Posts etiquetados ‘Crítica social’

La dependencia de Cataluña

Hoy pretenden declarar la independencia de Catalunya.
Será la independencia más vergonzosa, cobarde y mediática de la historia.
Basada en tal fanatismo, que los niños han sido los grandes protagonistas por la cobardía de sus padres usándolos de herramienta de chantaje, como pequeños escudos humanos en manifestaciones y colegios «electorales».
No debería llamarse independencia, esto es y será una dependencia de unos fanáticos a las órdenes de una burguesía ambiciosa y racista (porque de verdad creen que el catalán es una especie de raza o algo así).
Usar niños para escudarse con ellos (por consignas de sus líderes) ante la policía, llevar a tus hijos a un lugar potencialmente peligroso, es la más alienante forma de fanatismo.
Cualquier padre, cualquier persona formada mentalmente y con criterio propio, sabe muy bien que la policía es un instrumento institucional que obedece solo a la voz de sus jefes.
Si un padre o una madre son capaces de obviar este hecho, la asistencia social debería quitarle a sus hijos y darlos en adopción a otras familias que puedan cuidar de ellos.
Ha llegado a tal punto la decadencia social, que la ignorancia y la falta de criterio y valor de los padres, dona a sus hijos a un poder fascista a todas luces, con el flagrante delito de la inmadurez y la ingenuidad impropias de un adulto.
La decadente e increíble ingenuidad de un sector de la población catalana, es tan peligrosa o más que las fuerzas nacionalsocialistas de la antigua Alemania nazi.
Todo lo demás de esta «independencia» basada en «tuits», mentiras mediáticas y añejo adoctrinamiento, no es más que otra forma de ambición que no destaca del resto de golpes de estado en cualquier república bananera.
Todo ha sido tan previsible y falso como era de esperar por cualquiera que tenga cierta libertad de pensamiento.
Sea cual sea el resultado o lo que ocurra tras la declaración de independencia de la «República» de Catalunya, no tiene mayor trascendencia ética; porque lo malo, lo vergonzoso ha ocurrido.
Los padres de la independencia han usado a sus hijos en una falsa y aberrante festividad donde sabían y deberían saber si no fueran unos fanáticos, decadentes, acomodados e ingenuos ciudadanos ignorantes; que la policía cuando ha de cumplir una orden, puede haber violencia y daños.
Eso lo sabe hasta mi gato, lo sabe cualquier persona con un mínimo de decente criterio.
Salga o no adelante la inservible, aburrida y peligrosa independencia del fanatismo; la cobardía y una patética ingenuidad va a formar parte de la historia negra de Cataluña, de la historia vergonzosa.
Son los restos que van a quedar flotando siempre en el aire, como un hedor persistente.
Mierda.
Buen sexo.

 

ic666 firma
Iconoclasta

La perfecta y angelical República de Catalunya

Imaginemos que a Puigdemont no lo meten en el trullo o no se escapa a algún país sin tratado de extradición.

