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El puto cambio de la puta hora
Publicado: 29 marzo, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

desOrganización de un escritor metafísico y atormentado
Publicado: 22 febrero, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

De bondades y humildades
Publicado: 5 febrero, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:ambición, avaricia, bondad, hastío, hipocresía, humildad, Iconoclasta, indiferencia, Pablo López Albadalejo, prosa dramática, Reflexiones, Ultrajant, vanidad

Todo es relativo (según dicen algunos genios, mostrando una cómoda tolerancia para quedar bien con todo el mundo), un día frío en una región del planeta será cálido en otro lugar aunque las temperaturas sean iguales.
Cada habitante se acostumbra a su clima, es lógico y no relativo.
En tiempos violentos ocurre igual, un día será tranquilo si hay menos muertes de las habituales; para cualquier otro lugar donde haya paz, una muerte será suficiente para considerar el día como trágico.
Las cuestiones de amor funcionan igual, un poco de simpatía puede confundirse con amor cuando la soledad marca con tristeza los días.
La soledad requiere haber experimentado y conocer suficientes cosas, tantas como para sentirse ahíto. Lo mejor de la soledad se pierde con la flaqueza de ánimo.
Al final nada es relativo, cada situación se adapta con precisión a quien la vive. Con absoluta objetividad.
Porque ¿qué me importa la temperatura de otro lugar del planeta si no soy envidioso?
¿Qué me importan los amantes o los que agonizan en soledad?
¿Qué me importan los que viven o mueren si no los conozco?
Existe un exceso de hipócrita caridad y empatía. Nadie puede querer a tantas personas a la vez a menos que sea un arribista, un ambicioso político enfermo de poder.
Y si hubiera alguien tan altruista, sería una excepción. Y las excepciones no se tienen en cuenta en las estadísticas. Si yo soy pura estadística, estoy autorizado a imponerla con mi buen criterio. Soy vengativo.
E inmisericorde como retorcidas son las ramas desnudas de los inviernos impíos.
Los grandes mesías, profetas, santones e ideólogos de la historia, sufren y sufrieron cáncer de ego.
Yo no necesito que nadie me admire, ni que me escuche Solo comparto momentos con un puñado de personas que con toda probabilidad bastaría con mano y media para contarlas con los dedos.
Por otra parte, considero mi vida mucho más importante que la de la humanidad en general.
Lo malo de los humildes, de su gran virtud, es que esconden una inevitable vanidad y una gratificante crueldad. En el fondo, desean que sufran muchos para lucirse ante el mundo.
Yo me conformo con que un prestidigitador haga desaparecer las cosas y seres que no quiero.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Oscura arrogancia
Publicado: 27 enero, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:absurdo, arrogancia, belleza, hastío, Iconoclasta, luz, oscuridad, Pablo López Albadalejo, Reflexiones, Ultrajant

Puedo entender cómo se sienten aquellos que han visto la manifestación de un santo o una virgen o cualquier otra parafernalia mística en un momento de soledad o aislamiento.
Puedo comprender que babeen, estoy a punto de hacerlo ante la diosa del cartel publicitario.
Yo soy mucho menos profundo. Y ante todo, pragmático. No voy a pensar que la belleza me mira provocadoramente, ni siquiera como ejercicio de imaginación; porque soy viejo como la calle por la que camino, mucho más a pesar de mi fecha de nacimiento.
La arrogancia de la mujer del cartel está justificada, sobradamente.
También entiendo de arrogancia, la mía la luzco en lo oscuro donde la hostilidad es veneno; vivir demasiado lo mismo, hace rancias todas las sustancias.
No es mi propósito ser un punto de luz para las polillas que se estrellan como idiotas contra las lámparas hasta quemarse.
Me siento bien en la oscuridad, en esa que ni siquiera la belleza puede taladrar.
No es que sea insensible, es que soy tenaz cuando me propongo ser oscuro.
La calle me teme y parece oscurecerse con más fuerza cuando la piso. La mujer me admira como un antihéroe que fuma con el firme propósito de hundirse más profundamente en la penumbra, en la de verdad, la que todo concluye. Esto podría ser una gran película.
Podría seguir divagando; pero también me aburro, me aburro de mí mismo.
Ser oscuro da pocas satisfacciones al amor propio si lo haces bien.
Corto y cierro.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Prostitución ética-literia o el éxito de ventas
Publicado: 9 enero, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:analfabetismo, Crítica social, degeneración cultural, ensayo, Humor, Iconoclasta, literatura, Pablo López Albadalejo, prostitución cultural, publicaciones, Reflexiones, Ultrajant

