Esa libertad e impunidad que da la guerra para vivir y matar indiscriminadamente debe ser tan maravillosamente adictiva… Yo quiero… Solo debes pensar que estás prácticamente muerto. Y todo aquel que mates, es un placer que obtienes antes de que tu cuerpo empiece a pudrirse. Es mejor que follar. Después de pasar decenas de años encerrado en una ciudad-pocilga, acosado por los sebosos cerdos del estado como presidentes, ministros, jueces, policías, sacerdotes, etc… La guerra y su salvaje libertad de matar a quien te plazca y que además te paguen (lo que sea por ello), es un auténtico oasis en la vida. La definitiva culminación como ser humano. Matar y saquear… Para correrse. No le veo dignidad ni ventaja alguna a la cobardía del pacifismo; pero entiendo perfectamente que los borregos balen cuando sienten a los lobos. Al final, después de tanto conocimiento y sabiduría, resulta que lo que más ansío ahora es un guerra; sin importar cuanto pueda durar yo en ella. Cualquier cosa que destruya esta sociedad podrida y sus habitantes, es mejor que vivir como un triste puerco bañado en mierda, controlado por las asfixiantes leyes de jerarcas, sacerdotes y jueces hijos de puta. Todo el puto estado muerto y los que lamen sus genitales también decapitados. Hemingway sabía bien lo que decía. En una película alguien llevaba un collar con orejas humanas cortadas a los que asesinaba o cazaba, yo no lo llevaría por lo maloliente; pero me hace sonreír con ternura. La joie de vivre… C’est la vie.
El dictadorcillo galo no se corta un pelo y dice, al igual que el Caudillo Homosexual Español, que los franceses van a comer mierda también en esos días difíciles que tanto predica el fascismo europeo y el africano como el de España.
La abundancia se acabó, excepto para el Caudillo Macron, que necesita comer mucho para seguir siendo un buen y gran fascista estafador. Talmente como los «días difíciles» que decreta cada mes el cabrón Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario.
Ambos caudillos son culo y mierda.
Los maricas fascistas tienen una retórica lírica y dramática al más puro estilo Lo que el viento se llevó.
Es lógico que el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario y el Caudillo Macron sean novias, una parejita de hecho en el nauseabundo mundo de las dictaduras.
El río baja turbio, que es el color de la vida por mucha muerte que arrastre. El color de mi vida y mis muertos. Y se me detiene un segundo el corazón ante las aguas tan opacas, tan barro. Como si la sangre se hubiera achocolatado también. Pienso de un modo natural que las tragedias son contagiosas. Sin acritud, es un hecho. Es un buen color, el color menos mezquino. Las termitas humanas quieren colores más alegres y claros en su ropaje para reflejar la luz del sol y evitar un poco de calor en su hacinamiento paranoico y devorador. El río arrastra el polvo y las cosas calcinadas por el verano; con todo ello hace una sopa ruidosa y fría, con los cadáveres y trozos de árboles muertos. Y limpia sin cuidado ni alegría, los rostros a las piedras que sobresalen con su tez dorada por el sol. Rostros de granito sin alma que el verano ha quemado. El sonido del agua es la urgencia por llegar al mar. Una alegría y un llanto… Le ruge el caudal a los recodos y los cantos rodados que dejen paso. Y les canta un adiós y hasta nunca jamás, porque el agua pasada es tiempo muerto ya. Solo provoca unas lágrimas de pérdida íntima si estás lo suficientemente cerca para escuchar el río y a nadie más. Un agua empuja a otra y los patos, canoas vivas, incluso nadan contra la corriente si así les apetece; como a mí siempre. Jodidos patos malhumorados… No se quejan de los cadáveres, ni de lo turbio. Ni siquiera se quejan, hacen lo que quieren y lo que deben. Yo no siempre. No tengo la suerte de ser siempre pato. Pero mejor bajo la lluvia que bajo el techo. Mejor el rayo que la lámpara y mejor el trueno que la música. Mejor empapado que seco. Mejor partido que humillado. Soy de naturaleza asilvestrada, no puede hacer daño. Y que las lerdas y lentas babosas, caracoles indigentes, se arrastren por la tierra