Pues se han dado cuenta muy tarde, porque toda libertad, incluida la de expresión, la destrozó hace ya casi catorce meses el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, con una buena y gran plantilla de jueces corruptos certificando la legalidad del terrorismo de estado contra las más esenciales libertades como el derecho a respirar libremente y el de buscar alimento.
Antena 3, uno de los más fanáticos medios afectos al régimen fascista español, ya no tiene problema alguno en decirle a su audiencia como debe cagar y elegir la dureza de su excremento y flotabilidad. La noticia como se puede apreciar, está directamente fabricada para la mentalidad decadente y pobre de la infantil población española. Si le dicen a los españoles que coman mierda, no hay problema. Y la mierda se cotizará a precio de jamón de bellota.
Paseando bajo una fuerte lluvia, he visto a una lombriz de dos metros cruzando el camino; nada extraño en el campo. Era tan repugnante como fascinante, como un trozo de intestino que repta estirándose y contrayéndose, su piel (si la tiene) es del color de la carne cruda aún sangrante y la hace translúcida. Y como todo ser vivo quiere vivir y eso hace, se mueve, va donde debe. Con toda probabilidad, en una de esas “elecciones” de una puta “democracia”, llegaría a presidente. Si no la he matado a pisotones ha sido por una cuestión higiénica. Hay cosas vivas por las que no siento ningún aprecio o respeto; es más, lo repugnante debe morir. En definitiva, no todo lo animado y no toda la vida debe respetarse. Es también una cuestión de gustos; porque en la nueva y normal decadencia social, hay quien sentiría una corriente de cariño por la repugnante tripa-lombriz; e incluso diría con ojitos emocionados: “yo también soy lombriz”. Observándola reptar, me preguntaba si los intestinos de un ser humano destripado, reptarían de forma parecida, aunque fuera por unos segundos, en una especie de movimiento reflejo; como cuenta la tradición popular, que los ojos de una cabeza decapitada aún miran el mundo durante unos segundos. En la perfecta soledad de un día de lluvia, da gusto divagar, sin interrupciones, sin que nada más grande que la lombriz se cruce en mi camino. Y es bueno, muy bueno… Así que me he tomado mi tiempo y con la navaja la he partido en dos pedazos. No ha ocurrido nada, ni siquiera ha salido sangre. Simplemente se ha convertido en dos tripas asquerosas retorciéndose. Yo hubiera querido que se hubiera muerto; pero nada es perfecto. Hay seres que se resisten a morir con todas sus fuerzas: las lombrices, los millonarios y los dictadores y otros políticos del estilo. Algo en común deben tener. Además de pasar el tiempo cortándolas, las lombrices también sirven para ser ensartadas en los anzuelos como cebo. En el caso de la pesca del tiburón, por ejemplo, es mejor usar las otras especies debidamente troceadas o descuartizadas, los pescadores ya saben, no doy consejos, solo divago. El paisaje es hermoso, debo insistir que me siento privilegiado. Las dos lombrices que he creado de una sola (soy prácticamente Jesucristo multiplicando cosas) me han inspirado una revelación: yo también, si me lo propongo, puedo ser un fascista cortando libertades, o vidas, que es lo mismo.
Ya pueden respirar tranquilos los caciques fascistas autonómicos, porque tienen la corrupta legislación y jueces para complacerles en el robo a las libertades y el acoso al ciudadano que ellos decreten o dispongan de mierda.
