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Si los vampiros existieran serían los jerarcas gobernantes de la humanidad (lo de globalidad se lo pasarían por el vampírico culo) y las cosas no serían peor de lo que ahora son.
Nos chuparían la sangre sí; pero sin dolor y sin humillación, de una forma natural y directa.
La otra gran ventaja es que los vampiros no nos darían la matraca paternalista ideológica sectaria con “pedagogías” en formato de homilía u hoja parroquial, para hacer “virtuosa bondad” de los crímenes, dejación, prevaricación y corrupción del gobierno. No estarían emitiendo embustes todos los días a todas horas sin descanso. Los vampiros no necesitan de esas mamadas ni ser amos de medios de comunicación.
Algo que ya mostraba aquella película del 2009 basada en hechos reales: Daybreakers.

El nuevo y normal fascismo estalinista homosexual y clima-sanitario instaurado globalmente en el año 2020 mediante el coronavirus, no quiere que sus reses/contribuyentes/votantes y asalariados coma cosas dulces, que prácticamente ya son placeres exclusivos de la aristocracia política corrupta y multimillonaria.
Por dogma estalinista maricón es un placer innecesario que hace gordas a las reses humanas que explotan en sus establos-ciudades; pero lo que de verdad no quiere en forma alguna el estado fascista-estalinista maricón, es que se alimente el cerebro de sus bestias y tengan más energía. Los jerarcas cleptócratas de estas dictaduras (antes pseudodemocracias) quieren reses átonas, abúlicas e incapaces intelectualmente, para facilitar su pastoreo y explotación.
No se les permite a estas bestias de granja criticar al estado/dios maricón y no deben desarrollar masa muscular para que puedan ser dominadas fácilmente por la policía y el ejército. La incapacidad intelectual llevará a las vacas, cerdos y borregos humanos a abrazar todo dogma que el líder maricón estalinista predique como parábola o decreto.
El veganismo homosexual es uno de los grandes dogmas primordiales del fascismo estalinista maricón.
Un dogma más de un gobierno controlador y tóxico, que de nuevo ese rebaño de reses humanas ha “escogido” mediante el espejismo de su voto; pero con una real deficiencia mental para intuir al líder criminal y desarrollar por él un fanatismo musulmán, que lo llevará a amarlo aunque condene a muerte a sus hijos. Es algo que ha ocurrido hace unos días con Hitler, Mussolini, Stalin, Mao Zedong, Franco, Ceacescu, Fidel Castro, Hugo Chávez, Fulgencio Bautista, Javier Rafael Videla, Bokassa…
Todos ellos y muchos que faltan (los actuales también), fueron y son soportados por sus propios animales de granja votantes/contribuyentes/asalariados.
Sin una masa humana imbécil y de fanatismo musulmán en su líder, jamás los grandes cerdos de la historia pasada y actual hubieran accedido al poder.
Y por ello, el actual estado/dios maricón fascista-estalinista surgido con el coronavirus e instaurado en tantos países consumistas occidentales, ha declarado una guerra contra el azúcar y un absoluto apoyo a las drogas narcóticas de todo tipo como el alcohol.
Tabaco y azúcar u otros productos de consumo no narcóticos y que podrían conducir a la reflexión han sido vetados.
Quienes más obsesión y represión cometen contra su población de reses humanas autóctonas por el azúcar y su “gordura”, son los fascismos regionales nazionalistas (en España) como el catalán, gallego, vasco, valenciano, balear y otros que poco a poco se van uniendo al mismo negocio. En su racista supremacismo quieren presumir de que sus reses son las más perfectas, las que tienen la mejor genética, las más mansas, obedientes con servilismo total.
Y estos fascismos maricones tribales (por su pequeña extensión territorial) han gozado de un gran éxito, sus reses votantes/contribuyentes/asalariadas jalean como fariseos con devoción por sus caciques fascista-estalinistas maricones, clima-sanitarios y contrarios al azúcar y al tabaco que pronto sustituirán por hiel y marihuana.
Una masa humana átona y castrada de capacidad intelectual, no necesita libertad, incluso hablar de ella, la incomoda porque no sabrían que hacer, qué decir o que enseñar a sus hijos en libertad.
El fascismo estalinista maricón quiere idiotas, cobardes y débiles desde su nacimiento hasta su muerte en el centro de explotación (puesto de trabajo) antes de que pueda gozar, por supuesto, de una pensión de jubilación.