Una vez el Puigdemont sea coronado Rei Puigdemont I de la «República» de Catalunya (conocido en España y el resto de Europa como Lex Luthor, con las variantes: Lex Puigdemont o Carles Luthor), no hace falta más que haber vivido un par de años en este lugar donde hombres, mujeres y niños son uno solo pensando exactamente lo mismo y con los mismos gustos por todo. Donde nadie discute y todos son prácticamente seres celestiales como en las mejores películas Disney. ¿Quién dijo que eso era una utopía?
Como decía, con un par de años de experiencia, si no eres demasiado estúpido, puedes deducir los actos más inmediatos que Puigdemont I y su Gestapo (Ómnium Cultural) cometerán.
1º Traducción obligatoria de nombres y apellidos de todos aquellos catalanes que estén españolizados. Puigdemont I, en una de sus homilías habituales, explicará que será un proceso democrático y conciliador. Tan solo una necesidad logística, puesto que los ordenadores e impresoras «de nuestra (mía) «República» de Catalunya» carecen de tipografía española.
Se dirigirá a la Comunidad Europea y a la prensa internacional, afirmando muy serio él: «No es una medida de represión, es pura concordia». Ya luego, publicará uno de sus beatos y pacíficos tuits.
2º Todos los documentos oficiales (incluidas las escrituras de propiedades y testamentos) deberán corregirse y adaptarse al idioma oficial de la «República» de Catalunya, aunque conlleve un gasto de miles de euros para muchas familias; pero todo el mundo pagará feliz y contento regalándole al cajero un clavel.
3º La Gestapo Catalana (Ómnium Cultural), hará un estudio genealógico de aquellos catalanes que no sean puros.
Como en todas sus homilías, Puigdemont I, insistirá en que es una medida de control pacífica para cuidar de este pueblo catalán que es uno solo.
4º Los que no resulten puros, serán colocados ante dos puertas iguales sin indicación alguna. Tendrán capacidad para elegir por cual salir. Una llevará a España y otra a un horno crematorio.
Puigdemont I, volverá a declarar internacionalmente lo democrático de este método donde los ciudadanos pueden elegir libremente y culminará su enésima homilía de manos cruzadas ante la barriga, con un tuit que muestra la foto de un charnego (español inmigrante o hijo de inmigrantes) disfrazado y en posición de «cagané»(figurita navideña de un pastor catalán defecando) sobre una senyera (bandera catalana). «Hay que evitar estos actos antidemocráticos que atentan contra nuestra pacífica convivencia», dirá dicho tuit.
También explicará que es un montaje, una mentira ese video tuiteado que circula por ahí. Donde dos mossos (policía catalana) en plena calle y ante una coro de catalanes felices y sonrientes cogidos todos ellos de la mano, le están metiendo un ramo de rosas de Sant Jordi por el culo a una vieja que ha dicho «mierda» (español) en lugar de «merda» (catalán) al tropezarse con el escalón de entrada al banco Santander.
«Espanya solo quiere desprestigiarnos; pero no podrá con nosotros que somos uno solo», explicará el beato rey.

Puede que no sea así, puede que llueva mierda, pudiera ser que los cerdos (los de cuatro pezuñas) hablaran, pudiera ser que de haber existido Jesucristo vomitara sangre al morir…
Lo único que me importa es pasarme por el culo las ideologías y a sus pacíficos e iluminados mesías.
Disfruto mi genialidad, sinceramente.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Mensaje del Rey Felipe VI e idiotez de periodistas y políticos

Ayer el rey, en su mensaje relativo al golpe de estado en Cataluña, dijo con claridad y rotundidad (cosa que me encanta en un político y jefe de estado) que la actual Generalitat es una banda de delincuentes y traidores. Algo inadmisible.
Acto seguido, periodistas y políticos comentaban que sin duda alguna el discurso del rey era una llamada al diálogo y al acercamiento.
Señores periodistas y políticos: deben volver al colegio y revisar su capacidad de síntesis, estudiar de nuevo el vocabulario y si hace falta, limpiarse las orejas para escuchar bien.
Porque ¿desde cuándo, en qué momento Inadmisible, Traición y Delincuencia; son sinónimos o ideas que inspiren negociación o diálogo?
Si yo fuera el rey, ahora mismo estaría mirando al techo, buscando paciencia y pensando: «¿Es que son todos gilipollas? Hace falta una catástrofe natural».
Alguien habla claro y otros no entienden una mierda. Y encima lo desvirtuan.
Este mundo es una mierda por culpa del analfabetismo.
El lenguaje le viene grande al ser humano.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Manifestantes

