. Disparar contra esas fotos es broma, cachondeo, burla, crítica… Es libertad de expresión. La misma que esa feria de “arte” Arco Madrid, suele exponer. Una foto no es un tirano o un vividor elegido democráticamente. Además, sus imágenes son de uso público, ya que nos las meten hasta por el ojo del culo todos los días a todas horas en televisión, prensa e internet. Así que hago lo que me sale de los huevos con lo que me meten en casa. Incluso en alguna ocasión he meado sobre rostros famosos que el viento arrastra a lugares insospechados. Y he sonreído con bendito candor. Así que los tiroteados en fotografías no se las den de tan valientes y víctimas. No son héroes de mierda. Ocurre que ahora todos esos taifas cobardes del Régimen Español del coronavirus se las quieren dar de valientes y de grandes defensores de una democracia que han usado de felpudo para sacarse las cagadas de perro de las suelas de los zapatos. Todos esos cobardes pretenden ahora lavar su cara fascista con valentías vanas. El taxista que se lo pasa tan bien haciendo puntería con cosas divertidas, debería ser acogido en la feria de Arco Madrid, con su tan adrenalínica y euforizante performance. No solo hace falta humor en el mundo, también esperanza (carita angelical). Que la policía lo haya detenido, es normal. Están tan viciados a detener gente inocente durante la cuarentena española por coronavirus que, simplemente por inercia se deslizan hacia el lado oscuro del fascismo como la mierda de gato resbala sobre el linóleo en vertical.
Una mierda se ha suspendido el estado de alarma por coronavirus. Millones de jetas cubiertas por mascarillas de papel y trapo lo niegan. Ahora con un eufemismo ofensivo para cualquier inteligencia por mínima que fuera y la hubiera, al estado de miedo y represión (sobre todo en España) lo llaman: “nueva normalidad”, una normalidad de mierda. Solo buscan eternizar su dictadura a través del miedo que inoculan a la ignorante chusma votante y crédula. Es la nueva normalidad real: la dictadura de los hipócritas, mezquinos y oportunistas políticos de las redes sociales. Han conseguido inocular un miedo tan visceral entre el rebaño, y de una forma tan infantil; que es kafkiano que tantos borregos tengan esa ciega fe en ellos y no sean capaces de ver la realidad. La cobardía y la infantilidad de los adultos es asfixiante.
Estas mierdas son las que se pueden ver y leer en las noticias de internet a todas horas, en la televisión es peor y en la radio, te pueda dar un ataque de diabetes con las voces idiotas de los vendidos que las recitan al micro. La prensa se la mama al poder con sensacionalistas titulares de noticias, que de noticias no tienen nada. Es la propaganda que ha pagado el Régimen Español de los Caudillos Sánchez e Iglesias para que la chusma de su reino piense que gracias a ellos están a salvo. La prensa anuncia, en definitiva: “Ellos, vuestros Caudillos son vuestros salvadores. Mirad lo que pasa si no os robamos libertades y pudrimos la economía: os moriríais en cuestión de horas”.