Foto de Iconoclasta.

Debería ser ilegal que el ser humano sea demasiado longevo, una buena medida de control climático de la Agenda 2030.
Pero que nadie se crea libre de ser castigado por su longevidad si no es un jerarca del estalinismo homosexual clima-sanitario o un afecto millonario. Con otras palabras o “pedagogía” y decretos, están implementando atajar el problema de los longevos: retrasando la edad de jubilación para que mueran en su puesto de trabajo antes de cobrar la pensión.
Y luego reciclarlos como viejos neumáticos contaminantes.
Pura sostenibilidad… ¿No es precioso el estado del “bienestar”?

Naces y apenas has dejado de mamar te meten en una serie de centros de educación y doma que te roban una cuarta parte de tu vida: la infancia y la juventud, las más importante y útil para el correcto desarrollo de cualquier mamífero. En definitiva, te convierten en un animal nacido en cautividad.
¿Cómo no vas a ser un crédulo y buen contribuyente tras quince o veinte años de doma y castración mental por el estado/dios? Y si no lo fueras, serías un paria también obra del estado/dios del que sacarán beneficio también.
Es lo peor que le puede pasar a cualquier animal: nacer en cautividad.
Pero no eres consciente de tu cautividad y naturaleza rota. Tras todos esos años de castración mental (incluso físico/biológica en ya gran número) y adoctrinamiento eres incapaz de imaginar otra forma de vida y mucho menos la libertad.
Lo siento… No tuviste la más mínima oportunidad al nacer.
De morir esclavo y con veinte años tirados a la basura no te libras; pero tu muerte puede ser digna si mueres sabiendo lo que te han hecho. Diciendo adiós a todos esos hijos de puta que te robaron la infancia y tu naturaleza, que aniquilaron tu instinto de libertad y creatividad.
Déjalo escrito para los que nazcan, por si alguno como yo nace y asiente a lo que lee: “Sé lo que hicisteis conmigo, puercos hijos de puta”.
Y que se metan a sus queridos filósofos clásicos por el culo, aquellos tanto te hicieron estudiar para ser una buena res adaptada y servil al estado/dios. Que se vayan a la mierda aquellos decadentes “sabios clásicos” que se alimentaban sin dar un palo al agua, declamando su diarrea mental mientras un esclavo les lamía los pies. Aquellos primeros precursores homosexuales pervertidos que luego mutarían en los actuales aristócratas: pedantes políticos timadores y usureros.

El éxito de toda dictadura, fascismo o totalitarismo radica en la extinción de toda persona noble, con inquietudes culturales y librepensadora con el fin de crear una uniforme población mezquina a la que sojuzgar. Genéticamente mezquina, con más precisión.
Franco, como todo fascista que se precie, con su dictadura y masacre de la inteligencia, libertad, conocimiento y nobleza; creo así un paraíso generacional para próximos dictadores.
Con este ensayo afirmo que el ayatolá hispanocatalán Sánchez I el Arribista, se encontró con el trabajo más duro hecho y está sacando buen partido de esa selección de ganado humano, también conocida hoy día con el eufemismo de “limpieza étnica”.
Lo votos del “sanchizmo” son herencia del franquismo y su mezquindad.
Pedro Sánchez es un parásito que ha sacado provecho del trabajo que otro realizó para imponer su nueva dictadura y conseguir una gran fortuna. Hasta ahora, de una forma incruenta; pero, para que sea duradera, al final deberá recurrir a una nueva selección ganadera para depurar mejor la raza humana ibérica mezquina.

