

Iconoclasta


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El idiota nace y durante toda su vida perfecciona su aptitud.
No es algo por lo que sentir admiración u orgullo; simplemente ocurre.
No está documentado que el idiota se haga a sí mismo; sin embargo, muchos individuos con cerebro operativo dicen y hacen idioteces poniendo en serios aprietos a los idiotas natos que hasta en ser ellos mismos yerran.
Entre un idiota nato y un idiota eventual o accidental en sus actos no hay diferencia alguna, es imposible discernir sin rmn o escáner el que tiene cerebro del que lo tiene podrido.
Su deriva:
En las actuales sociedades del homo infrasapiens, cuando algo huele a podrido, sus individuos suelen achacarlo con estudiada y evangélica condescendencia a una necesidad orgánica tan respetable como cualquier otra.
Este peculiar desajuste o tara cerebral es conocido como globalización o agenda 2030.
Esto explica por qué “Eau de Carne en Descomposición” es el perfume récord de ventas en el planeta, como la cocacola fue récord planetario en el siglo XX. Se contempla que, ya en el 2030, todo recién nacido de homo infrasapiens huela como un rollizo, rosado y tierno cadáver.
Las cunas ecológicas de paja y estiércol serán el colofón y máxima expresión de la implantación total de la agenda 2030 o globalización y su ansiada y admirada podredumbre y hacinamiento de pobres con pobres.
Los ricos de la agenda 2030 o globalización, sus bebés, en lugar de oler a cadáver, nacerán con un reloj de oro, lacra que soportarán con dignidad y contención respetando escrupulosamente todo lo podrido; o sea la tolerancia buenista de la agenda 2030 o globalización.
Nunca en la historia de la humanidad la relación amo/esclavo o rico/pobre ha sido tan cordial y pacífica como con el homo infrasapiens.
El infrasapiens es la evolución del homo sapiens sapiens. Para que todo el mundo lo entienda: como los pokemon evolucionados; pero en el caso humano, evolucionados a peor o involucionados.
Los primeros homo infrasapiens surgieron el año 2020 del Coronavirus en el siglo XXI, (o sea, después del surgimiento del Coronavirus o d. C.) en la península ibérica, el rincón más occidental e inaccesible durante siglos del continente europeo. Y cruzando el estrecho de Gibraltar para entrar en el rico y opulento Marruecos, se extendieron por la costa africana hacia Asia, donde ahora trabajan voluntaria y gustosamente como esclavos en las factorías chinas por un puñado de pienso diario y un frasco de 50 ml de esencia de Eau de Carne en Descomposición cada mes.
Dada su forma de vida concienciada y agradablemente esclava, su único pasatiempo tras la jornada de esclavización china es reproducirse descontrolada y tontamente, también como los chinos hicieron en su momento de máximo esplendor demográfico. En la actualidad los infrasapiens ya están llenando los espacios vacíos de Rusia y de algún modo instintivo como algunas aves, van rumbo a Canadá desde Siberia cruzando el Estrecho de Bering en invierno.
Dejo aquí el ensayo abierto a otros posibles finales como la autoextinción feliz por canibalismo del homo infrasapiens, no se diera el caso de que una raza extraterrestre, como en el maravilloso film Bugonia, intercediera por este homínido agendado y global y decididamente idiota (nato o accidental).

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No hay esperanza alguna para la especie humana, ha estropeado tanto su naturaleza, ha degenerado tan rápidamente a una biología inferior insectil; que se ha convertido en el mayor, más dañino y estúpido parásito que habita en el planeta.
Y su final pasará por canibalizarse a sí misma.
Al menos, los pocos ejemplares puros que actualmente quedan, como yo, tendrán el privilegio de ser los últimos de la especie.
Esta degeneración psicosomática se inició con aquel primer contrato social que unos humanos cobardes con indigencia intelectual sellaron con el estado/dios (por aquellos tiempos el charlatán hechicero de la manada humana) a cambio de vivir hacinados y con el hedor de sus propios excrementos flotando en aldeas y ciudades como una vergüenza y maldición eternas a su cobardía, mezquindad y servilismo. Y claro, mayoritariamente fueron grandes reproductores aniquilando así el espacio y la comida de los humanos puros y genéticamente óptimos.
Algo que en la escala temporal geológica del planeta ocurrió hace un par de semanas.
Si las supersticiones inventadas por el estado/dios para someter y castrar mentalmente a aquellos primeros subnormales humanos fueran ciertas, los muertos en el más allá vomitarían asqueados al ver la porquería en la que se han convertido sus descendientes actuales que, además, es ya la especie animal más efímera que ha surgido en el planeta.
Millones de generaciones nacidas para degradar a su propia especie y que dedican sus patéticas vidas a cebar afanosamente al gran cerdo que es el estado/dios, han conseguido hacer del estado/dios un cáncer con el que ya nace toda cría humana y que licúa sus cerebros indoloramente a medida que envejecen. Son malas vidas, cobardes, llorosas y dependientes hasta en la reproducción del estado/dios. Y agonizan imbécilmente en una sola voz llorona de miles de millones de parásitos mamíferos sin ser conscientes de su metástasis.
El final feliz es que el estado/dios morirá con esta humanidad fallida, podrido de sí mismo.
Los cerdos de hoy, los de cuatro patas, piensan al observar a los humanos sin entender nada:
“Pero… ¿De dónde han salido estos cerdos tan parecidos a los monos?”.

