Archivos para marzo, 2022

Y una encrucijada que conduce indefectiblemente al mismo lugar y tiempo; como un agujero negro de la vulgaridad.
He emergido de la oscuridad de las montañas para aparecer aquí.
Maldita sea mi suerte…
La lluvia está afuera, pretende engañarme dándole un brillo imposible a lo que no es tierra, creando reflejos, espejismos de un misterio que no existe.
La soledad, el frío y la noche, son dentro de mí.
Las pequeñas luces no importan, soy impermeable a ellas.
Y el puente mal disimula su humillación. Debería servir para salvar el agua del río y ahora es portador de ella. Avergonzado porque no cruza el Aqueronte, porque no hay barquero arrancando aburrido las monedas de las bocas y ojos de los cadáveres, y llevarlos a ninguna parte. Están muertos, no quieren ir a ningún sitio; la muerte tiene una lógica indiscutible.
Los cadáveres no quieren nada; es un lugar erróneo para Caronte.
Por eso llueve, para que el barro los hunda más profundamente en la tierra.
Se me escapa una risa solitaria, como las de los locos que detonan dentro de si mismos y golpean la pared con la cabeza sin que nadie sepa porque. Hasta ahora… Es simple, les pasa como a mí, quieren escapar de si mismos.
Me gusta impregnar la noche con mi frialdad, con mi oscuridad que vence a la luz. A veces hago estas cosas, alardear de lo que nunca he sido.
Soy; pero no sé qué.
He de dar media vuelta y volver atrás, la encrucijada es una trampa para la ilusión: todas las direcciones convergen en la grisentería.
Ha sido un error aparecer en el asfalto.
Ya he visto suficiente, vuelvo a la negrura.
Adiós puentecito triste.
Adiós lluvia tramposa.
Adiós asfalto infecto.
Adiós, río invisible, apenas audible.
Adiós caminos que conducís todos a la desesperante y triste Roma.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Las decadentes “democracias” occidentales y sus débiles y cobardes líderes, por medio de la epidemia del coronavirus han jugado a convertirse en dictadores, en nazis. Su control absoluto sobre quién respira, dónde se mueve y cuándo, la continua catequesis de una vacunación que han convertido en comunión obligatoria del neonazismo, y la mansedumbre de una sociedad acomodada, cobarde y decadente, han dado paso a la competencia.
Es decir Asia (China, Rusia, India, Corea…) han visto la debilidad occidental, su cobardía e inmovilismo. La estrategia del avestruz.
Y es una ley tanto biológica como histórica (el ser humano es animal territorial) que cuando un territorio es débil debe ser invadido y tomado en posesión.
Dentro de todas las teorías políticas, de sociólogos infectados de la misma decadencia, prevalece el sentido común y práctico, el conocimiento del ser humano como animal que es, sin las alas de ángel con las que él mismo se ha disfrazado: unos dirigentes occidentales con ansias mesiánicas que han esclavizado y arruinado a su población por una gripe, se enfrentan ahora a una civilización, la asiática, infinitamente más combativa; con el permiso y autoridad que le ha dado la historia de ser la cuna de las civilizaciones.
Lo pensé y escribí cuando España ( y todo Occidente) decretó hace casi dos años enterrar la cabeza bajo tierra por miedo a un resfriado: si un país quisiera invadirnos, lo haría ahora, tras vislumbrar la cobardía, abulia, infantilismo y mansedumbre absoluta de Occidente.
Y Oriente (Rusia me parece una marioneta de China) pide ser, tras años de esclavitud al consumismo occidental, quien dicte economía: tasas de mercancías e impuestos propios a la población. Y política: nuevos territorios, nuevas sedes mundiales donde ellos sean anfitriones.
Es algo que estaba llamado a ocurrir; pero la indecente Europa y el resto de sociedades occidentales y su decadente infantilismo e ingenuidad: “En estos tiempos no puede haber una guerra, una guerra no interesa a nadie”; han precipitado lo que debía ocurrir tarde o temprano.
O hay guerra, u Occidente deberá doblarse ante Oriente.
Ser cobarde y demostrarlo, nunca ha sido una buena estrategia.
Y Occidente, al pasar de una democracia a un neonazismo con el coronavirus, ha provocado un verdadero desafío hacia otros líderes nazis: China y Rusia.
Ahora hay una guerra por demostrar quién es más nazista o fascista.

Iconoclasta

Primero de todo, hay que aclarar por mucho que diga la prensa acabada y prostituida al fascismo y a la inmundicia del analfabetismo social desde marzo del 2020, que las redes sociales no luchan contra nadie. Los blindados se pasan por el forro de los huevos al instagram y la madre que lo parió. Y semejante titular podrido es faltar el respeto a los que se encuentran en plena guerra, bajo el fuego. Es una idiotez para adultos con deficiencia mental, otra de tantas frivolidades para retrasados con las que se ha viciado el periodismo del nazismo del coronavirus.
Me gustan las tetas de la tía de la foto, no sirven contra blindados pero sí para aferrarse a ellas en el acto sexual, follando más concreta y específicamente. Es que parece puta de playboy o conejita (para los que tienen problemas escrupulosos de léxico).
Respecto a explicar la guerra a los niños, si no eres imbécil rematado y en caso de que te preguntara tu hijo semejante estupidez, le cuentas a grandes rasgos (si tiene edad para comprenderlo) que la guerra es donde se matan personas entre sí por la ambición de la clase política. Si es demasiado pequeño, le cuentas que es un videojuego. A tu hijo pequeño no le has de dar ninguna conferencia de mierda sobre geopolítica, idiota.
Lo que yo digo, han asumido que la población es tan imbécil (prensa y estado) que les enseñan hasta como mear y cagar.

