
Archivos de la categoría ‘Reflexiones’
La tenebrosa España fascista
Publicado: 23 septiembre, 2020 en Chusma, Citas, Histéricas, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Otra iluminada en el fascismo
Publicado: 22 septiembre, 2020 en Chusma, Citas, Conclusiones, Histéricas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Lo que ocurre con la follable Ayuso, es que al reunirse con el Caudillo Sánchez, se ha visto iluminada por un fascismo en estado puro y le ha gustado. Se ha infectado de hijoputismo y ahora, excitada y húmeda, quiere ejercer igual o superior poder dictatorial robando más libertades a más gente.
Ya lo he dicho muchas veces, los caciques del fascismo español, conocidos como presidentes autonómicos, son la más radical cara del fascismo; como suele ocurrir, mucho más virulentos que sus amos o jefes de estado.
España se ha convertido en un nicho de imbéciles fascistas en el estado más puro.
Cualquier imbécil se ha dado cuenta ya a estas alturas que, robar libertades, acosar a la población e imponer a todas horas y en todo lugar el bozal de perro o mascarilla; no ha servido para frenar la epidemia.
Lo que ha hecho la dictadura fascista española es arruinar, atemorizar a una población decadente, cobarde y servil debilitando su sistema inmunológico con esa prisión que llaman confinamiento; y provocar una nueva subida de contagios y enfermos de coronavirus.
Y es que una de las grandes amenazas de cualquier sistema fascista, sea comunista o capitalista, es la ignorancia. La ignorancia combinada con la ambición, la corrupción y el adoctrinamiento de la mentira, es el verdadero virus.
Esa ignorancia de políticos y funcionarios españoles, es lo que ha causado “los nuevos rebrotes”, hijo putas. No los que salen a pasear por la calle, hijoputas.
Justicia divina
Publicado: 16 septiembre, 2020 en Chusma, Conclusiones, Humor, Reflexiones, Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Lo que me encanta de este asunto del coronavirus, es que son los dueños de los perros los que llevan el bozal.
Talmente como si el perro los paseara a ellos.
De hecho es así, ellos, los perros, saben mejor que hacer y como comportarse.
Digo yo que estarán alucinando pepinillos en vinagre, como si les hubiera bendecido una justicia divina colocando el bozal en la jeta de sus amos.
A veces algo tiene un final feliz.
Mejor morir
Publicado: 15 septiembre, 2020 en Absurdo, Chusma, fotografía, Humor, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Si no eres capaz de respirar en este lugar y ahora, déjalo.
El suicidio es un acto absolutamente necesario en tal caso.
Piénsalo bien, estás sufriendo para luego morir igualmente.
Porque vivir paralizando la respiración libre por el miedo, es agonizar. Ya estás muerto.
Hay alturas, trenes, venenos, filos cortantes, drogas y gases para elegir la forma de dejar la vida; si es que se le puede llamar vida a la tuya.
Vamos… Deja ya de sufrir y deja espacio y aire a otros.
Nadie sentirá demasiado tu muerte. Los cobardes son hojas de periódicos ajados al viento. No tienes nada que hacer aquí más que lloriquear.
Y si me haces una jugosa transferencia bancaria ahora mismo, alivio al instante tu agonía. Incluso evitaré que tu ropa se ensucie con la sangre que manará de tu cuello con un tajo rápido e indoloro.
Será tan rápido como un parpadeo y no es necesario que te quites la mascarilla. Será profiláctico también.
Y si eres crédulo, te dejaré morir con una biblia para asegurarte de que vas al paraíso. Como a ojos de tu dios serás un asesinado y no un suicida, entrarás al cielo con un certificado de buen tipo en general, sin trámite alguno. Directo y rápido como un infarto.
Y ya sabes ¿no? Los muertos no necesitan ni pueden hablar, ni respirar, ni llorar.
Nadie sabrá que fuiste cobarde hasta el colapso nervioso; y si alguien lo supiera, callará el muy zorro porque hay millones de cobardes como tú. No es algo de lo que sentirse orgulloso.
Es más, dirán que fuiste un valiente al suicidarte. Te aseguro que yo no diré nada de mi intervención.
No será una tragedia, en absoluto. Verás que pronto se olvidan de ti tus seres queridos. Y los que no te quieren, ni siquiera saben que existes, qué más da.
Todo son ventajas con el suicidio.
Y sobre todo, dignidad.
Idiotas en bici con móvil
Publicado: 12 septiembre, 2020 en fotografía, Humor, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Hay asaz de tontos del culo yendo en bici grabándose con el móvil, y estoy pensando que están infectados de algún coronavirus que provoca una imbecilidad profunda.
Aunque no es tan fácil para ellos el que sea una enfermedad. Los idiotas son producto de una genética sucia y repetitiva.
