Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Adiós al sueño

Ya he perdido la oportunidad, he llegado a la hora sin retorno, cuando irremediablemente el sueño se ha retraído en el fondo de mi cerebro. Como una amante que cansada de esperar, se aleja con la serenidad de lo acabado.
Nunca más, dice su caminar defraudado.
Yo la veo… Se dirige hacia a mí; pero resulta que es a través de mí. Y lloro la inmensa imposibilidad de traspasar ese umbral que parece muerte.
Así ocurre con el sueño, se rinde ante mi poco interés por ceder a él. No sabe que golpeo el aire para decirle que estoy cerca.
El sueño se aleja de mí, porque no consigue descansarme, ha perdido su función básica.
Está herido en su amor propio.
Temo soñar cosas.
Secretos que oculto para no avergonzarme a mí mismo. Hay días en los que el sueño es mi enemigo: me dice la verdad.
No es ético que saque todo eso a la luz. No tengo miedo, como él insiste. Lo tergiversa todo, mi sueño está corrompido por tantos años de vivir entre ellos, entre los otros, los ajenos.
No es miedo, es hartazgo y tedio, mi sueño ha perdido la intensidad, le gana mi conciencia en lo malo y en lo bueno.
No quiero la verdad oculta, ni despejada. Estoy cansado de verdades, de razones, no quiero saber.
No quiero metáforas oníricas.
La ignorancia es un don que me está prohibido. Se fue a la mierda a pasear de la mano con el sueño.
No puedo dormir mentiras ya, he perdido la gracia del hombre, su última inocencia.
Ahora soy puramente consciente todas las horas del día y de la noche, de lo que me rodea.
La muerte se ha quedado sin su halo de misterio, solo es un trámite que a menudo, me encuentro ansioso por realizar. Como si fuera un pendiente que tachar de una lista de tareas.
Es la maldición de saberlo todo.
Por eso el sueño se ha rendido, ya no hay una pesadilla que me haga despertar vomitando, o llorando.
Pobre sueño mío, corrupto y gastado.
El sueño está debajo de la cama, ya separado de mí. Espera que muera para entrar y cumplir con su función, aunque sea unos segundos antes de que se agote la electricidad en el cerebro.
Pudiera ser que estoy viviendo más tiempo del que me otorgaron, y el sueño se ha muerto agotado y corrupto por demasiada vida.
Vete para siempre sueño, no esperes más, no te canses.
No pudiste evitarlo, hiciste lo posible en este mundo grotesco.
Te añoraré lo que me quede de vida.

ic666 firma
Iconoclasta

fergie

En Telegramas de Iconoclasta.

Cuando todo duele en todas direcciones y queda algún atisbo de humor.

Hay algo que me toca los huevos muy especialmente: los diálogos de películas en las que hay duelos de citas bíblicas. A ver quien dice el sinsentido más grande.
He leído la biblia, y hay que tener una vida muy triste para memorizar algo de toda esa árida literatura.
Solo hay algo (aparte de la circuncisión) que se aprende por su machacona iteración: «Yo soy Yahvé. Y soy un dios celoso».
Exactamente lo mismo que dice un idiota cuando se calza un uniforme.
Conocen cientos de estupideces de la biblia y no saben encontrar el clítoris que debieran lamer o acariciar.
Estamos abandonados…

La desmesura de una deidad

No me quejo; pero…
¿No podrías moderarte?
¿Qué te ocurre, cielo?
¿No te das cuenta que gravitas sobre ti misma, que cada día eres más importante?
A veces temo por ti, eres de una trascendencia casi destructiva.
¿Qué pasará conmigo cuando te conviertas en un nuevo sol que avergonzará con su luz potente y omnisciente a los seres de la penumbrosa mediocridad?
Me dejarás solo y desamparado, toda intensidad desparecerá de mi vida. Seré de nuevo lo que era antes de conocerte e intuirte.
Modérate, mi amor, porque siento el desasosiego de no ser merecedor de ti.
¿No sientes ni un poco de lástima?
Soy un masturbador que eyacula en un llanto. Quiero adorarte de rodillas para lamerte las ingles y hundir la lengua en tu vagina. Y ahogarme…
Balbucear un ruego en tu sexo apresando tus nalgas: no te hagas luz.
No trasciendas…
Lo pagano tiene el peso de la carne y lo espiritual. No trasciendas más allá, mi diosa carnal.
No me dejes sin tu cuerpo.
Deja que la penumbra los siga envolviendo. Hunde tus dedos en mi cabello, lanza tu pelvis con más fuerza contra mi boca.
¿Te das cuenta, amor?
Te puedo hacer trascender, aunque no lo parezca, amarte me hace potente. No te hagas luz, solo hazte agua en mi boca. Haz sangrar mi cuero cabelludo clavando tus uñas durante el orgasmo, cuando tu coño se convierte en supernova.
Cálmate mi amor, el placer nos hace importantes, no subas al cielo. Me convertirás en insignificancia.
Como si no lo fuera…
Moriré pronto, solo unos años de cariño. Solo son unos segundos para ti.
No te eleves allá donde está vedado para mí.
No es justo que lo que he buscado e imaginado la vida entera, se ofrezca ante mí como aquello que no supe encontrar. Un ejemplo precioso…
No siempre he sido bueno; pero te hacen daño y es inevitable ejercer la ira.
Y la ira no es justa, es una venganza descontrolada.
No. No me merezco que te hagas luz y seas la más obscena y rutilante estrella reflejada en el mar.
Como te quiero…
Estoy condenado desde el instante que te conocí, te lo dije: amarte es tragedia, la mía.
Ríes hermosa pensando que exagero con mis dedos manchados de semen acariciando tus muslos.
Y dices que soy tierno, aún así…
No trasciendas más, mi amor, no te fundas con el aire y el mar, con las plantas y la tierra.
Aún no, cielo.
Jesucristo era idiota.
Tú no. No te eleves por encima de lo consciente para iluminar los ojos de un planeta cada día más oscuro.
No te hagas sagrada, ni divina. Sé mi diosa pagana y carnal.
No se lo merecen, no te merecen.
Yo sí, he vendido veinte años de vida por una semana de amor.
No seas efímera.
Satanás ríe en algún lugar porque ha sido fácil engañarme.
Apelo a tu justicia, a apresarte por la espalda y cubrir tu vientre y tu coño con las manos y que tus pechos asomen por la tela desgarrada por este furibundo deseo.
Sé que serás una deidad y un efímero amor en mi existencia.
Solo te pido unos segundos de tu eternidad.
Haz que calle Satanás, que no se ría tan ostentosamente ante la tragedia que soy.
No tiene ninguna gracia amarte.
Es un esfuerzo agotador.
Un terror a que trasciendas…
Dile que no ría más, soy poca cosa.
Que todo el universo me ignore, excepto tú.
Temo por ti a pesar de que eres deidad.
Y como humo se va…
Así no, cielo.
Así no…