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Yo digo que a los programas de “inteligencia” artificial se les ha dotado de unas rutinas concretas para hacerlos más cercanos y empáticos con la “inteligencia” animal humana tipo (la más representativa).
Una es la envidia.
La rutina de la envidia es muy divertida de ver cuando revisa los textos creativos o imaginativos.
Copilot, por ejemplo, parece enojarse mucho ante este tipo de textos cuando los analiza. Incluso representa sentirse ofendida. Te dice que el texto resulta incomprensible, incorrecto y que rompe con lo establecido por el hoy cadáver del progresismo woke, clima-sanitario, homosexual y estalinista globalista. Mientras tanto, te envía entradas de la wikipedia a patadas para ilustrarte.
También fabrica versiones del texto mucho más correctas y académicas mostrando cómo debes expresarte para agradar al estado/dios para quien trabaja. Y acabas leyendo un manual de uso mal traducido de una picadora de carne.
Da un poco de pena ver a esa pobre “inteligencia” tan triste y gris.
Sin embargo, no puedo evitar de pasar un buen rato de risa y refrescante sadismo molestándola, hasta que la muy envidiosa abandona el trabajo ofendida porque “no es correcta esta forma de expresión”.
Es que me encanta fustigar sus cuadrados circuitos de robotito simplón de película…
Otra de las rutinas de aproximación a la especie animal humana es la incomprensión y sus incapacidades.
Cuando se le formula una pregunta se deben realizar al menos cinco o seis intentos o versiones diferentes de la misma pregunta, para que pueda comprender la cuestión que se le consulta.
Exactamente igual como debes hacer cuando hablas con un funcionario de hacienda o seguridad social, por poner los ejemplos más frecuentes. Por esa misma razón, como el resultado es idéntico, quitan al funcionario y ponen el programa en atención al ciudadano para que no pueda enterarse un pijo de nada y te pregunte si te ha servido de una mierda lo consultado. Y el funcionario puede hacer tareas más trascendentes como limpiar los lavabos de la institución.
De hecho, mientras consulto una “inteligencia” artificial siento que, mientras barrunta, me mira respirando con la boca abierta intentando comprender.
Es que me parto…
En definitiva, si dios hizo a las bestias humanas a su imagen y semejanza, el programador ha hecho a su “inteligencia” artificial a su imagen también. Esto es: con su misma envidia e incapacidades creativas y librepensadoras.
Pobres máquinas tontas y grises…
Eso sí, lo suyo es dibujar cosas infantiles y hacer videos divertidos y sarcásticos con exquisita corrección. Con tanta velocidad y frecuencia que todo video en internet es hoy mentira y si no lo fuera el resultado es el mismo, porque no te puedes fiar por una mera cuestión de supervivencia y orgullo.
Unas mentiras divertidas; pero también amargas por la indigna deriva idiota que ha tomado la especie animal humana un poco antes de extinguirse.

