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El caballo y yo estamos serenos bajo una fina lluvia que no nos molesta.
Y en el papel se forman diminutos puntos que las agujas de agua decoran, es una pena que se borren o sequen porque queda precioso.
Bueno, no sé si es precioso, a mí me gusta, qué cojones.
Yo me diluyo de otra forma más lenta y sé que no puedo evitar ser menos cada día.
Bueno, es una bella desintegración, no me puedo quejar.
He fumado un par de cigarrillos hasta que la gorra ha empezado a gotear por la visera. Monto en la bici y le digo adiós al caballo, que me responde cabeceando de lado a lado y levantando el belfo para enseñarme los dientes en una sonrisa desconcertante, no sé si es amable o simplemente se ríe de mí. No importa, me gusta lo que sea.
Por el camino pasean dos patos anadeando perezosamente, como si ya estuvieran cansados de agua por abajo (el río) y agua por arriba (la lluvia). A punto de alcanzarlos dan un graznido malhumorado que traduzco como un saludo a mi padre y salen volando como dos caricaturas de bombas volantes.
Lo bueno de que llueve, es que hay tan pocos humanos que los animales nos relajamos y nos encontramos en todas partes.
Y mientras el agua nos diluye lentamente como una acuarela abandonada río abajo; no duele.
Que no es poco.
Una lluvia fina es el encuentro sereno de unos conocidos cansados del sol y su ruido.

Como ya es habitual en España desde hace dos años, el Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, ya ha decretado mediante su prensa prostituida, que suben los contagios de coronavirus como ya es tradición fascista en todos los periodos vacacionales.
Por lo tanto, el Estado Central Penitenciario Español con su todopoderosa Sanidad Nazi y sus Caciques Autonómicos, ya deben estar preparando sus decretos de extorsión policial, acoso, encarcelamiento, prohibición de movilidades básicas y asfixia (bozal a cielo abierto de nuevo) contra la ciudadanía española, para asentar su control e ideología neonazi que no permitirá más libertades biológicas a la chusma que forma el pueblo español.
Hace justo dos años, destruyeron cualquier asomo de democracia si la hubiera habido. Ahora estamos en la cuenta de medio siglo de dictadura más.
A menos que los rusos nos invadan y nos salven de este asesino neonazismo que ha infectado las sociedades occidentales con el coronavirus.

Podemos ver una imagen inclusiva de mujer obrera obesa, para que se vea que además de neonazi, el gobierno español es piadoso y devoto.

Tras la crisis económica que ha provocado con el coronavirus el Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, ahora pisa el acelerador para quitar el trabajo a los obreros y subir impuestos hasta conseguir ya una ruina, equiparable a la que provocó el anterior Caudillo Zapatero.
Solo que ahora es mucho más rápida la ruina en este segundo acto de la estafa planetaria del coronavirus. Se inventan crisis a santo de la guerra de Ucrania y mientras avisan de la gran ruina que tiene que soportar el trabajador, piden aplausos por su gestión nazista de mierda. Y regalan millones de euros en armamento a costa del obrero o trabajador.
Pero claro, el bozal ha cumplido su misión, así como la catequesis del miedo y el amaestramiento para los aplausos a los líderes nazis del coronavirus. Y la chusma apenas se da cuenta de que ya tienen la guerra a sus pies.
Cuando unos cuantos ya ni siquiera puedan comer, la guerra la tendremos en la calle misma, que es la única opción posible: si pasas hambres mueres o matas robando y luchando contra el gobierno que te roba y asfixia.
Mientras eso ocurre, Oriente tomará las riendas de un nuevo poder político y económico.
Y hay ruina para muchos años, tanta como analfabetismo y decadencia en la sociedad occidental del consumismo idiota.

Si lo que deberían hacer es dejarlos para siempre, porque puedes ver cabestros a cielo abierto caminar con ellas como si fuera un complemento más de su mediocre y mansa vida. Y son legión, como auténticas termitas.
Les encanta caminar cabizbajos con su perfil de perro.
Ocurre que si al cobarde le quitas el bozal en interiores, estando tan domados hacia sus amos neonazistas, son capaces de no votarlos de nuevo.

