Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

La sonrisa de un niño hijo, un beso húmedo en los labios, un gato buscando caricias, un colibrí detenido en el aire, una vagina empapada y abierta, el rocío en los pétalos, unas nubes enormes y oscuras, la luna llena, el volcán lanzando una fumarola, sus pezones duros y agresivos, mi semen caliente derramado en su monte de Venus…

El silencio total existe si tú lo conjuras.
No hay cosa más fácil en el mundo que no escuchar.
Y sin darte cuenta, en el estruendo de la vida, tu pensamiento se alza potente y el mundo enmudece tristemente.
Salvo un águila vanidosa que chilla al cielo y a la tierra con aristócrata desdén.
Qué cruel el pensamiento que lo enmudece todo, como si lo asesinara.
El exterminador que llevo dentro…
¡Eh, águila imperial! Soy un genocida.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Inteligencia versus belleza.
(Al más puro estilo de Azaña, son tiempos duros).

Aún no ha llegado Francia al nivel del NeoNazismo Español del Coronavirus.
España es líder en un fascismo atroz con afirmaciones invasivamente doctrinales de sus dictadores, como la de aquella ministra que hace no mucho tiempo dijo, respecto a la educación de los hijos: “Los hijos no pertenecen a los padres, son del Estado Español”. O actualmente con el ministro fascista de Consumo, obligando a la población a seguir determinados hábitos alimenticios mediante coacción con impuestos y ruina a la industria alimentaria. Tenemos también a Cataluña como una feroz república islámica, penalizando ciertos alimentos o cargando contra su población unos impuestos que, en cualquier democracia del siglo pasado hubieran constituido delito de usura. Sin mentar que actualmente es la región del mundo que a más población inocente de delito alguno mantiene encarcelada.
Todas las Caciquerías Españolas (Comunidades Autónomas) mantienen un fascismo radical contra la población, un pacto monetario entre los Caciques y el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Y queda el mayor logro del Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus: la prohibición biológica de respirar, la obligación genocida del uso del bozal (vulgarmente mascarilla) a cielo abierto; de hecho es el pie en el cuello de la población española (una población dada genéticamente a tolerar durante decenios la dictadura sin rechistar). En España, si los hijos son del estado para la educación, también para la sanidad y los padres ya no pueden elegir si vacunar o no a sus hijos.
Bueno, pues Macron es como otro de estos cerdos españoles que una vez han probado la sangre, no pueden dejar de comerla.
La cuestión no es que sean vacunados o no. La cuestión es la obediencia. Si han aceptado la represión y la extorsión del NeoNazismo francés, los vacunados deberán aceptar que sus hijos sean ideológicamente educados y tratados sanitariamente como el Nuevo Estado Napoleónico Francés decrete. Podrán ir al cine a ver las películas que el Estado Napoleónico Francés considere oportunas, al igual que las obras de teatro que pasen la debida censura. Comerán (al igual que en la España Penitenciaria) lo que el Estado Napoleónico Francés dicte.
Y al final, como ocurrió en la España Franquista, por decreto serán obligados a votar en elecciones por un único partido. Para los olvidadizos o los que han recibido la habitual educación pervertida del NeoNazismo, Franco obligó a votar a la población, y había dos opciones que elegir: Sí que gobernaré siempre, o, No sin mí.
Los derechos que se han perdido en España y ahora en Europa, se han instalado como decretos (la sangre de los cerdos fascistas) y no se recuperarán.
Y al final, no habrá ciudadanos de primera o segunda (vacunados o no vacunados), todos comerán la misma mierda, verán la misma mierda, leerán la misma mierda, llenarán las cabezas de sus hijos con su misma mierda, y deberán exhibir durante toda su permanencia en el planeta, su brazalete nazi de control veterinario.
Ojalá fuera literatura; pero es un hecho: está ocurriendo y han matado a gente por ello.
Macron no es el primer presidente NeoNazi, pero lo intenta, va por el buen camino. Pronto se dará la mano con el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
“Les cochones” es una dramática y peligrosa opereta con falsos tintes paternalistas.
Y solo ha sido posible gracias a una sociedad tan consumista, cobarde e infantilizada, que se han olvidado de que son seres humanos y no rumiantes de matadero o cerdos de granja.
Los intelectuales que murieron el siglo pasado, estarán contentos de no haber experimentado y visto en lo que se ha convertido la sociedad actual y sus criadores de cerdos. Murieron en un buen momento.
Yo no he tenido esa suerte. Qué mierda.

Tres caballos corrían porque querían.
Sin hijoputa que les pesara en el lomo.
Sin hijoputa que les pusiera el pie en su voluntad.
Sin hijoputa que les marcara el paso.
Sin hijoputa que les acotara espacio o tiempo.
Y era hermoso.
Y una grandeza.
En un lugar y una época donde al hombre cualquier hijoputa le pisa el cuello, aquellos tres eran héroes.
Donde los hombres son cobardes, los caballos libres.
El miedo, la cobardía y la mansedumbre con humillación se paga, con indignidad.
Y nunca mueren los que deben, por mucho que los cobardes recen escondidos en sus casas e iglesias.

