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Quebrantadores

Publicado: 9 mayo, 2015 en Amor cabrón
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Quebrantadores def

Tu soledad es quebranto de mi alegría
(calla no confieses, no llores, me duele…)
y tu abrazo quebranta mi soledad
(rota como un crucifijo de talavera
portador de la fe a nada)

El beso es el quebranto de mi voluntad
(no la quiero no la necesito, soy feto en tu vientre)
y penetrarte es el quebranto de la piedad
(soy animal reptando en tu piel,
más allá, más adentro. Impío y sucio)

Tu gemido es quebranto de cordura
(¿es posible la cordura amando, follando?)
Tu corazón es el quebranto de mi tristeza
(pártela en dos como las piernas de barro de un Cristo barato)

Tu piel es quebranto de llantos viejos.
(tu vientre es el lago de las lágrimas
que no tuvieron consuelo)
Tu cabello es el quebranto de mi control
(haces un imbécil de mí)

Tus negros ojos son quebranto de luz
(soy ciego a todo, solo existes tú)
Tus labios quebrantan el dolor
(dime amor, dime amor, otra vez…)

Quebramos el sonido respirando juntos
(haremos el silencio más hermoso en la penumbra)
¿Te das cuenta, amada?
Lo quebramos todo.

Acabaremos con el universo.
Sonríe y quebranta mis días iguales
(aunque me partas en dos)
Porque quebrantaría mis huesos por ti.

ic666 firma

Iconoclasta

Qué hermosa intimidad
con la madre noche
cuando el planeta duerme
y yo fumo.
Cuando el planeta despierta
y cierro los ojos a la luz,
negándola.
Soy oscuro, soy noche,
mi propio sueño tangible
milenario y ancestral.
Una erección lunar
una sangre maldita
una piel oscura y doliente.
Después de tanto tiempo,
de tanta lucha,
tantos años…
Oscuro y oculto
la más grande y discreta
íntima libertad.
A salvo de envidias
de dioses y gusanos.
Oscuro y oculto…

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Iconoclasta

El cansancio agota el ánimo como una sombra que lo traga todo. La fatiga vital es un agujero negro donde los genitales solo tienen la función de excretar.
Solo un esperma aleatorio y escaso mancha las sábanas. Una polución nocturna de mierda.
El placer es para los que pueden respirar sin darse cuenta que lo hacen, como médicos forenses que respiran podredumbre con amplias sonrisas.
Los cansados sufren apneas aún despiertos y huelen la orina vieja acumulado en los rincones de sus sexos.
Los agotados sueñan con dioses y muertos corruptos que juegan con ellos.
Y el sueño no es sueño, es agotamiento. No se despiertan los reventados, se limitan a abrir los ojos.
Con cada jornada empiezan una nueva pesadilla.
El cansancio es plomo, asfalto
y acero embutidos en piel y carne
y bajo las uñas.
Un alambre en la puta polla
un hierro oxidado que tapona el coño.

Es un agujero negro que roba luz y humedad
y la eventualidad de los placeres:
follar y asesinar, si acaso también
algo de drogas y alcohol y
un ocio sexual y perverso.

Elementos pesados en los genitales
que fatigados solo excretan.
Orinan sin fuerza vergas y vaginas
inertes y asqueadas, aburridas.
Los reventados cagan trozos de sí
crispando los dedos de los pies
cerrando los puños en la frente
en los aseos de lujosos almacenes,
en los asquerosos burdeles baratos
infectos de gonorreas y hepatitis.

El placer es para los que respiran
sin esfuerzo, aspiran y cagan.
Los fatigados no despiertan
abren los ojos llenos de tierra,
con los pulmones sin aire y una tos.
Los reventados cambian de pesadilla,
en un mismo mal sueño donde
muere el deseo y la esperanza.
Y el amor se convirtió en mierda
hace tiempo, hace una eternidad.

Los agotados sueñan con dioses
que jalan de sus cojones
y hacen fría carne cruda de los coños.
Los exhaustos solo cambian de delirios,
de nocturnos a diurnos.

Solsticios de otoños eternos
en un planeta seco de ilusiones,
un desafortunado accidente
en un estúpido Sistema Solar.

El sol pulsa sobre los cansados
como un mal tumor radiactivo
oculto entre nubes tristes de cemento.
Ya no queda nadie en la calle
solo ellos y sus resuellos,
caminan cuando nadie les ve.
Reventados de ver siempre lo mismo
se les evapora la sangre en las venas
lentamente muere el esperma
necrosis en las matrices.

Se duermen sin correrse
en la más árida y triste
de las solitarias pajas insomnes.
Deliran con los sexos tibios
y la muerte enfría sus tobillos
con dedos de cuchillas oxidadas.

La plomada de la vida
presiona los intestinos,
cagan sueños mal formados
como bebés de drogadictos
con brazos deformes y orejas roídas
de encías negras y pieles cárdenas.
No queda más de ellos en ellos
que una sonrisa metálica y
unos ojos de incrédula mirada.
El plomo los aplasta y su ánimo devasta.

