Es mentira, no quedan difíciles, son días que el Caudillo Penitenciario Fascista Español decreta. Desde que dio el golpe de estado a la democracia el 14/03/2020 por el coronavirus e instauró su Dictadura Penitenciaria Fascista se le ha llenado la boca con los días difíciles: Días difíciles por sus decretos de encarcelamiento, acoso y destrucción de la economía de la población por el covid. Días difíciles decretó también por la guerra ruso-ucraniana, la ruina que sobrevendría. Días difíciles decretó de nuevo por la inflación y la ruina del país, por la crisis no de clima, sino de los impuestos de usura por cambio climático que ni empresas, ni ciudadanos pueden asumir. Días difíciles decretó otra vez porque como todos los años suben las temperaturas en verano; pero el Caudillo Penitenciario decreta que son por el cambio climático, y son difíciles porque prepara más ruina para el trabajador. Y otra vez días difíciles por los incendios que ocurren todos los años por la negligencia del Estado, en este caso, el actual Penitenciario Fascista. Y no por las altas temperaturas. Cuando un político se limita a avisar a la población de que vendrán días aciagos y de ruina, lo hace como quien predica el apocalipsis; pero no hace nada de lo que está en su mano por evitarlos. El dictador español quiere que ocurra porque en esos días difíciles se encuentra su riqueza y su poder. Ningún jerarca puede predicar días difíciles y pedir que la gente se arrodille ante su polla y se la chupe por ser un iluminado. Tiene que trabajar, tiene que mover su culo de ambiguo sexual y hacer lo que debe; pero estamos en una dictadura venenosa, en una dictadura feroz como las hispanoamericanas. Con la democracia (la poca que había) muerta y el Caudillo Penitenciario Fascista Español Sánchez, con las manos vacías de trabajo, ideas y decencia. Inventarse lo del cambio climático por el calor y los incendios ya es puro cuento de niños, del coco. Es incluso obsceno que un adulto, un pretendido presidente hable así y nadie se escandalice en la endogámica España de Las Hurdes. Solo puede hablar un dictador de esa manera frente a un pueblo decadente, cobarde, servil, manso e ignorante. Y solo con un pueblo así surgen y se mantienen los dictadores asesinos y criminales en el poder durante decenas de años.
Una mujer caliente, sexualmente excitada, es la mayor fuerza de la naturaleza, no puedes combatir contra ella. Debes arrodillarte y leer el salmo de su coño. Ciego, con la lengua, con los dedos descifrando un Braille de gemidos y espasmos que brotan de sus muslos y boca. Has de humillarte ante su fuerza y acompañar su pelvis en cada estremecimiento que padezca, que se corra llena de ti. Y observar como exhala su alma entre los labios jadeantes. Y beberla. Que grite o susurre impúdica e implacablemente su placer. Es imposible sentir su húmedo poder y contener un semen que hierve, que duele presionando en los cojones. Que brotará por un glande cárdeno henchido de sangre. Mascullar íntimamente a la diosa desatada que es tu puta, que la odias por su poder que te convierte en su siervo y esclavo. Y que la leche que rezuma por su coño está formada por tu alma y tu corazón. Preguntarle: ¿Quieres matarme? Es eso lo que quieres ¿verdad, cielo? Que derrame lácteamente mi vida dentro de ti, sobre ti. Y aún muerto seguir amándote con desesperación. Somos el sacrificio de la diosa. Y una obscena redención. Un suicidio líquido y cremoso.
Los de la Hacienda Penitenciaria Fascista Española se rozan cada día (incluso obscenamente) en sus reuniones, en sus delegaciones. No necesitan binoculares para verse y mucho menos para pegarse un tirito de farlopa en sus oficinas. Encima hemos de sentir pena por ellos. Y el cuento de España y los moros, es interminable también, como aquella película.
Y aquí en la foto que ilustra el bulo, dos policías toláis con sus bozales en el hocico con el calor que hace. Es un ejemplo muy edificante de mansedumbre, obediencia y “cállate la boca hijo de puta y obedece al nazismo español o te arrancamos la cabeza”. La ola de calor del gobierno nazi español, es un instrumento para forjar definitivamente la dictadura y que nadie piense que hay libertad, así que este otoño de necesidades básicas, ruina y hambre, el bozal será de nuevo el uniforme del pueblo español para garantizar silencio ante los crímenes del estado, sus estafas y memorias históricas. Y por supuesto, que nadie olvide que la libertad sigue siendo una enfermedad mortal y muy ardiente, calurosa hasta límites nunca vistos.
