Es real, un gigantón, un tipo guapote. Unas veces sueña y otras piensa. Y si desde el techo de su caseta ve a una perra que está buena o a un colega por el camino, se pone muy tenso y lanza sus ladridos de barítono profesional. No lo he visto con un casco de cuero y gafas pilotando su caseta-nave; pero es una cuestión de tiempo. Depende también de la calidad del cigarro de la risa que fumes. Y en vez de tener por amigo al pájaro Emilio y a Carlitos entre otros, hay un par de cabras que a veces observa con un ojo abierto, un tanto aburrido; como yo el cine “de autor”. Es de imaginar que tenga dos rabos también, como debiera tenerlos Snoopy. Sí que tiene cierto poder mental, porque cuando paso frente a él, a través de la reja de la casa, ni se molesta en mirarme; pero pareciera que una voz en mi cabeza dice: “Ya pasa el gordo otra vez…”. Por cierto, también tiene el sarcástico ingenio y humor del Snoopy incorpóreo de tinta y papel. En fin, que si no te fijas bien te puedes perder la tira cómica del día, que es lo que más vale de cualquier periódico de esta era “woke” decadente y cobarde de la mentira, su doctrina del hijoputismo y censor de la libertad, inteligencia y humor. Muy seudodemocrático con corrección político-social de mierda. Qué sería de la inteligencia si no existiera Snoopy…
Hay repentinas ternuras que estremecen las emociones y te hacen perder un par de latidos del corazón. Con las que ya no puedes teorizar sobre la existencia de los sentimientos en los animales no humanos. Y eso me lleva a pensar en la angustiosa y peligrosa inocencia que los desprotege tanto de los animales humanos. La inocencia es lo que realmente los define como no humanos. ¿Cómo no contagiarse de ellos repentinamente? ¿Cómo no sentirme de pronto un cabrón?
El otoño es el Sr. Melancolía que suaviza las estridencias de nuestra vida para prepararnos a la crudeza del invierno. ¿Qué sería de la cordura humana si pasáramos de la calidez a la gelidez al instante, sin tener tiempo de evocar y añorar tiempos amables; consolarse de que llegará la templada luz y su color de nuevo? Tiempo para crear esperanzas y despedirse un poco más relajados. Y pienso que algo falló en mi concepción porque siento la tristeza de que el otoño es tan breve… Saludo al Sr. Melancolía con un “¡Al fin, jefe! ¿Por qué ha tardado tanto?”. Nací gris y quiero mi mundo gris. Soy congénitamente melancólico, es posible que naciera un poco muerto. Un ser de sangre fría… Son cosas que no se pueden elegir. Y está bien, no me molesta.
Asistir, ver en directo un golpe de estado como el de España que pasa de la libertad a la dictadura, a pesar de su hediondez, es fascinante. No puedes apartar la vista de toda esa mierda que como un cáncer pulsa a cada momento todos los días. En España hoy se puede ver con todo lujo de detalles la mezquindad, la podredumbre ética del gobierno que da el golpe mortal a las libertades y el conocimiento. Y un estado degradado, inoperante e imbécil lo permite. A pesar de esa repugnancia no puedo quitar la vista de esos políticos fascistas estalinistas, homosexuales con vicio, carceleros y supremacistas con un nivel de ignorancia que sólo se da en la endogámica España, oscura y obscenamente retrasada genéticamente. Nazis estalinistas parasitando ministerios y tribunales con ansias de totalitarismo islámico y corrupción sudamericana babean con codicia haciéndose ricos en todos los estamentos. Perros sedientos de la