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En España, la clase baja o trabajadora deberá en el próximo invierno comerse su propia mierda para poder pagar la factura del gas. O sea, el robo es absoluto e impune.
Porque resulta que en pleno verano la factura del gas sube como la de invierno, como si estuviera funcionando la calefacción a toda hostia puta con treinta grados de temperatura en la calle.
El Estado Penitenciario Fascista Español, carga impuestos a las distribuidoras; con lo cual, las distribuidoras cargan en la factura ese impuesto de tal forma que estamos pagando facturas de gas de calefacción, para que el estado y la mafia de distribución energética sigan aumentando su riqueza; los únicos que pagan impuestos usureros son los trabajadores y cada vez son menos.
España está muerta, arruinada por un narco gobierno que se ha asociado con las mafias distribuidoras de energía.
A partir de la próxima factura en septiembre, la gente deberá elegir entre comerse sus excrementos o pagar las facturas de gas y electricidad.

Otro panfleto publicitario del neonazismo del cambio climático, diciendo que si el ser humano desaparece, es porque el trabajador no ha sido suficientemente arruinado.
Y es que cuando el neonazismo habla de seres humanos se refiere a sus burócratas, jerarcas, millonarios y sus propiedades que son más humanas que cualquier cosa que respire.
¿De verdad no le da vergüenza al neonazismo publicar semejante mierda?
Es que son auténtica mentiras para niños.
No jodas. Ser neonazi no garantiza un mínimo de inteligencia; o sea, políticos, jerarcas, burócratas y otros millonarios, lo son por una cuestión de suerte, felaciones, sodomizaciones y por herencia.
Malos tiempos para los que viven de un salario. Muy malos de verdad, deberán vender a sus hijos desnudos en internet si quieren pagar la factura del gas, la de defensa, la del coronavirus y sus veinte dosis de vacuna y la factura de las pilas usadas; para que el millonario y los jerarcas no se mueran y vivan mucho tiempo lamiendo sus propiedades.

Y bueno, a partir de ahí, el futuro de los hijos estará marcado por el estado. El Estado Penitenciario Fascista Español, dirá a qué puede dedicarse y a qué no es apto el hijo o hija para trabajar o estudiar.
No hay nada que cuestionar, España es una dictadura de aquellas viejas y rancias, decididamente. Y cada día que pasa es más asfixiante.

A veces pienso que estoy absurdamente cansado.
De una forma absurda porque es mi voluntad cansarme. A veces tampoco me entiendo.
Tal vez es la vergüenza de ser un tullido enfermo y no trabajar como antes de romperme; como si no concibiera la vida sin esfuerzo.
La mente, el instinto dice: camina, muévete joder. Sin tener en cuenta lo roto y enfermo del cuerpo.
Y cuando llega la noche, cuando intento recuperar el cansancio y la fría serenidad, el sueño se llena de calambres, sus terribles dolores y pesadillas. Las pesadillas no me preocupan mucho, soy valiente. El dolor es el problema de difícil solución. Cuando el pie toca el suelo, no jodas… Hoy me lo tomaré tranqui, me digo para calmar lo que duele, para que se tranquilice lo que se pueda serenar de mí; pero no es así.
Con el primer café y su cigarrillo la mente sobrevuela horizontes de cielo y montañas y otra vez: camina, muévete joder.
Solo cuando hay una piel más negra de lo habitual, la rodilla tan inflamada apenas pasa por el pantalón y los dedos de los pies duelen al pisar, me asusto lo suficiente para solo caminar una hora a lo largo del día y aceptar con humillación mi horizonte tan vergonzosamente pequeño. Yo tan absurdamente tullido.
Si al menos no doliera tanto caminar, si no tuviera que arrastrar continuamente una pesada carne casi muerta, la vergüenza de ser medio hombre sería más llevadera. Podría sonreír de vez en cuando caminando como si disfrutara… Y no tener que controlar y disimular un rictus de dolor que contrae mi jeta a cada mal paso que son cientos.
Si no doliera esta hijaputa…
A veces haría autoestop por solo cien metros. ¡Qué maricón!
Calla y camina.
No quiero que la lluvia también me duela.
El secreto de caminar con cosas casi muertas pegadas en ti es siempre ser más malo que tu propio dolor. Considerarte merecedor de tu propio desprecio por ser un tullido.
Camina, pedazo de mierda.
Y otro día más igual, hasta que me rompa completamente.
Absurdamente cansado, a veces pienso que soy mi propio campo de concentración.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Pues a la peste del coronavirus, le ha seguido como era previsible, la estafa de los gobiernos neonazis con el cambio climático. Se ha globalizado de forma tan salvaje que todo líder político lanza sus fieras campañas contra el trabajador para que pague los impuestos de usura del cambio climático. Los criadores de cerdos (políticos y jerarcas) quieren sus granjas limpias y aseadas, que sus cerdos (trabajadores) sean dignos de exposición ganadera.
Cuando hablan de globalización solo se refieren a la pobreza y la miseria, es lo único que globalizan con su fascismo paranoico las otrora “democracias”.

