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La fantasía de los humanos-bestias como licántropos, sirenas, medusas, esfinges, arpías, sátiros, centauros, vampiros, etc…; en el imaginario humano adulto está íntimamente ligada con el sexo.
Imaginar, soñar o reflexionar cómo sería el acto sexual con estos seres fantásticos o mitológicos de características humanas y por otra parte la bestialidad y violencia implícitas en el acto sexual, excita escrupulosa y secretamente la libido de muchas gentes.
El sexo brutal, doloroso y peligroso, absolutamente desinhibido; en las mentes adultas supera el miedo al desgarramiento de la carne, de los huesos y los órganos. Porque en los sueños no hay límites, no debería haberlos; de lo contrario sería una patológica castración que haría de la humanidad una manada de focas esperando que las orcas las devoren en la playa donde dormitan. Apáticas, desidiosas, incapaces…
El acto sexual con estos humanos-bestias lleva implícita una sumisión o posesión masoquista de la que mucha gente no se atreve a hablar, exteriorizar y mucho menos proponer; pero avergonzados imaginan y sueñan con sufrir o provocar el dolor.
El hombre lobo arañando sus pezones, penetrándola con un pene oscuro y velludo que la golpea profundamente hasta el intestino, empalándola…
La vagina redundantemente húmeda de la sirena, sus gritos enloquecedores al penetrarla, equiparable al riesgo de follar con una mantis.
Los vampiros subyugando con hipnosis a hombres y mujeres. Un acto sexual por aspiración de la sangre y el alma. La penetración de los colmillos en la carne como el acto íntimo donde ¿quién necesita un pene o una vagina para subir al cielo orgásmico? Y el gran premio: vivir como ellos eternamente.
La bestia solo hace lo que debe, para lo que nació, comer y follar.
No es el miedo a tales bestias, no en los adultos lo que les apasiona. Es la esperanza de un sexo irracional y brutal que rompa los límites marcados con alambradas de espinos morales a su libertad y pensamiento.
En los adultos mediocres es un deseo oculto y vergonzoso, inevitablemente excitante. Porque han degradado el sexo a un mero trámite biológico y social: certificar que follan ante la sociedad y una mujer preñada que lo demuestra.
Un sexo triste, meramente funcional, que no se atreve a rebasar las normas establecidas; ante las bestias humanas que leen o miran o sueñan, son arrastrados a elaborar las fantasías más voluptuosas y violentas hasta humedecerse y excitarse.
Nunca han follado con los ojos vendados, atados, amordazados o fantaseando con juguetes, texturas, viscosidades o insultos susurrados con un follar brusco.
Se excita ante el vampiro que le muerde las areolas dolorosamente, pensando que nunca ha tenido una mano en el coño que la masturbara, que chapoteara entre sus muslos mientras conduce reprimiendo el gemido y manteniendo una estresante y paranoica atención a la marcha del vehículo.
Ser gozados, violados, poseídos en los momentos más improbables… No, los mediocres no usan de la fantasía en su follar estandarizado de ciudadano integrado.
Son pura asepsia emocional e imaginativa. Pura incapacidad para gozar como de verdad desean, con esa faceta animal que les ha sido extirpada en escuelas, universidades y trabajo. Atenuada con drogas que esconden sus humillantes incapacidades.
No son necesarios psicólogos o sociólogos para explicar lo obvio. Solo basta nacer absolutamente desinhibido y prestar la suficiente atención para retener los datos que formarán las conclusiones.
Los que sueñan escondidamente mortificados con sus monstruos sangrientos, son los grandes frustrados sexuales, aunque no lo sepan y ante la película ignoran con embarazoso rubor sus genitales removiéndose ocultos entre calzones y bragas como fieras enjauladas, ahogados en sus propios fluidos y fantasías siempre retenidas en el oscurantismo sexual ya ancestral.
Ante una vida mediocre y esclava, cancerígenamente mediocre; sólo las potentes fantasías sexuales de placer, violencia y posesión sexuales, pueden soslayar durante unos minutos esa vida deprimente de los nacidos en una cautividad que la humanidad, a lo largo de milenios ha cultivado con apatía, conformismo, cobardía, obediencia y estupidez.

