

Iconoclasta


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Si los vampiros existieran serían los jerarcas gobernantes de la humanidad (lo de globalidad se lo pasarían por el vampírico culo) y las cosas no serían peor de lo que ahora son.
Nos chuparían la sangre sí; pero sin dolor y sin humillación, de una forma natural y directa.
La otra gran ventaja es que los vampiros no nos darían la matraca paternalista ideológica sectaria con “pedagogías” en formato de homilía u hoja parroquial, para hacer “virtuosa bondad” de los crímenes, dejación, prevaricación y corrupción del gobierno. No estarían emitiendo embustes todos los días a todas horas sin descanso. Los vampiros no necesitan de esas mamadas ni ser amos de medios de comunicación.
Algo que ya mostraba aquella película del 2009 basada en hechos reales: Daybreakers.

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“¡Esto no es real!” algunos exclaman airados.
Y es una lástima que no lo sea y seguir bregando cada día con esta mediocre y mezquina realidad. Sin esperanza para la fantasía de amarte con mis dedos hundidos en tu coño y ser amado con mi rabo en tu mano.
Aunque la fantasía trajera el horror.
Tu mente la tengo, me llena los días; pero la viscosidad que hace brillantes como el esmalte tus muslos, sigue siendo como la máquina del tiempo, mentira.
Te evoco y en lugar de exclamar, gimo en un rincón en penumbra que guarda mi frustración de la vergüenza ante el universo: “¿Es que jamás será real?”.
Mi hermosa Jade Negro…
–Ico, como tú dices: “Estamos abandonados”. Esta lobita un día te comerá para llevarte siempre dentro. No me niegues, hay una estela de muertes tras de mí.
–Jade… ¿Crees que lo irreal soy yo?
–¡Ay qué joda, Ico! Con lo cachonda que estoy siempre y tú tan metafísico.
– ¡Cabrona!

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Foto de Iconoclasta.


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