La verticalidad de la vida,
la horizontalidad fúnebre
de una muerte que no llega nunca.
Hombres y mujeres boqueando
han mamado semen y orina,
arena y cal…
Exceso de amargo, lo dulce fue escaso.

Tristes amantes de asfixiantes vidas
sabios inadaptados que se anticiparon,
no fueron capaces de soñar
no se atrevieron a engañarse.
Cansados, agotados, cagados por la vida
como peces asfixiándose entre añicos
de una pecera destrozada.
Un buzo de juguete y un castillo de plástico
todo era mentira…

Y así mueren, ahítos de frustraciones,
Reventados…
Han gastado la vida, la han usado
a pesar de todo, por encima de todos.
Nunca creyeron que fuera fácil,
tampoco tan agotador.

Y yo eyaculo cagándome en Dios…
¡Cómo tira de mis cojones!

 

Iconoclasta



El ensayo del Diálogo del Amargo en ISSUU, ya que su complejidad para la edición no deja buenos acabados en los editores de los blogs y redes sociales.

http://issuu.com/alfilo15/docs/un_ensayo_amargo

 

https://ultrajant.files.wordpress.com/2014/06/un-ensayo-amargo.pdf

Buen sexo.

 
 
 
 
Iconoclasta

-Nunca he comprado muertes, jefe.
-Pues sería bueno de probar.
-¿Son muy caras?
-Es un producto barato
hay mucha muerte, cliente.
La encarece la manufactura:
pringa mucho la piel
es tocarla y estremecer.
-No importa, morir no es caro
ni barato. Es decoro.
Me da vergüenza la vida.
-No mata, cliente
es un placer al dente.
Una exquisitez.
-Entonces erré
no quiero delicatessens
que no maten, que no acaben.
Es confuso el nombre
de su lúgubre comercio.
-Pruébela, siempre sorprende
el sabor a muerte prende
es vicio.
Es grata al paladar si
no es la muerte propia.
-Esa muerte tan negra…
La que gotea alquitrán
en el pedestal de la vida…
-Es añeja, alguien sufrió.
Alguien nació prácticamente
muerto.
Muerto, muerto, muerto…
-Debe ser fuerte, picante.
Desmoralizante tanta solera.
-No, cliente mío.
Es tan madura que dulce sabe.
La muerte es miel cuando
de sufrir la vida es el juego.
-¿Y cómo la cocino?
-Hiérvala diez minutos nada más,
en caldo de pollo
sazonada con romero y pena.
Y deje que enfríe.
Luego unos picatostes
como gazpacho de vida
para que suene la muerte
para que cruja
en el paladar y de alegría
a lo negro.
Y diga mierda como brindis.
-¿Me moriré?
-Solo nos mata nuestra
muerte nuestra.
Nuestra, nuestra, nuestra…
-La gente es supersticiosa, cliente.
Algo caprichosa, no saben
que solo nuestra muerte nos acaba.
La muerte ajena es vida
para los demás.
Una alegría para algunos,
si me permite la chanza.
– ¡Qué contradicción!
Filósofo charcutero de muerte
que das vida.
Cortas con guadaña.
-Tiene un gran humor
cliente mío,
más no es contradicción
cuanta más muerte
más espacio, más aire.
-No quisiera morir y favorecer
a quien no es de menester.
-Pues así es;
más no os desaniméis.
Habéis robado espacio
y aire a otros.
Hay un equilibrio.
Equilibrio, equilibrio, equilibrio…
– ¿Y qué me dice de la muerte tierna?
Es casi blanca, una sábana
de recién nacido.
-Es un bouquet muy refinado,
se debe haber comido
mucha muerte mucha
mucha, mucha, mucha…
para encontrarle agrado.
La más amarga de todas.
-Es curioso, cliente mío
que la muerte más tierna
sea la más recia al paladar.
Contradicciones vitae, amigo mío.
-No tengo tiempo para
apreciar muertes,
yo solo buscaba medio kilo
para echármela encima.
La vida me harta.
-Viva un poco más
para probar la muerte.
¿Le gustan las paradojas?
Bromas de buen gusto…
No puede hacer daño,
cliente mío.
-Tengo muerte seca,
pasa bien con un
negro vino divino.
Es tasajo de hombre
quemado al sol,
seco de trabajo
de venas plenas
de sangre en polvo.
Tiene el sabor de
las olivas amargas,
está tostada
sabe rica con ajo
y un poco de perejil fresco.
Más buena que papa frita.
Más buena que la vida
de muchos de cientos.
-Deme un cuarto
y luego veré.
-Aquí tiene, cliente mío.
-Gracias charcutero con guadaña.
-Qué gracioso es, amigo mío.

