Bueno… El Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español no está ni moral ni legalmente autorizado a cuestionar la ética de sus amos de la República Popular China. Al fin y al cabo aplicaron el protocolo del coronavirus calcándolo de la dictadura comunista oriental.
Así que menos hipocresías, porque nadie puede tampoco entender que un gobierno secuestre, encarcele y vigile con armas a los jóvenes que no han cometido delito alguno, salvo el riesgo de enfermarse.
España ha sido junto con China, uno de los países líderes en acosar a sus habitantes y tratar a enfermos y contagiados de auténticos delincuentes.
Por supuesto que lo entienden los pseudo virólogos españoles, y el aparato fascista de propaganda para Exteriores sabe que su caudillo generalísimo y sus caciques autonómicos actúan igual que los chinos: violando todo derecho mínimo y libertad básica. Ocurre simplemente que la prensa tiene el trabajo de maquillar la nueva y normal dictadura española a sabiendas que sus habitantes son absolutamente idiotas y que su cobardía y servidumbre es muy superior a su capacidad de crítica y comprensión de lo que les están haciendo.
Por lo demás, fascistas españoles y chinos, podrían colgar muertos de los puentes de las carreteras como hacen los narcos mexicanos con sus rivales.
Al menos le daría exotismo a esta mediocridad de dictadura apestosa.

Es que crear campos de concentración para encerrar a personas inocentes y además con un control policial fuertemente armado, es caro.
Sobre todo para los que viven bajo la dictadura del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus que además de ser encarcelados deben pagar las nóminas de los caudillos, caciques autonómicos y ministros que los gobiernan. Por no hablar de las nóminas de los policías que los acosan, multan y golpean.
Y es que tratar al pueblo como si fueran asesinos en serie o terroristas, tiene consecuencias económicas.
Deberían tener un poco más de cerebro y con ello ganarían un poco más de decencia.
No se puede ser un secuestrador de hijos y libertades y luego lloriquear afeminada e infantilmente. La hipocresía jamás debería ser motivo de orgullo, al menos en una democracia. Por ello se sienten tranquilos los nuevos y normales fascistas españoles del coronavirus: porque España es una dictadura. Y se debe reconocer que son consecuentes con ello. Incluso cuando empiecen a disparar contra los enfermos o contagiados.
Que llegará ese momento.

Hay un ritmo para el pensamiento y otro distinto para el movimiento. En teoría el pensamiento es más rápido y múltiple, así que los que tengan una red neuronal básica y funcional, podrán pensar en varias cosas al tiempo. O muy rápidamente, una detrás de otra.
Ello nos hace ver de una forma intuitiva porque los lelos, al presentir el peligro, corren hacia él. Su movimiento es más veloz que su pensamiento; lo que quiere decir que su red neuronal no existe o simplemente es una unidad ya agobiada de hacer ella solita todo el trabajo. Y como está cansada, abre la boca del cuerpo, deja correr un hilillo de baba del labio inferior y luego, deja que el cuerpo camine en descoordinación absoluta hacia donde le plazca.

Si tras la menopausia le vuelve la regla ¿no es rejuvenecer? Podría ser madre-abuela incluso. Eso de tener veinte años más es puro pesimismo, rayano en el derrotismo.
Hay que agradecer las gracias y los milagros que el nuevo y normal gobierno fascista español provoca en lo sagrado con su acoso y represión.
Todos los fascismos y su prensa se llevan bien con Dios.

Tiene su vanidad, le gusta mucho la canción The Lion Sleeps Tonight (Wimoweh), aunque no me lo creo. La verdad es que me gusta más a mí.
A él le encanta observar los pájaros que le gustaría cazar y decapitar juguetonamente.
No es un vulgar león. Es un tanto vanidoso y el muy felino tiene razón para serlo.
Y no le gusta que le molesten cuando duerme.
Pinche Murf…
También me hace notar que yo no soy más que él.
Y estoy de acuerdo, muy de acuerdo.