Me he habituado a escribir con demasiada facilidad y frecuencia, incluso en el campo, en la naturaleza. Si no me controlo, un día tendré que arrancar de los dedos de mis pies las raíces para poder caminar a casa.
Quiero decir que escribir es mi forma de pensar, hasta tal punto que no puedo caminar sin una pluma y papel. Me pasa con escribir como con el tabaco: me gusta a pesar del veneno.
Ya lo sé todo: hay unas normas para triunfar (aunque sea efímeramente) en el mundo editorial:
1. Cuando un escritor se cree el elegido para difundir la verdad, mejor que deje de escribir su mierda y se dedique al sacerdocio como forma de vida; no obstante, si escribe toda esa mierda que tiene en su cabeza triunfará si tuitea de forma adecuada y frecuente.
2. Los egos suelen crecer siempre injusta e inmerecidamente tanto como menor es su habilidad y cultura. La tan cacareada ley de proporcionalidad inversa que de pequeño me enseñaron en el cole, es una de esas reglas matemáticas tan necesarias para comprender lo cotidiano grotesco. Si un tipo que escribe algo malo y lo asume como obra de gran valor artístico y cultural, haciendo las felaciones o cunillingus a las personas adecuadas, triunfará independientemente de la basura que escriba.
3. Es un error llevar la literatura más allá de lo que es: describir el mundo y lo que contiene, como lo vemos o como queremos que sea; con una redacción amena y un vocabulario de ambigua precisión para generar cierto suspense y que el lector pueda rellenar los huecos.
Si quieres triunfar, mejor usas guiones para separar las sí-la-bas y así puedan leerte con absoluta precisión. Y de paso aprendes también a pronunciar.
4. Explicar el detalle exhaustivamente, es tomar por idiotas a los que leen habitualmente.
Así que, si describes con detalle en diez o doce páginas el matiz de los pelos del culo de los personajes, tranquilizarás a los lectores actuales al darles información banal y guarra, que es lo que desean las bestias. Triunfarás por explícito (en aburrido, nada que ver con transgresión, genio): literatura for dummys.
5. Recapitulando: si pretendes publicar un panfleto cualquiera (como por ejemplo esa mierda de La Cabaña) o ganar un premio literario, no tengas en cuenta las conclusiones de los puntos 1, 2, 3 y 4.
En esta era de automatizadas mentiras, hipocresías y credos banales, la libertad de expresión y las grandes cuestiones de vida, muerte, ética y dignidad se han convertido en putas del poder y la moral de una sociedad formada por rumiantes de dos patas con capacidad de votar para nada. Es decir, lo crítico, crudo, real, transgresor, divertido, sarcástico y deprimente será castigado y ninguneado. Se debe alimentar el infantilismo decadente de la chusma.
Si algo te hace vomitar y quieres ser adorado por una legión de babosos, no lo escribas. Tienes que comunicar que te apasiona.
Y es que además de todo lo dicho, para desarrollar la más simple idea y que sea publicada, es preciso hacerlo con un mínimo de trescientas páginas para que sea rentable. El aburrimiento de leer páginas vacías e iterativas hacen del mamotreto polémica que genera más ventas y decora lo suyo encima de un mueble barato; pero minimalista. Si copias y pegas pasajes de libros de texto de historia, te convertirás en catedrático de Historia.
En una época ésta, en la que la prostitución cultural y ética es la forma de vida habitual en nombre de la corrección y tolerancia; las putas han perdido su trabajo y glamour (las pocas que lo tenían). Ahora cualquier muerta/o de hambre fea/o es puta.
Cuando un meme vale tanto como trescientas palabras correcta, sucintamente escritas y redactadas, es que literatura y cómic han muerto sepultados por hordas de analfabetos que se pierden en las primeras veinte palabras de un texto.
Si tienes ganas de asesinar, escríbelo y serás más odiado que si lo haces.
Herir morales es lo más gratificante que existe, además de fumar y follar (por este orden).
Cuanto menos guste lo que escribes, más arte e inteligencia demuestras y menos ganarás; pero si eres mínimamente decente, que les den por culo y escribe lo que te apetezca con todas sus consecuencias y sin respetos de mierda. En la literatura “respetar”, es otra forma de cobardía y prostitución; entrar en el juego de los fariseos no es algo de lo que sentirse orgulloso.

