Los caballos tristes, hastiados de tan poco espacio para galopar, cansados de la humanidad que los observa, hartos de siempre el mismo pasto; se vuelven de grupa a la gente. Están cansados de los humanos apostados ante la alambrada electrificada. De que les pidan acercarse para ser tocados. Yo también le doy la espalda a mis opresores y me alejo cuanto puedo de ellos; y puedo alejarme más que los pobres caballos. Están tan habituados a los humanos que, a pesar de la tristeza que les cubre el pelaje, no pueden alejarse de la alambrada. De aquellos que los privaron de su esencia animal. Los humanos hacen lo mismo consigo mismos, a pesar de la necesidad de intimidad y espacio se amontonan en los mismos lugares. Se aborregan en pequeños espacios aunque saben que es indigno. Sus almas se han infectado también. ¡Pobres, caballos! Les rompieron el alma. No me gusta que los animales tristes no se alejen de quien les pervirtió su esencia. Y me gusta que se acerque, en secreto, cuando nadie nos ve el que está en pie. Y se deje dar un saludo en la cara. Hay una escalofriante y tristísima semejanza entre los caballos melancólicos y los humanos grises.
No sé quien será el japo este; pero no me interesa saberlo. Solo me ha llamado la atención la estupidez. También, con la misma jeta, podría haber dicho que transformaría los envases de las botellas de plástico en oro. El verano climático 2022 del gobierno español nazi penitenciario homosexual sanitario, fue un auténtico estercolero de imbecilidades que la prensa puta del nazismo español no daba al abasto volcando en sus webs y ediciones. Por no hablar de las emisoras de radio y televisión que era un chorreo constante de liturgia basura. Pero siempre salía algo divertido, como este oriental que decidió espolvorearse con polvos de la risa el bozal y soltar su chiste, incluso con retrato de estudio incluido. Y claro, desde entonces hay cabestros obedientes al nazismo esperando que las agencias pongan a la venta los viajes a Marte a low cost.
Esto se debe a que España desde marzo del 2020, mantiene su política de 100 % o todo es covid. Cualquier otra enfermedad en la que no se pueda decretar el uso obligatorio de bozal (mascarilla en jerga nazi), se ignora o se decreta su prohibición de enfermarse de ella. Así pudo apreciarse durante el encarcelamiento de la casta paria o trabajadora española que el nuevo (por aquel entonces) gobierno nazi penitenciario homosexual sanitario climático español decretó con el estado de alarma por covid. Por lo demás, en España solo se financia a los políticos corruptos, prensa y televisiones colaboracionistas, cosas de gordas, homosexuales y transformers como prioridad cien por cien también.
Una sociedad que habla de reinventarse es infantil y ridícula. Adoctrinada cada una de las reses que la componen, se han de inventar en algo que el estado dicta. Y comer su mierda. Si han de hacerse rumiantes que lo hagan y pronto. Obedecer a los amos que las reses ingenuamente han creído elegir es el mandamiento primero. Me ha llevado toda la vida ser lo que soy en la actualidad. Y no voy a reinventarme o transformarme. No hay nada mejor que yo y estoy absolutamente satisfecho de mí mismo sin vivir en mí. ¡Ja! Lo que sí haré: considerar leyes, decretos, usos y tradiciones para eludir o usar lo que me convenga; pero ¿reinventarme? Eso no pasará soy lo más, no necesito reinvención y no obedezco a amo ni dios. Conforme pasan los años gano en adaptabilidad con mi intelecto íntegro. Reinventarse se ha convertido en un mantra tan cotidiano que, cualquiera diría que en sus entrañas la chusma lleva baterías recargables y se enchufa cada noche a la corriente. Es la razón de que el estado matara a viejos y enfermos en nombre del coronavirus, era tarde para que se reinventaran. Ser creador, original, autor… Eso está prohibido en cualquier nazismo o dictadura. De ahí el verbo “reinventar” tan de moda y mucho más acorde con la dictadura homosexual penitenciaria sanitaria climática, en este caso española. Lo de ser creativo, solo es para gente que sabe, la del estado. “Tú no pienses y calla”. Ni sé ni me importa quién es el tipo de la propaganda nazi; pero se reinventa porque algo salió mal en su concepción. Es solo un muñeco propagandístico de las dictaduras fascistas poscoronavirus, una lección moral de cómo ha de expresarse y actuar el ciudadano ideal y dispuesto a ser lo que sus amos decreten. “Reinventarse” es un precepto religioso del actual nazismo que arrastra el homosexualismo, la sanidad represiva y la religiosidad usurera del cambio climático como las grandes virtudes para medrar en sociedad. Si no eres como el absolutismo decreta, debes hacer algo por reinventarte ¿no? Y así el muñeco sonriente de la prensa