
La imaginación es el más poderoso y maravilloso don de la especie humana, el único que excusa a algunos individuos de su existencia.
El resto sería un buen paliativo a la hambruna mundial si se les dedicara a la industria conservera cárnica.

La imaginación es el más poderoso y maravilloso don de la especie humana, el único que excusa a algunos individuos de su existencia.
El resto sería un buen paliativo a la hambruna mundial si se les dedicara a la industria conservera cárnica.

La España profunda, cobarde y castrada.
Sin novedad alguna continúan las oscuras noches de prisión, policías y ratas; en un “democrático” toque de queda marcial.
Siguen eternas las putas noches fascistas de una España Cobarde y Castrada.
Una, enferma, cobarde y mezquina; debería ser su lema.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

¿Y si la infancia y la juventud de hoy mide el tamaño de sus penes y tetas con unidades informáticas? En megapíxels, o gigas para los superdotados.
Para las cuestiones de intelecto (si a alguien le llegara a interesar) bastarán los pixels.
La tecnología ha variado; antes niños y niñas medían sus penes y el contorno de sus tetas con las cintas métricas del costurero, a veces con fríos y ásperos flexómetros. La vanidad tiene la virtud de la adaptabilidad.

Baja el índice de contagios de coronavirus como una noticia de buenaventura para las elecciones al peor cacique en Cataluña. Para votar no habrá problema alguno en trasladarse al puto Polo Norte, porque es del interés del fascismo que la chusma votante los elija. Y así mismo que el cabestro electorado, los autorice moralmente a continuar con la cárcel, el toque de queda, la represión y la bofia, como otro coronavirus más, pululando fiera por multar y proteger al mundo de los cochinos ciudadanos.
Además de recibir de los tristes votantes amedrantados por respirar, la mejor y más sodomita y servil sonrisa tras el bozal de mierda.

Las noches del miedo y la sumisión
son noches de vergüenza y asco.
Putas noches…
Las noches de los aplausos y la indignidad
son noches de vergüenza y asco.
Cochinas noches…
Las noches de la desconfianza y el acoso
son noches de vergüenza y asco.
Sucias noches…
Las noches de la hipocresía y la ignorancia
son noches de vergüenza y asco.
Apestosas noches…
Las noches negras de espías y envidia
son noches de vergüenza y asco.
Repugnantes noches…
Las noches de la pobreza y amén
son noches de vergüenza y asco.
Pornográficas noches…
Las noches de ratas y policía
son noches de vergüenza y asco.
Bastardas noches…
Las noches de cárcel y calles oscuras
son noches de vergüenza y asco.
Perras noches…
Las noches de televisión y mentiras
son noches de vergüenza y asco.
Mezquinas noches…
Las noches de los caudillos, caciques y serenos
son noches de vergüenza y asco.
Vomitivas noches…
Las noches del coronavirus y el fascismo
son noches de vergüenza y asco.
Enfermas noches…
Son las auténticas noches de la vergüenza y el bochorno, en las que los caudillos y caciques decretan que la libertad es enfermedad y los mediocres frente al televisor y el móvil, lo creen con fe analfabeta.
Son las noches que avergüenzan a mujeres y hombres; y dan paz y protección a las bestias de las granjas humanas.
Y a la noche de la vergüenza y la náusea, le sigue el amanecer indigno del bozal y las miradas cobardes.
Un nuevo sol para respirar el aire corrupto que se acumula en el bozal de sus hocicos medrosos.
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus, del miedo y la vergüenza; ha llevado a España a la edad media, de donde nunca debería haber salido.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Si la frustración y el desánimo se extienden por la piel, si la rabia al salir de la garganta, no da consuelo; es hora golpear todo lo cercano sin control.
Lesión y dolor son remedios eficaces para aliviar la presión.
Cuando la violencia se retiene demasiado tiempo, se convierte en sadismo y es infinitamente peor; cuando se derrama sangre ajena con una violencia reprimida, se crea fascinación y narcosis.
No se debe prolongar lo inevitable.
Y al fin y al cabo, la violencia es la más alta, legítima y auténtica expresión de la libertad.