Lo que dice la sanidad nazi española y promociona su gacetilla prostituida, es mentira. Lo que de verdad se ha de entender es que ya empieza a morir gente por hambre en España y que los que no han muerto de hambre, como ya es habitual, han muerto porque en los hospitales no los atienden, porque ya es norma que si no padeces coronavirus, te matan o dejan morir. Los que hayan muerto por golpe de «la caló», serán a lo sumo uno o ninguno. Las dictaduras mienten y sería una imperdonable ingenuidad creer a la sanidad nazi española, a su caudillo o a su prensa. Sería tanto como aceptar que el español es deficiente mental. Disculpad mi risa, no la puedo reprimir ante esta última y probable ocurrencia.
El Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del coronavirus, la guerra ruso-ucraniana y el crack económico de la clase baja trabajadora, amenaza con la imposición del bozal (mascarilla en jerga nazi) para acallar y acobardar a la población ante la nueva ola de ruina y necesidades que se va a sufrir en la profunda España Penitenciaria. El bozal es sinónimo de silencio y aceptación y cuando llegan malos tiempos se impone cubrir bien el hocico de los cabestros. El Gobierno Penitenciario Fascista Español no es sutil con sus estrategias anti crisis, simplemente es un dictadura asesina como otra cualquiera que lo son todas las dictaduras. No hay más que ver a China, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, etc…
Nadie decente y con un mínimo de inteligencia operativa dudaría de la corrupción del Estado Penitenciario Fascista Español y del uso y disfrute particular de los recursos pagados con el dinero robado a la población, por los que forman dicho narco estado. La prensa cobra, miente y pervierte con absoluta naturalidad; con la misma que ostentan los que llevan ya el bozal como un reloj, con orgullo y mostrando lo muy obedientes que son a sus amos.
Al rancio español de la endogámica península ibérica, le causa cierta incomodidad el trabajo. De ahí, que el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Español del Coronavirus cosechara tantos aplausos, admiración, obediencia y fe ciega: al español le das bajas laborales gratis o días de fiesta y vota lo que sea. La orgía de bajas en España arruinó a muchas empresas y por consiguiente a los trabajadores. Y si alguien cuyo hijo ha muerto antes de nacer pide unas vacaciones por permiso de paternidad, acaba de asentar el carácter perezoso y desidioso español, que a su vez es la causa de que sea históricamente un país pobre y deprimido. No trabaja ni dios y si llega un dictador que les regala días de fiesta, la dictadura será eterna y aplaudida. Aun así, el tipo que ha pedido esta paternidad ¿de qué pasta está hecho? Porque no puedo imaginar esa muerte y tener la sangre fría y la indignidad de pedir fiesta por paternidad por un hijo nonato. Pareciera que España tiene algo que impide la dignidad en cualquier aspecto. No sé si es algo geográfico, o de la propia raza española, algo profundamente endogámico que eterniza todo tipo de miseria.
La comarca histórica como dice románticamente el pseudo periodista, no es tal. Ojalá el fuego se hubiera comido hace decenas de años toda esa miseria, muerte, endogamia y putrefacción. Porque aquello era inhumano. Es tal la miseria y la muerte que allá se respiraba, que no quedaba resquicio alguno ni para la sonrisa, ni la esperanza y mucho menos para un recuerdo romántico. Aquellos que gobierno tras gobierno ignoraron mil veces la ruindad y la degradación con su dejadez e indiferencia, propició una estirpe humana tan salvaje y monstruosa, de tal magnitud que se creó el infierno en la tierra. Los políticos quedaron en evidencia como lo que eran, unos timadores de medio pelo sin conocimiento de su propio país; al menos para aquellos pocos intelectuales que vieron aquellas imágenes sórdidas, grotescas, brutales. Aquellos pocos elegidos que tenían acceso a un cine, a una cultura vedada al resto de ciudadanos. Sin embargo, la orgía de la hipocresía no cesó: gente rica, niñatos bien que heredaron un poder que no se merecían; continuaban lanzando sus peroratas sesudamente académicas dejando que todo se fuera a la mierda. Dejando que el país se hundiera en una guerra que provocaron con su negligencia, dejando crecer a un general ambicioso, corrupto y codicioso hasta el asesinato, arropado por decenas como él. Nunca más se ha visto la dureza y la