Y aquí tenemos los regalazos de la prensa de un martes de mierda, Diez de Noviembre del Año de Nuestro Señor Coronavirus 2020. Business Insider (¿dónde habrá comprado semejante cosa el fascismo español?) habla de que se volverán locos muchos. Bueno, si muchos que se lo creen son idiotas puede que la locura arregle algo. Debemos ser optimistas en esta época de terror y encarcelamiento domiciliario. Y lo que se callan muy zorros para mañana tener otro titular fácil, es que el coronavirus encoge dramáticamente el pene y las tetas. Y que analizaran a 69 millones de personas, es para partirse de risa por lo infantil de la mentira, y todos en un par de días. No jodas…. Y la cadena de televisión española La Sexta (de lo más amarillo, mentiroso y populista que existe en el mundo mundial de la información), aporta un bodrio de video, del cual podemos tener la absoluta garantía de que es una farsa más pagada por el nuevo y normal fascismo español del coronavirus. Yo no lo he visto, no puedo perder el tiempo en imbecilidades. Una foto vale, pero no soporto un video del gobierno y su prensa prostituta que sea más largo de un segundo. El mensaje es claro: si no quieres sonda anal, obedece a tus nuevos y normales amos fascistas, ellos son tu salvación.
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus ha hecho retroceder social y económicamente a su población a las décadas franquistas del siglo pasado. Como resultado de su asfixiante represión, ha resurgido una especie mezquina de la que muchos de sus especímenes quedaron impunes de sus actos de envidia que, causaron encarcelamiento, tortura, muerte y un expolio de bienes del que se vieron beneficiados en la dictadura franquista. Colaboracionistas que denunciaban a sus vecinos por una razón de envidia y ambición eran premiados por el régimen franquista con una caricia en la cabeza o bien con parte del botín que la piara formada por Franco y sus secuaces, robaban sin ningún pudor. Con alegría. Esos informantes, chivatos, confidentes y mierdas más; los que por envidia llevaban a la prisión, tortura e incluso a sellar la pena de muerte para sus vecinos (España está plagada de barrios, pueblos y ciudades donde viven sus descendientes que eran legión) son los que se asoman a las ventanas corriendo un poco las cortinas, para denunciar a gente que usa su libertad y recibir, como con Franco, las caricias; ya sea de los perros policía o de sus amos los fascistas normales españoles del coronavirus que llevan a cabo la gran estafa social y económica. El fascismo español ha dedicado grandes titulares a denunciar que la juventud ha propagado el coronavirus, y el resto de la población se lo cree. España está llena de mierdas analfabetas, de auténticos pedazos de mierda, sean machos o hembras. En España, el analfabetismo de la síntesis y la comprensión lectora, ha llevado a millones de personas a creer que arruinándose, empobreciendo su salud y humillando su libertad; conseguirán que el virus se marche al espacio exterior en busca de otros cuerpos que invadir. Y el nuevo fascismo normal español del coronavirus, ha comprado toda la prensa posible y convertido a todos los periódicos españoles o agencias informativas, en la Hoja del Lunes del franquismo. La Hoja del Lunes, era un diario publicado por el régimen franquista exclusivamente los lunes, ya que los censores no trabajaban en fin de semana (era pecado y estaba prohibido trabajar en domingo) y los periódicos por ello, no podían publicar en lunes. Era por gente como aquellos mierdas confidentes, que los crímenes del fascismo se extendieron durante casi medio siglo en el tiempo. Los mismos que ahora lamen los genitales de las fuerzas del orden púbico para ganarse algún favor o sacar a pasear a su puto perro un par de veces más al día durante el encarcelamiento que imponen los caudillos Sánchez e Iglesias por su necesidad de enfermar y arruinar a la población para sacar más dinero de los fondos de la Unión Europea por esa gripe llamada coronavirus. Cuando murió el cerdo (Franco) aquellos mezquinos confidentes (y aún vivos unos cuantos), lloraron porque no sabían que hacer sin aquel mierda en el poder. Y en aquel instante se encuentra ahora España, sin necesidad aún de torturas (aunque nunca se sabe, mantienen un férreo control de la prensa y ahora quieren, al igual que sus amos chinos, controlar internet) y fusilamientos. En ese instante de una libertad robada y estafada hasta la pobreza y la enfermedad, con el tácito beneplácito de una población cobarde, decadente y degenerada en su endogamia. El nuevo y normal fascismo español condena la violencia. Necesita para ejercer su estafa y prolongar su tiranía durante años, que los cabestros habitantes sean sumisos; aduciendo que si obedecen, les salvarán la vida. Lo gracioso es que