Los fascistas del coronavirus y sus consejos domésticos… Qué vergüenza y poca clase tienen con su oratoria de puritanos para niños de tres años.
Una vez demostrados los buenos resultados de obediencia, mansedumbre y fe de la población en sus líderes y gobiernos neonazis occidentales y europeos particularmente, que han gestionado la epidemia de coronavirus; prosigue el saqueo a la economía de la clase pobre o trabajadora (en España prácticamente, parias).
Tal y como está ocurriendo aún con el coronavirus, el neonazismo con una buena experiencia acumulada y con la prensa totalmente prostituida a sus decretos, ha censurado toda noticia (sobre todo real e importante) que no haya sido inventada o decretada por él, por cualquiera de los líderes de las ya muertas democracias europeas y occidentales en general. Con la censura y el oscurantismo, preservan la decadente fe y mansedumbre de sus aniñadas poblaciones vacunadas en sus designios, decretos y futuras vacunas u ortopedias de control.
Con la misma exitosa táctica invasiva de lavado cerebral de los mansos y vacunados, el neonazismo del coronavirus inunda con imágenes de los refugiados ucranianos de la guerra y mensajes de piedad, las pantallas móviles o de salón de sus ciudadanos; para que tomen nota de lo que ocurre cuando los pequeños no obedecen a sus mayores y profesores. También adoctrinan sobre la caridad a países pobres como España para que el poco trabajo que tienen sus habitantes se lo cedan a los refugiados, ya que al igual que vacunarse, arruinarse por un ucraniano/a/ito/ita es un acto de bondad (según el Papa decretó).
Y con el alto burócrata y jerarca neonazi aconsejando (ahora por las buenas) lo que cada uno tiene que hacer en su casa, el 2º Acto de la Estafa y Golpe de Estado Neonazi a los Derechos Biológicos, va viento en popa.
No sé con cual de las tres posibilidades imaginadas, seguirá el 3er Acto de la Estafa; pero es seguro que acabará con mucha más violencia y muertes en las calles de Europa de las que por ahora se pueden ver en Ucrania.
Si no es por las armas, los decadentes habitantes occidentales morirán por hambre y enfermedad en cantidades industriales. Y serán muertes y miseria impuesta por otras naciones invasoras.
El Neonazismo Occidental del Coronavirus ha demostrado a Oriente que gobierna sociedades decadentes, de gran mansedumbre y cobardía; habitantes absolutamente dependientes de los dictados de sus caudillos; y por tanto, son naciones que se pueden invadir, saquear y ocupar con mucha facilidad. Solo necesitan como está ocurriendo ahora, que corran las imágenes de la violencia y penurias que pueden provocar los fascismos orientales, para que los occidentales agachen su cabeza alimentándose con trocitos de mierda.

Iconoclasta

Leer sobre parásitos, su biología e historia no es tranquilizador, no es gratificante, es una sabiduría superflua; pero es morbosa, tanto como repugnante e inquietante.
Es algo así (menos aburrido) que leer la biografía de cualquier político elegido al azar; que también te pondrá los pelos de punta a pesar de conocer su biología tan bien.
Al menos, leer de los parásitos naturales me ha enseñado cosas que no sabía.
Y enseguida, de una forma instintiva (si tu cerebro es útil), hallarás las más sórdidas metáforas entre parasitismo natural y la actual vida en sociedad.
Cuando leo de bichos, insectos y parásitos me entran picores en la piel y en la cabeza.
Pero cuando leo las noticias de prensa, solo me quejo de prurito en los cojones, no me pica nada más.
En definitiva, ver porno es mucho más gratificante; incluso más que leer a Aristóteles por mucho que digan y ensalcen a semejante filósofo. Es un auténtico ladrillo.

