Y esta tipa ha llegado a la conclusión de que para seguir arruinando a la clase baja trabajadora, el basurero que ha muerto por ser viejo y con toda probabilidad enfermo (porque si no fuera así, habría millones de muertos en la España de la Ola de Calor) y por ello no ha podido aguantar el calor; era un tipo joven y sano y ha muerto exclusivamente por un golpe de calor que le ha partido la columna vertebral. Y estos golpes de calor se deben frenar aumentando los impuestos por cambio o crisis climática mientras se pinta las uñas de color puta pasión. Su Caudillo sonríe feliz de la verbigracia de su estafadora concubina. La ola de calor va a salir muy cara para las clases bajas y una auténtica rentabilidad para los delincuentes que forman el narco gobierno penitenciario español.
En Cataluña ya preparan una nueva subida de impuestos de los refrescos y las golosinas para luchar contra la ola de calor.
Comprar una red social como tuiter es como gastar dinero en excrementos como combustible. No lo digo por la calidad de la combustión, sino porque ambas cosas son mierda. Hay que tener un cerebro muy podrido o averiado para comprar uno de los catálogos de humanos, más grande, mediocre e inservible que existen junto a otras redes sociales que tienen el mismo índice de mezquindad por kilobyte. Hay que tener en cuenta que los millonarios actuales lo son por suerte, sodomización y felación. Siendo así, sus gustos y ambiciones son lógicas. Para los del gallinero que parece que no se enteran y no saben respirar por la nariz: gusto es deseo, la atracción por algo o alguien. Ambición es la adquisición de algo por envidia, por muy repugnante que sea. Por deseo de poder. La codicia es una ambición enfermiza y paranoica que, se da habitualmente en los más sucios y degradados hijos de puta. La religiosidad dice que es pecado mortal; pero es fetichismo y perversión. En demasiados millonarios y políticos ambición, codicia y gusto son auténticas características genéticas transmitidas por generaciones y generaciones, durante siglos, de cerdos a cerdos.
Siempre sentí fascinación por los instrumentos de medida, aquellos que definen con sencillez y precisión las medidas del mundo, lo que me rodea. O lo que vivo, lo que me queda, con una probable seguridad nacida de mi sabiduría, de mi experiencia. Los relojes, los manómetros, las brújulas, los pies de rey, los goniómetros… Todos se hicieron para dar conocimiento, un conocimiento rápido y comprensible para todo el mundo. Leer la hora y si se da el caso, ofrecerla claramente, con rapidez. Por ello, cuando me regalaron mi primer reloj (desgraciadamente tuve que esperar a mi primera comunión, como era tradicional por aquellos viejos tiempos), tuve que recibir un curso intensivo de desfragmentar la hora que aquel instrumento indicaba sencilla y claramente en una serie de folclóricas fracciones que me irritaban. Ahí nació mi comprensión de la vida que me esperaba. En serio, fue como una bofetada a la razón. No podía comprender porque se complicaba algo tan sencillo. Y encima, la hostia de la primera comunión seguía dando por culo pegada a mi paladar… Cuando el reloj marcaba las 10:45, no era correcto; se trataba de las once menos cuarto. Y si eran las 10:46, faltaba un minuto para las once menos cuarto. Cuando mi madre (con toda su buena fe, porque no era una pedante, ni una inquisidora) confirmó que yo ya sabía cómo leer y decir la hora, se sintió bien. Orgullosa de que su hijo ya era un hombrecito. Pobre… Ella solo quería que su hijo fuera un tipo con conocimiento y educación. Nunca, ni de pequeño he sido de complicar las cosas. No tardé más que unos minutos en leer la hora tal como la indicaba mi flamante reloj. No quería complicarme, era absurdo. El tiempo y mi experiencia corroboraron que estaba en lo correcto. Y surgieron relojes digitales que aún ofrecían una hora más clara y menos dada a folclores y tradiciones destinadas a opacar el conocimiento, a enturbiarlo. Pronto deduje a qué se debía toda esa parafernalia de complicación, de oscuridad de lo obvio. No tuve que estudiar nada, bastó la lógica para que se