los están matando, están cometiendo genocidio con gente verdaderamente enferma a la que han negado sus tratamientos vitales. Pero como el fascismo no se alimenta precisamente de inteligencia, se equivocan. Franco consiguió dominar a millones de españoles tras exterminar a más gente que la peste. La guerra en sí no fue larga. Lo que se prolongó fue el sistemático asesinato de todo sospechoso de no ser afín al régimen; solo así se consigue implantar el terror en la población, para su obediencia y control. Franco y sus secuaces dedicaban meses a la depuración de todo pueblo o ciudad a la que llegaban las tropas; que no avanzaban hasta haber matado todo lo que debían. El nuevo y normal fascismo español, si quiere durar como Franco, va a tener que masacrar a mucha gente para seguir en el poder. No lo ha hecho. Y ahí radica la equivocación: la violencia es tan necesaria como inevitable para ganar una libertad robada. Y por lo tanto, el fascismo durante un tiempo va a perder mucho dinero que ha robado para atajarla. Hay una violencia para agredir y otra para defender; pero tras una sola batalla de la guerra por la libertad, solo existe la violencia agresora. Los cuchillos no solo sirven para cortar bistecs y embutidos, son igualmente útiles para cortar carne humana; un bate de béisbol, además de golpear una pelota, sirve para romper huesos. El fuego no solo sirve para cocinar y tener calor en invierno, también sirve para incinerar a los hijos de puta. Quiero decir, que no es suficiente para evitar la violencia, la prohibición de la posesión de armas de fuego; es algo ya experimentado. Afortunadamente, vivimos rodeados de objetos que pueden herir, matar, defender nuestra libertad y dignidad, etc… Objetos con los que se puede defender el simple derecho a caminar por donde y cuando quieras. Muchos cobardes morirán por inanición y debilidad orgánica que causa el nuevo y normal fascismo español del coronavirus. Y unos pocos vivirán lo suficiente para intentar devolver el mal que se les ha hecho. Mientras tanto, aquellos serenos (vigilantes nocturnos del franquismo que disponían de las llaves de las porterías de los barrios que rondaban para controlar quien salía, quien entraba; e interrogar a donde iba y de donde venía la gente cuando comenzaba a la noche el toque de queda eterno, de las 22:00 a las 06:00, y que se prolongó durante décadas) ya vuelven a arrastrarse por las calles como peligrosas alimañas a las que no les importa matar o asfixiar a nadie. Bienvenidos de nuevo al siglo pasado de una España enferma y mezquina. Y no es una broma, la dictadura franquista ha sido la más larga y sangrienta de la historia, tienen ese honor los españoles. Y ahora llega otra mierda igual.
Lo van a extender hasta convertirlo en normal, como es su fascismo de mierda. Su toque de queda mierdoso lo van a eternizar como se eternizan los asesinos dictadores durante décadas. Los caudillos españoles y sus secuaces los caciques autonómicos del nuevo y normal fascismo español, van a hacer de su glorioso toque de queda mierdoso, algo crónico como una enfermedad. Y tendremos sin descanso, cada noche a los perros husmeando hambrientos en sus patrullas que avanzan lentas como reptiles venenosos a la caza, sedientos de recaudar dinero con sus bozales bien ajustados, para añadir a la impunidad ocultación. El coronavirus va de la mano del engaño, la ignorancia, el abuso y la corrupción. Ya han vuelto los serviles, fieros e ignorantes serenos del franquismo asesino. Ahora, al igual que en China, a los perros con bozal se han de sumar los nuevos verdugos del régimen fascista español; se atisban nuevas actividades para paliar la ruina económica española. Lo que el coronavirus no mate, lo harán sus funcionarios verdugos. La democracia se la han enrollado y metido en el ano profundamente. Aunque nunca fue democracia de mierda.
Es preciosa la soledad que una epidemia otorga a la naturaleza y sus sendas. Magnífica. Hay momentos en los que sin pretenderlo, creo ser el único hombre de la tierra; es ya de por sí, sin escribir una sola palabra, un poema. Y cuando las nubes se deshilachan y los jirones marcan la velocidad y la dirección del viento, en un cielo azul de diapositiva ektachrome, soy un privilegiado. Es entonces cuando te necesito más que nunca. Eso que se oye por encima del rumor de las tristes hojas que aún quedan en los árboles, es el chillido de un águila que vuela bajo. No… Necesidad no, cielo. Hambre, siento un hambre atroz de ti; deseo follarte, metértela violentamente como si fuera el último día en la tierra, bajo este cielo en el que seremos únicos. No está mal el menú para ser un día de epidemia ¿verdad, amor? ¿Sabes? No importan los que mueren o podrían morir, importamos nosotros que estamos vivos. No puedo ser piadoso, solo voraz.