La escena transcurre en Alemania, cerca del Berlín de 1931.
Es cine en estado puro, un puñetazo de arte e historia directo al corazón. El director convertido en doctor en antropología social.
Con qué aparente sencillez…
Una de las escenas más terroríficas para cualquier persona con inquietudes de libertad y librepensamiento.
En una película musical sorprende visceralmente esta inyección de crudo fanatismo que muestra con inteligencia y efectividad la miseria moral y asesina que una nación, sus gentes, puede llegar a alcanzar. En 1933, Hitler fue elegido jefe de estado por el pueblo alemán.
Terror emocional puro.
Con solo esta escena, Bob Fosse se elevó a genio del cine.
Alguien debería enseñar esto a los jóvenes en las escuelas y universidades; no los evangelios de la globalidad oscurantista. Que sean capaces de identificar este escalofrío del caníbal fanatismo tan repetido y actual. Tan probable en todo tiempo de la historia.
Aunque estoy seguro de que no entenderían, no sabrían lo que ven. La amorfa masa votante no entiende, no identifica lo obvio, mucho menos las sutilezas. Margaritas a los cerdos. Ningún camello ve su propia giba.
Tan bucle en el tiempo…
“¿Sigues creyendo que les pararéis los pies?”

El Nazismo Poscoronavirus que se instauró en todo el planeta con la covid 19, es cada día más agresivo. Su puritanismo ataca directamente a la inteligencia tras haber aniquilado toda libertad.
Hitler no nació en un buen momento, ahora disfrutaría como un marrano, se encontraría en su salsa, como pez en el agua. Aunque quien crea en la reencarnación, pensará que anda por aquí.
El puritanismo del nuevo nazismo mundial marca una nueva era en la historia de la humanidad, en la historia que el ministerio de la verdad aún no ha manipulado o pervertido.
Tal vez si la Pugh hubiera lucido un buen rabo, no habría habido censura.
No sé… Son tiempos de mierda.

Siempre se repite el mismo patrón, por lejos que estén los lugares unos de otros o por mucho que pase el tiempo.
Cuando gana la izquierda, el votante de derechas (comúnmente conocido como facha por los de izquierdas) exclama cabreado: “¡Mierda, hay que joderse!”. Como bueyes cabreados.
Cuando gana la derecha, el votante de izquierdas (comúnmente conocido como comunista y/o progre por los de derechas) exclama con gran desánimo y teatralidad: “¡Moriremos todos! ¿Cómo ha podido pasar algo así?”. Como pajaritos mojados…
Este estereotipo se repite en el espacio-tiempo de forma matemática, sean blancos, negros o amalillos.
Es lo único que me divierte de las elecciones, las jetas de los votantes perdedores.
Y lo mejor de todo, es que se lo creen, que han ganado los votos de unos.
Son completamente ajenos (no sé si por una cultivada ingenuidad) a la corrupción, como si no existiera.
Y luego ya, cuando los de derechas hacen pactos con la izquierda para conseguir un ministerio; las caras de los que votaron a la derecha no tienen precio: llaman a sus votados políticos de derechas hijos de puta, sin cuota alguna de decoro de género sean hembras o machos. Y los de izquierdas son comprensivos y tolerantes buscando razones en voz baja para la hijoputería.

Pareciera caótico el título de este ensayo; pero tiene una lógica encadenación de acontecimientos. Una lógica aplastante, tanto como deprimente; aunque no pueda dejar de reír.
Y bueno, la mierda arrastra mierda. Y todo va a peor.
Vamos a deslizarnos por la sucia miseria de la actual sociedad.
Con la creación informática de los efectos especiales en el cine, se ha formado una avalancha de malas películas de aficionados caseros que ni siquiera usan actores, se juntan un grupo de amigos y mal graban lo que quiera que hagan.
Y claro, ahí están las voraces compañías de contenido audiovisual de pago por internet como Netflix, Prime Video, HBO, Filmín, Disney +, etc… Dispuestas a comprar toda la basura que se realiza para engordar su catálogo de ofertas a los suscriptores y futuros primos.
La chusma, la mediocridad que es mayoría en votar lo mismo y comer mierda, solo quiere que algo se mueva en la pantalla del móvil o el televisor. Y es algo que las compañías de series y películas saben y han experimentado durante ya muchos años.
Y es por ello que por días baja el nivel cultural del público y las compañías cobran un dineral por unas películas y series que diez años atrás nadie las vería ni gratis, ni colocados de farlopa.
Alimentar la mediocridad es destruir la cultura, conocimiento y arte.
No será extraño que alguien ponga de moda hacer muñequitos con excrementos humanos cocidos al horno y esmaltados como dijes para colgar del cuello; y miles y miles de tetudas culonas al ridículo estilo botero, luzcan su trozo de mierda entre las tetas.
Como lo lucirán también los tontos del culo que no salen de su cochecito, que tanto dinero les ha costado, durante el fin de semana y que les sirve para que las putas borrachas de discoteca o antro de sábado noche, les hagan alguna mamada a cambio de un paseo con derrape.
Y el máximo clímax de esta sociedad ridícula, palurda e ignorante será cuando los teléfonos dejen de fabricarse con teclado y así no se vean en el embarazoso aprieto de enviar algunas palabras analfabetas y dejar en evidencia su patológico analfabetismo.
La sociedad global está devorando su propio cerebro, y con la actual tasa de reproducción de la especie humana idiota, de frecuencia ratonil, y su evolución tan rápida hacia la imbecilidad; no tardará en nacer el primer bebé humano vivo sin cerebro, con el cráneo vacío.
A partir de ahí los monos dominarán La Tierra y criarán seres humanos para procesarlos como cortes de res (costilla, lomo, pechuga…), hamburguesas, casquería y huesos para el caldo.
Y no sería extraño así, que volviera a resurgir el conocimiento, el arte y la dignidad en una nueva especie.
Panda de tarados…