Es repugnante, en estas fechas más que en ninguna de las que he vivido, ver la televisión. A todas horas aparecen manifestaciones y mogollón de idiotas gritando aborregados como una única bandada de moscas de la carne coloridas e irisadas. Gordas y decadentes.
Y así se torna lógica la matanza de judíos en la 2ª Guerra Mundial por parte del pueblo alemán.
Que nadie olvide que la chusma (los ciudadanos manifestantes) escupía a los judíos saqueados de sus viviendas y aplaudía con alborozo su cremación o extinción.
Gente de mierda (el correcto y mediocre ciudadano de cada día) sin cerebro que decidió dejarse adoctrinar por un borracho de taberna que supo lamer profundamente y con delectación los anos de quienes le facilitarían el acceso como candidato en el partido Nacionalsocialista Alemán.
Esta batalla de los medios de comunicación comprados por el poder para poner de manifiesto el apoyo del pueblo de uno u otro bando, es pura componenda zafia que cualquier niño con capacidad de síntesis comprende (pero hay solo uno por cada veinte millones de habitantes). Si un ventrílocuo le pusiera voz a un trozo de mierda, la gente admiraría y se manifestaría por la mierda.
La chusma se daba de hostias por comerle los pelos de culo a Franco cuando aparecía en público, con Hitler, Stalin, Milosevic, etc… Cualquier tipo que les dirija la palabra desde una tribuna hace de los cerebros de los ciudadanos una máquina tragaperras programada para dar siempre lo mismo: tres plátanos para el culo y las orejas. La boca ha de quedar libre para poder gritar y cantar.
O escupir a quien es más inteligente que ellos.
Es lógico que los adoctrinados se manifiesten y hagan toda clase de sacrificios que en su vida cotidiana no harían, por apoyar a una banda de ladrones que claman por la libertad (la libertad de seguir robando más, con más impunidad).
Es lógico que esos ciudadanos con flores en las manos e himnos en sus bocas, mañana exijan y aplaudan la extinción de otros seres humanos en nombre de una libertad que es basura, mentira y puro adoctrinamiento. Cháchara pura y dura.
Y es lógico que acudan con sus hijos, en familia y con una rosa en la mano, para aplaudir ejecuciones públicas como las de la Edad Media.
Y la chusma es como esa mujer enferma con el cerebro podrido, que cuanto más le pega su marido, más lo quiere y protege.
Está bien, no tengo nada que objetar porque la esencia humana es la estupidez.
Y de alguna forma deben morir todos esos idiotas para que la especie evoluciones, tal vez mejorando. Solo tal vez, es una probabilidad remota.
Lo que ocurrirá realmente es que la especie humana se extinguirá antes de haber alcanzado un estado evolutivo decente y mentalmente útil; pero no hay otra cosa que hacer mientras esto ocurre, que vomitar cada vez que enciendo la tele y la observo ese breve espacio hasta que se conecta la consola de videojuegos.
No hay otra cosa que hacer más que reflexionar obscenamente despreocupado por las masacres humanas.
Uno se acostumbra a todo, como los matarifes a matar vacas y los ciudadanos a quemar judíos o lo que el trozo de mierda que adoran, les indique.
Y siempre, siempre es en nombre de la libertad y justicia.
Margaritas a los cerdos, porque no sabrían que hacer si la mierda que adoran, de verdad los dejara en libertad.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Fascinante