Iconoclasta
Correcto e incorrecto y otras censuras en la sociedad actual
Publicado: 4 enero, 2020 en Sin categoríaEtiquetas:buenismo, censura, cobardes, corrección, Crítica social, decadencia, ensayo, fariseos, hipócritas, Iconoclasta, infantilismo, ingenuidad, inmadurez, oportunistas, Pablo López Albadalejo, políticos, populistas, sexo, tolerancia, Ultrajant, violencia

Vamos a por una lección de aquel añorado Barrio Sésamo (Plaza Sésamo), sobre lo que hoy es correcto e incorrecto en estos tiempos de repugnante moralidad doctrinal festiva y pueril. Porque los idiotas celebran su propia imbecilidad con comuniones de tolerantes hostias con sabor a mierda.
Respecto a la censura, ahora se reaviva más que nunca, todos se sienten sacerdotes de la corrección de mierda, con sus cerebros repletos de heces.
Que mueran unos cuantos centenares de miles de seres humanos de la sociedad occidental es una depuración necesaria. En las endogámicas ciudades se han reproducido tantas veces los imbéciles que, ahora se encuentran en el poder, en todas las manifestaciones y en todas las fiestas de orgullos gays, de putas y de miedosos de leer violencia u oírla en canciones; tienen miedo los analfabetos que del libro salga un cuchillo que los hiera, o que el micro del cantante sea una pistola camuflada.
Le tienen un miedo enfermizo a la palabra.
Algunos “en su opinión” censuran con el afán de los puercos buscando trufas. Puedo comprender que, no se permita con dinero público mostrar arte de baja calidad, eso que no es arte, que es un engaño populista. Un timo como tantas formas de “arte” que buscan dinero fácil.
(Hay grupos musicales tan artísticamente malos que no deberían cobrar por actuar, cosa que es muy diferente a censurar, aunque muchos no entiendan lo que escribo)
Pero censurar por “opinión” y “moralidad”, es una acto de fascismo tan repugnante como lo fue la existencia del Tercer Reich.
Menos mal que nací a tiempo de conocerlo, que tuvo tiempo de nacer Hannibal Lecter y no lo mataron estos hijos de puta.
Y mientras tanto, censores y “correctistas buenistas” educan a sus hijos en la imbecilidad y cobardía. Sin que nadie muera…
Es necesaria una matanza global.
Es necesario colgar en una plaza pública a los putos censores y correctores de todo tipo.
La lección que todo niño no educado por unos padres idiotas, comprendería:
Lo incorrecto.
Con violencia le arrancó las bragas dejando marcas rojas en su cintura y muslos, a esas alturas, su coño estaba húmedo y ansiaba que la penetrara. Retiró las copas del sujetador y se pellizcó los pezones erizados, él tenía aferrada con el puño su polla dura, el glande palpitaba húmedo y brillante, amoratado de sangre.
Escupió en su coño y se la metió. Teresa lo llamaba hijo de puta con cada embestida, se corrió abrazada a su cuello, con el cálido semen rebosando por su coño, regando deliciosamente el esfínter.
La llamó puta y se rieron en la cama encendiendo un cigarrillo.
Lo correcto para los tarados.
Se bajó los calzoncillos con dificultad, su pene estaba erecto y su mente absolutamente enamorada. Ella se retiró el sujetador y sus enormes pechos al liberarse, parecían doblar su espalda, al respirar oscilaban voluptuosamente.
Se bajó el tanga y su pene de mujer apareció enorme, perfecto. Se acercó a Roberto, le invitó a darse la vuelta en la cama y le untó el ano con lubricante gel. Lo penetró. Al cabo de tres minutos el semen brotaba oscuro y ensangrentado de ese cráter de amor que era el ano de Juan.
Se besaron la boca enamorados, con ternura y en silencio para no despertar a su hija que, se escuchaba dormir tranquila en la cuna a través de la radio de vigilancia.
Lo incorrecto.
Se dirigió a la sala de hibernación. Tan solo se escuchaba el suave zumbido de los reactores. Con un láser decapitó a los cuatro bebés en sus cápsulas de mantenimiento vital, sin que llegaran a despertar. Casi dulcemente.
No limpió toda aquella sangre.
Volvió a su cápsula de hibernación, esperando con ilusión despertar tras cuatro años y admirar el dolor de los dos matrimonios, sus compañeros de tripulación, en su viaje a Demencia 10.
Lo correcto para los tarados.
“Días después, el 27 de diciembre y en el último pleno municipal del año, la concejal de Cultura, María Victoria Bermejo, reconoció como «un error» incluir un concierto del grupo en la programación de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes para el primer trimestre de 2020.
En su opinión, Los Chikos del Maíz hacen «apología de la violencia extrema» y en sus canciones «se da cabida a mensajes que invitan al puñetazo, a la patada en el vientre o al ahorcamiento». Ahora ya se ha decidido cancelar definitivamente el concierto, previsto para el día 10 de enero y que tenía las entradas agotadas”.
Y ahora niños, vamos a cantar la canción del cinco, que en el culo te la hinco.
“¿Eso te hace sudar?” (El Cuervo, 1994)
A la mierda, gilipollas.
Que os jodan.
(La película El Cuervo, en esta actualidad idiota, sería incorrecta a pesar de ser maravillosa, violenta y fascinante, sin titubeos ni concesiones a moralidades de degenerados cerebros inoperativos. El Cuervo ha dejado la más grande colección de divertidas, violentas y sarcásticas citas del cine y tal vez de la literatura)