jaspeada de chorros de agua brillantes que se pierden mágicamente entre la hierba para enfriar el infierno. Las ninfas están sobrevaloradas y los diablos olvidados. Yo soy la turbia justicia de los tristes. Pareciera que el otoño se asoma secretamente camuflado ente las nubes, observando en qué estado ha dejado el planeta el verano, su enemigo mortal. Le han sentado bien las vacaciones; porque una repentina brisa fresca evoca una risa satisfecha y despreocupada. Antes de que un rayo de sol consiga destripar una nube, me dice retirándose sigilosamente: “Mantente vivo, no tardaré en llegar. El maldito verano está acabado, muerto. Te lo digo yo”. Le digo que vale; pero que no me queda mucho tiempo, y soy algo que el río quiere arrastrar. Lo dicen sus aguas al hacerse espuma contra un roca, lo que le pasará a mis sesos muertos. Sinceramente, no me voy a estresar por vivir, soy un recio de piel gruesa y curtida. “Pues si encuentro tu cadáver lo cubriré de hojas y te pudrirás en la tierra, soy bueno en lo mío”. Le doy las gracias por educación, porque me importa literalmente una mierda lo que le pase a mi carne muerta. Mientras no duela, me suda la polla. Y que los patos, si quieren, pellizquen mi carne tan encantadoramente malhumorados. El otoño es un buen tipo, pero con hipertrofia de ego. Mi ego va río abajo, a veces me desprendo de él si me place. Puedo ser absolutamente ajeno a mí mismo. Incluso no puedo evitar ver mi cuerpo golpearse contra las rocas y luego llegar al mar partido. Soy un delirio mudo. Mi pensamiento es turbio, tiene el color de la vida, aunque no quiera.
Como el Caudillo de Venezuela es amo de un país rico en recursos naturales y petróleo, y España un erial; debe limpiarle bien los bajos al bicho fascista, muy amiguísimo suyo. Quiere decir esto que, si Venezuela (o la Maduro) tuviera una espada bolivariana el Caudillo Español se la chuparía. También se debe a que Zapatero, que es la concubina del Caudillo Español, es también embajador de las dictaduras hispanoamericanas y no puede afear al mezquino e inservible expresidente español llamando dictador al Maduro; que es otro tipo de maricón, con otras maneras o modismos; pero básicamente se dedica a dar por culo como el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario con sus decretos para convertirse en el líder occidental más hijo puta fascista y sectario con el cambio climático y su timo llamado “crisis energética Putin” que tantos millones, cocaína y sexo anal le está proporcionando.
El provinciano narco estado homosexual penitenciario fascista español, debería hacer mamadas de vez en cuando, solo quiere sodomizar una y otra y otra y otra y otra vez. Todo el mundo sabe que si no hay “daca” tras el “toma”, van a comer mierda también, como la población española. Con sus amenazas fascistas y multas de usura solo conseguirá el puto estado español, que nadie invierta y quien tenga algo de dinero, mejor se larga a otras tierras menos mariconas y acosadoras. Porque si se quedan sin empresas y sin trabajadores, no van a poder alimentar a su colosal y faraónica nómina de funcionarios, “expertos”, colaboradores de “expertos”, ministros y otras alimañas que forman el narco estado penitenciario fascista español homosexual sanitario, talmente como las “repúblicas” hispanoamericanas.
La impunidad de la corrupción en España es una vieja amiga de todo político hijo de puta que solo encarcela y arruina a los trabajadores; ni más ni menos como el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario. Son unos hijos de puta corruptos merecedores de un afilado filo, uno en los ojos (como en El perro andaluz), otro en la boca, como el Guasón o Joker. Y ya el último, para que cierren su puta boca maricona y corrupta de una vez, en el cuello.
Es más acertado y preciso el adjetivo asnal. Se trata de una risa asnal descoordinada. Talmente como la de un deficiente mental viendo como dos perros follan, algo sin gracia que solo a dichos disfuncionales hace reír sin que nadie sepa porque. A menos que se imagine una espada bolivariana encajada por vía anal, cosa que sí sería harto graciosa.
