Archivos de la categoría ‘Humor’

Hay algún restaurante en España, que en caso de que no bebas vino, licor o agua sin gas; si eres de tomar refresco en la comida, te convierte en hereje por muy descreído de todo que seas.
Talmente como en los países moracos que prohíben cosas de todo tipo y elevan a rango de delito algunas costumbres.
Como no avisan de que no sirven refrescos en ese restaurante, cuando te preguntan qué quieres para beber y pides cocacola, te miran como si hubieras dicho una barbaridad y fuera algo malo. Y te sueltan rigurosa, casi eclesiásticamente, que ellos no sirven refrescos más que un sucedáneo amargo sin más sabor que el saborizante a hiel. Agua sucia enlatada, en definitiva. Y por supuesto, sin gas.
Una vez lo has probado, solo tocarte el agua sucia los labios, aprendes que tampoco les parece bien que esté frío. Y te arrepientes de haber entrado en esa mezquita y maldices tu propia ignorancia y suerte.
La pura imposición es como un nabo metido en el culo que te incomoda. Porque a fecha de hoy, es más difícil no disponer de un refresco habitual que tenerlo. El dogma talibano-español es incruento, por ello das gracias a nadie (no soy crédulo) de que no haya ido a más la blasfemia cometida sin pretenderlo.
Y si tienes cierto concepto elevado de la cordialidad, educación y del “vive y deja vivir”, no les dices que se metan su refresco vía anal y pides tu menú como haría cualquier persona sometida al nazismo, fascismo, comunismo, nutricionismo (humano-ganadero) o mariconismo; sabiendo que no te pasará otra vez. Soy “mu liht-to y ha prendo hen següida” a no meterme en mezquitas ajenas por muy camufladas que estén.
Pero si lo piensas bien, lo peor está aún por llegar: cuando no sirvan en ningún restaurante español un refresco. Está bien, tampoco es malo; con no ir a restaurantes del régimen talibano, ya está. No problem (como se puede apreciar, sé inglés además de ser blasfemo).
Lo malo será cuando prohíban vender los refrescos en las tiendas.
Bueno… Siempre nos quedará internet, amazon, corte inglés, etc…
Lo peor y lo verdaderamente escalofriante ocurrirá cuando prohíban su consumo y en España se empiecen a ver y ejecutar castigos públicos por beber refresco, como hacen los moros en algunos de sus países por cosas parecidas.
Y lo peor de lo peor llegará cuando cuelguen a los bebedores de refrescos en las plazas de pueblos y ciudades, como los moracos en algunos de sus países y sus ciudades asesinan a su gente por algo parecido.
Y lo peor, de lo peor, de lo peor, será que las imposiciones derivarán rápidamente en asesinatos e incineraciones masivas.
Y se pondrán de moda otra vez los botones y peines de hueso humano vendidos a precio de artesanía chachi de exquisita tradición.
En definitiva, hay que estar ojo avizor, observar como deriva el radicalismo alimentario en España y preparar los billetes de ida a otro lugar más relajado y libre en el que no te ahorquen por un vaso de cocacola o no debas envenenarte con un sucedáneo amargo y calientito (en mexicano).
Y si te aplicas espiritualmente un metódico y forzado optimismo, concluyes que cambiar de aires es bueno para la salud, la libertad y la cultura. Mientras dure… Porque el fascismo y sus religiosidades asesinas se globalizan más rápidamente que la pornografía que no mata a nadie (si no te ven pelártela, claro).

Iconoclasta

Debería estar prohibido este cruel día. Mi mami está muerta😬 y hiere mi sensibilidad de ver tantísima dicha y santidad y yo tan fúnebre 😥 y sin maa-mmma (parafraseando a Forrest Gump).
No se me puede negar que soy correctamente político y he aprendido bien la doctrina de este nazi, triste, decadente e ignorante gobierno español y su también triste, decadente, acomodada y cobarde sociedad.
Soy la hostia puta de un ciudadano integrado, inclusivo y tolerante.
Con una exquisita educación fariseo-moralista.
En fin, felicidades a las madres vivas y a las muertitas, que disfruten de su paz y santidad por muy sexualmente inquieta 😬 que fuera alguna.
¿Qué será hoy de esos niños que no tienen mami o ni la conocen? Todos los demás riendo, de tapeo, consumiendo, gritando alborozados…
¡Jajajajajajajajajaaaaa…! 😀😀😀😀😀😀😀😀
A este gobierno nazi decadente y doctrinal y su sociedad patética, resulta tan fácil clavarle agujas de inteligencia, ética y nobleza a su hipócrita evangelismo nazi y moralista; como clavárselas a un muñequito vudú de tu ser más odiado para matarlo cómodamente desde casa. 💀☠️👿😈
¡Jajajajajajajaja! 😀😀😀😀😀😀