riqueza que exprimen con su corrupto poder tras crear leyes que los hacen impunes a los crímenes cometidos, a los que ahora cometen en este mismo instante y los que cometerán. Es asqueroso escucharlos mentir analfabetamente, salivando sin cesar con la nariz a punto de desmoronarse deshecha por la cocaína. Con su falta de inteligencia y una nula cultura se plantan ante sus votantes como ilustres palurdos que no conocen siquiera la palabra “ciudadanía” y repiten subnormalmente como cotorras el “todas y todos”. No pueden unir más de tres palabras sin errar. Esta fascinante repulsión me lleva a preguntarme con incredulidad lo que ya sé: ¿Cómo es posible que tales seres inmundos y venenosos puedan tener la simpatía y voto de la chusma o plebe? No puede ver lo cerdos que son, como si necesitara esta chusma un colirio para limpiar sus ojos sucios, empañados. Tiene una explicación: la chusma ibérica quiere ser así de puerca, como sus jerarcas votados. Vivir de robar sin dar un palo al agua. Y para ello no es necesaria la libertad ni la inteligencia, sólo codicia y bestialismo. La chusma sueña con ser como el corrupto Sánchez y los fascistas racistas vascos y catalanes. Los podridos de fascismo son los héroes seculares de una población endogámica en las dictaduras. Los niños en el colegio ya deben jugar a ser cerdos hijos de puta impunes a todo crimen y viajar en avión a todas las regiones del mundo, como si vivieran en el País de Nunca Jamás. Unos juegan a ser jueces, fiscales y abogados corruptos que cuidan de la riqueza y comodidad de los puercos en el gobierno. Los niños ibéricos sueñan con ser estalinistas islámicos corruptos como si de superhéroes de una película censurada de toda verdad y decencia se tratara. Cuando observo a estos carroñeros del estado español sin más inteligencia y conocimiento que la podredumbre y codicia animal llevar a la humillación, ruina y esclavitud a su masa votante que los jalea y aúpa; doy por extinta a la especie humana, al menos la ibérica. Y nadie cuestiona a los puercos, o muy pocos, una minoría en extinción también; porque el estado tiene la justa correspondencia con el pueblo, ambos son una simbiosis de podridas ambiciones y codicias irracionales. Los cerdos del estado son el paradigma de ideal social. Cerdos que ni siquiera se pueden correr al follar porque la codicia pudre el placer. Incluso se enriquecen sin alegría enfebrecidos de corrupta ambición. Y cuando crean tenerlo todo, incluso el amor incondicional de su pueblo retrasado mental, con el estado parasitado como perro por las garrapatas; morirán. Porque siempre hay otros puercos pulsando con las codiciosas manos sudorosas para ocupar y administrar la eterna corrupción española y su podredumbre institucional. Y robarles lo robado. Porque el cerdo ibérico copa el poder del estado como un aristócrata impune. Es absolutamente hipnótico presenciar cómo los excrementos del estado corrupto se expanden como colosales edificaciones de oficinas recaudadoras arruinadoras pudriendo la libertad, el conocimiento y la alegría. Es pura cátedra de Antropología del Hijoputismo Español. Una clase magistral que sólo se da cada medido siglo y aporta un conocimiento útil para unos pocos inmunes a las retóricas del fascismo parroquial y fariseo, del paternalismo mafioso del bienestar. Un máster para impedir que te conviertas en otro gilipollas más bajo los palurdos zapatos de un estalinismo cocainómano y maricón.
