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Acoso y abuso del Régimen Español, sin tregua: reparte guías doctrinales de coacción con las sanciones por faltar al encarcelamiento que ha impuesto por el coronavirus.
Televisiones y prensa no cesan en su tarea de adoctrinamiento, es tortura psicológica.
Crónica de una dictadura farisea.
Votaron mierda y mierda comen.

España siempre ha tenido tendencias anales, sobre todo para robar y estafar con voz meliflua libertades y dinero; e implantar un régimen de represión y encarcelamiento con su paternalismo barato de: “Juntos venceremos esta guerra (coronavirus)”, creando un estado corrupto de abusos y acosos llevados a cabo por las autoridades policiales y judiciales de su propiedad, y políticos que ocupan cargos públicos.
A los que se les llena la puta boca de orgullo alardeando de ser los más represivos del mundo mundial en su «guerra contra el coronavirus».
El supositorio ibérico es el curalotodo. Aplicar con mano firme, de esa que al presidente español no le tiembla la mano al metérselo, como tanto le gusta predicar.
(El sangrado es habitual durante las primeras dosis, hasta que se gangrenan los intestinos y cesa.)

Separó los muslos para que la humedad que llenaba la vagina, se extendiera y mojara los labios trémulos de deseo. Tan caliente…
Su coño era calefacción central.
Cuando la vulva se abrió el clítoris pareció expandirse, aflorando al alcance de sus dedos.
E imaginó la lengua que diera consuelo a esa pequeña dureza hipersensible que ocupaba ahora todo su deseo. Su pensamiento entero.
No pudo evitarlo y lo acarició con un roce leve como aleteo de mariposa. Se le escapó un ¡Ay! que era un gemido suspirado, no vocalizado.
De su coño manó una gota espesa que se deslizó hasta el ano haciéndole desesperar por un pene que la llenara, que bombera en ella con dureza, sin piedad.
Sus pezones se endurecieron, los oprimió violentamente entre sus dedos.
Y el dolor era excitante, de sus pezones bajaba como una descarga al ombligo, al vientre, a lo más profundo de su coño que palpitaba como si fuera un corazón.
Y tomó el Santo Cepillo de los Cabellos del Señor y llenó con él el vacío de su vagina anegada.
Las ingles temblaban con espasmos repentinos, el chapoteo en su vagina, la saliva que se le escurría por las comisuras de los labios entreabiertos con cada gemido, su espalda que se arqueaba, la mano frenética agitándose entre los muslos… Era la absoluta Sinfonía del Placer Desatado.
Se corrió en una sucesión de espasmos que la agotó hasta las puertas del desvanecimiento.
Sus dedos pringados y resbaladizos untaban los pezones erizados con desidia, mientras el corazón bajaba el ritmo.
Con mis manos dejé caer gotas de agua fresca en sus labios, en sus pechos, en el monte de Venus para que se deslizaran por su raja brillante que alojaba el Santo Cepillo y parecía vivo, orgánico allá dentro de su carne.
Estaba desesperado de observarla, mi glande amoratado, mis cojones plenos, me dolían los conductos seminales. Desanudé la cinta roja que estrangulaba mi pene muy cerca del escroto.
Saqué el cepillo y se lo metí sin cuidado. Gritó obscenamente con una risa deforme y alzó las rodillas hacia el pecho para que la follara en lo más profundo.
El semen ya brotaba cuando se abría paso el glande por los labios de aquel coño enloquecedor.
Y eyaculé en torrente en su alma, de tan profundo que llegué.
El semen rezumaba por la quieta cópula, se enfriaba escurriéndose por mis huevos.
El sacerdote bendijo nuestra unión dejando gotear la cera caliente de un velón amarillo en los sexos encajados.
Y dolió. Ella me insultaba con palabras sucias en el Obsceno Altar de Nuestro Señor, frente a los padrinos, los testigos, la familia y los invitados a la ceremonia.
Salivaban como bestias en celo…
Nos observaban sentados en los bancos de la iglesia, con admiración, mordiéndose los labios rijosamente, había pantalones con oscuras manchas genitales…
Nuestra boda fue emitida en streaming a todo el planeta.
En la pantalla sobre el altar, los tuits de niños, mujeres y hombres; nos felicitaban.
Los presentes, lanzándonos arroz, nos desearon larga vida en nuestro nuevo cargo en la presidencia mundial. Y cada uno de ellos besó nuestros sexos desnudos y húmedos a las puertas de la iglesia.
El bebé engendrado en la boda tras el parto lo donamos a la fundación “Por una infancia puta”.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Vaya… Además de comprar la complicidad de toda la bazofia de cadenas de televisión y prensa españolas, el Régimen Español ha sobornado también a esas oenegés tipo Amnistía Internacional que, defienden a los terroristas y asesinos; pero se alían con el Régimen Español para no hacer puto caso del acoso y abuso policial, la corrupción política y la merma de libertades que comete ese “gobierno español” que “decía ser democrático” de mierda dos meses atrás.

Lo que me gusta de la tan cacareada metáfora que tanto discursean los políticos: “Guerra contra el coronavirus”, es que “guerra” pronto dejará de ser figurada. Con o sin coronavirus.
Y sé que no soy el único que piensa así, no soy un ingenuo aplaudidor.
Los rangos de mortandad por edad en España serán mucho más amplios y las mascarillas serán buenas para aliviar un poco (nada, será un efecto psicológico, un placebo) el olor a carne podrida en las calles.

