Su blancura no es angelical, cuando está despierto puede ser diabólico en su capacidad destructiva. La peonza me la aconsejó un exorcista de gatos para evitar más daños domésticos, le da paz, y de paso a mí también. Había probado con Netflix, HBO y YouTube, sin resultado alguno.

El Caudillo está rabioso

Publicado: 9 octubre, 2020 en Sin categoría

El Caudillo Sánchez, sus secuaces y caciques en el régimen fascista español de la nueva normalidad del coronavirus, están rabiosos por volver a reventar todo asomo de democracia.
Están preparando uno de sus fascistas decretos para robar a los ciudadanos su libertad, salud y dinero; para matar impunemente como en el primer estado de alarma que impusieron con el acoso de las fuerzas policiales y del ejército.
Se veía venir, cuando el cerdo prueba la sangre quiere más.

“De vez en cuando la vida, toma conmigo café…”, cantaba Joan Manuel Serrat.
Bueno y de vez en cuando, entre tantos cobardes dictadores de tres al cuarto, surge alguien con suficientes cojones y poder para frenar (aunque sea poco) a los caudillos Sánchez e Iglesias y a sus caciques y secuaces.
Se les llena la boca con la palabra democracia y eyaculan con su “no me temblará la mano para joderos y prohibiros hasta el aire”.
Y la chusma que ha creído en ellos y sus medidas represivas con el pretexto del coronavirus, son el equivalente al pueblo alemán con su amor por el maricón de Hitler, o al pueblo ruso con sus reverencias al cabrón de Stalin.

Es justo lo que ocurrió durante el estado de alarma que impuso la dictadura de Sánchez e Iglesias, mataron a más gente que el coronavirus al dedicar hospitales y recursos solo a los acatarrados por coronavirus. De ahí que les fuera incómodo realizar autopsias, ningún dictador se carga sus crímenes a sus espaldas.

No es necesario ser epidemiólogo para llegar a esta conclusión sobre la pandemia del coronavirus, basta el sentido común y moderar la intensa cobardía de una población y gobierno decadentes hasta el vómito. Es la primera noticia en la que se critica con fundamento médico el confinamiento, al fascismo se le ha debido pasar por alto censurarla.

https://www.larazon.es/sociedad/20201008/tb3qgldfdjaivg47daxxuxa6bu.html

Soy un espía

Publicado: 6 octubre, 2020 en Sin categoría
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A pesar de la belleza del bosque en otoño no puedo evitar una tristeza que me impregna con suavidad y ternura con la llegada del sueño invernal y sus colores. Es una despedida, un mensaje cifrado en amarillos verdosos, dorados, marrones, rojos, bronces y por fin el gris de los árboles-esqueletos que dibujan líneas quebradas en los cielos blancos.
Dicen los colores en su espectacular tristeza: “Hasta luego, compañero. Si los dos sobreviviéramos…”.
Las hojas caerán muertas de los majestuosos árboles que se convertirán en no muertos de grises claros gélidos.
Lo que hace dos semanas era verde ha comenzado a amarillear; ahora vira al dorado y dentro de unos días, será rojo y marrón. Y un poco más allá, cuando el frío forma nubes con la respiración será el gris de las cortezas lo que domine el bosque. Los rumores de las frondosas copas, se convertirán en crujidos con el viento.
Y así sin darme cuenta, pienso en otoños; porque en los años no hay bellos mensajes de colores de agonía y miedo. Los años son pura banalidad, una invención de los seres que perdieron su lugar en la naturaleza.
Mis otoños no son dignos, solo soy un espía del bosque.
Yo tengo una guarida caliente y alimentos inagotables.
Juego sucio a ojos del bosque, aunque nunca quise hacerlo.
Me deberían fusilar…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Hay que ser muy imbécil para, después de haber escuchado las mentiras de las noticias del régimen fascista español, y además haber colaborado en su invención; escribir semejante artículo.
Los que estaban enfermos de diabetes, de diarrea, diarrea mental, diarrea cobarde, del corazón, del hígado, de los riñones, los que tenían dolor de cabeza, caries y los que se masturbaban compulsivamente mirando al indigente Fernando Simón dar el parte diario de muertos e infectados en la tele; todos se contagiaban.
Y los que tienen el cerebro seco como el redactor de esta noticia, también se contagiará junto con el sida por tanto dar por culo con estupideces.

En el budismo hay esa falta de entusiasmo que no puedo asumir. Pretende ser todo muy medido y reflexionado. Mal carácter el mío para semejante control.
No quiero ni puedo controlar mis emociones.
No hay en mis días tiempo para meditar, y para mayor inri, escribir es volcar todas las emociones posibles.
Me he dedicado a cultivar los reflejos y la rapidez del pensamiento, aceptando el alto grado de errores que ello conlleva.
Sé que es más elegante y eficaz la disciplina budista; pero al igual que para cantar se precisa una buena voz, para el control de las emociones se precisa un cerebro especial y, otra vez, demasiado tiempo.
Si he de reír o llorar en el momento adecuado, que así sea.
Quiero los grandes contrastes, arrancárselos a puñetazos a la vida.
Y no pretendo el saber ni ser comprensivo con mis semejantes, es como correr tras el viento.
Adoro mi naturaleza animal que va de la agresividad a la compasión, del amor al odio, del grito al silencio, del conocimiento a la irracionalidad.

Los no nacidos

Publicado: 4 octubre, 2020 en Sin categoría
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Los no nacidos me preocupan un poco.
Pareciera que esperan su turno, y mientras tanto, pienso que tienen frío.
Pobrecitos…
No son como los muertos. Son como yo esperando que un día difiera del otro.
Siento pena por ellos, porque esperamos cosas imposibles.
Me sentiría mejor si los no nacidos fueran simplemente muertos.
Sin esperas, sin fríos.
Yo tengo suerte, más que ellos.
Moriré, algo definitivo por fin.
Pobrecitos los no nacidos, intentando respirar en el Océano de la Ambigüedad.