Iconoclasta

Ya no queda duda alguna, el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, ha convertido a España en un estado policial.
En apenas un fin de semana se han multiplicado los encarcelamientos a posibles contagiados y posibles enfermos por medio de policía fuertemente armada. Incluso se han montado operativos para buscar y capturar a los menores que no han accedido a someterse al secuestro.
La única libertad que existe es la que tienen jerarcas como el Caudillo, ministros, altos funcionarios y caciques autonómicos para encarcelar a la población según su gusto, humor o criterio. Pronto, regidores y alcaldes gozarán de la libertad de ejercer ese poder absoluto cubriendo así todo el territorio español, incluso las más pequeñas poblaciones, con su acoso policial.
No tardará mucho en el que el acoso policial armado y el encarcelamiento se salde con la muerte a tiros de los supuestos enfermos y contagiados, crímenes que por supuesto serán ejecutados por la policía del nuevo y normal régimen español. Los policías de las dictaduras son como perros rabiosos que no atienden a más razón que la que su amo les dicta.
Los padres no pueden hacer nada por liberar a sus hijos, que han sido encarcelados sin posibilidad alguna de ayuda legal, ya que la legalidad es la misma corrupción que los ha llevado a prisión.
Tras el maquillaje de “la flexibilización del uso del bozal”, han instaurado con el aval de unos legisladores corruptos y afines al régimen la encarcelación indiscriminada de las personas en nombre de “la salud pública”. Es el crimen perfecto del nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
Y como ocurría durante el franquismo, los corruptos y dictadores tienen el apoyo tácito de una población tan acobardada como ignorante e infantilizada en la que ha calado hondo el lema fascista español: La libertad es enfermedad.
Hay mezquinos deambulando por la calle con su mediocridad e idiocia a cuestas, que dirán que los encarcelados se lo han buscado. Incluso aplaudirán los fusilamientos masivos de presuntos contagiados y presuntos enfermos para atajar la supuesta enfermedad. Es la misma actitud de la población durante el reinado de Franco. Toda esta podredumbre del pueblo español, es algo que se masca en el aire de la península ibérica. Desde el 2020 se ha retrocedido peligrosa y venenosamente sin piedad hacia las décadas doradas del franquismo.
Nadie más que los padres de los hijos secuestrados y encarcelados ha alzado la voz contra el fascismo. Y la prensa, toda, es absolutamente propiedad del gobierno español.
Más que un satélite de la República Popular China, España parece ser una segunda parte de Corea del Norte.
El próximo paso inevitable, será que el gobierno fascista español ordene encarcelar a toda persona que asista o haya asistido a una manifestación, como presunto enfermo y/o contagiado en nombre de la salud pública. Y por supuesto, será ejecutado cualquiera que no obedezca y coopere en el acoso policial.
Incluso este texto, esta reflexión sobre el nuevo y normal fascismo español del coronavirus, empieza a parecerme peligroso para mi libertad y vida.

Iconoclasta

El amor no se puede compartir, va contra el ideal de la exclusividad y contra la instintiva y mutua posesión de los amantes.
Contra la reproducción: de una sola mujer y de un solo semen nace una sola cría.
Cualquier otra concepción o versión del amor es pura ingenuidad.
Amar demasiado no es amar, es solo colección.
Si el amor se comparte no es amor, es follar pagando, por comodidad y conveniencia o con ebriedad. O simplemente por comezón genital; pero no es amor, es prostitución o una variante. Una decadencia de humanos aburridos, decadentes, ociosos…
Un amor y su ser no se comparte, solo se extingue,
Los amores nacen y mueren, como los seres humanos.
Y ya.

Es que el reportero de El País, redacta el titular como con tristeza, como si le doliera un poco. Como se dice: quien se pica ajos come. ¿No?
La noticia no deja de ser escalofriante: que el 71, 7 % de los adultos se declare hetero, mucho menos que los jóvenes, viene a decir que el homosexualismo, lesbianismo y la transformería ataca más a la población adulta, como si fuera un coronavirus o algo así.
Aunque creo que si eres económicamente rico y has probado todo tipo de sexo, en la madurez, esos ricachos se vuelven un tanto ambiguos y les tira más el pescado que la carne; pero solo entre gente con pasta, claro. Los que no tienen dinero para poder hacer grandes orgías, se quedan en el heterosexualismo (una carita sonriente, que no me aguanto la risa).
Resumiendo, según El País los jóvenes se han de dar prisa en reproducirse porque muchos de los ahora heteros, se vestirán de forma rara al llegar a la madurez y preferirán otros tipos de agujeros.
Es que me parto la caja de risa.
La Roma de Nerón, rediviva…

Imagen  —  Publicado: 29 junio, 2021 en Lecturas, Maldito romanticismo, Manuscritos, Reflexiones
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Está deseándolo, el muppet (una especie de Arias Navarro del franquismo) en su programa diario, no puede esconder sus mortificantes deseos de que alguno de esos jóvenes que no han respetado suficientemente a sus amos fascistas, muera.

Y además que sirva de escarmiento para el resto de los cabestros españoles.

Se han inventado un “megabrote” y ahora se inventarán los “megamuertos de la desobediencia al Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus”. Y así se pasan impunemente por el culo el secuestro de toda esa gente y sus derechos fundamentales en nombre de su religión: su dictadura salvadora de vidas arruinadas.

El estado de derecho del que alardea el Caudillo, es otra dictadura más que permite una Europa vieja, rota, cobarde, acomodada, decadente e inoperante ya. Una Europa que se la comen los países asiáticos. Una Europa que ya permitió en su momento que Hitler se apoderara de ella. La historia se repite miserablemente ahora que han surgido todas las dictaduras del coronavirus como hongos en la caída Europa.

Y así, con una vergonzosa impunidad, siguen indultando los fascistas españoles a gente de su ralea y encarcelando a inocentes jóvenes o viejos (aunque a los viejos los suelen matar directamente).

Cuántos cabestros cobardes estarán deseando que muchos de esos “niñatos” mueran por rebeldes, por jóvenes, por no obedecer al amo. Es un comportamiento normal en el mezquino pueblo que asume y adora la dictadura.

Los judíos fueron perseguidos y quemados y ahora les toca el turno a los enfermos.

El muppet que asoma cada día en la televisión, es el muñecote fascista que todos los cabestros adoran en una nueva y normal dictadura española de la miseria, la cobardía y la mansedumbre. A pesar de haber salido de una igual aún no hace cincuenta años.

“Dicen que siempre cuentas la misma historia, es lo que esperan todos, se sienten mejor…” (Radio Futura, El tonto Simón).