Esta parejita de buitres homosexuales sanitarios fascistas de la foto, la una secuaz del Caudillo Homosexual Español y el otro un perro fiel acosador de libertades; lucen como en una pasarela los bozales del Fascismo Penitenciario Homosexual Sanitario Español. Un nuevo yugo y flechas del franquismo, actualizado a la actual estafa sanitaria maricona. Así dan ejemplo de lo que es ser buen ciudadano: “Te pones el puto bozal de mierda (mascarilla lo llaman los hijoputas) y os calláis la cochina boca, parias trabajadores de mierda”. Aunque solo sean dos desfilando en la foto, es todo un desfile de hijoputismo español en estado puro y de gracia. La España oscura, corrupta, enferma, cobarde, ignorante, retrógrada y república bananera hispanoamericana de toda la vida.
Da igual el pelaje que tengan, los nacionalismos son fascismos de dogma patrio y se la chuparán a otro fascista para poder seguir con su corrupción que les llena los bolsillos de dinero a costa de encarcelar, arruinar, humillar, enfermar, analfabetizar y acosar al pueblo. Y de paso indultar a sus cómplices y encarcelar a gente inocente en una muestra de pornográfico poder anal u homosexual. Se visten de mesías del clima los hijo putas y predican sus mierdas de homilías y bondades. Es la misma mierda que se repite a lo largo de la historia. Un bucle hecho con excrementos de políticos, sacerdotes y millonarios, con sus propias heces. En España y sus tafias, ya estamos viviendo otra orgía de fascismo, penurias y destrucción de libertades. La violencia, una violencia que destruya los bienes de los políticos, una guerra demoledora y cruenta, mucho; es lo único que nos salvará de la narcodictadura hispanoamericana/española (por las formas, más que nada, porque ni drogas tiene para vender) y de la maldición añadida de los nacionalistas caciques autonómicos feladores y prostituidos al Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario. Estamos prácticamente muertos en la España Profunda, Enferma, Ignorante y Cobarde.
Tengo la impresión de que escribo mi pensamiento incansablemente. Buscando la versión más digna de mí, o la más piadosa. No lo consigo, siempre escribo algo que me causa repulsa y hastío de mí mismo. Quisiera ser un buen tipo, parecer interesante, destacar por encima de la mezquindad; pero apenas he escrito la primera frase, no puedo imaginar otra cosa que a un mierda escribiendo con la pluma. Si tuviera lágrimas me gustaría derramarlas y consolar mi rostro agriado. La cuestión es que estoy seco como un árbol muerto. Y que las lágrimas, un día se vertieron todas a un tiempo y me sequé. El llanto seco es el más indigno y el que más daña los ojos. El que me hacer parecer un hipócrita y me deja así, desnudo ante el planeta mostrando mi inmundicia interior. Por eso elevo el rostro al cielo cuando llueve, para recordar cómo es llorar y esconder lo que soy. Para que la tinta que describe con precisión mi naturaleza, se emborrone y ni yo mismo me comprenda. Un día me propuse que las palabras hirieran y dolieran. Y lo hice. Lo hice bien. Y se me encogen los huevos avergonzado cuando me reflejo en este espejo de papel sin brillo, sucio de mí. Nunca le pregunté a madre si mi nacimiento fue especialmente doloroso para ella, temía que dijera que fue un infierno. Ya tengo mis certezas, no necesito las pruebas de nadie para afirmar rotundamente lo que soy. La mierda que soy. Soy bueno engañándome también. Y aún no así, no puedo evitar escribir que un día follé por pura animalidad, sin un solo ápice de cariño. La tenía dura, el glande empapado. Se la tenía que meter. Luego aquel coño salvaje que resultó tener cabeza y un rostro, me besó tiernamente en los labios pensando que fue un bello y romántico impulso. No me acuerdo de su nombre, si alguna vez lo supe. Algo falla en mí que no puedo borrar los capítulos más sórdidos de mi vida. Ni dejar de trazarlos. No los puedo disfrazar de drama, de existencialismo. Soy un mierda.