Los accidentes no ocurren por estas cosas.
Un accidente es un hecho fortuito. Que un primate con teléfono móvil se rompa la crisma haciendo el idiota, es una consecuencia lógica.
O sea, que no basta con llevar cuidado de uno mismo, sino que además has de vigilar de evitar toparte con un tarado con móvil.
Y el hecho de que en verano se prodiguen más los idiotas que en invierno, se debe a que además de idiotas son débiles y pusilánimes; se cagan y marchitan con el frío.
No es extraño que en su propio coche conduzcan con una piojosa mascarilla o bozal para hacerse una puta selfi y demostrar que son buenos ciudadanos o cabestros más específicamente.
Las dictaduras mienten a velocidad lumínica
Publicado: 9 septiembre, 2020 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Las dictaduras como la china, mienten a velocidades de feisbuc, tuiter o lumínicas.
Y la dictadura española, que es su hermana pequeña, lo hace muy veloz también; aunque más caricaturesca. Es sabido que los más palurdos quieren ser siempre más radicales que sus amos o padrinos.
Eso de las vacunas chinas tiene la misma credibilidad que un discurso de los Caudillos Sánchez o Iglesias: cero.
Las pruebas de las vacunas chinas funcionan ejecutando al enfermo que no ha respondido bien a la vacuna, los que sobreviven a la enfermedad y la bala, son éxitos.
Y como es ya tradicional en China, la familia del ejecutado, deberá pagar la bala.
España es más medieval y la chusma teme a los enfermos de coronavirus como si fueran leprosos de la edad media. Es decir, los matarán a palos, o de hambre; esta última es la opción que actualmente está usando La Nueva Normalidad Fascista Española.
Historia de un quebranto
Publicado: 5 septiembre, 2020 en Amor cabrón, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Amor cabrón, banalidad, decepción, desamor, desesperación, hastío, Iconoclasta, libertad, mediocridad, quebranto, reflexión, relato, sociedad, tristeza, Ultrajant

Se le ha roto la voz y no ha podido decirle que lo quiere.
Cuando se rompe el amor, se quebrantan todos los huesos del cuerpo.
La voz es el hueso más débil y quebrada la voz, en lugar de sonido se escupen las astillas que hay dentro del cuerpo y la sangre.
Tampoco lo ha podido odiar; pero no es por el quebranto.
Es indiferencia.
De hecho lleva meses con todos los huesos rotos; pero al negarle un cariño, el dolor ha llegado en tromba. Como si hubiera despertado de una anestesia en mitad de una operación.
No hubo un golpe fuerte, no hubo engaños, insultos o discusiones.
Simplemente un día no le gustó como comía.
Y otro día no le gustó su voz, era inconsistente.
Y luego no le gustó su integración tan perfecta en una sociedad apestada.
No soportaba su optimismo fácil.
Su vocabulario correcto, sus afirmaciones abiertas a negaciones si la mayoría así lo dictaba.
Su sexo aséptico que ya no hacía agua en su coño.
No la mojaba…
Se preguntó si alguna vez lo amó.
Los huesos rotos no son causados por el desamor. Si no por esos seis áridos años perdidos.
– Te quiero, cielo –le dijo en el vagón de metro, preparado para apearse en la próxima estación.
Hacían el mismo horario, en lugares distintos. Dos paradas más adelante, Eva se apearía para empezar otra jornada en la oficina.
Sentía a Juan como un amigo del instituto, alguien a quien no hay más remedio que soportar si no quieres ofenderlo.
Le negó el beso que intentó darle y no le devolvió el “te quiero”.
Juan sonrió nervioso.
Cuando las puertas del vagón se abrieron dijo apresuradamente:
– ¿Quedamos en el centro a las siete?
Ella lo miró y no supo qué decirle.
Las puertas se cerraron y Juan fue absorbido por la masa de carne que se dirigía presurosa a las escaleras mecánicas de salida.
¿Cómo decirle a sus padres y suegros que ya no lo quería por ninguna razón especial? ¿Cómo decirles que Juan era el prototipo de la mediocridad y que ella se equivocó y lo ha pagado con seis años de hastío?
Pero no puede explicarse cómo Juan no ha hecho mención a su indiferencia, cualquier hombre se daría cuenta de su quebranto.
No necesitaba más presión, no quería dar explicaciones y que la sometieran a examen de conciencia y consejos de psicólogos para gente depresiva.
No se apeó en la estación de su oficina.
Llegó al final de la línea que finalizaba en una estación de trenes.
Y no le importó demasiado el destino del tren.
Ni la felicidad, solo quiere romper el mismo día, quitarse de encima esa pegajosa capa de mediocridad con que la pringa Juan, la oficina y la ciudad.
