🤬☠️👿🙃


Iconoclasta
🤬☠️👿🙃


Iconoclasta

Es la última vez que reproduzco una comedia producida por Amazon.
Es desolador el mundo que escenifican, como si no fuera ya malo sin forzar guiones.
Ya sé que es mandamiento religioso o mística de la igualdad (aunque no sé a qué viene lo de igualdad) que deban aparecer, encajen o no en el guion, toda suerte de homosexuales de los dos sexos que existen, por ejemplo en la especie humana: hembra y macho.
Me sentía triste, tal vez por el otoño o por la mierda que cobro.
Y me dije: “Voy a ver una comedia para que me arranque una sonrisa de mi ancestral rostro curado por el tiempo, la desgracia y la dictadura. Y juro que nunca más volveré a pasar hambre y bla, bla, bla…” Y pulsé reproducir en el icoñito de una comedia confeccionada primorosamente por Amazon y que decía ser primicia.
En apenas quince aburridos y mediocres minutos, se desplegó la cuota de homosexualismo como es habitual. Un personaje supuestamente ingenioso según los cánones morales actuales, neuróticamente graciosillo y de verborrea aguda; el arquetipo de homo de las series de televisión y cine de las comedias amables sin riesgo alguno para ninguna edad.
Hay que recordar que las compañías de películas y series de pago como Netflix, HBO, Disney +, AMC, etc… Son muy rigurosas con su obediencia eclesiástica hacia el mandato de inclusión maricona en toda producción audiovisual, ya sea de temática de boxeo o de las apariciones marianas de Fátima.
Pero lo de Prime Video (Amazon) es pura paranoia inquisitorial. Es la Torquemada de todas las compañías.
Aún no recuerdo como ocurrió y que motivo había (hace ya casi treinta segundos que detuve la película) para que en una escena que transcurría en plena calle se juntaran en un encuadre seis machos y ¡todos maricas! ¡Seis!
Ni siquiera cabían, era demencial…
En los pocos segundos que atisbé aquella distopía del presente de mi vida, pude entrever un negro marica, un hindú marica, un árabe marica, un par de blancos maricas, un hispano marica, y no pude verlo; pero presentía que había allí un esquimal marica al que seguramente, por ser bajita su raza y dada la densidad demográfica del encuadre, lo ocultaban sus compañeros de reparto. Seguro que estaba allí y cobrando.
Los seis emitían sonidos y risitas en una cacofonía gallinácea diabólica, estorbando a los figurantes paseantes en su caminar hacia ningún lado, como almas en pena.
De verdad que no cabían en la pantalla, coño.
Se me cayó el cigarro de la boca y me quemé los huevos.
Aquella distopía… Seis de seis. Era más potente que la escalera de color del póquer.
Y yo sin saber el origen de aquel tumulto de “género”, pobre de mí.
Llenaban tanto la pantalla, que imagino lo mucho que tuvo que padecer el director de fotografía (si lo hubiera) para colocar al cámara en la distancia y ángulo adecuado para que cupiera esa muchedumbre de cuota homosexual en el fotograma.
No sé a que se debió; pero en ese mismo instante me sobrevino jaqueca, un dolor intenso. Y decidí volver a ver Bone Tomahawk película ingeniosa donde las haya, inteligente, de diálogos cultos, violenta y gore hasta tener que apartar la mirada en alguna escena.
Todo ello sin pagar cuota homosexual.
Y que conste en acta (y que tome nota el cabrón del notario que para eso cobra una pasta), que uno de mis villanos favoritos, además del de El silencio de los corderos (el modisto de las polillas); es el pistolero homosexual asesino de El tren de las 3:10, brillantemente interpretado por Ben Foster. Un personaje tan carismático como despiadado y eficaz en su trabajo.
Es la última vez que elijo una comedia cometida por Amazon, es igual que asistir a una de esas misas en las que un telepredicador suelta sus fanáticas e histéricas arengas con sus largas y despeinadas cejas polvorientas, sucias de farlopa.
Así de sectario es Amazon en el pago de cuota a la Iglesia Ortodoxa de la Divina Igualdad del Corazón Televidente.
De verdad, que no cabían en el televisor.
Una pesadilla.