Es fascinante asistir en vivo al espectáculo de la motivación y preparación para una guerra.
Cómo los medios de comunicación de uno y otro bando mienten y fabrican historias oportunas.
Observar a los políticos convencer a los humanos borregos de que son esclavos o delincuentes, según el bando que hable.
Es fascinante ver como crea fanáticos cada partido rival, idiotas que lo creen todo de sus políticas bocas mentirosas, llenas de ambición y mierda.
«Quiero un nuevo país en el que haya justicia, igualdad de sexos, paz, trabajo y bienestar», dice por la tele una ¡universitaria!, como lo diría un niño de seis años. Con toda esa ingenuidad.
Pero la ingenuidad en un adulto es puta ignorancia. ¿Cómo puede creer alguien semejante mierda de Disneylandia?
Es horrible escuchar a los monos.
La universitaria no sabe, que seguirá mamando una polla cada día. De otro color o tamaño; pero básicamente seguirá limpiándose inconscientemente un semen espeso de los labios. Cada día, para siempre.
Es la esencia de la política: te la hacen tragar.
Es el sistema, no hay otro.
Países… Los himnos y las banderas me ulceran la piel, me provocan náuseas. Me evocan todos el Tercer Reich y la dictadura de Franco y los putos avemarías al entrar en el colegio de maestros severos, incultos y colaboracionistas.
Millones de ignorantes con la mano en el pecho o en alto, con los rostros serios y conmovidos.
Qué mierda, joder.
Lo más degradante que he vivido, aparte de la vida laboral, es el paso de aduanas. El control en los aeropuertos, donde un asqueroso funcionario de mierda me controla y registra mis cosas. El cabrón me tiene por un asesino.
Idiotas de mierda.
Me joden la libertad y el humor con las cosas que a los monos les parece naturales.
No consigo integrarme. Y sinceramente, me esfuerzo en ello, en alejarme cada vez más de la mediocridad cotidiana.
Los vulgares monos, los ciudadanos, tragan con todo. Como si de repente no conocieran su país e historia. Creen de verdad ser esclavos o víctimas de un día para otro. Como magia que los ilumina de golpe.
Tan imbéciles para no ver la ambición, la podredumbre y la mentira de los que gobiernan y quieren hacerlo con más poder.
Miles de seres que forman una chusma jugando con flores y canciones estúpidas, sin la memoria o el intelecto necesario para ser dignos; para saber que en poco tiempo, jugarán con balas y sangre.
Mentiras y promesas… Da igual que sea un sacerdote o un político de mierda.
Si se habla ante los monos, los monos aplauden, comen bananas con la piel y se rascan el culo ante el que habla frente a un micrófono.
Y descubren de repente cosas que no eran y delitos que no existían.
La fe de los idiotas, de los fanáticos, me escuece en los testículos como una pomada corrupta.
Los monos y su fe en los oradores…
No hay cambios en el planeta, la humanidad está estancada en la imbecilidad.
Un político es un mono con una absoluta y desmesurada ambición. Por definición son timadores y parásitos.
Quieren ser reyes y jefes de estado para estar por encima de todos; con toda probabilidad, de pequeños se dejaban pegar en el colegio por una cobardía patológica.
Es fascinante observar lo previsible que son los ambiciosos y la chusma que los apoya.
Es como una lección de niño de jardín de infancia: cada maniobra, cada mentira es tan básica, tan lógica que me maravillo de que entre tantos cientos de miles, no haya nadie con suficiente cerebro para darse cuenta.
Dormir demasiado seca los sesos.
Algo así debe ocurrir con los monos.
Más me fascina mi poderoso conocimiento de la especie humana, mi cerebro quirúrgico y preciso. Soy un dios de incógnito entre una manada de idiotas.
Me fascino a mí mismo con mi frío y desangelado deseo de que haya violencia de una vez por todas. Que mueran los que deben, que mueran niños que son la excusa para hacer un mundo mejor jodiendo el presente.
Y que los niños mueran solos lejos de sus padres, los de ambos bandos.
Porque la muerte de un hijo duele un millón.
Me parece bien.
Deseo mucho dolor.