-Salmos de la ética y la nobleza: Una lección amarga.-

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Vivir en Cataluña es volver a los 50 y 60 del siglo pasado, donde en Berlín, circulaba la peligrosa Stasi, la policía política hermana de la KGB soviética.
Por mucho que le quieras echar romanticismo no hay encanto alguno, con esa policía circulando lentamente, silenciosa y con perfidia buscando con avaricia ciudadanos sin el bozal (vulgarmente mascarilla) obligatorio del régimen fascista español y catalán. Es el juramento, la aceptación del Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Debes llevar bien visible el brazalete nazi de identificación (un certificado veterinario de vacunación) para entrar ya en muchos lugares. O mejor ni acercarse a ellos para no ser identificado y ser deportado a un campo de exterminio.
Pero sobre todo, sus noches de prisión masiva, son las más grises del mundo. Cuando sales a pasear de madrugada, debes ser muy cauto con la Stasi: porque la noche es prohibida, la noche es del fascismo catalán; para que sin testigos, puedan cometer sus actos indignos de acoso y asfixia a la población.
Debes ser muy cuidadoso con los balcones y ventanas, hay ciudadanos cooperando con el régimen para delatarte en nombre de la Sanidad Nazi que todo lo pervierte y todo lo prohíbe.
De hecho, Cataluña ya es un lugar de destino turístico para gente que quiere emociones fuertes y vivir una dictadura como las de hace decenas de años que no se vivían. Unos van a Chernobil y otros se deciden por el Nuevo Berlín Este: Cataluña.
Pero maldita la gracia cuando vives todos los días en la penitenciaria catalana, tener que pasear controlando a la pasma continuamente.
Bueno, es lo que toca. Cuando algo se prohíbe, no se debe obedecer si tienes un mínimo de amor propio. Cueste lo que cueste, porque al final, podrías morir con esa sucia sensación de haber sido humillado y no hacer nada por quitarte la mierda de encima.
Sería una mala forma de morir.
Si obedeces te conviertes en esa cosa amorfa que mira temblorosa la ciudad desde una ventana, con una cortina mal ocultándola.
Un roedor cobarde e inquieto…

Iconoclasta

Tengo ya la absoluta certeza ante el comportamiento de la población española, de que sienten el mismo miedo desde que se decretó el coronavirus, y la misma devoción por su presidente que sintió el pueblo alemán hacia los judíos y su Hitler.
Y no puedo dejar de sentir un escalofrío cuando el nuevo y normal gobierno nazista español señale a un grupo social o racial como responsable de esa gripe. Porque el pueblo español exigirá a su presidente, en la calle y desde sus balcones y ventanas, una solución final que les salve la vida.
Entonces escucho como se aproximan, con el sonido de las viejas películas, aquellos trenes borregueros cargados de personas hacia los hornos crematorios. La solución final que clamó un pueblo, y ahora la vuelve a exigir.
Ojalá pudiera creer que es solo imaginación; pero he visto demasiada cobardía, demasiada mezquindad en poco más de veinte meses.
Ya es tarde para la piedad, todas las voces que claman son portadoras del brazalete de la pureza.

Soy el muñeco que vive dentro de una bola de cristal, que por alguna maldición no muere nunca, mi diáfana prisión es eterna. Soy un maniquí en el escaparate de una tienda de un pueblo abandonado.
A menudo agitan la bola y a mí, su contenido. Y en lugar de formarse nieve o espuma, el agua se tiñe de rojo, porque cuando duele la belleza que hay al otro lado, o en la periferia, un centímetro más allá del vidrio que me encierra, solo se lloran los primeros veinte años. Luego se padecen hemorragias.
Y es lógico, porque en el agua las lágrimas no se ven, no las aprecia nadie. No sirve de nada llorar si no podemos conmover a nadie.
Ni siquiera la piel de mi rostro las siente ya.
Las lágrimas son diluidas por el agua sin finalidad alguna.
He llevado tanto tiempo aquí llorando para nada, que es lógico que buscara otras vías de expresión a nadie.
Nadie sabe, no importa el muñeco de la bola barata de cristal.
Nadie sabe que bajo mi cabello, hay heridas abiertas por tantos golpes, por tantos zarandeos. Y lloro sangre por esas agallas que tienen la función de expulsar toda esta desesperación de una forma llamativa; pero quien me agita, solo piensa que algo está estropeado en la pintura que me recubre. Soy un viejo objeto.
Una cosa podrida que flota en el agua.
Lo soy… Demasiado viejo, demasiada vida, demasiada sangre que a nadie llega. A nadie emociona.
Y cuando la desesperación es insoportable y nadie observa, golpeo la cabeza contra el cristal, hasta que dos gotas de sangre salen de mi nariz y crean una efímera rama de coral hemoglobínico que flota largo tiempo tomando formas caprichosas a medida que se diluye.
Soy un caleidoscopio sangrante y nadie sabe.
Quiero morir ya, porque todo lo que amo y deseo, está al otro lado y si tras toda esta vida de golpear el vidrio no he conseguido salir, ya no quiero hacerlo. Lo único que me espera es la muerte, fuera de la hermeticidad el sol y el aire me destruirán en el acto.
A pesar del agua, me he secado y me hecho quebradizo.
Todo se ha hecho hermoso, todo lo que veo allá, un centímetro más lejos, se conserva colorido, mientras en mi cabeza solo hay llagas que sangran la profunda depresión de un encierro sin esperanza.