Iconoclasta

Lo malo de creer en Dios (en cualquiera de cualquier secta) es permitir que algo sea superior a mí, cosa imposible y una humillación aceptar semejante estupidez.
Así que, como no hay nada ni nadie superior a mí, concluyendo con la lógica de los crédulos: yo soy Dios.
Tú piensa o cree en el Dios que quieras. Si crees en él, evidentemente eres también inferior a mí; pero es tu decisión, tu credulidad, no la mía.
¿A que soy listo? Tengo más recursos que una navaja suiza.
Mis padres no criaron una planta, parieron y criaron un hombre. Y al igual que todo animal salvaje: ni amo ni dios. No consigo adaptarme a ninguna autoridad, hago el mínimo trámite para sobrevivir en esta sociedad de mierda; pero ningún ser humano es superior a mí ni lo será jamás.
Insisto, mi divinidad me la otorgan los otros, los que creen. Yo solo hago mi trabajo, lo que me da la gana. Aunque me joda, que para eso soy Dios.

Ñoñerías sentimentales de viejos seniles aparte, los buenos regalos son los caros.
Todo lo demás son excusas tacañas y mezquinas y poco aprecio.
No sé porque esa manía de infravalorar lo material. ¿Para qué coño quieres una mísera foto enmarcada, por muy de latón chapado en alpaca que sea el marco comprado en un bazar asiático? Y cuando no, perpetrado de forma artesanal, con materiales reciclados de mierda.
Sentimentalismo exacerbado, pero sobre todo económico ¿eh, listillos?
Y con una sonrisa agradecida, piensan los obsequiados que podrían meterse el regalito en el culo.
La intención no importa una mierda, solo ocupa espacio.

«Más bien hace el pobre al rico aceptando caridad, que éste a aquél, cuando se la ofrece.» (El Talmud)*.
¿Qué cojones significa esto? No lo sé; pero me lleva a conjeturar con agudeza e ingenio.
En el caso de que el pobre le pida limosna y el rico se la dé, es algo habitual. Cuando un mendigo se pone pesado y tienes unos céntimos, se los tiras y te lo sacas de encima; como con las gitanas que te quieren leer el porvenir en la puta mano. Aunque no veo el bien que le hace al rico, sino todo lo contrario. Tampoco hay que hacer de la miseria un dechado de virtudes, milagros y otras cosas parapsicológicas. No todo son ventajas con el hambre o la indigencia.
En el sorprendente caso de que el rico ofrezca dinero al pobre: Estaríamos ante una forma astuta, enrevesada y pérfida de prostitución. Si el rico ofrece dinero al pobre será para que el mísero se prostituya para algún trabajo, sea laboral (esclavitud) o sea sexual (paja rápida, mamada, coito, anal, fetiche, etc…). La filantropía solo se da entre iguales, en casos de corrupción política o si hay prensa o redes sociales de por medio.
En el dudoso, absurdo y rebuscado caso de que el pobre ofrezca dinero al rico (pura ciencia ficción, insisto): El pobre padece un grave trastorno psicológico que le lleva a creerse más rico que el rico. Y al rico no le hará bien ni mal, se partirá de risa.
Se meará, más específicamente.
Si pretendieron hacer apología de la pobreza, lo escribieron muy mal. Es de una espantosa y jocosa ambigüedad. Absolutamente confuso.
*(La Torá es la ley judía. El Talmud es el libro que discute y reflexiona sobre las leyes judías, tradiciones y costumbres; tratando de aclarar y explicar estas leyes mediante cuentos, proverbios y discusiones rabínicas.)

Siempre son buenos los mediodías para estar solo. Es cuando la gente ya está en sus casas preparada y ansiosa para comer.
Con su horario estipulado y el mío siempre diferente al de ellos.
Es curioso que tras sesenta años de vida no haya caído en el acatamiento de los usos y tradiciones.
Y todo ello, sin grandes disgustos o debates.
He procedido con tal natural proceder a no hacer lo mismo que la peña, que pocos se han dado cuenta de mi disidencia social.
Soy genial, exclusivo, guapo, fuerte, fumador, irreverente, voluble, inconformista, inteligente, cordial, afectuoso, buen amante, artista, irrespetuoso y simpático.
Debo tener algún defecto, pero sinceramente, ahora mismo no sabría decir cuál es. En cualquier caso, de tener algún pequeño defecto, me haría más encantador aún.