No me importa el bando que pueda ganar, mi vida y mi pensamiento no la rige ningún mierda y respeto las leyes que me convienen, e ignoro las que no.
Quiero y me gusta imaginar a esos borregos boquiabiertos frente a iluminados ambiciosos, sufrir dolor, hambre, muerte y miedo.
Es un placer que me hace estremecer con una sonrisa.
No se manifiestan o luchan por la libertad y la justicia; luchan ciegos y lerdos con la polla de un ambicioso grandilocuente en la boca.
Se merecen todo el mal posible, los dos bandos. Que en realidad, es solo uno: la misma mierda en el otro lado de la calle.
Se merecen todo el mal posible.
Y yo, como premio a mi divinidad, merezco verlo.
Precioso…

 

ic666 firma
Iconoclasta

El cosmos y su imbecilidad

Es como si el cosmos hubiera centrado toda la potencia de sus rayos gamma y otras energías para hacer del planeta Tierra, el vivero, el mayor corral de imbéciles del universo. Nacen y se crían estúpidos sin pausa. En serie.
Y lo que es peor, nacen muchos más que los que mueren.
Son tan idiotas, tan puerilmente ignorantes, que dicen buscar la paz y el respeto y solo consiguen muerte y miseria.
No aprenden a pesar de las miles de generaciones que han nacido en las jaulas del gallinero, no consiguen recordar nada del pasado.
La humanidad es un cardumen de sardinas que atraviesa una manada de tiburones sin recordar que hace apenas unos segundos han sido devoradas docenas de ellas. Y siguen cantando sus pacíficas canciones a la mierda como si los tiburones fueran de cera.
Y lo que es peor, siguen a la sardina que va delante, que es tan imbécil como ellas.
Los idiotas suelen dar su vida (sin saberlo hasta el último segundo) por cualquier iluminado que les prometa una cerveza o unos cheetos gratis.
Y los iluminados tienen mi mismo conocimiento del ser humano: los idiotas, (el 99,0 % de la humanidad) son asfalto de una carretera que lleva a Ambición City.
Unos quieren ser presidentes de una nación o reyes. Otros prefieren la vía supersticiosa (o místico-religiosa) y dicen ser hijos de un dios; pero que en verdad son ese dios que con mucho misterio come cordero, vino e ingentes cantidades de cuscús.
Y ambos coinciden en lo mismo: siempre hay una razón para la guerra tras un periodo de paz.
Porque la guerra reafirma en el poder a quienes lo ostentan y hacen sentir al pueblo (a los ciudadanos que los mantienen millonarios) que son simples sacos terreros para detener balas.
Observando las grandes concentraciones humanos (el humano debería estar clasificado como una especie de insecto), pienso en aquel chiste que resume a la perfección la idiosincrasia humana:
-Pídeme un deseo; pero a tu vecino le será concedido el doble -le dice el genio a un anodino que por casualidad ha frotado una vieja lámpara de aceite en una tienda de cosas viejas.
El anodino piensa durante tras largas horas dejando caer gruesos hilos de babas de sus belfos, hasta que le dice al genio:
-Arráncame un ojo.
Yo no lo pensaría, pediría muchísimo dolor.
Y mi vecino es esa masa amorfa que reza, se viste con las mismas ropas que lo que ve y cantan los himnos que me causan náuseas y neuralgia.
Porque los himnos y rezos son para los humanos, lo que las feromonas para los insectos; los conecta a todos con un único, imbécil e indigno pensamiento.
La guerra es necesaria para aliviar la presión de la imbecilidad.
Hasta las piedras acaban asqueadas de esto.
Es así: el cosmos lanza esporas portadoras del virus de la imbecilidad, atraviesan la atmósfera terrestre y contamina a todos los seres humanos, excepto a unos poquísimos que son inmunes.
Una parte de esos pocos son los conocidos por mí como hijos de puta, y que gracias a esa portentosa capacidad para resistir el virus del gallinero, sobreviven generación tras generación en el poder.
Los otros son artistas y gente creativa de los que nace uno cada doscientos años.
Y todo aquel que no sea absolutamente imbécil, sabe muy bien que «poder» se escribe con «j» (quiero decir «joder», no «pojer», que siempre hay alguien con un defecto muy acusado de ingenio).