La dictadura de la ignorancia, la pereza, el arribismo, la indolencia, la vanidad (injustificada), la de los monstruos sexuales, el de las mujeres-hombres, la de los temerosos, los mansos cabizbajos, los adultos infantilizados.
La dictadura de los decretos del estado de extorsiones, acosos y ruina avalados por la “justicia”.
La dictadura de la policía que acosa a la población con saña y entra en casas a patadas.
La dictadura de los delatores del fascismo penitenciario, chivatos aplaudidores por una caricia en las orejas.
La dictadura sectaria que pervierte y envenena el conocimiento, la razón y la historia.
La dictadura que decreta que los hijos se han de educar por el estado, son del estado. Y aparta a los progenitores como mierda apestosa, lo intenta con toda pasión.
La dictadura que decreta y adoctrina comidas y placeres. La que pervierte sexual e intelectualmente a la infancia y la procreación, la básica y única reproducción.
La dictadura que acosa y restringe la biología humana y sus instintos.
La dictadura que debilita y enferma.
La dictadura que segrega, extorsiona, encarcela e inyecta cosas en el cuerpo de los españoles.
La dictadura que estafa, la narco dictadura…
La dictadura de otra nueva ruina económica, eterna en la profunda y endogámica España de políticos sucios e inoperantes. De próceres de rancio abolengo fascista.
La dictadura de la prensa prostituida al estado penitenciario español vendiendo sus mentiras y dogmas putos en todo teléfono móvil de todo español.
La dictadura que entró con el coronavirus un catorce de marzo del dos mil veinte y lo propagó.
La asfixiante dictadura del insano y fetichista símbolo neonazi: el bozal.
El Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del coronavirus, la guerra ruso-ucraniana y el crack económico de la clase baja o trabajadora por los impuestos delictivos por el cambio climático; ha sido preciso y omnipresente llevando su dictadura a todos los ámbitos de la población española, robando las más mínimas libertades y pensamientos incluso. Pero sobre todo, creando miseria.
Habrá de verse pronto donde se quedan todas las liturgias, doctrinas y catecismos del Caudillo Penitenciario Español y sus secuaces ministros y Caciques Autonómicos; cuando estalle la guerra civil en forma de “revuelta social”. Porque mejor morir a tiros que de hambre e indignidad.
Tan solo cuarenta y siete años han podido vivir los españoles sin un caudillo dictador.
Y ante tanta indignidad, asfixia y religiosidad penitenciaria/fascista-comunista, mejor la guerra y su libertad salvaje.
Además, es necesario destruir para crear algo nuevo, está todo tan podrido que nada vale ya. Y eso incluye morir a quien le toque, lo que realmente es la guerra (lo digo por el extendido infantilismo).

Iconoclasta

Pues aquí tenemos al mismo niño que sirve para adornar una noticia sobre las leyes keniatas, y otra sobre un accidente de tráfico.
Seguramente ni está muerto, ni es uno de esos asesinos tribales ya tan famosos que pasea con un kalashnikof más grande que él (cuerno de chivo para los narcos mexicanos).
Simplemente, dada la magnitud de mentiras que publica la prensa española, carece de suficiente material gráfico para decorar la mentira y por supuesto, no se van a gastar el dinero para la tonterías que publican en los móviles. Y suponiendo bien, saben que el lector de las mentiras de internet es básicamente lerdo intelectual.
No nos engañemos, lo de la fama es sarcasmo, ese niño morirá de hambre o le darán un machetazo en el cuello antes de saber que siquiera, adornó un par de mentiras de la prensa prostituida al estado neonazi español del coronavirus.