Pasaron los años tan rápidos que olvidó el rostro de Juan, incluso no estaba segura de recordar bien los rostros de sus padres. Ni de sus hermanos.
En algún lugar del mundo, empezó una vida que pasaba rápida, que a veces la dejaba sin aliento. Y sin querer apretaba sus muslos para contener una cálida humedad que su vagina rezumaba al evocar el sexo con Jayden.
Desde su coche patrulla de guarda forestal, observaba a los grandes canguros dormitar sobre la semidesértica llanura.
Hizo una foto para su hijo. Tyler y sus once años recién cumplidos… Nunca cansan o provocan indiferencia, siempre se admiran los otros seres vivos, los libres y salvajes.
Se siente orgullosa no haber en aquella lejana parada de metro, de haber tomado aquel tren de desconocido destino. Y luego un taxi y un avión y otro y otro…
Y llegó un día que dejó de sentir su piel pringosa de mediocridad.
Y no hubo más quebranto.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Hemorragia de tristeza
Publicado: 3 septiembre, 2020 en Amor cabrón, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:anhelos, despertar triste, Iconoclasta, madre, melancolía, muerte, prosa dramática, recuerdos, Reflexiones, sueño, ternura, tristeza, Ultrajant

He soñado con mi madre que, tras hacerme una de sus bromas de niñez, me daba el beso más tierno que desde mi infancia no he sentido jamás.
Hasta anoche que la soñé.
Pobre madre muerta…
Duelen tanto los seres que amas, vivos o muertos.
Pobre de mí, un patético viejo soñando a su madre.
He pedido morir para no salir de ese momento de absoluta y desesperante belleza.
No quiero vivir más estas tristezas.
Me niego a despertar a las cuatro de la madrugada y fumar para que el ardiente humo evapore todas esas lágrimas que inundan el corazón, los pulmones, el vientre…
Una hemorragia imparable de tristeza.
Y sin embargo, deja los ojos secos como tierra al sol.
Su rostro sonriente se acerca a mi mejilla para besarme con esa poderosa dulzura. Y adquiero la certeza de que no la quería tanto como ella me quería a mí. Y así, a la tristeza se suma la vergüenza de ser un miserable.
Debería haberla besado con esa dulzura arrasadora.
Nunca pude imaginarla muerta.
Estoy cansado de soñar tristezas, es hora de morir de una vez por todas. Aunque deje de existir, sin posibilidad alguna de encuentros con mis amados seres en el más allá o en otras dimensiones.
Solo basta con que cese esta hemorragia que me ahoga por dentro.
He despertado repentinamente, rompiendo esa perturbadora y bella fantasía, una mentira más de mi mente tarada.
Madre… Solo gente especial que besa con tanto cariño, puede aparecer viva en los sueños.
Yo no podría, mama. Tu hijo es un mediocre.
Tu hijo es un mierda que te quiere y recuerda con toda su podrida y miserable alma.
¿Qué se rompió mientras me dabas vida en tu vientre para que tu ternura no entrara en mi sangre en suficiente cantidad?
Si supieras de la dolorosa tristeza de un beso que ya no sentiré, de un niño que hace décadas murió absorbido por mí. Yo me asesiné a mí mismo y luego moriste.
Y ahora solo me quedan tus oníricas ternuras, como si estuviera maldito con semejante bendición.
No debería estar vivo.
Debería estar muerto como ellos.
Mis muertos, mis pobres muertos…

Iconoclasta
Y con Franco se vivía mejor
Publicado: 29 agosto, 2020 en Humor, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Eso es que todos los encuestados son de esos que dicen que con Franco se vivía mejor.
Si tuvieran libertad no sabrían que hacer con ella; así que mejor para ellos tener a un dictador o conjunto de ellos para que les digan qué comer, a quien follar, como educar a sus hijos y sobre todo cómo respirar.
Qué mala es la ignorancia y la mezquindad humana; que junto a la envidia, son plaga.
Será un estudio idiota
Publicado: 28 agosto, 2020 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Un estudio idiota, hecho por idiotas en tiempos de coronavirus.
Porque ya de pequeño sabía yo que el sarampión, paperas, varicela, gripe, etc…; se las podía contagiar a mis padres y afortunadamente, al resto de mayores que se cruzara en mi camino.
Lo del asintomático es otra mierda más del fascismo: “Si no está enfermo, se le puede acusar de ser enfermo asintomático. Y si no tiene sida, es porque también es asintomático”.
Son unos hijoputas.
¿Realmente es necesario publicar tantas imbecilidades superfluas aunque el fascismo español les pague por ello?
¿Dónde está la dignidad?
¿Es buen momento para invertir en la compra de imbéciles? Decididamente sí, hay tantos que van a precio de abono para el campo de calidad podrida.