Iconoclasta
Dulces días de vapor
Publicado: 9 diciembre, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:cadáveres, dulzura, Iconoclasta, misterio, naturaleza, niebla, Pablo López Albadalejo, prosa poética, Reflexiones, ternura, Ultrajant, vapor

Los días brumosos ostentan una dulzura que los nítidos desconocen.
La niebla dulcifica la vida y la muerte, provocando cierta ternura hacia los animales peludos y las aves. Porque ellos no tienen la culpa de nada de lo malo que ocurre.
Sobre todo, la niebla amortigua el ruido idiota de las voces humanas, evocando así tiempos de pasadas ignorancias.
Aquellos misterios falsos que daban a la vida humana un interés que jamás ha tenido. Es bonita la imaginación que se teje entre las bajas nubes, la de los cuentos y leyendas de magia, monstruos, terror y heroicidades. Hace la vida menos horrible.
Y es excusable la mentira cuando no resta valor y dignidad.
Sueño con los ojos abiertos fijos en las volutas de vapor, que la niebla es veneno que corroe todo lo que odio, lo que me disgusta, lo que no pedí.
Imagino que es vapor de cadáveres y sonrío ante la desesperación de la angustia que sufren los vivos que los respiran. Enciendo un cigarrillo para que la niebla dure más tiempo y me pregunto de una forma casual, cuando seré vapor.
Solo es una cuestión metafísica, sin más consecuencia que la curiosidad, no tengo prisa por morir.
Al menos hoy, con toda esta brumosa magia que me rodea y aspiro.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Justicia hindú
Publicado: 8 diciembre, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Pues que los mataran no lo veo tan mal, a la mujer la violaron y cuando iba a asistir al juicio, la raptaron y la quemaron.
Para algo que hace bien la policía…
Siempre sale alguien a criticar, Amnistía Internacional tenía que ser; deben tener miedo de quedarse sin sus limosnas.
Oportunistas… Siempre jodiendo.
¿Y ahora no dicen; «la policía mata presuntamente…?».
La prensa es un nido de víboras también.
Manifestaciones por clima, nacionalidades o cualquier cosa
Publicado: 7 diciembre, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:aceptación, borreguismo, Crítica social, decadencia, ensayo, estupidez, histeria, Iconoclasta, ignorancia, ingenuidad, inmadurez, manifestantes, manipulación, Pablo López Albadalejo, poder, Reflexiones, Ultrajant