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta

Catalunya una nueva nación una nueva guerra civil

España y Cataluña van camino de una guerra civil motivada por la independencia de Cataluña.
Lo que me maravilla, lo sorprendente; es que la gente, el pueblo de ambos bandos piensa que el asunto de la independencia es una fiesta. Una anécdota pueril.
Es como si todo lo que ha ocurrido en la historia, no hubiera dejado huella. Los humanos son insectos con una mínima capacidad de entendimiento y con una memoria del carajo.
Una región o estado de una nación, no puede independizarse sin guerra, sin muertes; puesto que la supervivencia de cualquier ejército (el dinero que ganan) depende de la unidad de la nación. A menos ciudadanos, menos impuestos, menos dinero.
Hace miles de años, eran los militares quienes mataban y nombraban césares en la vieja Roma.
Los militares en España decidieron derrocar la república provocando la Guerra Civil Española en el siglo pasado.
La creación de una nación escindiéndose de otra a la que pertenecía, se resuelve de una forma u otra con muerte, con guerra, con violencia y con represión. El que más mate y el que más reprima al pueblo, gana.
Hay una historia muy reciente de ello en Europa del Este, a finales del siglo pasado: la guerra de Bosnia, Sarajevo y Herzegovina.
Allí murió gente, que no se crea nadie que se saldó con una fiesta de tomates maduros.
La historia me ha enseñado que el gobierno que pretende la independencia de Cataluña, ha pactado con la región militar de Cataluña para hacer frente al eventual ataque del ejército español.
Es lo lógico en una secesión: un ejército se declara en rebeldía y apoya a sus futuros y nuevos gobernantes, el otro ejército responderá.
Guerra civil es el enfrentamiento de dos pueblos y dos ejércitos, antes unidos.
Es lógico que esto ocurra (la historia y mi inteligencia son infalibles e impecables en su lógica y su experiencia) si el resultado del próximo referéndum catalán de Octubre 2017, es: «Sí a la independencia».
No será una fiesta, sería de ingenuo y deficiente mental pensar que se saldará con himnos, hurras y pirotecnia.
Se pagará con miseria y sangre. La humanidad no ha evolucionado tanto como para hacer las cosas sin asesinatos e imposición.
El rey español es el general del ejército y considerará que el gobierno catalán se ha declarado en traición y rebeldía.
Pudiera darse el caso (cosas ridículas que pueden ocurrir a pesar de que parezcan imposibles) que el gobierno catalán no disponga del apoyo del ejército o una fuerza armada para erigirse en gobernantes y jefes de una nueva nación; creyendo con una impensable ingenuidad, que la independencia catalana se puede resolver mediante negociaciones políticas.
Yo no puedo creer esto, no puedo asimilar que un político o alto funcionario sea tan ingenuo de ponerse a debatir con otro, leyes que ninguno de los dos bandos cree ni respeta o respetará.
En el dudoso caso de que el resultado del referéndum sea: «No a la independencia de Cataluña» (cosa que me parece imposible, porque los políticos catalanes ya tienen el resultado de la votación de antemano; de lo contrario, no hubieran montado este teatro); todos estos políticos y funcionarios dejarán de tener credibilidad, deberán pagar con inhabilitaciones y prisión su rebeldía y los gastos ocasionados. Y además, alguien de fuera de Cataluña, impondrá un nuevo gobierno menos democrático y con las manos más fuertemente atadas. Mucho menos independiente.
Esta opción del «no», sería vergonzosa; es imposible con la experiencia de la historia y la del conocimiento del ser humano, que los que hoy se quieren proclamar como jefes de una nueva nación, dentro de unas semanas pudieran ser juzgados y privados de sus actuales privilegios.
La ambición se paga con las vidas del pueblo.
No era necesario vivir o atisbar una nueva guerra; pero la ambición y la negligencia de los políticos y funcionarios, nunca ha conocido límites.
Y si los catalanes son ambiciosos, los españoles también. Nadie se queda atrás, es un pulso entre iguales.
Napoleón, Franco, Hitler, Stalin, Mussolini…
Grandes ambiciosos que usaron cadáveres para escalar al podio del poder y mantenerse en él.
Ahora, en los anales de la historia del presente siglo, es necesario renovar; mejor dicho, ampliar la lista de ambiciosos y asesinos que usan cadáveres y miseria para subir al poder. Nuevos ambiciosos en el listado, es necesario que la historia no se detenga. Es una ley no escrita.
Si esto no ocurre (la guerra), es que el gobierno catalán y el español, simplemente se han dedicado a hacer una pantomima con la que distraer al ignorante y feliz pueblo de algo realmente malo que están preparando.
Pudiera ser, lo maquiavélico nunca pasa de moda.
Danton dijo: «Seamos nosotros terribles para evitar que el pueblo lo sea».
El hijo de puta ambicioso tenía razón, aunque no era inteligente; porque sin frases grandilocuentes, es lo mismo que yo pensaba de pequeño con solo conocer a los profesores de mi escuela.
Los hay que por algún error nacemos listos, sabiendo más de lo que nos gustaría conocer.
Eso sí, lo llevo con cierta vanidad, a veces me soplo las uñas con suficiencia y les saco brillo con el pecho pensando en el poderoso procesador que tengo en este cráneo pesado y voluminoso.
Buen sexo y feliz Independence Day, o lo que toque.