desentrañara la causa del horror de convertir lo sencillo y claro en algo difícil y lento. El poder religioso era quien dictaba las horas y tiempos a través de sus campanas, con ello gobernaba la cotidianidad de la plebe. Era la máxima expresión de poder y el político aprendió del cura. Las campanas y sus complicaciones de tañidos. Los relojes de arena si estaban llenos, a la mitad, o a tres cuartas partes. Ofrecer la hora a la plebe era el símbolo de autoridad máxima, requería ser sabio conocer la hora, unos conocimientos que el pueblo ignoraba. Y con un vanidoso esnobismo, el acto de fragmentar la hora y pervertirla para hacerla compleja, hacía desmesuradamente cultos a quienes se dedicaban a ello. Y así, este “conocimiento profundo” se hizo un tumor en la liturgia del poder y la aceptación de una plebe a la que se vedaba el acceso al conocimiento y lo convirtió en tradición de padres a hijos. Esto explica porque cambian dos veces al año el horario, es una cuestión ganadera para conducir al rebaño. Cada idioma desarrolló su forma y fórmula para ofrecer la lectura del tiempo de la forma más complicada y lenta posible. Ser adulto requería el profundo conocimiento de la hora fragmentada y confusa. Era un título social más en una sociedad que derivaba hacia otro tipo de oscurantismo, menos evidente; pero tan venenoso como el diablo en todas partes y la obediencia para ganar tu parcelita en el paraíso, después de muerto; por supuesto. Y así, el aprendizaje de leer un reloj se ha convertido en una materia más del temario escolar. Tiempo que robar al conocimiento importante. Resumiendo, es una premisa básica del estado y su codicia, del poder y su codicia, de la autoridad y su codicia, de la ambición y su codicia, de la represión y su codicia. Y por supuesto, de la economía y su usura. El oscurantismo que no cesa. ¿Llegará el momento en el que en lugar de leer en el velocímetro 180 Km/h, deba leerse que faltan 20 para llegar a los 200? ¿O al leer en una regla o cinta métrica que en lugar de 15 cm, se ha de leer y decir que quedan 85 para el metro? ¿Qué en lugar de 2 Bar, se debe decir que quedan 8 para los diez? El oscurantismo que no cesa. Ni su pedantería, ni su falso conocimiento que nace de la perversión del conocimiento y la ambición de quien lo impone. Solo sé que he estudiado y leído para saber cómo no debo hacer o escribir las cosas y sobrevivir en una sociedad que siente envidia enfermiza y fobia del libre pensamiento, de la lógica, la creación y el ingenio del individuo. No me he convertido en un hombre de pro, solo digno. Son las 9 y 53 y dentro de doce horas serán las 21 y 53; no tengo más que decir. Lo siento, madre muerta. Sé que era cariño enseñarme a leer la hora. Era amor.
Y resaltado entre las mentiras del titular, los inacabables y absurdos cargos y ministerios que ostenta la protagonista del panfleto de la prensa prostituida al estado español. Cada palabra y cada cargo, representa una prima de miles y miles de euros entre su sueldo personal y su corte miles de funcionarios. Sus tarjetas de visita deben ser como rollos de papel para limpiarse el culo. Todo fascismo es ridículamente provinciano y rimbombante hasta el asco.
Si es que es más feliz que mierda en bote zarandeándose entre hombres que sudan. Uno de los cientos de ministros del Estado Penitenciario Fascista Español y jefa de la represión contra el ciudadano, que convirtió a toda la población en delincuentes de la noche a la mañana. Muy obediente a su Caudillo, claro está. Ahí sí que se aplicó bien, con maestría y diligencia. Lo fácil se le da bien a la loca. Pues que disfrute el bicho, pobre, que bastante estrés tiene ya con sus machos sudorosos.
Lo que quede tras ayudar a las pobres familias medias o adineradas. Lo poco que quede en el bolsillo del trabajador tras pagar tributo a la clase pudiente, será para el cambio climático para que los jerarcas y burócratas del Estado Penitenciario Fascista Español, puedan respirar aire puro en sus grandes y múltiples propiedades, impuestos que los usureros tesoreros del estado sabrán como administrárselo a ellos mismos.
