Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

¿Has visto bien el cráter que forma la sangre que lloras? Es mucho más grande que cuando lloras la incolora pena.
La tierra no quiere penas, está hambrienta de sangre, se abre más a ella. Como tus piernas se abren a mí.
No te preocupes por la sangre, es la mía la que quiere. La tuya ha de quedar en tus venas, has de ser eterna.
Ya no tengo penas, tengo exceso de sangre; te amo demasiado.

Iconoclasta

La violenta represión contra el pueblo catalán, el encarcelamiento colectivo y acoso que ejerce su propio gobierno; tiene unas enormes posibilidades de que acabe en un estallido de violencia que, posiblemente cause los primeros muertos en la Nueva y Normal España Penitenciaria del Coronavirus. Esto es aplicable (y un hecho) al resto de las pseudodemocracias europeas y occidentales.
De esos muertos a que se complique la situación hasta desembocar en una guerra civil, no hay mucho recorrido.
Si durante décadas no se hubiera pervertido la educación, y naturalmente la historia, muchos lo sabrían.
Y para mayor inri hay un error en la estrategia de instauración de la dictadura en los nuevos líderes neonazis de las pseudo democracias occidentales, tal como ha hecho el Gobierno Nazi Catalán y el Gobierno Penitenciario Español (el francés, el australiano, el italiano, el austríaco, etc… Una plaga de nazismo planetario apoyado en el resfriado del coronavirus).
El error, el craso error radica en que han asaltado los derechos biológicos de la población: le han prohibido la respiración y el movimiento para el sustento vital por la fuerza, con policía, ejército y mediante chantaje económico y racial. Y no se sostendrá semejante nazismo, porque va directamente contra la naturaleza humana, su biología más básica y necesaria.
El tiempo que se puede poner en jaque la biología, si no se ha sobrepasado, está a punto de llegar al límite. Y el límite lo marca el hambre y el instinto más básico de vivir.
Los actuales líderes neonazis, son víctimas de la ignorancia u oscurantismo que se ha llevado a cabo durante décadas para convertir a las masas de personas en masas de herbívoros rumiantes. Su ignorancia llevará a un nuevo fracaso político social que costará muchas vidas y hambre.
La biología se rige por los caminos de la supervivencia y la violencia, son cosas que van necesariamente de la mano e inevitables cuando se ataca la básica naturaleza humana y su mantenimiento.
Toda retórica política se ha convertido en una patética liturgia y eucaristía digna del nazismo más pervertido fundado por Hitler.
La segregación de los no vacunados (pensamiento libre) es exactamente la racial. Y ahí los líderes neonazis han cometido otro error: entre los no vacunados hay “puros arios” que no asumen conformismo o mansedumbre alguna.
Se puede morir de muchas maneras; pero hoy día la que va tomando forma con más rapidez, es morir por los disparos de un policía adoctrinado (fanático) y acobardado por el resfriado del coronavirus narrado por la prensa del nuevo neonazismo y sus instituciones. Con lo cual, ese psicópata en potencia disparará contra cualquiera que no lleve mascarilla, no guarde una distancia de seguridad o tosa. Porque le han enseñado que si mata la persona, mata la infección y así ayudará a la especie humana a superar el resfriado.
El lema del neonazismo planetario del coronavirus: “la libertad es enfermedad”, es el más dañino y religioso con el que se haya adoctrinado jamás a los jueces, ejércitos y policías.
Ya es tarde, aunque desaparezca la enfermedad quedará el nazismo que seguirá atacando la biología, la naturaleza humana y contra eso, la única vacuna es la defensa, la violenta defensa de los acosados, encarcelados y asfixiados.
Si una canción decía: “antes muerta que sencilla” que dirá la canción de los que están encarcelados en sus casas y además, no se les permite la respiración libre.
Todo nazismo es una orgía de analfabetismo.

Iconoclasta

¿Sabes, amor? El río está quieto, sereno.
Hacen un sonido delicioso y crujiente las ramas desnudas cuando una brisa traviesa las agita. Y el instante es para respirar profundamente y llenarme de vida; cerrar los ojos al mundo con esa fragancia llenando los pulmones.
Pero no puedo evitar imaginar que el río está lleno de cadáveres que se mecen lánguidos con ojos ciegos en su serenidad.
Ya sabes lo que me gustan las películas de terror y las de historia que, básicamente suelen ser lo mismo.
Escribo esto porque a pesar de mi imaginación devastadora, no puedo dejar de amarte.
Son como las confidencias de un loco.