-Buenos días, charcutero
de muertes muchas.
Quiero más muerte,
la seca me la comí
apenas sin sentir.
-Buenos días, cliente mío.
Ya no tengo más
hasta el martes
a más tardar.
-Siempre se acaba
demasiado pronto lo bueno.
Es hora de morir,
no se preocupe, no es por su muerte
es por mi vida.
-Yo le ayudo, cliente mío,
es lo menos que puedo hacer.
– ¡Era verdad, mi charcutero
del horror!
¡Corta con guadaña!
– ¡Ay cliente mío!
¿Cómo lo sabía?
No me haga reír más,
una guadaña corta sin esfuerzo
y es sanguinariamente romántica.
-No lo sabía, cruel charcutero
siempre he tenido suerte
para acertar lo que duele
y lo que acaba.
-Adiós, cliente mío,
muera usted por fin.
-Gracias charcutero de muertes,
me llevo el buen sabor
a muerte seca.

-Buenos días, charcutero.
-Buenos días clienta mía.
-Este es mi hijo, lo que parí
lo que amo.
-Es un niño hermoso
a pesar de ser calvo.
-No es calvo, señor charcutero,
se lo come el cáncer
tal vez mañana muera.
Y quiero que antes
que la muerte se lo coma,
él muerda la muerte.
– ¿Tiene dulce muerte para él?
Negro charcutero negro.
Negro, negro, negro…
Estamos cansados de lo amargo.
-Toma pequeño que vas a morir,
ésta es muerte añeja
la más dulce, la más esperada.
Es un regalo.
-Gracias charcutero mortal,
gracias por esa negra muerte
que chorrea ahora dulce
por su boca llagada.
Te lo agradezco.
-Clienta mía, cuando
tu hijo muera mañana
ven a verme y te arrancaré
el dolor, la vida, el aire lleno de púas.
Lo haré gratis.
-Vendré mi amigo charcutero,
te lo juro.
-Adiós, que mueras feliz,
pequeño cliente mío.
Dame un abrazo.
-Adiós señor.

Iconoclasta

No siempre, tal vez nunca…
El amor es la efímera crisálida
(se prometen amor eterno
en un ejercicio de ingenuidad,
es el juego)
de una necesidad perentoria.
Una oruga que se hace rata
y roe lo que una vez fue bueno.
Los roe a los dos hasta
que duele estar cerca.
El uno del otro…
El amor es un embarazo
de soledad y arrebato
de frustración.
Una placenta de tristeza…
Un escape a la desesperanza,
un consuelo mal comprado.
Es un alumbramiento
que a veces es aborto.
Muchas veces…
Más de lo que debería ocurrir
ante las vidas tan cortas.
Se idealizan ergo se equivocan
los amantes más sentidos y sufridos.
Se equivocan tanto
(su coño está húmedo y no por él)
que la vergüenza los asfixia
(su pene no se hace duro ante ella)
 y recurren a nuevos errores
(Sueñan con lágrimas con lo que
se les escapó de las manos)
para cubrir los que ya son historia.
Se acuchillan con engaños
las espaldas se hieren
y arrugan cartas con vergüenza
mojadas de lágrimas en su manos.
Los errores son los zombis
del amor hambriento y voraz.
Ya cadáver…
Buscan romances de nuevo
(los nuevos amantes creen llenar huecos
donde hubo amor.
Un error sobre otro error y sumando…)
los desesperados y necesitados
amantes.
Amores que mutan en errores
de nuevo, a velocidad de cometas.
Los aquejados de soledad
los necesitados de ternura
carecen de memoria histórica
se preñan de nuevo de amores
que se corromperán, porque
necesitar no es amar.
Nuevos errores…
Nuevas vanas esperanzas.
Tal vez sea la forma de no volarse la tapa de los sesos y seguir viviendo unas miserable vidas. El engaño y el drama son alicientes para la vida.

Amar se sobrevalora en función de las carencias de cada cual.

Iconoclasta

Soy nadie,

mierda para Dios y jueces.

No grito, mascullo escupiendo saliva.

No me duele, sudo.

No creo, ignoro.

No respeto, soporto.

No desprecio, detesto.

No gozo, la meto y me corro.

No convivo, no pedí nacer.

No hay raíces, padre está muerto.

No hay recuerdos, madre está muerta.

No respiro, un océano a los pies de mi hijo.

No habito, soy reo.

No soy eterno, la eyaculación es efímera.

No creo, los observo y los juzgo.

Soy nadie,

tal vez un pene erecto.

No tengo espacio, soy materia cósmica caída en La Tierra.

No circula mi sangre, no tengo.

No tengo rostro, los ojos miran un espejo árido y vacío.

No soy nada y mi pensamiento truena.

No pienso y ardo con mi alma corrosiva.

Soy nadie y sueño con mundos silentes.

Soy nadie y esplende con dolor la vida en mis ojos.

Asaz vida…

No son nada y muertos y enterrados ocupan menos espacio.

No soy bondad ni equidad, maldigo todo lo que respira.

No tengo compasión por los hijos deformes,

por la piel pegada al hueso,

por un vientre herniado,

por la risa de una madre,

por el llanto de un amor roto,

por la mamada de una boca de encías sin dientes.

No soy paciente, la vida dura una mierda.

Soy nadie, hijo de un semen caído.

Iconoclasta