Además de fascismo y sus fascistas, llueve agua sobre la República Popular Chino-Española. Fumando mi quinto cigarrillo (sin importar que llueva, soy sumergible) de la mañana a las 08:55 en el balcón de mi casa, escupo y toso tan serena y plácidamente como siempre. Porque fumar es lo mejor que puedes hacer en la vida, quema los virus y si tienes a mano a un imbécil, también le puedes quemar los ojos y los genitales. Fumar, también te la pone dura y por ello, macho machote. Mientras todo esto sucede, un viejo se ha detenido frente al escaparate de una tienda de antigüedades. Lleva un sombrero de ala ancha, el ya tradicional bozal del nuevo y normal fascismo español firmemente sujeto en el hocico gracias a sus grandes orejas, una parka de horroroso nylon barato y una sandalias sin calcetines, motivo por el cual se ha detenido. Desde lo alto puedo escuchar su cerebro chirriar a pesar del ruido del tráfico, que como se decretó (ya hace meses) prisión nocturna para la ciudadanía, salen todos de golpe cuando se levanta el toque de queda marcial diario y eterno. Pues eso, su cerebro no podía entender porque cojones se le mojan los pies. Y eso que ha estado unos eternos quince segundos mirándose la patas sin entender nada. Hay que decir que los viejos españoles, si calzan sandalias es solo en verano y con calcetines hasta las rodillas. El viejo que nos ocupa, es una rareza porque en un día de primavera otoñal, lluvioso y con sandalias en los pies desnudos… ¿Dónde están los servicios sociales cuando se les necesita? Mi cerebro poderoso ha concluido una primera hipótesis: está senil. Y acto seguido, me he dado cuenta de que en el actual momento del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, las cosas no pueden ser tan fáciles. Así que, en menos de una décima de segundo he desarrollado dos teorías más. Mucho antes de que el viejo del cerebro chirriante emprendiera de nuevo su camino. Dos teorías que compiten furiosamente entre sí por ser la verdad definitiva. Aunque lo más probable es que se solapen las tres juntas porque nada es tan sencillo y la cuestión es tocar los cojones. Casi me despista un andoba más joven que caminaba presuroso y por poco no hace el trenecito con el viejo (pero de frente, que es más morboso). Con su bozal muy correcto él, auriculares con cables, gafas y un pendiente en la oreja derecha, cosa que le hace marica por derecho propio y porque la tradición dice que los maricas llevan el pendiente en esa oreja y los machos en la izquierda. He admirado el gran rendimiento que le ha sacado a un órgano tan tonto como los orejas, parece mentira lo mucho que activa el ingenio y las neuronas una buena dictadura. Ya digo yo que en la península ibérica, era necesario que llegaran los chinos e instauraran un caudillo de nuevo. El carácter del español es proverbial, todos los gobiernos de todos los países quisieran tener idéntico rebaño de cabestros para cometer sus acosos, corrupciones y encarcelaciones impunemente y además, con ovación y vuelta al ruedo por parte de los llorones que se quedan en casa. A veces divago porque es mucho el bombardeo sensorial que sufro en estos tiempos de dictadura e idiotas, y hay mucho por lo que escupir. No doy abasto. Vamos a por la segunda hipótesis del viejo de cerebro seco que a estas alturas del texto, ya ha debido rebasar el escaparate de la tienda de antigüedades dirección oeste: se ha vacunado recientemente y se siente valeroso en cierta medida, porque el bozal se le nota clavado en la nariz como si llevara meses sin quitárselo; y por ello ha hecho la heroicidad de ponerse sandalias sin calcetines. Y así comprobar la efectividad de la vacuna, repito con inusitada valentía, en las uñas de los pies para no correr grandes riesgos. Yo imagino que se miraba las patas para controlar si la covid 19 le trepaba patas arriba. Tercera y última hipótesis (vamos a ver, yo no vivo de esto, también me gusta follar con tías, aunque prefiero la comodidad de una buena mamada aunque me deje rastros de carmín en el glande): el viejo es avaro (como todo buen pensionista chino-español). Y por ello, por no gastar en otro nuevo bozal, se le ha atascado o taponado de tanta mierda ambiental y la acumulación de mocos secos; por lo cual no puede respirar bien y lo hace como las bacterias, aspirando miasmas de si mismo y rancio dióxido de carbono. Lo de la senilidad es muy probable; pero no acaba de convencerme porque los seniles se ponen las bragas y los calzoncillos por fuera, como Superman. Encuentro probable que se trate de la conjunción de las tres hipótesis, un 33% de cada una lo que provoca la sequedad de ese cerebro (seguro que le suena a tierra cuando se agacha por alguna razón) y el azaroso comportamiento del vejestorio. El restante 1 % que queda en incógnita, se lo puede meter por el culo el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus. Punto y mierda. ¡Bye!
He aquí un espécimen de cacique rabioso, lloriqueando y bramando por tener el poder de seguir encarcelando y acosando al pueblo con inmunidad plena. Y como ésta miseria, hay cientos en las taifas españolas. Están furiosos y rabian ante la idea de perder su poder y por ello van a la caza de jueces corruptos que les eternicen y legalicen sus decretos dictatoriales. Temen al fin del estado de alarma del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus porque los dejará sin su poder dictatorial para poder ejercer su derecho a pernada. Dicen casi llorando que su Caudillo los ha abandonado legalmente. Como si fuera legal y ético el encarcelamiento indiscriminado e injustificado de la población, y su acoso. ¿Les gustaría tener el derecho a la ejecución sumaria de la ciudadanía? España es la cueva de Ali Babá (Caudillo) y los cuarenta ladrones (caciques autonómicos).