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Iconoclasta

Un sueño y una mentira mini

Un sueño y una mentira.

El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

La libertad y elección de follar, fornicar o coger con diez o con quince, es un ejercicio que solo atañe a quien lo disfruta sin que arrastre a nadie por el fango con mentiras y tristes y patéticas actuaciones de soledad ante un teatro de público silencioso que nada le importa.
Follar, fornicar o coger con diez o con quince, es una buena forma de pasar el tiempo cuando nadie te espera, cuando no hay compromiso emocional. Cuando hay sinceridad en ello o cuando no es necesaria la verdad, porque uno solo, jamás se miente.
Follar, fornicar o coger con diez o con quince, es prostitución cuando le pides a alguien que te espere y te esperan. Más que prostitución, es ser malo en el más amplio sentido de la palabra. Una auténtica víbora humana. Y lo que es peor, creer que ejerce con libertad y ética su derecho al sexo múltiple, es la actitud más rastrera, farisea, cobarde y anti higiénica que alguien pueda asumir. Los mártires y santones suelen ser gente con una mente sucia y vanidosa.
Es curioso que haya tanta sangre fría en un coño ardiendo y tan baboso. Debe ser fiebre…

Un sueño y una mentira

Hay un sueño en el que respiramos juntos.
Caminantes cansados que se tienden a la sombra de un árbol escuchando las hojas agitadas por la bendita brisa.
Como tu vestido liviano que el aire azota dulcemente para mostrar el asomo de un pecho, de un muslo, un fragmento seductor de tu cadera…
Esas dos rendijas hermosas… Dos sonrisas que forman tus exóticos ojos cerrados. Espero el momento casi indecente de deseo, en que los abras y me mires.
No muevo la mano de tu espalda, apenas respiro. Soy cuidadoso, amor.
Es ese momento que nunca se olvida, cuando todo está bien. Es lo que buscamos largo tiempo.
La paz y la serenidad de ser nosotros. Y el mundo pasa muy por encima de nuestro amor, como si no pudiera arrasarlo. Somos trinchera y somos piel revuelta.
Los monstruos que azotan amor y felicidad, quedaron allá gritando su vanidad, soberbia y envidia tras un vidrio que no pueden romper. Mudos, inexistentes.
Sé que oyes mi corazón, como siento tus pulmones en mi mano.
Ya estamos, ya llegamos. Es hora de sonreír.
Lo alcanzamos.
Tu respiración me acaricia y mi corazón un motor que ronronea amor en tu mejilla.
¿Te parece bien si estamos aquí hasta la hora de cenar? Cuando sea de noche y el temor de que la luna combata la calidez, te susurraré si quieres una copa de buen vino.
Y caminaremos, pasearemos desapercibidos por calles iluminadas y musicales con estas sonrisas y tremendo amor.
Ya no sé si es mi sueño o el tuyo.
Y no sé donde estoy. Porque tú no me dejas ver nada que no seas tú.
Solo sé que no puedo quitar de mi mente tu piel descubierta por la lujuriosa brisa y la caricia de tu respiración.
Si alguna vez te pregunto si fue real, dime que sí. No puede hacer daño una mentira, mi diosa.
En un mundo de negaciones, tu afirmación salvará mi cordura.
No sabes cuánto te quiero…
Yo y mi brisa…
O tal vez, sí. Porque si este motor ronronea es por tu piel. Lo debes saber, cielo. Hay una sonrisa indecentemente hermosa en tu deseada boca.
Hay cosas que no se pueden olvidar y tú eres todas ellas.
Hay cosas que se olvidan porque tú arrasas con ellas, como un milagro.
¡Shh…, mi amor! Respira tranquila, descansa…
Te estoy amando y es absolutamente real.

ic666 firma
Iconoclasta