Las miles de manifestaciones que forma la chusma por orden de sus amos o líderes, son producto de un pensamiento (si lo hubiera) erróneo de las masas, una forma degenerada y decadente de pasar el tiempo; pero sobre todo una maniobra del poder (el dinero) para controlar a las manadas de reses humanas pastoreándolas y condicionándolas para que se reúnan obediente y festivamente en los lugares y momentos que los joderosos (poderosos, ya se sabe que poder se escribe con “j”) deciden.
Congregando a la chusma, el poder se descarga de culpa al ser él quien permite y alienta las grandes trashumancias sociales. Obliga al populacho a que se sienta responsable de que, por ejemplo, el planeta esté al borde de la extinción o bien de que son ellos, los ciudadanos, los que tienen el poder de cambiar un gobierno o disfrutar de más libertades (una mentira de lo más burda).
“Coméis mucha carne, cagáis demasiado, os bañáis demasiado, vais en coche a todas partes, respiráis más de lo necesario”. Son las consignas que el poder lanza subliminalmente y la chusma repite a coro.
Con esta estrategia, el poder consigue que sus delitos de corrupción, dejación, negligencia, robo y usura recaudatoria sean sepultados bajo la alegría y festividad del populacho clamando festiva y emocionalmente por alguna de las causas de la manifestación: clima, sexualidad, crímenes etiquetados específicamente para sus reuniones y alegrías, o bien por banales disputas de idioma y cultura.
Si los ambiciosos poderosos acuden a la fiesta o manifestación, sus delitos serán perdonados y sus comportamientos admirados y votados.
Los monos escuchando música y reuniéndose en degradantes manadas, vuelven tras la fiesta a sus corrales aceptando alegres el robo, la cobardía y la corrupción de sus líderes; pero sobre todo, como en el caso de las manifestaciones por nacionalismos o climas, aceptarán que les esquilmen con más impuestos y aportaciones dinerarias para los fines por los que se han manifestado.
Y como la chusma carece de criterio, inteligencia y sobre todo de memoria histórica (una consecuencia directa de no saber leer), no se acuerda de que lleva toda su puta vida pagando por ello y que todos los impuestos que tributa en sus nóminas, recibos de luz, gasolina y alimentación con el pago obligatorio de las bolsas de la compra, no ha servido para nada. El poder ha dejado, a pesar de todo el dinero que ha robado desde hace muchas décadas; que el planeta se llenara de mierda y se contaminara el aire.
Aplauden festivamente a sus ladrones líderes, creyendo fervientemente que harán algo digno con el dinero que les van a robar de su trabajo.
Y ahora los mediocres manifestantes, se golpean con piedras en el pecho recitando un mea culpa lastimoso y vergonzoso acogiéndose a líderes infantiles en un increíble ejercicio de una decadente inmadurez mental.
Se cuestionan a sí mismos si han de seguir comiendo carne, pienso o mierda en bote. Y se encontrarán eligiendo en el mercado las comidas más mediocres; pero absolutamente ecológicas que les castrarán física y mentalmente para seguir siendo unas buenas, mansas y obedientes reses.
Lo único admirable de la imbecilidad, es como el movimiento continuo: con un ligero impulso (incluso solo con músicas o lacitos de cualquier color), sin apenas esfuerzo, los idiotas se pueden mover por millones en un instante.
Las manifestaciones emocionales o de diversión, son la más burda trampa del poder para domesticar, engañar y seguir robando a la chusma o ganado humano. Aunque se crean al llegar a casa y comerse un plato de coles con vinagre, que salvan el planeta con su sacrificio e ingenua ilusión de analfabetos.
¿Dónde quedó el pensamiento crítico y la natural y cauta desconfianza hacia los enfermos de ambición, los poderosos que gobiernan con dinero y votos?
Se entiende así, cuándo es necesario que se desencadene una guerra.
El problema no es el plástico o el humo, el problema es un exceso de habitantes.
Y un exceso de habitantes para los ambiciosos poderosos, es un constante ingreso de dinero; por eso son perezosos para provocar guerras que alivien el número de seres humanos; pero todo tiene un límite y más temprano que tarde, deberá haber una gran debacle bélica planetaria. De lo contrario, deberán rodar las cabezas de los grandes líderes y muchimillonarios y eso me parece ciencia ficción, son los dueños de los ejércitos.

Iconoclasta