Iconoclasta

Queridos Putos Reyes Magos de Mierda:
Como el año nuevo ha empezado como ha acabado el viejo: con encarcelamientos (vivo en Cataluña); os voy a pedir que vuestros regalos os los metáis por el culo, y en el de vuestras madres.
De tal forma, que esos presentes de fascismo de mierda con el que me regaláis, os provoquen una grave infección intestinal, y a vuestras madres.
Si de verdad traéis regalos, que sea una enfermedad de verdad, seria. Una de esas que mata en menos de veinticuatro horas y que se lleve por delante (bien en ataúd, bien en bolsa higiénica) a todos estos hijos de puta que me encarcelan, unas veces de día y de noche, otras de día y otras de noche; y para mayor inri, me roban mi derecho a respirar libremente.
O los matáis vosotros con esa enfermedad capaz de reducir a la humanidad a una décima parte en un par de semanas; o me haré con dos ganchos para arrancarles los pulmones desde la boca.
No os lo pido por capricho, si tuviera que usar los ganchos para solucionar el problema, con lo que me queda de vida no tendría tiempo de matar a tantos hijoputas jerarcas y burócratas nazis.
Así que ¡de una puta vez haced vuestro trabajo, reyes magos de oriente de mierda!
Gilipollas…
Y no me jodáis regalando más decretos a estos hijoputas nazis.
U os envenenaré el agua y la comida. Moriréis como ratas en mi casa.
Cabestros decadentes…
Y al Jesusito que le den por culo, aburre a las ovejas. ¿O acaso no las oís balar desesperadas?
Con las ganas que tengo de seguir insultando y por método literario debo parar aquí…
De la que os habéis librado porque soy un buen escritor.
¡Ah! Y la estrella de Belén, con todas sus puntas, también os la podéis meter por el ojete junto con la cruz gamada nazi hispano-catalana, no sea acaso que os vayáis a perder, bordes.
P.D.: Y no os metáis en cada burdel de carretera, puteros. Que hay prisa.

No quisiera dar mal rollo a nadie; pero coño, el cartel de la sanidad catalana para promover la vacunación infantil en Cataluña, parece el panfleto promocional de una secta autodestructiva, de suicidas mismamente 🐽.
Creo sinceramente que a la sanidad catalana se le ha ido la olla en el asunto de las alegorías.
No sé qué estarían fumando… 😷.
Da la impresión de niños que han muerto por el coronavirus o por la vacuna. Y corretean, al fin felices (tras una vida de mierda, dolor y miedo), por el cielo con esa feliz beatitud e inocencia. Luciendo sus camisetitas de vacunados y con los agentes patógenos que los torturaron, atados de una cuerda como globitos de Bob Esponja, o incluso aquellos polémicos Teletubbies. Todos ellos (virus, vacunados, el africano que salta a la comba y el cielo azul) en una escalofriante armonía dramática de infinita sensibilidad hacia lo sagrado: vacuna, virus y obediencia.
El mismísimo paraíso 😍.
Y tampoco puedo evitar evocar aquellos jocosos miles de lemings gritones que de vez en cuando (dicen las leyendas urbanas psicodélicas), deciden correr a precipitarse por los fiordos noruegos y romperse la crisma contra las rocas cientos de metros abajo, con una feliz sonrisa de idiocia y esperanza en la jeta durante el vuelo.
Me pregunto si Charles Manson tenía esa iconografía en mente…😬😬😬
También pudiera ser que mi imaginación prodigiosa y una formación dura en la vida, me hayan llevado a ver el mal en estado puro en ese inocente e infantil cartelito aleccionador del dogma de fe y obediencia infantil 😋😋.
No sé… Tal vez necesite unas vacaciones y largarme del planeta durante unos miles de años. Pero no allá donde los niños ángeles (o muertos) juguetean con los virus y saltan con histérica felicidad narcótica en un cielo azul 😬. Yo viraría un poco más al oeste al llegar a Alfa Centauro 🚀👨‍🚀 (girando a la izquierda), al ver los globitos de coronavirus y patógenos lucir brillantes en el horizonte de aquel cielo azul ektachrome.
De verdad, no es por dar mal rollo 😬.
Bueno, tampoco sería malvado o descabellado que se me escapara la risa ante la escalofriante y preocupante alegoría 😶😐😃😃😃.
Soy humano y tengo intacta mi instintiva maldad, la que va en cada cerebro más o menos funcional. Unos echan mano de la envidia y la mezquindad que tienen más a mano en su instinto, y yo soy más coloquial y sincero😈; pero decididamente impío en esta sociedad meliflua 😋🥰.
Nada es perfecto y alguien tiene que hacer el trabajo sucio de investigación, ética y madurez intelectual 😎.