No es para reírse que una persona muera por un vacazo; pero hombre…
Plantarse tan cerca de la vía para enseñarle la polla a la maquinista/to queda feo, por muy grande y gorda que la tuviera.
¿O estaba flirteando con la vaca?
Sea como sea, aunque se sintiera cansado el meón, no le costaba tanto caminar algo más de treinta pasos hacia un poste o árbol que lo ocultara un poquito.
Ya sé que no es educado reírse.
Pero… ¡Qué tontería!
¡Jajajajajaja!

Los árboles lechuga son los más frescos de la montaña
Eran aquellos grises que el invierno quiso matar de frío desnudándolos.
Y llegó la buenorra de la prima Vera y los vistió de un verde lechuga tan llamativo entre el resto de flora, que si fuera un gigante me prepararía una buena ensalada con ellos.
Quien no presta atención a los movimientos planetarios se pierde verdaderas delicatesen.
Aunque en vista del nazismo climático-sanitario-penitenciario que estoy viviendo con su farsa climática, dirán que ese verde es consecuencia de algún metal que ha contaminado el suelo.
Como ellos son consecuencia del coño contaminado de su madre.
Los muertos también escasean y en consecuencia los idiotas abundan.
Es para cagarse en dios.
Y follarse a la maciza prima Vera.

A toda la casta paria o trabajadora: feliz día de la prostitución y esclavitud laboral.
Como cada año en esta fecha, los sindicatos harán su catequesis o prédica sobre lo ladrones e hijoputas que son los empresarios. Vosotros haced ver que los creéis y que no son corruptos (los sindicalistas); porque con malos rollos no ganaréis nada y así al menos no os amargan un día que cobrando lo mismo, no tenéis que poner el culo, el coño o la boca.
Y ya que estamos, los consejos habituales para todo paria o trabajador a sueldo en los nazismos poscoronavirus, evidentemente enfocados al español penitenciario homosexual clima-sanitario. Si queréis una vida sin conflicto (repito que cobrando lo mismo, mejor sin disgustos), ya es hora de que os matriculéis en el máster Climatología Teológica y sus Beneficios Fiscales para el Estado Español.
El asunto de la homosexualidad ya está zanjado, no hay problema. Oficialmente el Estado Español es homosexual y con él, sus ciudadanos y parias o trabajadores. Así que como ya figuráis como maricas o tortilleras, no es necesario que os tatuéis la banderita arcoíris u os coloquéis un pin en la ropa para entrar en la empresa o centro de explotación que os ha contratado.
Eso sí, aún hoy día es tema tabú y sagrado: la cartilla de fidelización al Régimen Español Nazi Poscoronavirus debe estar bien cumplimentada. Esto es: sellados los cupones de las quince revacunaciones simbólicas del coronavirus. Así mismo se debe adjuntar el certificado original expedido por vuestro ayuntamiento, comisarías de policía o comandancias militares, del cumplimiento de uso de bozal ininterrumpido de junio del 2020 a marzo del 2022. Los habitantes de la taifas catalana, vasca, valenciana, asturiana, balear y gallega acompañarán también un acta de fe de hechos, conforme un notario certifica el respeto estricto del paria a los toques de queda nocturnos del 2020 al 2022 (solo os costará trescientos euros por el papel empleado, que es cosa climática y los notarios son muy rigurosos con el planeta).
Con estos requisitos, además de encontrar un buen trabajo mal pagado, vuestra empresa no os denunciará a la SS Poscoronavirus y os ahorraréis un largo acoso político-policial y humillantes investigaciones para confirmar vuestra fe en el Régimen Español Nazi Poscoronavirus.
Aún no es obligatorio; pero si al fichar en el reloj el inicio de la jornada laboral en la empresa, mostráis entre los dientes patitas de insectos y con ello la sana alimentación predicada por el régimen español, os darán gel anal y vaginal para atenuar la irritación laboral. También os servirá para demostrar buen talante ciudadano al acceder a oficinas de hacienda, centros médicos y burocráticos de la seguridad social, juzgados, colegios públicos, privados y carcas; gimnasios bares y restaurantes, papelerías, librerías, bibliotecas, supermercados (afectos al régimen), chinos, etc… Para los estancos no es necesario, los estanqueros son gente maja.
Y por último, tened en cuenta que si estáis opositando para el Ministerio Español Nazi Homosexual de Pompas Fúnebres Poscoronavirus y Traslados Preelectorales de Momias o Cecinas; os podrían hacer una pregunta trampa de la gestapo española poscoronavirus para comprobar que estáis libres de disidencia, a la que tenéis que responder que: Marruecos, Venezuela y China son democracias, estados de pleno derecho como lo es la España Penitenciaria Homosexual Clima-sanitaria (sic).