Libro de los Jueces Avaladores.

Capítulo 1, versículos 1 al 4 (Jue Av 1, 1-4).

1/: Dios está muerto, aunque nunca existió. Es por ello que locos, bastardos e hijos de ramera ocupan su lugar.

2/: Y decretan y prohíben.

3/: La noche es del coronavirus: que los locos, bastardos e hijos de ramera, nos asistan y protejan del mal.

4/: Nosotros los Jueces avalamos y santificamos sus podridos y salvadores mandamientos.

Iconoclasta

Iconoclasta

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Tengo dos lágrimas que no se derraman y empañan mi visión, la periférica y la interior. Emborronan el mundo, no me gusta mirarlo a través de la tristeza.
Y ahogan mi entereza…
Soy un mierda que llora un dolor negro como una gangrena.
Estoy desesperado.
¿Qué pasa conmigo hoy?
Una gran lágrima en el corazón impide que la sangre bombee y se atasca en mi pecho. Y gimo el dolor en el rincón más oscuro de la casa.
Y el aire no es suficiente en mis pulmones.
Y jadeo grandes bocanadas de tristeza entre llanto y mocos.
No quiero que maten las cosas bellas como los seres pequeños que apenas han vivido, los seres grandes que esplenden belleza a través de su mirada y sus palabras doradas de amor y dulzura.
Solo mueren las buenas cosas y me duele el cuerpo por dentro, donde no puedo curar la llaga.
¡Lo malo no muere nunca!
A veces, sin ser necesario, mi memoria evoca las bellas cosas que murieron, seres por los que daría lo que me queda de vida por sentirlos de nuevo. Y me llevo las manos a la cara para que nadie me vea…
Duele infinito. La memoria clava sin miramientos un puñal oxidado y tóxico.
Duele y siento vergüenza de mi llanto.
Y quisiera no ser más.
Dejar de existir yo y mi tristeza que duele años luz.
¿Viaja el dolor por el espacio?
Y mis cosas bellas ¿están allá? ¿adónde van?
¿Por qué me dejaron solo aquí? Fue ilegal…
Lo malo no muere nunca y si no doliera tanto, si las putas lágrimas me dejaran, estaría furioso.
Por favor, quiero irme ya de aquí.
Ya es suficiente ¿no?
No existir…

Iconoclasta

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No, el último día del año no es para los besos y abrazos. Es para temer el nuevo año; porque aunque el 1 de enero sea un día igual de mediocre que el 31 de diciembre, el colectivo humano lo convierte en una nueva era limpia de la mierda que había unos segundos atrás, cuando empezaron a tragar uvas.
Como si todo lo grotesco e indigno no hubiera ocurrido.
Es patética tanta hipocresía. Falsear la historia a partir del segundo cero…
Da miedo.

Dije que hay cosas que no tienen discusión, que no deben ser cuestionadas.
Hay afanes inquebrantables, misiones sagradas.
Un destino que yo creé, que yo mantengo vivo.
Si has pensado que tu cuerpo no será mío, no sabes lo que soy.
Si por un momento has pensado que toda esta acumulación de pensamientos, deseos y locuras son simples recursos literarios; estás perdidamente desorientada.
Tu alma sé que es mía, sé que te la he doblegado con amor. Tu cuerpo se resiste porque es palpable como el mundo.
Y la propiedad oculta de lo palpable es no creer hasta tocar. Porque el pensamiento está a años luz del músculo, la víscera, la piel y el hueso.
Divina es tu alma; pero tu cuerpo es mi burdel, no existe la retórica para tus pechos, para tu boca y vagina que son sima y precipicio.
La suerte está echada.
Alea jacta est, yo digo.
Y tu cuerpo será sometido como tu alma. ¡A mí!
Y acabará esa tristeza y la sensación de piel fría que deja. No buscarás un sol que te caliente, porque tu piel estará tan templada como hidratada por mis labios.
Y de la misma forma que las palabras de amor calan profundas en tus oídos y ojos, mi mano se arrastrará pesada y recia por tus rodillas hasta lo más íntimo del interior de tus muslos, allá donde mantienen un brillo húmedo.
¡Oh, dios! Tu coño…
No ocurrirá de otra manera.

Iconoclasta