Si has vivido en paz, no desees descansar también en ella; porque es más de lo mismo. Es muy posible que si mueres en paz, no puedas luego suicidarte en esa vida eterna, arrepentido de haberte metido en todo ese hastío de meliflua y eterna serenidad.
¿Es posible lo que estoy viviendo? ¿Que la imbecilidad haya llegado al límite de que gobernantes y gobernados crean que escondiéndose y dejando de vivir, la enfermedad se marchará aburrida al espacio exterior?
Que lo hagan los avestruces y caracoles es comprensible; pero ¿qué espantosa e indigna inteligencia puede tener un avestruz humano para dejar en manos de un político caracol, ladrón y analfabeto su libertad, salud y comida?
El planeta necesita una lepra fulminante, veloz como un infarto para depurar de una vez a la especie humana. Y extinguirla si no hay otra. Mientras muere la gente batiendo récords de velocidad, los crédulos podrían rezar así, con verdadero fervor y fe. Morir beato, es entrada gratuita al cielo.
Entre morir de asco o de enfermedad, me quedo con lo último, al menos con una aspirina calmas el dolor de cabeza. El asco no tiene paliativo alguno.
La imbecilidad requiere de sacrificio cruento, bien por tiro en la nuca, bien por veneno en las redes de agua potable. Algo parecido a lo que ahora se ha puesto de moda: matar visones por divertimento de coronavirus.
Siempre lo he dicho, con la fertilización artificial de hembras humanas, solo podía ir todo a peor.
El coronavirus intenta arreglarlo, pero hay tanto imbécil/avestruz/caracol, que no llega a pudrir los pulmones de los muchos y necesarios para ser una bendición.
Al final, lo que el coronavirus no mate, lo hará el hambre y la violencia.
Con lo rápido que sería una epidemia de derrames cerebrales…
El otoño nace de la tierra que cambia la verde savia por una sangre venenosa. Potente y radiactiva. Los trágicos colores del otoño es la descomposición de los cadáveres todos que el planeta intenta escupir desde sus entrañas enfermas de tanta muerte. Y en una lucha imposible de vencer las cosas vivas viran suave y letalmente al negro corrupto, hasta que llega la uniformidad gris del invierno que honra a los muertos todos. La grisentería es silencio y paz tras la batalla. Hasta una primavera en la que no todos los seres están seguros de poder llegar.
En un mural sobre hormigón hay estas cosas que me han hecho pensar seriamente sobre la decencia de la infantil inocencia. Primero pensé que eran mariposas tetonas, luego pensé que bien podrían ser tetas voladoras. Luego pensé que si volaran de verdad, las acogería en mi regazo, bien calentitas en mis hirvientes y lácteos testículos. Luego en lamer esos preciosos y apetecibles pezones rosados. Y me sobrevino una vergonzosa erección al imaginar sus erráticos y absolutamente voluptuosos movimientos al volar. Como mujer maciza corriendo por el parque; pero con más psicodelia. Obsérvese que por lo emborronados que están los pezones, algunos ya se han arrodillado para mamarlos. Mi intuición para las cosas del follar y las depravaciones sexuales y reproductoras es de una precisión de cuatrocientos mil putos millones de tetapixeles, tetra… tetrapixeles Me alegra no llegar a ese grado de degradación humana mamadora; mi erección así, es simple pecado venial; perfectamente perdonable e incluso aconsejable. No he fotografiado en modo macro, no solo por el asunto del contexto y la perspectiva general; es que me da grima acercarme demasiado a la pared, seguro que hay la suficiente sustancia orgánica para provocar cientos de embarazos, gonorreas y sífilis. Amén del santo coronavirus, claro.
La alegría es inversamente proporcional al conocimiento y la elegancia. La idiocia es directamente proporcional a la alegría. La masturbación es directamente proporcional al aburrimiento. El conocimiento debería ser proporcional a la edad; pero en la práctica se ha demostrado científicamente que es inverso. La edad es directamente proporcional a la muerte, al cáncer de próstata y de mama. Mi alegría es directamente proporcional a la magnitud de los accidentes sísmicos, cósmicos, meteorológicos, nucleares, bélicos y biológicos. Llamadme anti cristo, si os place, no tengo ningún tipo de reparo en ello. Mi vanidad es directamente proporcional a la masturbación.