Hoy es el día de los muertos, otros lo llaman el de todos los santos. Sinceramente no creo que hasta la fecha, desde que surgió el primer primate humano, se haya muerto ningún santo y mucho menos lo hayan enterrado; o como se dice hoy día: “reciclado”. La verdad es que tanto me da, a pesar de tener una buena colección de muertos en mis recuerdos. Mi madre reiría por esta ocurrencia; pero no era santa. Los santos son paradigmas de pobreza y humildad que el estado/dios inventó y sigue creando para que los pobres sientan orgullo de serlo y, no dejen de alimentar y cebar al estado/dios. La chusma no piensa o no sabe que el cerdo o estado/dios tras haberse cebado debe ser degollado porque sigue comiendo mucho más de lo que ofrecerá ya muerto. Pero la chusma no ve al cerdo, ve al caudillo, al presidente, al ministro, a un general, al rey, al papa/rabino/ayatolá. Y el cerdo engorda y lo aplasta todo porque los santos no degüellan a nadie, sólo quieren vivir míseramente orgullosos, cobarde e inmóvilmente humildes y celebrar a sus “santos” con ese infantilismo adulto tan propio del retraso mental o enfermedad neurodegenerativa. Así seguirán con su orgullosa y patética humildad hasta que sea perentorio matar al cerdo o morir de hambre; pero en ese instante será tarde porque serán demasiado pobres y débiles para resistir el peso del cerdo. Está bien, nada nuevo bajo el sol. Es algo cíclico, las guerras llegan, mueren los que deben y vuelven a adorar y cebar a un nuevo cerdo. He visto a un árbol solitario alzar sus ramas esqueléticas al cielo otoñal, clamando la desdicha de su desnudez. Otro invierno que llega, otra prueba de muerte. Tal vez no sea capaz de cubrir con hojas sus ramas en la próxima primavera. Está muy lejos de pensar en los santos y el cerdo. Le he deseado buena suerte aún que está vivo.
De repente te aíslas del rugido del agua, de las voces y la lluvia seca; el crepitar de las hojas muertas que caen y pisas. Mantienes la respiración porque algo va a ocurrir. Y el silencio lo llena todo… El silencio despliega el telón de un momento de inusitada belleza y paz. El agua, la fronda y la garza parecen girar en un caleidoscopio hasta fijar el momento perfecto de la serenidad y la armonía. Y provoca un vértigo en el pensamiento. La garza está ahí porque puede, es la pura esencia del ser, sin necesidad alguna, sin vanidad. De hecho, es ajena a todo, hasta tal punto que niega mi existencia. Yo no existo y ella es el único ser vivo de ese mundo que ha sido revelado. ¿Sabes, cielo? Así te sueño, en el momento perfecto. Yo manteniendo la respiración, inexistiendo para que nada enturbie tu mundo al que aportas fascinación. Soy un admirador fantasma, un testigo accidental e intangible de cosas hermosas. No está mal mi privilegio para ser un fracasado… Hay momentos de melancólica dicha que parecen ríos de agua tibia corriendo bajo la piel. Adiós garza. Adiós, mi amor.
La gracia de la fotografía está en que captas estrictamente lo que deseas sin interferencias perimetrales y un día decir que estuviste ahí dentro. Puedes extasiarte ante lo que te gusta o de alguna forma te fascina y evitar el contexto, el entorno. Y crear un mundo mejor, como debiera ser; lo que el dios/estado jamás pudo hacer porque la codicia y la ambición pudren toda gracia. La fotografía es un radicalismo íntimo y voluptuoso, excluir lo que no quieres o no soportas. Un hedonismo indiscreto. Mirar por un agujero, aislarte dentro de ese túnel que es el objetivo. Mi cámara es refugio y sala de estar.
No existe ningún problema en el acto de amar, no se debería temer nada puesto que no es un negocio; no hay pérdidas ni ganancias. Pero hay quien dice que “es complicado”. No hay complicación en el amor. Es, en esencia, lo más sencillo del mundo. Sólo hay ignorantes de sí mismos y el temor propio de los mezquinos y pusilánimes. Si el amor “es complicado”, se debe a que no existe. Es decir; no vale él para ser amado, o no vale ella. Eso no es complicado, simplemente se niega que haya amor. Retorcerlo es un acto que viola la nobleza y la honestidad. Algo de lo que no sentirse orgulloso. Lo complicado es sobrevivir cada día en esta asfixiante sociedad adocenada, maloliente, degradada, carcelera, controladora, esclavista y envidiosa. Corrupta y hostil. El amor es tan sencillo como su existencia o ausencia, cualquier otra consideración es mercadeo ruin de un ser provinciano con una injustificada vanidad. La complicación está en quien pervierte con su limitado y adocenado intelecto el amor mismo, haciéndolo un negocio o inversión.