 

ic666 firma
Iconoclasta

 

El moderno oscurantismo

Desde el momento en el que un ignorante aprendió a escribir su ignorancia y ambición enfermiza con tinta en un papel, nació la política.
Y los que veían aquellos símbolos escritos, debían pensar: es magia.
Y se postraron ante los genitales de aquel señor tan listo.
El tiempo perfecciona el engaño hasta convertirlo en dogma, verdad y al final: ley.
Una mentira o una ignorancia pronunciada mil veces, se convierte en ley.
Los códigos penales, la biblia, el corán, la torá… Todos esos libros sagrados eran las herramientas básicas para la propagación del oscurantismo.
Solo que no son llamativos para el actual gusto de la chusma y son lentos transmitiendo su mensaje de dependencia y obediencia ciega.
Ahora se ha conseguido repetir las mentiras mil veces en muy pocos segundos. Es lo que tiene la informática y la tecnología.
Los actuales presidentes, jueces y magistrados son los sucesores de aquellos ociosos y bien acomodados borrachos que sabían escribir su nombre con suficiente legibilidad, creando así los primeros documentos para mantener a la chusma o pueblo bajo control económico y social. Los de ahora publican un tuiter de mierda, que no dice nada y la peña se vuelve loca retuiteando lo que no entiende. O dando un «me gusta» en el feisbuc, porque hay muchos que lo hacen.
Ahora es internet la que salvaguarda el mismo oscurantismo creando desinformación y mentiras que la chusma sin ningún criterio, ni tipo de análisis medianamente inteligente, asume como verdades y por tanto leyes.
Los bulos (noticias falsas o amañadas según el interés de quien las propaga, siempre alguien con mucho poder) de internet, esos que llaman virales, son asumidos como verdades por la chusma que se cree todo lo que ve en una pantalla.
Hay miles de videos en la red que instruyen para que seas feliz con tu mierda de vida, que lo que importa es la felicidad interior (¿será eso que mana del coño o el pene en forma de blanquecino maná?). Hay tanto consuelo espiritual hoy día que dan ganas de meterse los dedos en la boca y vomitar el veneno.
Un pueblo ignorante era una fuente inagotable de dinero y mujeres a las que someter a pernada.
No ha variado en absoluto, solo que se ha optimizado el engaño porque los hay que ya saben leer e incluso entienden (de una forma primitiva) algo de eso que descifran. En el tercer mundo, cualquier ignorante peón especialista de una fábrica de automóviles, puede conseguir una mamada de una putilla por tan solo dejarla subir en un coche llamativo. El estúpido obrero se siente potentado y se conforma. Y el que está en el poder se conforma con vampirizar su vida y economía .
Se permite que la chusma tenga sus momentos «prohibidos» para que se sientan transgresores y por tanto, sufran el espejismo de ser libres.
De ahí que la droga no se legalice: es un válvula de escape controlada por el poder para aliviar ciertas presiones.
Y el dinero del «perico» que recogen esos ilustres próceres siempre va bien para comprar ciertas posesiones como grandes casas, coches y humanos para las tareas domésticas y del follar.
Pongamos que mientras un papá abraza a su hijo con cariño y lo instruye sobre la felicidad y la grandeza de su planeta, y con ello el orgullo de ser humano, todo ello frente a un paisaje de impactante belleza; el juez o el político sodomiza a la madre que grita verdaderas obscenidades tras toda esa sensibilidad de teatro pueril.
Las redes sociales han conseguido ocultar los gritos y blasfemias de placer de papá y mamá violados, con una andanada aburrida de mensajes de superación y consuelo barato.
En fin, más de lo mismo, los esclavos han cambiado el uniforme a lo largo del tiempo y los repulsivos jueces y políticos siguen haciendo lo que sus decadentes, ociosos y borrachos antecesores hacían con los palurdos aldeanos.
El oscurantismo, la inmersión del pueblo en la ignorancia de forma sistemática y doctrinal, se propagaba hasta hace unos años por medio de los programas de televisión a horas determinadas; ahora, gracias a internet y la tecnología de consumo, está presente las veinticuatro horas del día en el bolsillo de cada borrego.
Bueno, es una simbiosis donde el esclavo vive bien (no importa el espejismo) y su amo, mejor. Los dos contentos.
Y yo deseando que ocurra alguna catástrofe a nivel planetario, sinceramente.

 

ic666 firma
Iconoclasta

La verdad de las cosas hermosas

La verdad de las cosas hermosas se muere entre los embates de mil imágenes y sonidos vulgares, entre ingenuas, indignas e imposibles ambiciones.

La nobleza y el valor sucumben ante ídolos de plástico sin mérito, marcados con muchos logos.

Y el vuelo de un águila apenas llama la atención cuando se mira con ojos idiotas la pantalla de un teléfono. Un animal bebe en el arrollo y provoca una ternura que es todo lo contrario (de una forma muy tóxica) de lo que siento por la humanidad.

Se crean de la nada, como malos hongos, los malos escritores de una frase y aparecen acomodados e indignados defensores de la libertad y la justicia, que teclean sentados sobre sus gordos y fofos culos.

Las cosas bellas son arrolladas por aludes de mierda que bajan veloces por un vertedero.

Y los que no deberían haber nacido babean por el coño de una puta de revista que no pueden pagar. Sufren por el coche que no tendrán jamás sin vender el ojo del culo a un banco.

Yo vomito en la intimidad del bosque, me purgo todos los días de tanta mierda que me hicieron tragar y cuido e hidrato el ano que tantas veces me rasgaron.

Solo que no aprendí, yo no aprendo, no lo necesito. Nací sabiéndolo todo y deseaba buenos días con una sonrisa a quien quería ver muerto.

Pido y deseo la guerra, el hambre y la enfermedad en todos los rincones del planeta.

Que los muertos bajen como troncos río abajo, a centenares por minuto.

Que todos los humanos sufran como la verdad de las cosas hermosas agoniza entre la hipocresía, la cobardía y la estupidez.

Si Dios existiera, sería YO. Y no estaríais leyendo esto, bajaríais putrefactos río abajo, con los ojos comidos por los cangrejos.

La verdad de las cosa bellas no da serenidad a mi ánimo; no aplaca la ira, el odio y el asco. Los magnifica hasta crear una apasionante literatura misántropa.