Son aquellas que no hacen daño, solo intentan humillar un poquito nada más y de pasada.
Y son ideológicas, es decir, el deber de todo nazi nacionalista. Un acto de pureza interior que cometen para ser fieles a sus amos o sacerdotes y su racismo ideológico o religioso (es lo mismo, una secta en ambos casos).
No se pueden demostrar esas discriminaciones, solo el instinto las capta, un gesto, un mohín, una demora, una de esas falsas sonrisas que exhiben los racistas que pretenden ser super humanitarios y cordiales.
En México son menos amables discriminando al güerito. Quiero decir con esto que conozco al género humano, lo que ocurre es que ya me he habituado y no vomito.
No hay nada más que la sabiduría propia para intuir esos actos mezquinos. Y es simplemente un conocimiento útil para saber donde pisas, a quien te enfrentas sin enfrentarte.
Un juego de hipocresías, de aquellas como las de los bíblicos fariseos.
Todo nazionalismo (es mejor escribirlo como es realmente) tiene esa componente de racismo que se cultiva afanosamente en cualquier actividad. Como los rosarios que los católicos rezan en cuchicheos o cualquier oración de todo religioso fanático en cualquier momento o lugar que sienta la llamada del servilismo al amo.
Si tienes un apellido de fonética castellana en Cataluña es muy posible (para mí un hecho que no me preocupa probar, me basta con mi certeza y experiencia), que por mucho que unos cuantos catalanes (de esos de pura raza rabiosa), quieran encubrir su fascismo y racismo con una sonrisa espantosamente falsa y unos modos de exquisita educación, seas delicada y obviamente segregado por ese apellido.
Basta un apellido acabado en z, para que se les tuerza el gesto en un mohín, imperceptible para los lerdos que no han aprendido nada de la vida.
Son pequeñas cobardías, como las que ocurren en algunos puntos de recogida de empresas de mensajería, que suelen ser comercios locales. No te avisarán de tu paquete si tiene un apellido castellano hasta que antes hayan avisado a los apellidos catalanes; y te darán un día más de espera como castigo por esa apestosa fonética. Delitos veniales, faltas sin importancia apenas. En realidad, es una forma de comulgar con el nazionalismo sin llegar a cometer una falta, solo una pequeña humillación si eres capaz de verla.
Llevan a cabo la segregación discreta, silenciosamente; al igual que el pecador reza y es perdonado, ellos se sentirán unos nazis de pro, purificados.
Y mi sabiduría me lleva a afirmar que empresas de reparto como Amazon y otras mensajerías con mucho tráfico de mercancía, pactan esas humillaciones con alcaldes, regidores o concejales catalanes: “Nada delictivo -dice el alcalde o concejal-, pero sería bueno repartir a nuestra gente primero y los apellidos castellanos los últimos en el reparto. Y a cambio, mi policía no os hostigará por aparcamientos indebidos y otros incumplimientos ¿Te parece? Todo muy tranquilo, sin ilegalidad. Es solo para que aprendan los apellidos españoles, que son de segunda”. Y Amazon y otras mensajerías dirá amén. Porque el dinero y la continuidad del negocio, mandan.
Cuando observas en la pantalla a tiempo real como avanza tu reparto y te dice que quedan solo tres paradas para que llegue tu paquete; debes saber ya que el conductor mirará el apellido no catalán del paquete y resultará que en la siguiente actualización, el vehículo tiene doscientas entregas más que hacer de camino a tu destino.
Hace años que dejé de creer en las casualidades de actos fascistas y ladrones. Y bueno, es inevitable si vives en una zona nazionalista saber cómo piensa y actúa el “enemigo”.
Ocurre ya tan a menudo en todos los repartos o entregas en algunos puntos de recogida; que no cabe el azar. Ni en broma.
No es sangrienta, no es ofensiva la discriminación; es solo una pequeña humillación o broma sin importancia a los apellidos no catalanes. Una acción no cruenta que asumen como un acto de nobleza hacia la patria, un orgullo interior del fascista, más que una ofensa. Es su deber, en definitiva.
Y tengo la absoluta certeza que lo mismo ocurre en el País Vasco, Galicia, Baleares, Valencia… No es que sea nada especial Cataluña, simplemente la conozco de primera mano.
Como el pueblo alemán escupiendo a los judíos en la calle…
Y es que además, el Gobierno Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario que decreta represiones de todo tipo desde marzo del 2020, es amable con estos racismos incruentos, porque una serpiente (el Caudillo Penitenciario Homosexual Sanitario) no muerde y envenena a otra (caciques o presidentes autonómicos de apellidos muy de la tierra suya).
Ocurre en todas partes del mundo, el ser humano es imbécil por naturaleza, nada nuevo bajo el sol.
Al menos, si te toman por idiota, que se equivoquen; porque tampoco los nazionalistas son unos figuras que desprenden chorros de rayos láser de inteligencia. No tienen nada que envidiar, sinceramente.
Es por ello, que hoy tenía el día heroico y cuando Amazon me ha comunicado que mi paquete estaba a tres paradas y de repente sale en la última actualización que tienen una hostia puta de entregas antes de entregarme el paquete, he pensado: el repartidor ya ha visto la z…
Y graciosamente me he dicho: ¡Qué cojones! Que se metan el paquete en el culo y me devuelvan el dinero.
Y se me ha escapado la sonrisa al hacer clic en “Cancelar el envío”.