El alma desciende a los pies para alejarse cuanto pueda de la destructora ira, tiene miedo a ser desgarrada.
Es por ello que dicen de los violentos que son desalmados.
El forense no les examinó bien los pies.
En el alma tradicionalmente habitan las actitudes altas y nobles, las emociones amables. Sin embargo el alma es un velo sutil que se deshilacha fácilmente cuando los puños se cierran o la boca saliva abundantemente por una ira. Se desliza hacia abajo, hacia las patas; porque sabe que moriría si se interpusiera en el camino de la violencia o del odio extático, irracional.
La superchería o religiosidad de rebaño, cómo no, educa a mantener el alma bien alta para que aceptes todo mandamiento y castigo con resignación. Que el alma te proporcione una beatitud digna de morir con un homenaje y liturgia que se pueden meter en el culo.
El alma quiere hacer de ti un mártir.
No existe el bien y el mal.
Existe la ira, el miedo y la obediencia servil. Es el único bagaje humano para vivir y sobrevivir. Las tres actitudes que mantienen una lucha dogmática en la mente de los seres humanos civilizados, castrados ya de su naturaleza.
Jade Negro se ríe y dice “yo tengo el alma en el chocho”. Arriba le da dolor de cabeza y náuseas. Y como el alma es suave, los rabos le resbalan mejor.
–Quiero tu alma amarga, como los hígados que desgarro y devoro –cuando Jade habla parece que lo hace con los ojos, con sus grandes ojos.
–Soy un agujero negro, no tengo alma, soy de metal corrupto -le respondo con un sarcasmo poco convincente.
Pienso que la misantropía pudiera haber devorado mi alma si alguna vez existió.
Me escucha con el ademán de quien ha oído algo lejano e ininteligible, con expresión de “me ha parecido oír algo y no sé qué”, aleteando sus maquilladas pestañas rápidamente.
Tal vez sea ella mi alma porque me ha provocado una sonora carcajada. ¡Qué cabrona! En un segundo ha hecho mierda mi hastío vital, donde dormita la ira.
También le gustaría probar mi sangre; pero le da miedo beber demasiada y que no “te quede la suficiente para poner la polla bien dura”.
Sopeso contestarle que tampoco tengo polla, no una que se merezca.
–Te romperías los dientes –me arriesgo a no ser humilde.
Y ríe estruendosamente.
Continuamos charlando de almas, iras y alegrías; mientras sorbe ruidosamente un Bloody Mary que por sugestión le calma la sed. Y yo fumo como si la besara.
Jade es una hermosa criatura. Y todas las cosas bellas exhiben un cultivado descaro y desenfado que las hace ingenuas e irresistibles, una trampa para atraer a sus víctimas.
Porque es sabia y ancestral como un dios. Su ingenuidad es solo un arte cinegético.
Hace maravillosa la vida cuando aparece iluminando mi oscuridad.
Sin ella no podría sonreír.
No amarla calladamente con el pesar de la imposibilidad, es imposible.
Y lo lee en los jirones de mi alma que parecen colapsar el corazón. Lo sabe…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Que el fin del mundo fuera una colosal nube de muerte y desolación.
Sería un final precioso para una civilización de mierda.
Margaritas a los cerdos, lo sé. No puedo evitar esta vena de romanticismo infantil; pero ya puestos a morir, que fuera con una bonita estampa no podría hacer daño. No más, al menos.
La verdad es que el final será simplemente sórdido, como el de aquellos pobres en las duchas nazis de Zyklon B. Gris sobre gris y la resurrección como botones y peines.
Ni siquiera buitres danzando la alegría de la carroña volando alto sobre los cadáveres.
Sin mierdas de cielo, infierno, dioses o juicios prometidos.
Masticando un colorido cardo.
YO por si acaso, haciendo tiempo me he fumado un par de cigarros mientras avanzaba el monstruo, esperando recibir un par de tablas de piedra con los diez consejos para disfrutar de la muerte sin dañar sensibilidades sexuales o ecológicas.
Los hay que follar les lleva veinticinco o treinta segundos y la dejan preñada. Quiero decir que siempre hay tiempo para un final feliz, al menos para uno de los dos.