pornográfica imagen de gente, niños y mayores, beber agua turbia de sus propios excrementos y orina. No. No señor, aquellas Hurdes no tenían que haber existido jamás. Y repito, ojalá el fuego hubiera quemado toda esa miseria y enfermedad. El documental es una muestra sin censura (a pesar de los propios escrúpulos de los autores) de a qué punto llega la especie humana a denigrarse y la especie política a permitir que eso ocurra y alardear de líderes. Son malos, unos son pobres seres humanos vacíos, sin cerebro; pero los políticos son asesinos fríos y psicópatas, que ni ellos mismos pueden intuir su cerebro podrido de ambición, codicia y vanidad. Por ello, es muy posible que en poco tiempo, el gobierno penitenciario fascista español, decida eliminar este documental que revuelve las tripas y el alma. Hay que verlo y soportar la realidad, la verdad sin tapujos; antes de que youtube lo retire por algún decreto del actual dictador español. Y todo el mundo olvide hasta qué punto es salvaje el ser humano, tanto el pobre como el poderoso ignorante, codicioso y criminal sin escrúpulos. Hay que verlo antes de que se pierda en las leyes-cepo de la memoria histórica o perversión de la historia, para ser más concretos, que están preparando para ocultar la esencia mala y enferma del poder político, económico y religioso. La de los ricos hipócritas que comen mierda con tenedores de oro. Niños muertos, monstruos humanos, bocio, paludismo, seres humanos comiendo pan mojado en las aguas de un riachuelo de mierda humana, de perros, asnos y cerdos. Es imposible asistir a semejante documental sin sentir que el estómago se nos retrae. Es de una inaudita dureza y crudeza. Gracias por tu existencia, maestro Buñuel. Gracias… Gracias por esa voz sentida, Paco Rabal. No debería haber existido jamás. No debería hablar ningún falso periodista inculto tan a la ligera. Ningún botarate con pretensiones de escritor, debería escribir con romanticismo casi nostálgico sobre el paisaje de esa “histórica comarca” recorrida por Buñuel. Porque el propio Buñuel se sintió enfermo. No hay ni una sola escena hermosa en “Las Hurdes. Tierra sin pan”, 1933, de Luís Buñuel. Documental rodado tras la instauración de la República Española. Y empieza con esa festividad espantosa de borrachos arrancando cabezas a gallos atados a una cuerda. ¿Qué tipo de humanos eran aquellos? Porque también hay que preguntárselo. Pero sobre todo acabas pensando que la especie política es un veneno más difícil de erradicar que el paludismo y cualquier otra enfermedad. Ante tanta monstruosidad, miseria y animalidad dice el último párrafo del epílogo escrito tras los títulos de crédito: “Con la ayuda de los antifascistas del mundo, la paz y la felicidad darán paso a la guerra civil y hará desaparecer para siempre los focos de miseria mostrados en esta película”. Es decir, el desespero de los intelectuales era tal que no podían ver otra solución para reparar tanta decadencia del poder y los ricos, la miseria, la maldad y degeneración humana; que una guerra que arrasara con todo. Era la única salvación y esperanza de liberarse de toda esa degradación humana en el ya bien entrado siglo veinte. Aún no hace cien años que se rodó esa feria de monstruos. Desafortunadamente, fue Franco, otra bestia, el que ganó la guerra y llevó el genocidio y el asesinato por todos los rincones de España durante medio siglo. Eso no lo podía saber Buñuel. El cineasta solo quería que aquello dejara de existir. Lo que recorrió Buñuel fue la miseria y la podredumbre más extrema a la que es capaz de llegar el ser humano. Algo a lo que ni las bestias no humanas llegarían jamás. Veintiocho minutos recorriendo la más profunda miseria humana… Pareciera que dura horas. No hay nada que añorar de aquella visita de Buñuel a Las Hurdes, a menos que tengas también el cerebro podrido.
Desde que existo, y ya hace sesenta años, cada verano España arde. Esto no es un ninguna novedad, y quien no se acuerda de ello, tiene un importante daño cerebral. Así que el Caudillo se puede meter su cambio climático por el culo. No tiene idea de lo que dice, solo sabe que quiere enriquecerse aún más, robando con más impuestos y consagrándose como el mismísimo puto san francisco de asís de su cambio climático de mierda y la ruina de los trabajadores. Y si llega en helicóptero, entre otras cosas más feas y sórdidas, será porque ni siquiera sabe caminar como un hombre.