Iconoclasta

Cuatro lindezas, cinco o seis ternuras y algunas risas. Los caminos de la erección no son inescrutables, son completamente lógicos y previsibles.


Leo:
“Si consideras hijo puta al árbol que te deja caer su rama podrida en la cabeza, es comprensible.
Pero si votas o tratas con respeto al jerarca gobernante que te encarcela, empobrece y humilla, eres un pedazo de cosa indigna y servil. Te mereces que te caiga una rama pesada como un tronco en la cabeza y que tu líder se saque la polla y te rocíe una lluvia dorada en la jeta.
No te preocupes por la poca cosa que eres. Simplemente nunca pudiste hacer nada por evitar semejante vida y actitud. Eres una consecuencia lógica de miles de generaciones indignas como tú. Por mucho cariño que insistas tener a tus progenitores (significa padre y madre, figura) y abuelos has de entender que también son cosas indignas, porque salieron de un mismo coño indigno.
Por ejemplo:
Yo soy únicamente feliz cuando le digo a mi puta: ¡Híncate y mama!
Se arrodilla, con sus delicados finos dedos extrae mi rabo por la bragueta, se lo lleva a la boca y yo, la agarro por el cabello tirando hacia a mí para que no se le salga de la boca ni se derrame una gota de leche.
Son cosas a las que presto más atención que a un árbol hijo puta o un hijo puta jerarca mandatario. ¿Entiendes la diferencia entre un servil como tú y un auténtico cabrón como yo? Yo tengo a una diosa hincada ante mí y tú llevas un cerdo subido en la chepa.
Yo la llamo puta y tú algún formalismo como «señor» o «presidente».”
Espero a que Jade opine.
–Ico, estoy mojada. Mira mi chocho. Quiero arrodillarme ante ti –gime traviesa y fingidamente niña abriendo las piernas.
Es cierto, está empapada una mancha de humedad se extiende y transparenta su coño difusa y eróticamente. Desesperadamente para ser más exacto.
– ¿Qué es lo que más te ha gustado?
Se mete una cucharada de yogur con miel en la boca, relame la cuchara meditando y responde:
–Yo, tu diosa arrodillada con tu polla en la boca. Lo demás no lo he entendido.
Y se ríe con una inteligencia que me acompleja.
–Ya pensaba que no sería buena idea leerte mi texto, acabarías riéndote.
–No es de risa, mira cómo me brilla el coño– dice separando las piernas y apartando a un lado la braguita para enseñarme su enloquecedora vagina de labios dilatados y abiertos, hambrienta. –Y quiero arrodillarme ante ti.
–Ni hablar, yo me hinco primero.
Jade toma el frasco de miel lo eleva y derrama un espeso y grueso filamento en su sexo, cubriendo el monte de Venus y los labios. Se asegura de que el clítoris se cubra separando más los labios con los dedos.
Gime no solo para excitarme, es absolutamente carnal. Es la indecencia más bonita del universo.
– ¡Ven, perrito! ¡Ven! –me dice palmeando sus muslos separados hasta hacer resaltar los abductores.
Me arrodillo y deja reposar las pantorrillas en mis hombros. Cuando le empujo el clítoris con la lengua gruñe y se aferra a mi pelo. Presiona con fuerza mi boca contra su coño dulce, resbaladizo, viscoso y espeso. Respiro como puedo y ella está dispuesta a correrse, lo noto en como golpea con la vagina mi boca, jaleándome.
– ¡Qué perrito más bueno! ¡Qué rico perrito!
Si no estuviera tan atrapado entre sus manos y coño le diría puta, guarra, zorra…; como me gusta decirle delicada y dulcemente. Así que no puedo hacer otra cosa que correrme precozmente de lo mucho que me ha excitado.
Maldita e inquieta Jade…
Ante ella me mantengo siempre indigno, podría ser su perro, su gusano, su cerdo. Jade vale mi dignidad e indignidad.
–Ico, ¿por qué me quieres tanto? –habla sin mirarme, atendiendo a su coño que aun se contrae por el orgasmo, jadeando y extendiendo la miel y mi baba por el sexo en un masaje que pretende calmar la lujuria detonada.
–No lo sé, no puedo hacer otra cosa, cielo. Pero me la tienes que mamar.
Me obliga a sentarme a su lado, en el sofá. Toma mi verga y deja caer una gran cantidad de miel especialmente en el pijo, que ya se asemeja una manzana por la pelota que se ha formado. Y chupa hasta casi despellejarme el rabo…
Es el único gobierno, que acepto. Que necesito.
–Jade, dedícate a la política.
Y riendo me contesta:
– ¡Mmmm glsf slurp slurp!

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta