
Archivos de la categoría ‘Amor cabrón’
El biodegradable amor
Publicado: 21 octubre, 2018 en Amor cabrón, Conclusiones, Maldito romanticismo, Reflexiones, Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
No te lo digo
Publicado: 17 octubre, 2018 en Amor cabrón, Maldito romanticismoEtiquetas:amor, Amor cabrón, autodestrucción, deseos, fracasos, Iconoclasta, imposibles, improbabilidades, Pablo López Albadalejo, pasión, secretos, silencio, sueños, Ultrajant

No te lo digo, pero tiene los ojos más grandes, profundos y manifiestos del mundo.
No te lo digo, pero son bellísimos.
No te lo digo porque cuando las cosas bellas y amadas se pronuncian, el mundo te las roba por envidia.
Lo sé. Siempre ocurre lo mismo.
No te lo digo porque es un secreto. Y los secretos, pueden convertirse en ridículo cuando la luz los ilumina.
No te lo digo, pero sus labios son tan voluptuosos y carnosos que tendría miedo a besarla, porque cubriría mi alma con ellos.
Y me robaría el habla.
No te lo digo porque es un deseo sin base lógica y sólida, un fracaso anunciado. Y no lo quiero anunciar.
No quiero ser patético mientras respiro.
No te lo digo, pero es exuberante hasta la desesperación (la mía), una ligera abertura en el escote de su blusa muestra un universo rotundo y húmedo que sueño explorar y precipitarme suicidamente.
No te lo digo porque hay seres que por alguna razón no podemos acceder a paraísos o ilusiones, y aún así soñamos posibilidades con el riesgo de dolor que ello comporta.
Posibilidades tardías.
Como bebés que nacen rotos, así son mis sueños de amor y deseo con ella.
¡Shhh…! Me da vergüenza ser lo que soy, por eso no te lo digo.
Y su voz… A través de ella impone el poder de su belleza con cierta autoridad (divina vanidad) y me hace sonreír cuando no es necesario, cuando no tengo razones o ánimo. A veces la escucho de nuevo y cierro los ojos imaginando. Su voz transmite frecuencias inaudibles que deseo descifrar; pero no te lo digo, para hacerlo debería estar íntimamente próximo a ella.
No te digo como suena, porque te reirías de mí con una sonrisa forzada y triste, como si supieras que estoy acabado.
Y lo estoy, pero no te lo digo.
Solo te lo escribo con una pluma de tinta roja como la sangre, porque temo a los espías de Envidioland; no quiero que sepa nadie más que tú, papel, de mi fracaso y días tristes. No quiero dar pena, o en el mejor de los casos, inspirar desprecio.
No te lo digo porque un día te quemaré prendiéndote por una de tus esquinas y oleré el dulzón aroma de tu combustión y mis secretos.
Escribiré al final de estas cosas que no digo, de este amor y deseo secreto:
Este documento se autodestruirá en cinco, cuatro, tres…
Y yo con él un poco también.
Tan solo durante unos segundos se verán los trazos de mi letra en rizos frágiles y volátiles de un papel carbonizado. Nada que pueda probar que un día amé.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno…
Cero.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Yo Dios
Publicado: 16 octubre, 2018 en Amor cabrón, fotografía, Maldito romanticismoEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Si yo fuera Dios te mataría ahora mismo para que estuvieras conmigo toda la eternidad.
Me perdonaría a mí mismo y dejaría que el universo se pudriera para dedicarte toda mi omnisciencia. Te enamoraría hasta el dolor.
No te regalaría flores, las crearía para ti.
Qué suerte has tenido (y el universo), amada mía, de que tan solo sea un mierda.
Con putas
Publicado: 11 octubre, 2018 en Absurdo, Amor cabrón, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:desprecio, Iconoclasta, indiferencia, Pablo López Albadalejo, poesía, putas, Reflexiones, sexo, sordidez, Ultrajant

¿Por qué con putas?
Para follarlas y no quererlas.
¿Por qué con putas?
Para no saludarlas.
¿Por qué con putas?
Para no sonreírlas.
¿Por qué con putas?
Para mentirlas.
¿Por qué con putas?
Para que me mientan.
¿Por qué con putas?
Para que no me quieran.
¿Por qué con putas?
Para que me ignoren.
¿Por qué con putas?
Porque solo cuestan dinero.
¿Por qué con putas?
Porque al semen no le importa
gotear sobre la piel que no siente.
¿Por qué con putas?
Porque son solo carne, es sencillo.
¿Por qué con putas?
Para dejarles el dinero entre las piernas.
¿Por qué con putas?
Porque me dicen que la tengo gorda.
¿Por qué con putas?
Porque su coño huele mal y soy bestia.
¿Por qué con putas?
Porque las humillo y me aceptan.
¿Por qué con putas?
Porque las jodo en silencio,
y me conforta.
¿Por qué con putas?
Porque soy macho en celo
y tengo prisa.
¿Por qué con putas?
Porque compartimos decrepitud.
¿Por qué con putas?
Porque se compran y se venden,
son cosas como yo.
¿Por qué con putas?
Porque no importa que mueran.
¿Por qué con putas?
Porque nací viejo y me falta tiempo.
¿Por qué con putas?
Porque sus mentiras no duelen.
¿Por qué con putas?
Porque tengo dinero y
me llaman corazón cuando me chupan la polla.
¿Por qué con putas?
Y ¿por qué no?
¿Por qué con putas?
Porque existen.