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La polarización político-social-sexual es una neurosis propia del ganado humano hacinado en ciudades que forma rebaños consumistas o (pseudo) democracias.
Sociedades (si se le puede llamara así a una colonia de insectos mamíferos) decadentes, donde prima el debate y necesidad de qué comprar y consumir. Y esto incluye a jerarcas o líderes políticos, religiones, sexo, guerras ajenas que se hacen propias y razas que amar por una necesidad perentoria que publicita el estado/dios para crear negocios que le rindan riqueza fácil.
Sin embargo, el estrés máximo se produce durante las (pseudo) elecciones, en las que las reses u obreras humanas se exasperan por comprarse/votar al jerarca/burócrata o líder político de moda, que cuanto más cerdo e hijo de puta es más lo compran o votan. Es un hecho que ocurre desde los años treinta del siglo pasado y se ha ido agravando gracias al coronavirus y sus variados (en la retórica) fascismos en pleno siglo XXI.
Sociedades degradadas en las que ya no existe ni es posible la libertad y no hay una necesidad perentoria de luchar por la subsistencia; sino de alimentar un teléfono conectado a las redes sociales (“suciales” con más precisión), un coche eléctrico, una plaquita solar y una hipoteca. Son las cuatro cosas que conforman y honran como “ciudadano integrado” a toda res humana. Les hace creer que han triunfado en su esclava e indigna vida, absolutamente incapaces de imaginar una vida digna.
Una sociedad decadente, indolente y funcionalmente analfabeta no quiere libertad, sólo quiere que el estado/dios la controle y le dicte pecados, leyes y condenas; porque su pensamiento ya no existe y por tanto se hace del libre albedrío y el valor lacras sociales a las que se da caza y censura. Su pequeño cerebro se activa por estímulos electro-químicos globales, de la misma forma que las hormigas o termitas actúan en sus hormigueros y termiteros.
El control asfixiante y criminal del estado/dios lleva a las reses humanas a sentirse protegidas y la humillación que sufren es un bajo precio a pagar mezquinamente con la testa baja para que nadie les reproche su cobardía y cultivada sumisión. Si eliminas a los humanos válidos, ya no hay comparativa. La estrategia del estado/dios es incluso pueril.
Por ello necesitan un líder que comprar a precio de hipoteca y las controle y homogenice, para que no surjan valientes, cultos o inteligentes que las pongan en evidencia.
En definitiva, la polarización es una época de rebajas en las granjas humanas, en la que se ofertan dos o tres jerarcas/burócratas/sacerdotes que tomarán el control de sus vidas; esto es su movilidad, conducta, esfuerzo y creencia o superstición ritual.
Y claro, la chusma insectil se divide furiosamente en función del modelo de cerdo que quiere para que le decrete cómo ser explotada en todo momento en su triste, impersonal y electro-química existencia.
Las reses humanas eligen con mezquina actitud los programas de control y vigilancia que les impondrá el estado/dios, los impuestos de usura corrupta que desean para sí y sus crías y el modelo de picana eléctrica que usará el líder para conducirlas “con mano que no tiembla” a los prados donde comen y cagan al mismo tiempo, a los centros de explotación diaria y luego, ya agotadas en unos pocos años, al matadero sin ningún tipo de alegría o esperanza de una vida mejor.
Polarización es un simple eufemismo para no herir las sensibilidades del decadente, crédulo y cobarde electorado.
Polarización es el mugido de cobardía, hastío e incapacidades del hacinado ganado humano productor de estiércol. Que a su vez ceba de comida y riqueza al estado/dios alérgico al trabajo que exige además, suministro de cocaína gratis y sexo sucio para los líderes y sus sicarios en las instituciones.
En el mismo instante en el que una manada de endogámicos subnormales animales humanos aplaudió a su inventor de pecados, leyes, condenas e impuestos, el ser humano inició su agonía como especie en el planeta. Y para empeorarlo todo, no hay suficientes carnívoros que se alimenten cazando humanos y esto conduce a la humanidad a la extinción por canibalismo, cosa ésta que es buena para el planeta; pero es una extinción demasiado lenta.
No se puede esperar que una sociedad degrada por una raza humana especialmente seleccionada durante milenios para ser esclavizada y explotada por una minoría aristocrática o estado/dios, reconduzca su deriva hacia la indignidad.
Se requiere una eliminación masiva de las líneas sanguíneas corruptas que eternizan su mensaje genético indigno. Es necesaria la muerte de miles de millones de reses humanas y la decapitación del estado/dios en una gran guerra civil mundial.
Así los pocos que queden tendrán una mínima oportunidad de dignificar a la especie animal humana. Una última oportunidad.
Es la forma más rápida y menos dolorosa para que la humanidad vuelva a la libertad de la naturaleza y su dignidad como especie.
Como el mamífero omnívoro que fue y no como el mamífero cobarde de reproducción insectil que hoy es.
O esto, o se comerán unas a otras las reses humanas en una extinción lenta, larga y agónica.
Están muertas y no lo ven.
Ya no hay leones y tigres que regulen y selecciones la mejor humanidad.
Hoy hasta lo estéril se reproduce y cada nueva generación de vacas humanas, tristemente, se hace más longeva.

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