trabaja en convencer a los cerebros vacíos de las grandes ventajas de ser como te ordenen. Porque de esto va el actual nazismo español: la mansedumbre, la obediencia, la fe, el aplauso a los jerarcas, el homosexualismo y la religiosidad climática. Nací perfecto (bueno, un rabo más largo no estaría de más; pero estoy muy contento con lo juguetón que es, definitivamente no lo reinventaré), nunca he tenido esas inquietudes de reinvención, solo amplío y mejoro lo que soy. Cuanto más lejos esté del prototipo de ciudadano o votante mediocre, más orgulloso estoy. Las cosas empeoran por momentos en esta sociedad nazi del miedo y la obediencia suprema, del aplauso y la reinvención y los transformers. A cada instante surgen más “reinventados” que arden en deseos de meterse la copa menstrual de silicona por el agujero que tengan más a mano. Les dice el estado que así ganarán más dinero, escalarán a puestos importantes en esta sociedad piojosa o incluso, al morir, les meterán en la boca una placa conmemorativa por lo buenos cabestros que fueron. Gratificaciones en una sociedad ganadera sin concepto alguno de la dignidad. Las “reinvenciones” que ha cometido el gobierno nazi penitenciario español homosexual sanitario climático, no son tal, solo son degeneraciones y corrupciones de la ética, la libertad y el conocimiento. La perversión o degeneración nunca ha sido reinvención. Y en el caso más amable, reinvención es plagio. Podría ser que quisieran decir otra cosa por reinventarse, en tal caso harían bien en volver a la escuela (no a una pública) y aprender cosas útiles como usar las palabras, el idioma. Es curioso que entre la palabra “idioma” e “idiota”, haya una sola letra de diferencia. Son muy cansinos con la reinvención. Ocurre que en una sociedad decadente, el esfuerzo para adquirir conocimientos y no dejarse avasallar por el oscurantismo del poder, es agotador para los acomodados que se permiten dejar su subsistencia en manos de los amos sin rechistar. Es lógico que el rito sexual haya evolucionado masivamente al homosexualismo: es más fácil tener sexo cuando las hormonas hacen hervir la sangre con el amigo, que empezar un cortejo con el sexo contrario del que puedes salir rechazado; y la narcosis ayuda a meter cosas extrañas en el cuerpo, es otra religiosidad de los nuevos fascismos. Es importante no ser un Juan Salvador Gaviota, sino todo lo contrario; debes reinventarte en una oveja que no tiene por qué hacer otra cosa que comer hierba, una bestia sin necesidades intelectuales que salte la valla cuando alguien tenga insomnio. Los animales que nacen en cautividad viven indignamente y al final, mueren igual. Si al menos no reconoces que naciste y vives en cautividad en una sucia granja humana, morirás con esa ignorancia infantil, tristemente tras haber vivido tantos años. Esta es la humanidad al filo de la extinción. Los monos poderosos carecen de la suficiente inteligencia para sobrevivir sin dinero, y morirán al mismo tiempo que sus esclavos cuando la civilización se derrumbe. Las muertes serán tantas que la gente morirá por contagio. Ver tanta muerte los convencerá de que están muertos y sus corazones cesarán su trabajo. Se reinventarán en cadáveres. Y los carroñeros durante los primeros meses de la reinvención en cadáveres, triplicarán su población. Un final ecológico.
Que un viernes sea santo, le quita la gracia de que sea festivo y de libertad. Lo de santo siempre conlleva obligación, una devoción penitente, como una jornada laboral o un día de elecciones políticas. Al menos para los crédulos. Yo soy alegre, festivo, jocoso y sexual sea el viernes santo, la venida del anticristo o el cumpleaños de cualquier prócer patriota de tantos que hay.
Lo cierto es que en España el valor y el humor irreverente se fue a la mierda y cada cabestro se lo tragó a través de su bozal de obediente temeroso. Y falta recordar que las chicas participaron del teatro y de la burla contra la puritanía homosexual del gobierno mierdoso, incluso de la “oposición” como el PP y toda la demás fauna de colaboracionistas con el nazismo español, que “condenaron” semejante lenguaje, talmente como si fuera un acto terrorista. La España farisea… Que los jodan. Bravo por ambos, por las chicas y chicos que tuvieron el valor, ingenio y humor que muchos adultos tenían metido en sus anos dilatados y herniados por el gobierno del nazismo español penitenciario homosexual sanitario.
La prensa española es cada día más terrorífica y sectaria. Milagro, cuerpo, alma… No jodas qué miedo. Qué religiosidad y sentimiento con la muñeca. El único milagro que conozco y es real, de 1998; es el magnífico y famoso El milagro de P. Tinto, ingenioso y divertidamente absurdo. Ese sí que vale para pasar un buen rato.