En las noches del toque de queda marcial del nuevo fascismo español, a pesar de la maravillosa lluvia, las calles huelen a rancio, añejo y mierda. La lluvia no puede con toda esa indignidad que cubre como un manto de mierda las calles nocturnas de prisión. No puede la pobre lluvia, arrastrar el hedor de la dictadura y su cobardía. Su asfixiante presión. No es por el bozal (o mascarilla como pretenden que se le llame) por lo que cuesta dios y ayuda respirar; es por los mezquinos carceleros que lo apestan todo. La dictadura pudre hasta la mismísima lluvia. Pobre amiga… En mi pueblo la lluvia no es ácida, es tóxica y huele a excrementos y suciedad de prisión. A viejas muertes que ya nadie recuerda de otra dictadura cuyas estelas de olor a mierda, siguen flotando en el aire como las de los reactores en el cielo. Y así una noche, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra… Hasta inevitablemente vomitar desde el balcón a la sucia calle fascista empapada de miserias. Literalmente el dedo del fascista que te lleva a la náusea. Mierda con mierda se paga. Mi pobre lluvia que han podrido… Buenas noches de mierda a los puercos.
Pues si que ha empezado con mal pie su segundo año de dictadura el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus. Le envían cartas incluso a gente completamente irrelevante de la política; ya lo dice el refrán, Zapatero a tus zapatos y si no sabes hacer o reparar zapatos, quédate en casa. De cualquier forma, nada hay que temer, una serpiente no envenena a otra serpiente. O lo que es lo mismo, entre fascismos anda el juego. Como ocurrió con Franco y Primo de Rivera. Distintas facciones, iguales criminales. Pero insisto, yo quiero mis balas también, me molan. Y las navajas también. Por lo demás, la campaña publicitaria del martirologio de los padres y madres fundadores del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, apesta a mierda pura.
No sé si tengo una innata capacidad, una facilidad semántica y sintáctica para ser absolutamente obsceno en mis pensamientos y sus palabras; o es que tú y tus hermosos pezones, tu coño perfecto y tu culo precioso, son los que provocan esta pornográfica verborrea de la que hago alarde sin asomo alguno de pudor. Más concretamente sin piedad para todos aquellos mediocres capaces de sentir la polla en la boca cuando simplemente la leen. ¿Sabes que tengo el rabo lleno de heridas? Te pienso, te evoco y me agarro al nabo con fuerza, como esas veces que te pido que lo cojas con el puño y me hagas daño, que lo aprietes y lo retuerzas hasta que se me escapa un dolor baboso por entre los labios y se me encogen los cojones del trallazo doloroso. Y tú lo haces con tanta fuerza, mi puta… Yo mismo podría ser tu Jesucristo, que pide ser crucificado ante ti con la polla tiesa. Ya sabes lo delicada que es la piel que cubre esas venas por las que circula la sangre y el semen, a veces el organismo se confunde con todo este puto deseo; me has mamado la polla tantas veces, que la has dejado perfectamente tonificada. A veces le hago fotos solo para pensar como tus labios cubren el pijo y sorben… Bueno, cuando cierro el puño al soñarte, es inevitable que las uñas se claven en la piel con cierto furor y empiezo una frenética masturbación que acaba escupiendo una leche rosada que se queda prendida, aún latente entre los pelos del pubis y los huevos. La primera vez, por un instante me asusté ante la posibilidad de que tuviera cáncer de cojones; pero vi la piel de la polla en mis uñas y me sentí feliz. Derramé alcohol en ella y rabié, porque cuando siento dolor y grito, es como liberar a la bestia y no hay mayor libertad que ser lo que uno es realmente. ¿Estás segura de que algunas noches no te sientes violada con la presión de algo que te llena el coño mientras te mana una baba espesa por la raja? Y dormida llevas las manos entre los muslos y sin pretenderlo rozas el clítoris que emerge agresivo de tu vulva cremosa, tan erecto para ser aspirado con fuerza rozándolo con los dientes. ¿Recuerdas como aferras mi pelo cuando te como el coño y me obligas a lamer con más fuerza y casi me asfixias? Pues eso, puta… La presión que tu vagina ejerce en mi rabo herido, hace del joderte algo balsámico que da un mortificante descanso a la desgarrada piel de mi pene que tanto busca tu agujero. Cualquiera de los tres que luces, mi amor, mi puta diosa… ¿Has visto, cielo, con que naturalidad y amor te escribo? Pues eso, mi hermoso coño, te amo y cada noche te jodo esté o no a tu lado. Y en tu despertar te imagino húmeda, con el chocho resbaladizo y pegajoso que ha dejado una mancha en la sábana. Y yo lamiendo todo ese caos con la boca en tu llaga divina. No sé, tal vez alguien pueda decir que esto no es literatura. Y tendrá razón, porque el único y premeditado fin de mis palabras es joderte, tanto y tan profundamente que el ojo ciego de mi pijo llegue a atisbar tu alma. ¡Psé! Se pueden meter el Nobel en el culo, me suda la polla. Hasta la próxima follada, mi amada, mi puta.