El gobierno español ha invertido una cantidad pornográfica de dinero (de ahí la falta de pasta para la sanidad y que adoctrine a su chusma encerrada, en realizar trabajos carcelarios en sus casas fabricando mascarillas que no sirven de nada) para comprar la complicidad de todas las cadenas televisivas que cometen sin pudor sus emisiones en territorio español. Así, cambies al canal que cambies y en todos los informativos siempre te encontrarás ausencia total de crítica al régimen fascista español del coronavirus, todos los presentadores con cara sonriente y caras de imbéciles e imbécilas cantando las grandes ventajas de la represión y el encarcelamiento por coronavirus (cuarentena injustificada en los países notoriamente más demócratas de largo) y cantidades nauseabundas de gente diciendo por webcam lo bien de mierda que se lo pasa haciendo putas mascarillas en su choza.
¿Es posible que la Kate Beckinsale sea humana?
A mí me parece una diosa follableblebleble…
La blanca cremosidad personificada en sus labios divinos.
¡Dios, qué caliente me pone! Voy a eyacular por el balcón y espero que a quien le caiga la lefa, lleve mascarilla también en la cabeza para que no le crezca de golpe el pelo de forma descontrolada.

Me cago en San Dios Cabrón del Coronavirus y en sus carceleros hijos de puta. Otro día de mierda más.
Por lo demás, hoy va a ser otro día asqueroso de presidio.
¿He dicho que me cago en Dios? ¿No?
Me cago en Dios. Y en la puta Gestapo.
Y la Virgen no lo era, era más puta que las gallinas de Jericó que aprendieron a nadar para chingarse a los patos.
Y que la Gestapo me la chupe, esta es mi voluntad.

(recorte de La Vanguardia)

Y como en todo buen gobierno fascista, a la cobardía hay que sumar una pasmosa ignorancia.
Otros países reconocen que es necesario oxigenar la sangre y ejercitar los pulmones para enfrentar el coronavirus.
La cobardía de España y su fascismo viejo como el yugo y las flechas de José Antonio Primo de Rivera es la vergüenza y el hazmerreír de Europa.
Y la condena de miles de españoles al encarcelamiento y la enfermedad.
El acoso y el abuso policial es el de un cártel del narcotráfico.
El pusilánime gobierno socialista/comunista, es lo peor que existe para la salud y la libertad.
Y lo mejor que hay para alentar el hambre y la miseria.
Es la peor combinación que pueda existir: fascismo y cobardía.
No podía ser peor vivir en España.

Podrío

Publicado: 12 abril, 2020 en Reflexiones

Lo que me tiene “podrío” son los aplausos carcelarios institucionales del coronavirus, una festividad de las tardes que, como si fuera un episodio de Barrio Sésamo (versión retrasados), se repite un día y otro y otro y otro y otro para torturarme y para hipnotizar a los idiotas felices.
¿De verdad la chusma encarcelada en sus casas aplaude a pesar de todos los muertos y la miseria? ¿Eso es la tan celebrada puta empatía?
Y los muy hipócritas, son de los que sufren por las corridas de toros.
Que os den por culo, al gobierno y a los aplaudidores que ni siquiera aciertan a hacer una palmada al primer intento.

Las estadísticas meticulosamente ocultas lo confirman con toda probabilidad.
Se enferman y/o mueren los humanos sedentarios, cuyos pulmones no respiran el suficiente aire para oxigenar bien la sangre.
En el colegio te lo enseñaban antes de que lo importante fuera conocer las ventajas de ser borrego, aplaudidor, votante, homosexual y transexual. Te decían que el oxígeno es comburente, que un buen aire tiene más posibilidad de quemar bacterias y microbios.
Por eso el ansia y afán de tantos respiradores, porque respirar bien cura y protege.
Es la razón de tanta mortandad en los hospitales y en los asilos.
Ambientes con un aire pobre, enrarecido por hacinamiento. Un aire que es caldo de cultivo.
Hay que abrir las ventanas, por decir poco, lo mínimo.
Los viejos, su cansancio y sus pulmones atrofiados…
Los adultos y jóvenes de culos desidiosos que solo se levantan del sillón para ir a la mesa a comer y durante horas teclean y observan videos aburridos y vulgares que insultan la inteligencia.
Unos pulmones que no aspiran habitualmente una buena cantidad de aire no pueden oxigenar la sangre y la hacen pobre. Pobre para combatir enfermedades y débil para que el miedo colapse el pensamiento. La sangre que pobre llega al cerebro, débiles pensamientos crea.
Hay que realizar cierto tiempo de esfuerzo para que los pulmones hagan lo que deben.
Y no está nada mal una bocanada de ardiente humo de tabaco para quemar cosas también.
Te mata el cáncer, te mata todo lo que hay en el planeta; incluso lo que llega de fuera si estás en el lugar oportuno.
En la era de las redes sociales, el pacifismo y el “todo el mundo merece ser respetado” aunque sea un puerco hijo de puta; todo esfuerzo es pecado. Pecado de cobardía, desidia y decadencia.
Han castrado el pensamiento y sus pulmones.
Y metódicamente, con férreo acoso, la prisión en las casas sigue vigente con las gestapos obligando a que la sangre se empobrezca cada día más y el coronavirus así, pueda anidar sin problemas en el organismo.
Se adoctrina e induce a los aplausos que no oxigenan nada. Como un niño, así de humillante: aplaude a tus carceleros y otros funcionarios.
La inmovilidad es muerte por decreto.
El coronavirus hace lo que los gobiernos: arruinar más al pobre. Son hermanos paridos por la misma madre.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.