Australia el país más cobarde del mundo (China es un estado solamente criminal), ostenta uno de los fascismos más sucios y pornográficos del mundo.
Es realmente para vomitar.
Insisto, cuando la libertad desaparece solo queda la violencia para recuperarla, cualquier otra consideración es cobardía y mierda en la boca, o en el rostro de australianos y chinos.

La balsa está podrida porque no hay agua limpia que la llene. Y la que le llueve es orina, orina enferma y vieja.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Puto ruido que interfiere en el pensamiento…
Cuando llegas al bosque no es necesario luchar contra él, la mente se relaja, se libera y expande. Se acabó la constante lucha por permanecer íntegro ante la humanidad insectil.
Puedo entender a los que matan a otros sin comprender bien porque, sin comprenderse ellos. Atacan el origen del ruido, aunque no lo sepan porque no tienen la capacidad de analizar, de sintetizar. Carecen de voluntad y habilidad para aislarse entre la masa humana y luchar contra ese ruido que pretende imponerse al propio e íntimo pensamiento.
Engranajes chirriantes que te asoman a la locura…
Y luego desaparecer entre las termitas, ser nadie.
E inevitablemente, por cada humano que matan se hunden más: acaban para siempre en una jaula de hormigón o bien los cazan. Incluso se suicidan ellos porque han agotado todos los recursos por mantenerse a salvo.
Ignoran que las sociedades, sus ciudades, son termiteros de pensamiento único en el que si quieres mantener tu pensamiento puro e intacto de suciedad ambiental o interferencias, debes aprender a engañar a la chusma aparentando que piensas igual. Decir “buenos días” y pensar “ojalá te mueras, hijoputa”. Solo así puedes evitar que te destruyan y cuando tengas la oportunidad salir del termitero.
No puedes ser un cerdo negro en una pocilga de cerdos rosados; porque nunca se trató de ovejas blancas o negras, la humanidad no es tan limpia y necesita revolcarse en sus excrementos. Por ello no puedes vivir como un cerdo negro si tienes unas mínimas inquietudes intelectuales. Ideas propias no pervertidas y distorsionadas por las chirriantes mandíbulas del pensamiento social o insectil.
La única comunicación y pensamiento de los cerdos rosados es gruñir a sus criadores (elegidos democráticamente, con toda la risa del mundo) pidiendo atenciones, minutos para salir del fango de mierda y respirar una bocanada de aire no tan sucio.
Unos minutos en los cuales, no escuchar sus propios chirridos mandibulares y puedan llegar a la conclusión esperanzadora y errónea de que no son cerdos selectos para matadero.
Antes de que vuelvan a su ruido, algunos dando una calada al cigarrillo se preguntarán dónde quedó su humanidad; pero son muy pocos para mantener la esperanza de que el individuo pueda recuperar su silencioso pensamiento propio. Son tan pocos y tan raros, que no sobrevivirán muchos días más en el ruidoso termitero de la humana mezquindad.
Es verano, incluso al bosque llegan termitas con su música repugnante, destrozando el silencio. No el mío, siempre he tenido una facilidad casi preocupante de aislarme de todo, de escucharme en cuadrofonía. Pero aun así, es imposible ignorarlos y sentir que me están robando mi silencio.
Y también es inevitable que mi atávico instinto cazador y territorial se revuelva incómodo dentro de mí mismo. Podría ser un buen momento para cazar o luchar.
Al fin y al cabo soy macho territorial y asumo mi naturaleza hostil.
Si no son presas, son enemigos invasores a los que destruir, borrarlos de la puta faz del planeta. Y cuantos antes mejor, no fuera ser que se reprodujeran más y dejaran su mensaje genético de mierda en pequeñas crías.
No sé… Ya no los escucho. Ya no existen y mientras se han desintegrado un pequeño trepador azul desciende por el tronco del sauce, se detiene para observarme, pía y emprende el vuelo, muy pequeño él, hacia el río entre las arroyuelas.
Lo sigo hasta perderlo en la fronda de la orilla opuesta, con mi silencioso pensamiento íntegro.
Pasó el peligro.
Para todos.
Puedo seguir cortando con mi valiosa navaja cabecitas de hormigas y hacer un micro collar con ellas. O dejaré comida fácil para los pájaros, no sé. En silencio hay tantas ideas y sus versiones…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.