Oscurantismo: Oposición sistemática a la difusión de la cultura.
De hecho, la cacareada “deconstrucción” es una forma de oscurantismo, pero mucho más venenosa al inocularse mediante dogmas, religiosamente, directamente en vena a la infancia. Se debe hablar de perversión arribista, la ideología del estalinismo homosexual es pura degradación del conocimiento y la biología humana. Que sea de clara orientación musulmana da una idea del tipo de dictadura que el progresado woke en el estado desea para sacar más riqueza y servilismo de su casta paria o trabajadora.
«La reconstrucción de la memoria colectiva, por otro lado, no se limita a la época de Franco ni al ámbito de la Ley de Memoria. Desde muchos años atrás, y dentro de la creación de «conciencias locales» en las comunidades autónomas, los programas de enseñanza han apostado por reescribir la historia desde presupuestos ideológicos inequívocos: apología de las tribus prerromanas, elogio del islam invasor frente a la España cristiana de la Reconquista, condena de la conquista de América presentada como un genocidio, etc. Y eso cuando todas estas cosas se enseñan, porque los currículos de enseñanza media tienden a suprimir toda la historia previa a la Constitución de 1812. Lo más esperanzador es que, como reacción popular a todas estas políticas, por todas partes han surgido iniciativas que tratan de dibujar el verdadero perfil de la historia de España. Un pueblo que intenta reapropiarse de su historia. Ésa es, al margen de la España oficial, la gran cuestión de nuestro tiempo. Por eso hemos de contar de nuevo cuál ha sido nuestro camino. La siguiente página le corresponde escribirla al lector.» (Te voy a contar tu historia» de José Javier Esparza, 2023)
Se habla mucho de “deconstrucción” en cuanto a las doctrinas políticas y sociales de los actuales totalitarismos estalinistas homosexuales de las pseudo democracias occidentales (Francia, Alemania, España, Bélgica, Canadá, Reino Unido, Australia…). Deconstrucción (del estado, de las instituciones, de la historia, de la sexualidad, etc…) es un eufemismo falso e inaceptable, es sin tapujos un acto de perversión arribista de la realidad de la biología humana, historia, sociedad y política. Los progres woke (homosexuales en definitiva) tanto políticos, docentes, escritores, cineastas, sanitarios, leguleyos (jueces, abogados y fiscales), policías, etc… Lanzaron a finales de la década pasada una campaña de perversión o adulteración global ajustada a sus intereses y ambiciones. Partiendo de su homosexualidad y patológico (por neurótico) narcisismo despótico, han hecho de ella excelencia y aplican su doctrina con agresividad sectaria sobre quien pueden por medio del poder legislativo, la coacción policial y judicial o el adoctrinamiento en los estudiantes que se ven obligados a pasar demasiadas horas del día soportando el ladrillo homosexual y su perversión en todo ámbito académico, matemáticas incluidas. Es una continua cháchara de ramplón populismo exclusivamente para una población envejecida, degradada, decadente, omisa, cobarde, incapaz de razonamiento alguno y que no sabría usar su libertad si la tuviera. Hay etnias como la española que son auténticos reservorios de individuos adaptados al fascismo, sea woke islámico-estalinista o capitalista católico. Eso de “deconstrucción” es un eufemismo que le viene demasiado grande al estado. Sólo es jerga woke que pretende darse trascendencia con pomposa estética semántica a una simple perversión que tiene como único fin el enriquecimiento de los sectarios de esta corriente pseudopolítica y social de arribismo homosexual. Es un fraude, y posiblemente, el más grande de la historia dejando de lado las divinidades y mitos de las actuales religiones. La violencia tendrá que resolver esta perversión, porque no hay alternativa a este estalinismo homosexual-islámico (por increíble que pueda parecer), cada día más asfixiante y peligroso en su toxicidad corrupta y ruina económica producto de una corrupción institucionalizada y una pornográfica impunidad de los delincuentes políticos.