Y me gusta, ya hay demasiados filántropos en el mundo, hay que equilibrar tanta bondad de mierda.

 

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta

La envidia

Todo es un craso error y la sociedad está podrida desde sus bases.
Lo que se desarrolla socialmente es un tumor, algo cada vez más corrupto, generación tras generación.
No se puede edificar sobre la envidia y la ambición, sobre el genocidio y su hipocresía, sobre la ignorancia y la cobardía. No puede salir nada bueno.
No ha salido nada bueno.
Hay tantos asesinatos y abusos como conciencias se deben confundir y engañar para que el ser humano siga dejándose llevar por una élite de seres especialmente envidiosos y ambiciosos.
Se debe hacer creer a la gelatina humana que genocidios y crímenes sistematizados son hechos aislados, esporádicos. Que nadie y menos en estos tiempos de libertad y comunicación, conseguirá exterminar sistemáticamente una raza o pueblo.
O al menos, a quien no se lo merezca.
Está ocurriendo y seguirá haciéndolo porque es una cuestión de envidia, el motor de la humanidad.
Nadie que haya comprendido la historia se atrevería a decir que no volverá a ocurrir, ya que caería en la idiocia y la ignorancia.
Y no hay ignorancia cuando de exterminar en masa se trata.
Los ignorantes son simplemente hipócritas, la cara más repugnante de la envidia y moralidad. Los ignorantes lamen los genitales de los verdugos por unas migajas y son agradecidos porque sus amados asesinos, descuartizan a los que envidian. Y cuando se destruye a los seres que se envidia, no es crimen, es ley. La ley que con absoluta falta de ética y con total descaro y obscenidad llaman justicia. Como un mal chiste que insulta mi inteligencia.
La justicia agusanada, podrida de la sociedad, de lo colectivo. De lo ignorante e hipócrita. De lo envidioso y baboso.
Si el ser humano fuera consecuente, haría de los cementerios cagaderos. Mearía y cagaría asqueado sobre las tumbas de los antepasados envidiosos, de sus padres y abuelos hipócritas y asesinos secretos y anónimos, que en sus humildes pocilgas educaron a sus hijos, o dejaron que otros los educaran para que fueran exactamente como ellos. Porque los padres son envidia pura y no quieren hijos mejores, los quieren igual que ellos o peores.
«Porque los exterminados, algo habrán hecho».
«Porque si te asesinan es porque te lo has buscado».
«Porque hablan demasiado».
«Porque han ganado demasiado dinero, más que yo».
Eso dicen, eso piensan, eso creen los humildes, los trabajadores, los ciudadanos; credos de una doctrina ponzoñosa que me dobla en una náusea.
Los que buscan el trabajo en equipo, en colaboración; para que nadie sobresalga. Eliminar la creación de un individuo, parasitarla.
El fútbol es el deporte de masas porque es la demostración práctica de la destrucción del individuo. Y porque juegan mientras queman niños en hornos secretos que humean las veinticuatro horas del día. Niños que se lo merecen.
Porque los famosos reyes del dinero, políticos, empresarios y vendedores de droga y putas, no pueden ser tan malos.
Porque a los cerdos asesinos con lujosos coches, collares y relojes de oro, se les admira porque son la consecuencia de una sociedad vomitiva que cultiva mierda y la caga y la come y la caga y la come y la caga.
Y el miserable no quiere ser valiente, ni fuerte, no quiere saber. Solo quiere ser como ellos, como los puercos que hablan en la televisión, los que protagonizan noticias en las que aparecen junto a mareas humanas o sobre pilas de cadáveres.
Y el miserable es el correcto e integrado ciudadano que cuando funcionen hornos crematorios, dirá que solo se quema carbón. Y se abotonará su abrigo con botones fabricados con los huesos de quien se merecía ser exterminado por ser mejor que él.
La envidia es lo que hace avanzar la sociedad, la inteligencia y la integridad son los estigmas sociales, lo que debe ser extirpado.
Y mientras arden los que se lo merecen, el buen ciudadano leerá emocionado las falacias repugnantes de bucays y cohelos. Y se creerán cosas de bondad, optimismo y paz espiritual. Porque ellos lo valen, porque ellos lo envidian enfermizamente.
Dadme una tumba al azar y encontraré la verdadera paz y justicia al cagar sobre ella.

 

ic666 firma
Iconoclasta