Iconoclasta
Sinceramente
Publicado: 19 septiembre, 2018 en Amor cabrón, Humor, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Aunque no sea elegante decirlo, mi pose no es casual, no es relajada.
Es todo lo contrario: tensa y premeditada.
Cerca de ti reacciono con animalidad.
Y siento vergüenza de mis bajos, duros y húmedos instintos.
Intento ocultarlos; pero sin darme cuenta presiono más de lo necesario.
¿Y sabes, cielo?
No tienes aptitudes de psicóloga, causas emociones hermosas; pero entre ellas no se encuentra la relajación.
No es un reproche, es desesperación por sentarte cuanto antes en mis rodillas no relajadas.
Mi liturgia
Publicado: 18 septiembre, 2018 en Amor cabrón, Maldito romanticismoEtiquetas:adoración, amor, Amor cabrón, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, pasión, poema, religiosidad, Ultrajant

Yo, un blasfemo…
Y te rezo.
Yo, un renegado…
Y te adoro.
Yo, un derrotado…
Y te conjuro.
Yo, un ateo…
Y eres dogma.
Así todos los días
todas las horas.
Eres mi liturgia.
Yo, tu discípulo…
Tu malaventurado siervo.

Iconoclasta
Salida de emergencia
Publicado: 15 septiembre, 2018 en Amor cabrón, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Una vez muerto no te amaré ¿lo sabes, verdad?
Me quedan un par de segundos y a ti muchas horas para ser contadas.
Una vez muerto no sufriré la tristeza de tus no-besos.
Y tú… No sé, tampoco importa. No habrá inquietud o duda alguna en mi cadáver.
Morir es absolutamente solitario, íntimo hasta la absoluta exclusión de todo.
Lo que ocurra después solo atañe a los vivos.
Es lo bueno de morir.
No es bueno, es tranquilizador.
Mis labios secos no acaban de conseguir suficiente saliva para hidratarse. No es síntoma de muerte, siempre ha sido así amarte, nunca ha sido suficiente.
Siempre sediento de ti…
Silenciosa e incontenidamente sediento en mi fría oscuridad.
Pasan los segundos que dibujan el marco dorado e ígneo de una puerta de emergencia mágica, el neón titila con letras moradas: Es tarde.
Te he amado mientras he vivido.
Corto y cierro.
Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
Actos antitéticos de amor y dolor. De alegría y muerte.
Publicado: 10 septiembre, 2018 en Amor cabrón, Maldito romanticismoEtiquetas:Amor cabrón, dolor, Iconoclasta, muerte, Pablo López Albadalejo, placer, prosa dramática, sordidez, Ultrajant, vida
Acto 1°
Nuestro amor es la verticalidad profundamente clavada en la vida.
Los ojos que lloran sangre vieja configuran con precisión angular la horizontalidad de la muerte.
Acto 2°
La vida muerta es el último suspiro y dura hasta que los pulmones se asfixian de espanto y muerte. Y es eterna.
La vida bella es un pezón erizado durante el gemido lácteo que chapotea indecente en nuestra cópula. Dura un nanosegundo.
Acto 3°
La muerte absoluta es el cadáver que suspiró hace unos segundos. La rigidez será inexorable.
La dulce vida es un semen que se escurre perezoso de tu vagina aún palpitante.
Acto 4°
En la habitación de al lado hay un cadáver.
En la habitación de al lado de la del cadáver, sonreímos y susurramos banalidades abrazados.
Acto 5°
Amar es el acto vertical de crueldad y exclusión más bello.
Morir es una intrascendencia horizontal que no importa a los amantes verticales.

Iconoclasta
Los rudos dedos
Publicado: 30 agosto, 2018 en Amor cabrón, Maldito romanticismoEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Mis dedos rudos reposan tensos en la hendidura que forman tus muslos para proteger la hendidura obscena.
Esperan ansiosos, con yemas palpitantes el momento de ahogarse, que marcará un estremecimiento de tu vientre.
Tal vez no sean tan rudos, solo ásperos para que tu coño empapado los sienta con justa lujuria.
Amar mediocremente
Publicado: 26 agosto, 2018 en Amor cabrón, Conclusiones, fotografía, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Se aman sin convicción, porque es mejor amar algo que nada.
Cada cual dice amar porque están sujetos a la moral, sienten vergüenza y miedo a la soledad. Lo perentorio es demostrar continuamente que amas y eres amado; que no se está solo, que morirás arropado por la familia o por tu amante; que alguien recogerá tu orina y excrementos cuando seas viejo y no sepas reconocerte en el espejo.
Y cada cual tendrá hijos iguales que ellos mismos y volverán a transmitir el mismo mensaje genético del miedo y la moral.
Echaran pétalos de rosa sobre esa mierdecilla de proyecto de amor, abortado en contrato con pocas alegrías.
Los depresivos dicen amar, estar necesitados de amor; pero solo buscan alguien que los jalee para recuperar su auto estima, generalmente herida por vanidades injustificadas que se derrumban cuando ven sinceramente su propio reflejo en la luna del aparador de una tienda banal.
El amor se ha convertido en una masturbación triste, una visita a un psicólogo feriante gratuito, un “dime que me quieres” para poder sonreír luego a mi pareja. Una erección y una humedad intensa en la oscuridad o tras una pantalla, para así follar físicamente después con quien no se quiere tras la excitante y romántica charla con quien amas.
Esto aplicado a otras cotidianidades de la vida como cultura, arte, política y trabajo, hace de la especie humana la más degradante prueba de que una especie no tiene que ser necesariamente la más fuerte e inteligente para sobrevivir en el planeta. Le basta con tener suerte.
Sinceridad es reconocer que escribo estas sordideces con la polla dura.
Cuanto peor, mejor; es la única filosofía aplicable en sociedad para dar intensidad a la existencia. Solo la violencia, el odio y la muerte son capaces de combatir la mediocridad.
El amor es lo más frágil que hay en el mundo. Y lo más fuerte, el odio.
La carne humana es la más blanda y cualquier cosa inanimada es más dura.