Iconoclasta

Si hay un claro candidato para la administración y desarrollo del Ministerio de Censura del Nazismo Mundial Carcelario Homosexual y Clima-sanitario, es Amazon.
Se ha convertido en el mayor censor de todos los tiempos, incluso se inventa cosas ofensivas, como avisar al televidente del consumo de tabaco o alcohol en la película o serie como si ya fuera algo pornográfico; y así ofensivo para un pobre cabestro habituado a la vacuna y al bozal, que vea humo salir de tu boca.
Amazon, y en general todas las compañías de streaming, está haciendo méritos porque el Estado (cualquiera del mundo) no dispondrá de suficientes medios para gestionar la censura de los contenidos audio visuales en internet; la manipulación y censura en enseñanza, prensa y televisión necesita muchos recursos. Es por ello que la censura en internet se privatizará.
Y Amazon es uno de los buitres que busca su tajada con gran ahínco y fanatismo.
Con la nueva versión de aquel bodrio de los ochenta y noventa del siglo pasado: Humor Amarillo, en su primer capítulo por boca de los tristes comentaristas absolutamente faltos de gracia, se adoctrina al público que Humor Amarillo está prohibido por Amazon. ¡Cuidado! Incluso pensarlo; porque podría constituir vejación para la raza oriental. Así que los tontines comentaristas-tamagochis invisibles te educan muy seriamente, pero con tonito infantiloide, en que el programa se llama El Castillo de Takeshi, como en Inglaterra se llamó al bodrio en cuestión en aquellos años pasados. Luego, como si hablaran para absolutos retrasados mentales, insisten sin gracia alguna en que no es Humor Amarillo cinco o seis veces más hasta que empieza la mierda de programita para descerebrados.
Un día Amazon será dueño del Ministerio de Censura del Nazismo Mundial del Coronavirus, y si se os escapara la expresión “Humor Amarillo”, no os otorgará el certificado de ciudadano nazi ejemplar y por tanto, no podréis acceder a ningún comercio, ni siquiera para comprar comida. Sin embargo, se admitirá vuestra tarjeta de crédito para alquilar contenido mierdoso en su zona de streaming, en la que dispone de un amplio catálogo de miserias valiosamente clasificadas con avisos: Consumo de tabaco, consumo de drogas, consumo de alcohol, desnudez, lenguaje malsonante, violencia, sexo, imágenes aterradoras, y todo aquello que con el tiempo decrete ofensivo.
Pareciera que Amazon tiene un catálogo de monstruosidades, porque toda película o serie está llena de avisos de posibilidad de ofender al público; pero es mentira, incluso en los telefilmes más soporíferos y para mayores de ciento treinta años (por ejemplo una escena de un viejo pescando en silencio durante hora y media), te avisa del peligro de que alguien en una escena pueda salir bebiendo una copa de vino.
Cuando administre Amazon el ministerio de la censura, si se os escapa en público la expresión Humor Amarillo, os tratarán exactamente como si no estuvierais vacunados de la covid-19 y por tanto no llevarais en el brazo el brazalete nazi de respeto y afiliación al régimen.
Escuchad con atención a los tristes comentaristas del bodrio El Castillo de Takeshi 2023 y borrad Humor Amarillo de vuestras mentes.
Y nada de mencionar a aquel famoso “chino cudeiro” quien quiera que fuese, porque nunca nos mostraron a quién se referían. Solo lo nombraban y yo buscaba al chino gallego con afán paranoico y no lo localizaba. Era angustioso.
Se debe tener en cuenta que el Nazismo Chino del actual chino cudeiro Xi es muy estricto censurándolo todo en internet, y Amazon va a la caza de esa concesión del Ministerio de Censura China también. Y es peligroso jugar con Humor Amarillo.
Más adelante os impregnaré de conocimiento sobre el humor negro, que es muy discriminador, carente de inclusividad alguna e incluso racista e insultante.
Y también os contaré, bellas mujeres de mi glande rosado, inflamado y cremoso que sabe a frutas del bosque. Y digo mujeres, porque a los machos que les den, no soy maricón.
En este instante estoy cometiendo la infracción amazoniana de lenguaje malsonante y homófobo; así pues he de ser diligente y rápido publicándolo pronto, antes de que Amazon obtenga la dichosa concesión del Ministerio de la Censura y me joda.