El mundo y yo somos dos vecinos mal avenidos.
Yo tiro mis colillas a su patio, ensuciándoselo.
Y él me cobra un alquiler abusivo.
(¡Yo!)

Amanece lloviendo en una mañana bellamente oscura, relajada de luz, con el sonido acolchado que el bajo cielo rebota sin matices, sordamente, como un susurro en el oído. Es un día a juego con la piel de los cadáveres y la silente inmovilidad de sus pulmones.
Con el pensamiento oscuro llega la serenidad de la desesperanza.
No hay nada que esperar, tranquilo.
Y la depresión de los pusilánimes que intuyo, allá muy lejos, me provoca un conato de gozo añadido.
En soledad soy puramente yo, inmune a la vergüenza y al control. Es la razón de que las emociones se derramen como un torrente dentro del cuerpo y las entrañas oscilen flotando en cálidos embates de llantos íntimos, densos y aterciopelados.
Las tristezas se extienden con ternura entrando por los ojos infectando los dedos que, deliran acariciando algo invisible y hermoso en el aire. O cierro los ojos a una brisa que porta recuerdos y emociones por las que valió la pena nacer.
Y así, indefenso a mí mismo bajo la lluvia, encuentro el cadáver de un pajarito, un ser pequeño y bello que crea una angustiosa oscuridad en el ánimo. Una cuchara tan roma como dolorosa se clava en el corazón y me arranca un trozo del alma que se me escurre por los labios en un gemido mudo.
Es el suspiro más triste del mundo, un espectáculo digno de mí.
Qué pena, pobrecito mío, que no conocía su existencia y he tenido el honor de conocer su muerte, su tierno cuerpo aún incorrupto.
Tan pequeño y tanta desolación acumulada…
Pienso y deseo que ojalá me muera antes de ver otra naturaleza muerta.
Me siento ruin de seguir vivo ante esta hermosa y pequeñita vida que fue.
Purgo la pena dedicándole mis inútiles mejores deseos, un adiós tardío y una pena atómica.
Pareciera que acumulo muertes. Soy el contador de los cadáveres más bonitos del planeta.
Conozco ese dolor de la muerte en sus garras cerradas y crispadas.
Una certeza dolorosa.
Los salmos sabios del horror y la pena.
Lo conozco tan bien…
Siento tanto que haya sentido esa angustia, la certeza del fin durante una pequeña fracción de tiempo.
Pobrecito mío…
Y yo tan vivo de mierda, como un puto cobarde.
No puedo evitar quererlo ahora que está muerto helándose en un frío charco, con los ojos tan abiertos, mirando el cielo al que ya no volará.
No puedo sentir indiferencia. Por favor…
He perdido un trozo de alma y hay un agujero en el pecho que me roba la respiración.
Me duele la cabeza tan adentro que pareciera que nunca más podré sonreír.
Es hora de descansar, no quiero saber de más muerte que la mía.
Misericordia.
Estoy harto del frío en la piel tan parecido a estar muerto, de la gélida lágrima que no acaba de derramarse del párpado y amplía la visión del horror, una lupa lagrimosa y sórdida.
Y aquí entre los seres bellos, no llevo la máscara de la impasibilidad. Estoy indefenso a las tragedias mínimas.
Ojalá el próximo cadáver sea yo. Estoy agotado, cansado y triste de la peor forma posible, en libertad, en soledad. Sin que nadie interfiera en este dolor del súbito vacío.
Tan pequeño, tan bonito…
Soportando la muerte con los ojos bien abiertos.
Que valiente, pobrecito mío.
Y yo tan asquerosamente vivo.
La vida es una pesada carga, ya no quiero saber o experimentar más. Soy más sabio de lo que hubiera querido ser jamás.
Me quiero morir, aquí al lado del valiente.
Desaparecer con él.
Dios es un trozo de mierda, amiguito mío. No temas, el cerdo no existe y serás libre.
Si pudieras ser algo tras morir…
Me quiero acostar junto a él y ver las cosas que ya no ve.
Y no penar más.
Me duele inevitablemente el corazón.

Foto de Iconoclasta.