Bueno, algo deben tener para que puedan morir ¿no?
Es anecdótico tener algo en común con los árboles.
Las anécdotas sórdidas siempre son sorprendentes.
Me alegro de que el mío esté dentro. No soy amigo de llamar la atención sobre mí sin vivir en mí.
Si el árbol tuviera que caminar como yo, me gustaría ver si se mantiene tan estoico.
Nunca he sentido una tristeza de esas de enmarcar en el cuarto de las lágrimas.
Yo soy más de blasfemar, es cultural, no es una cuestión religiosa.
Cuando algo duele, simplemente me encabrono.
Asaz…
Y menos mal que la procesión va por dentro y no tengo que pasar horas lijando el tumor.
Dale que te pego sangrando…
Aunque el cáncer no duele, duele aquella carne a la que no le llega la sangre.
Una carne negra que parece, precisamente, el tronco de un árbol con cáncer.
¡Vaya, menuda reflexión! Soy la alegría de la huerta.
Los hay que escriben cosas edificantes. Está visto que yo estaba destinado a ser el contrapeso del himno a la alegría.
Los hay que se comen el bistec y yo la carroña.
No es casual, es algo que me propuse en algún momento, no sé cuál.
Fue mucho antes de que pensara que el árbol y yo teníamos algo malo en común.
Mucho antes.
Siempre fui precoz para lo sórdido.
Podría ser peor: que alguien no dejara de cotorrear a mi lado y me distrajera de las maravillas y grandes ventajas de los cánceres de los árboles y los hermosos nudos que dejan a la posteridad para la producción de muebles lujosos.
Porque del de mi pata no me puedo distraer, no soy un indolente, desgraciadamente.
De cualquier forma, yo y yo mantenemos suficientes charlas para hacer amenas las caminatas dolientes, cancerígenas.
Espero que el ladrillo de Tolkien, hiciera a sus Hobbits libres de cáncer, bastante tienen con las plantas de los pies peludas y las uñas como las de las águilas…
Se me escapa la risa…
No sé quién inventó aquello de que el dolor te hace piadoso. Algún mártir con serios problemas de humildad.
Tal vez algún trastorno neurológico que les da esa apariencia imbécil.
Y desconocimiento absoluto del dolor.
Yo no padezco ninguna parafilia respecto al dolor, si me duele, no follo y punto.
Hay más días que subnormales y entre ellos los días que duele poco.
Vas a meterla precisamente cuando te duele con solo correrte…
Idiotas.
Otra vez… ¿No estaba yo hablando del cáncer de los árboles?
Lo de ser absurdo e inestable no tiene que ver con los bultos, siempre he sido así. Lo sé porque cuando hablaba demasiado, mi padre miraba al cielo buscando no sé qué.
Cuando me hice un poco adolescente, llegué a pensar que cuando le daban esos pasmos, debía ser que su cigarrillo estaba contaminado y se quedaba en animación suspendida escuchándome embelesado.
Resulta que el muy querido (grrr…) buscaba paciencia.
Maldita sea…
Me largo, me duelen los dedos de escribir.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Siempre que camines por grandes espacios, vigila el cielo.
Ocurren cosas allá arriba, algunas de ellas escalofriantes.
¡Buuuu!
Yo desearía algo más sexual; pero así también me lo paso bien.

Como se puede observar, las grandes nubes han configurado una formación de acantilado, con la natural congoja que produce imaginar realizar el salto del ángel desde la cima.

Esta nube iba rumbo al este y de repente ha girado al norte ¡Ar! Sin avisar previamente al resto de sí misma. Fenómeno que se conoce como nube-escuadra.
Hay esnobs en todas partes.

Esta anguila celestial es para cagarse… Además, se la ve con hambre.

Ya estaba mareado de mirar tanto al cielo, cansado concretamente.
Y antes de emprender el camino a casa, se me ocurre mirar gallarda y épicamente hacia el oeste ¡y me encuentro con la Enterprise de Star-Trek! “námenos”. La típica silueta de plato de sopa de la famosa nave, antes de deformarse en sus saltos de hiperespacio y esas cosas de friquis (la nube de la izquierda, lelos).
Ha sido un paseo agotador, aún no sé cómo he conseguido sobrevivir.
¡Mierda! Solo me ha faltado que dios me entregara unas tablas con algunos consejos que seguir entre zarzas ardiendo.