Este anuncio de la prensa prostituida al Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del coronavirus, la guerra ruso-ucraniana y el crack económico de la clase baja o trabajadora por los impuestos usureros de cambio climático; no tiene desperdicio. Por supuesto, pagado por el Estado Fascista Español ya mentado. Mientras el titular dice que la gente ha de comprar desperdicios para comer, el fondo es un pase de diapositivas de cabestros (votantes del PSOE sin duda alguna) posando en el mercado o con la compra. ¡Y todos sonríen más felices que mierda en bote! Una sonrisa de esas que piensas si estás leyendo un artículo dedicado a los retrasados mentales. O a pobres cabestros provincianos como figurantes en una de aquellas viejas películas de romanos (también en una dictadura, la de Franco), donde los cristianos eran devorados por los leones en el circo, y sonriendo no solo los leones, también los toláis de los mártires. En España, viene a decir el Estado Penitenciario Español mediante la publicidad de su prensa puta: “La ruina, la miseria y el hambre se combaten con sonrisas y nuestros cabestros son gente feliz comiendo cosas podridas. Y recordad que la libertad es enfermedad, muy mala para vosotros, cabestros mansurrones”. Es todo un alarde de ingeniería publicista. 20minutos no va a ganar el Pulitzer porque no hay tanta podredumbre en otros países como en España; pero fijo que ya se han ganado (director y redactor) del Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español, formar y ocupar el próximo ministerio penitenciario fascista español: el de la felicidad de mierda y su prensa prostituta. Así que todos a masticar carne podrida mientras os reís. Un estado formado por retrasados para gobernar a retrasados… Bueno, tiene su lógica. Como el culo y la mierda.
La prensa prostituida a la dictadura española surgida con el coronavirus, ya pasa directamente a la “mortalidad por calor”. Por lo visto la gente caminando por la calle cae muerta, fulminada e incinerada por un decreto de “ola de calor” del Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del coronavirus, la guerra ruso-ucraniana y el crack económico de la clase trabajadora por sus impuestos usureros de cambio climático. Vivir en España es como estar condenado en una prisión de retrasados mentales y periodistas que también lo son, como los políticos que gobiernan, solo que los políticos son además, estafadores, trileros de mierda. Y unos nazis asesinos de la inteligencia y la dignidad. La prensa española solo es apta para niños menores de tres años que no sepan leer y así atragantarse con tanto bulo doctrinal del estado español mierdoso.
Las madres mueren y es tarde para decirles todo aquello que sentías. Y nos queda esa presión dentro. La muerte de la madre es la menos dolorosa, porque no muere. Es imposible. El hecho de ser madre es eternidad, ser padre es efímero. Nunca podrá haber igualdad de sexo, sus diferencias son insalvables, como su biología. Sus instintos son distintos e indispensables para la vida de ambos, para hacer lo que deben por lo que son. La sociedad se ha ensuciado con ingenuidades doctrinales de predicadores de feria. Las reses humanas integradas y obedientes han asumido la dictadura de la secta que pervierte la verdadera y única naturaleza de machos y hembras. No pueden ser iguales, y si lo fueran, me quisiera morir. Hay una religiosidad sectaria en toda época. Una secta que llena el pensamiento de la chusma de tal forma que queden ciegos a lo que van a padecer y cómo van a ser condenados a la miseria, su hambre y la inevitable violencia. Por ello, los estados quieren reses confusas, acobardadas, ignorantes que asienten y dicen amén llevándose a la boca la hostia envenenada de la ignorancia y la mentira al paladar. Las niñas imitan a las mujeres adultas y los niños a los hombres; pero es solo un juego instintivo que se da en todo animal de La Tierra, necesario para su desarrollo. Luego niñas y niños, se expandirán en su adultez, se diversificarán y serán según su carácter y necesidades fisiológicas. Como ha sido siempre en el desarrollo y evolución de la especie humana y de la única forma posible. De la única forma para que evolucionara la especie, y sobreviviera. Atacar las bases primigenias de la naturaleza es violar lo más íntimo de cada ser. Es extirpación de la razón pura. No dejan de envenenar a la chusma votante, la pervierten y castran sus instintos. Los políticos y religiosos son criadores de cerdos preocupados por seleccionar los marranos que más les convienen en las grandes granjas o ciudades. Y los cerdos no lo saben y venden sus hijos al diablo, al matarife aturdidor; que los sacrificará de la misma forma sean machos o hembras. Luego, a la fábrica de alimentos procesados, patés de cerebros vacíos aromatizado con la más sectaria ignorancia e ingenuidad infantil adulta.