«Que abrir un libro es abrir las alas
sobre las cosas que nunca acabas de poseer».
«Y empiezas a edificar tu mundo de las ideas
de un segundo de intuición
para acabar en los cimientos
esclavizando tus sentimientos a la razón».
«A veces vibro por cualquier cosa
una mirada se me hace hermosa si mira en paz».

Los poetas que murieron dejaron un agujero y ya nadie lo llena, es espantoso… Qué desolación.

Las cosas se rompen por desgaste, vejez o mal trato. Cuando se juntan todas las causas podría tratarse de asesinato o suicidio.
Hay que tener mucha voluntad para acabar con las posibilidades de experimentar algo bello.
Y es que hay olores, colores, formas y sonidos que te devuelven a la vida aunque no quieras.
La autodefensa instintiva no permite el suicidio fácilmente. Protege de las frustraciones que provocan los pequeños momentos hermosos que se pierden para siempre, y han dejado un agujero en el aire lleno de tristeza al evaporarse. Y entonces escupes con displicencia contra dios o la tierra por hijo putas. Es la autoprotección.
Si algo se aprende en la vida, es no creer en la durabilidad de lo bueno, de lo hermoso. Vale la pena apreciarlo mientras dure; pero jamás se debe creer que durará mucho tiempo.

La segunda vez en menos de dos años que el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus amenaza con una crisis económica sin precedentes, tanto es así, que anuncia que “reunirá a todos los agentes sociales por su gravedad”.
Es el segundo acto de la estafa del coronavirus.
La geopolítica del neonazismo del coronavirus:

  1. El decreto es poder divino.
  2. La obediencia lleva a la esclavitud.
  3. El miedo al abuso de poder.
  4. La inmovilidad a la ruina del pueblo.
  5. El control de las masas al tratamiento veterinario y castración del pueblo.
  6. La adoración a los líderes político-religiosos fascistas, es analfabetismo funcional y decadencia de raza.
  7. La fe lleva a la muerte por decreto.
  8. La muerte del poder fascista, es la que sufre el pueblo.
  9. Quien aplaude otorga y es mezquino.
  10. Las crisis son el parásito y virus social que el neonazismo inocula en la población como una garrapata.

Cuando verdaderamente disfrutas de la naturaleza es cuando dejas de fotografiarla a cada instante. Entonces le prestas la atención seria que se merece.
Y llegas a ese estado porque ya formas parte de ella y no es un hecho extraordinario vivirla.
En definitiva, uno de los síntomas de que ya perteneces al medio natural es cuando dejas de fotografiarlo todo como si fuera el último día y eliges lo realmente bello o curioso tras la observación.
Por ejemplo: la corteza que está arrancando y comiéndose del árbol el caballo ¿es narcótica y está enganchado a ella? ¿Flipa con ser Pegaso o un ñoño unicornio? ¿Debería rascarla y luego traficar con ella vendiéndola como crecepelo de la risa? Un poco de dinero extra no viene nunca mal, es para ayuda humanitaria, lo juro.
No te fijas en el caballo, si no en lo que hace, masca o esnifa. Incluso sientes ganas de ir a arrancar unas cortezas y masticarlas por si hubiera suerte.
Por otra parte, cuando has escuchado la potencia de la coz de un caballo, ni se te ocurre pensar en selfis molonas y tiernas.

Se debe sopesar por precaución (nada ocurre por casualidad) y porque es deber de todo ser humano inteligente y libre, desconfiar de los dictadores que ahora gobiernan con las tablas de los diez mandamientos del coronavirus: la misma conspiración nazi planetaria (de las antiguas democracias occidentales que existían dos años atrás, en marzo 2020) que ha creado la pandemia del coronavirus, prosigue con el segundo acto: la guerra entre Rusia y Ucrania. Que posiblemente virará a guerra mundial en un tercer acto. Una vez ensayado el control de las masas y sabiendo de su cobardía, obediencia y fe en los estafadores políticos es el momento de la exterminación más o menos selectiva de gran parte de la población.
Las poblaciones, a medida que sean alimentadas con imágenes y memes de la guerra, entrarán en tal estado de pánico que no se darán cuenta de que estarán en un campo de batalla. Han llegado allá sin una sola queja y con el bozal a cielo abierto aún en el hocico (como sería el caso del ejército militar español, por ejemplo).
Estarán recogiendo sus intestinos del suelo para metérselos dentro y aún repetirán la oración de: “¡Qué va! Hoy día no puede haber una guerra. A nadie le interesa una guerra”.
Puede que veamos pronto selfis de usuarios felices de patas amputadas en instagram y videos de evisceración por granada en tiktok, decorados con emojis tristes. Es la previsibilidad de la decadencia humana.
¿Putin es diminutivo de puto? ¿Es una divertida casualidad o una realidad obscena?