Iconoclasta

Crítica en Cinesuerte.

https://cinesuerte.blogspot.com/2023/06/cs-first-cow-2019-ic.html

Clasificado para todas las edades (+3).
Contiene escenas de sexo, lenguaje mal sonante, violencia, machismo y consumo de tabaco.

Toma 1:
Podrás foll… ¡Coño!
Toma 2:
Podrás corrert… ¡Mierda!
Toma 3:
¡Que te corra… ¡Chingada madre!
Ejercicio de concentración mental y nemotécnico del artista:
Podrascorrerperonoesconderte. Joder…
A ver si ahora…
Toma 4:
Podrás correr; pero no esconderte. ¡😏!

Siempre soñé decir esta frase y ser aclamado. 😋
Foll… Actuar es un trabajo muy arduo y complejo que requiere gran foll… concentración.
Admiro a los actores y a las actrices me las follaría a todas. 🤤
Ahora que ya he experimentado la actuación y me he superado, que le den por culo al arte.
¡Cómo chinga declamar! 🤬

Las compañías de internet de suscripción a películas y series como Netflix, HBO o Prime Video. Que además actúan como las grandes inquisidoras de la libertad trabajando para el Nazismo Poscoronavirus Homosexual, han modificado la clasificación por edades de su material visual, si así se le puede llamar al noventa y nueve por ciento de basura que ofertan como entretenimiento.
Las películas que en principio eran +7 han pasado a +16 y éstas a su vez, han ascendido en el escalafón de la censura a +18.
Ni que decir tiene que apenas hay películas para mayores de dieciocho años, comprenden que con la violencia y el terror juvenil de la serie Crepúsculo, ya tiene el espectador que paga su suscripción harta violencia y temas adultos.
Prefieren tener en catálogo las películas indias y filipinas, antes que el buen cine de los 70 u 80, por ejemplo. Y eso se debe a que las de los países subdesarrollados las compran por contenedores a precio de estiércol o morralla sin mirar ni un título; suelen ser blancas como la leche, cantan, lloran mucho y el homosexualismo es preciosista en ellas. El asunto de los hijos que son rebeldes porque solo dicen “no” a los padres (esa típica escena que madre y padre se miran asustados cuando el niño niega algo), es toda una oda a la familia cabestra unida que se vacunan con sonrisas y lucen su bozal con una dignidad, cuasi monacal.
Por otra parte, en la ficha de la película los “peligros” que supone que el público (pagador para mayor inri) vea esa película infantil, se riega con un chorro de advertencias del porqué podría herir la sensibilidad de los cabestros: consumo de drogas (como en el parque infantil enfrente de tu casa y en los bares de copas) consumo de alcohol (también en el parque de tu casa), violencia (la misma que los borrachos en el parque de delante de tu casa) y la más extraña: avisan de consumo de tabaco, como si el tabaco fuera malo y narcotizara.
O sea, mejor te asomas a la ventana y podrás ver gratis una película de adultos sin más remilgos de mierda, día sí, día no y fines de semana sesión continua.
Homosexualizar a la población y debilitarla física y anímicamente son maniobras necesarias para todo nazismo o fascismo con las que obtener la fe y la mansedumbre plenas de la población en el estado. Tan importantes como el oscurantismo con el que vienen infectando desde los 90 la educación y la cultura.
Y bueno, ahí está Netflix y Prime Video entre muchas, para trabajar para el Nazismo Poscoronavirus rabiosa y peligrosamente surgido sin pudor durante la estafa de la pandemia de coronavirus, o como se le llena la boca de piedad al nazismo español al llamarla “la covid 19”, que es el principio de la ternura aplicado a la semántica para subnormales que tan buenos resultados les ha dado entre la población cabestra.
De nuevo, bienvenidos a la nueva Edad Media, las épocas más oscuras que jamás otras ha conocido la humanidad.

Iconoclasta

En Cinesuerte.