El fascismo español dijo que debían morir miles de personas con afecciones graves desatendidas para curar en su inmensa mayoría, un catarro de ocho días de un coronavirus perfecto para imponer una larga y prolongada dictadura con la cárcel diurna o nocturna para el ciudadano, «confinamientos» o «toques de queda» en los que la bofia, como las ratas, ronda las calles (cosa que no hacía cuando había “democracia”). Instaurar y decretar además, el control masivo de la prensa y los medios de comunicación, una premeditada ruina económica de las clases bajas como los trabajadores asalariados y cometer un genocidio libre de cargos y responsabilidades.
La pandemia no mata, ni por asomo; lo que asesina es el nuevo fascismo genocida normal de España.
Y toda esa impunidad con que actúa el nuevo y normal fascismo, se debe agradecer a la cobardía de una país decadente como ninguno. España es de tradición totalitaria porque sus habitantes gozan de una notable mansedumbre endogámica y se sienten como dios con sus bozales y toques de queda.
Incluso aplauden con beato fanatismo cuando les dan un motivo o una orden para quedarse en casa.

Dado el éxito del nuevo y normal fascismo español con sus encarcelamientos, represiones y ruinas contra la población, el gobierno holandés se decidió hace un par de días a encarcelar por las noches a sus ciudadanos, apuntándose así a la moda del toque de queda fascista.
Y es que al final, los políticos tienen suficiente ponzoña en su cabeza como para desear ser también ellos reyes y caudillos de sus países.
El gobierno holandés ha mordido hueso.
Y es que afortunadamente, el nivel de mansedumbre y cobardía necesario en un pueblo para ser encarcelado y que además aplauda, se encuentra solo en España.
El cuento del coronavirus con sus encarcelamientos, represiones y ruinas solo es aplicable en poblaciones como la española, es un carácter de raza.
Está claro que no todos los habitantes de Europa son aptos para ser pastoreados y abastonados como lo es el español medio.
Con solo un día de encarcelamiento o toque de queda nocturno, algunos holandeses han reaccionado como seres humanos.
Y no han sido pocos…
Es esperanzador que entre tanta mierda de mentiras, control, represión y cobardía de los recientes gobiernos que se han convertido al fascismo capitalista o comunista; los holandeses no traguen con toda esa porquería que lleva camino de durar decenas de años.
Contenidos aplausos para los no castrados holandeses.

No es que sea ésta, la de la pandemia de coronavirus, una época peligrosa. No le tengo miedo a un catarro o una gripe; por muy viejo que sea.
Es algo infinitamente peor contra lo que no se puede combatir; es repulsiva e indigna.
Cuando toda la humana cobardía, mezquindad y fe en los seres superiores del imaginario de la chusma (políticos, santones, sacerdotes…) se abren ante tus ojos como una inevitable escena pornográfica casera; se hace imposible digerir tanta basura humana.
Como si la chusma ignorante y supersticiosa de la Baja Edad Media, se hubiera reencarnado en los actuales y obedientes cabestros que forman la masa electoral o población.
No podía haber vivido peor momento que este, en el que me veo salpicado por la más sucias emociones del género humano. Y lo que es peor, no tengo un arma adecuada calibre 357 Magnum para mantener a la indigna plaga llorosa y quejumbrosa a una buena distancia de seguridad.
Los bozales crean un atractivo e irresistible blanco.
Me refiero a una diana, lelos y lelas; no al color del bozal; que por otra parte el más usado por la bofia y otros cobardes al uso es el negro u oscuro que adelgaza de mierda.
Me extraña mucho que no haya habido un subida de ventas de armas de caza y sus correspondientes licencias. Y es que, sin pretenderlo, por medio de la prisión y la pobreza que han creado las democracias fascistas y sus caciques, ministros y caudillos; hay un efecto colateral gracias al cual pueden los tiranos y estafadores, pasear muy tranquilamente su bozal entre la chusma con una buena sensación de seguridad de que no les volarán la cabeza con unas postas del doce. A todos los tontos (los nuevos y normales fascistas españoles en el poder) se les aparece la virgen.
O sea, como hay ruina, no hay dinero para comprar armas que utilizar para la defensa propia contra el fascismo.
Y si a tanta mierda le sumamos los tarados de siempre que, al igual que dicen del cáncer, piensan que el coronavirus es un castigo por un mal rollo psíquico; bien del propio cuerpo y una corrupta psique, o bien directamente de dios; aún es más desesperante vivir aquí y ahora.
Lo del proverbial y cacareado castigo de los ignorantes, bueno… A mí me la pela, sueño y me masturbo con lo muy sucio que he follado y me cago en dios.

Ocurre que por lo visto, la mayor parte de la chusma incluidos estos lumbreras de científicos, deben hablar habitualmente por el culo y no se les había ocurrido pensar que de la boca, que sale la tos, salen las palabras también y seguramente, el coronavirus incluido. A menos que cuando llegue a la boca diga la lacovid: “Mejor me doy un paseo por el culo de este pringao”.
Si algo tiene el nuevo y normal fascismo español de divertido, es lo jocoso de los retrasados mentales que investigan, gobiernan y se inventan noticas.
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