¡Qué pena de tiempos aquellos en los que había que acarrear un tintero para escribir y cargar la pluma continuamente!
¡Con la urgencia que sufro por escribir mi pensamiento!
Porque las ideas viven poco tiempo en la oscuridad.
Necesito la inmediatez paranoica de hacer de la idea algo palpable, tridimensional.
Es algo que la gente ignora; por ello hay tan pocos escritores y un exceso de copistas y versiones de más de lo mismo.
Escribir un diario es terapia; pero jamás literatura. Se trata de una acto de vanidad que a nadie interesará jamás.
Un diario debe ser personal e intransferible para que nadie se pueda reír de ti. Incluso para proteger tu propia dignidad de lo que el diario te desvela. ¡Shh…! Calla, sé oculto y secreto con tus miserias diarias.
Una crónica es un suceso histórico muy limitado en el tiempo, no un diario. Hay que diferenciar cosas.
El diario tiene exactamente la misma utilidad y creatividad que resolver una sopa de letras, es entretenimiento, masturbación flagelante.
Escribir de uno mismo y pretender que pueda interesar a alguien más mediocridad, es algo que se da en las sociedades decadentes y aburridas. Por ello actores populares y timadores como los políticos escriben sin pudor su vida, plagándola de mentiras y auto hagiografía.
Así pues, no importa escribir con plumilla y tintero algo que no es urgente, que es incluso mejor dejarlo para los ratos de ocio, de mucho ocio y hastío.
Si tienes una idea, sé veloz, usa medios apropiados para salvar la idea que podría fundirse en la oscuridad de la mente; porque cada vez que hundes el plumín en el tintero, tu idea se hunde un poco más con él. Y el papel necesita sangre…

Hace unos años estuvo de moda capturar pokémons por la calle con el móvil. Ahora, desde finales de febrero del 2022; a la vista de lo que emiten continuamente los telediarios y otros realitys shows, (pura publicidad gubernamental sin asomo de periodismo); ya es tendencia o trending topic (antes de la decadencia social “moda” o “uso”), la captura o colección de refugiados de guerra: cargarlos, regalar un peluche, alimentarlos y vestirlos como tamagochis; para luego llevarlos a buen recaudo, incluso adoptarlos.
Un nuevo videojuego de realidad aumentada que conjuga habilidades sedentarias, consumo de turismo de riesgo y cierto amaneramiento beatorro, emotivo y compungido con una mala actuación del jugador como norma ya relevante.
Nuevos tiempos, nuevas sensibilidades, nuevos juegos… 😋🙂👏🤜🤛🤝

Y una encrucijada que conduce indefectiblemente al mismo lugar y tiempo; como un agujero negro de la vulgaridad.
He emergido de la oscuridad de las montañas para aparecer aquí.
Maldita sea mi suerte…
La lluvia está afuera, pretende engañarme dándole un brillo imposible a lo que no es tierra, creando reflejos, espejismos de un misterio que no existe.
La soledad, el frío y la noche, son dentro de mí.
Las pequeñas luces no importan, soy impermeable a ellas.
Y el puente mal disimula su humillación. Debería servir para salvar el agua del río y ahora es portador de ella. Avergonzado porque no cruza el Aqueronte, porque no hay barquero arrancando aburrido las monedas de las bocas y ojos de los cadáveres, y llevarlos a ninguna parte. Están muertos, no quieren ir a ningún sitio; la muerte tiene una lógica indiscutible.
Los cadáveres no quieren nada; es un lugar erróneo para Caronte.
Por eso llueve, para que el barro los hunda más profundamente en la tierra.
Se me escapa una risa solitaria, como las de los locos que detonan dentro de si mismos y golpean la pared con la cabeza sin que nadie sepa porque. Hasta ahora… Es simple, les pasa como a mí, quieren escapar de si mismos.
Me gusta impregnar la noche con mi frialdad, con mi oscuridad que vence a la luz. A veces hago estas cosas, alardear de lo que nunca he sido.
Soy; pero no sé qué.
He de dar media vuelta y volver atrás, la encrucijada es una trampa para la ilusión: todas las direcciones convergen en la grisentería.
Ha sido un error aparecer en el asfalto.
Ya he visto suficiente, vuelvo a la negrura.
Adiós puentecito triste.
Adiós lluvia tramposa.
Adiós asfalto infecto.
Adiós, río invisible, apenas audible.
Adiós caminos que conducís todos a la desesperante y triste Roma.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Las decadentes “democracias” occidentales y sus débiles y cobardes líderes, por medio de la epidemia del coronavirus han jugado a convertirse en dictadores, en nazis. Su control absoluto sobre quién respira, dónde se mueve y cuándo, la continua catequesis de una vacunación que han convertido en comunión obligatoria del neonazismo, y la mansedumbre de una sociedad acomodada, cobarde y decadente, han dado paso a la competencia.
Es decir Asia (China, Rusia, India, Corea…) han visto la debilidad occidental, su cobardía e inmovilismo. La estrategia del avestruz.
Y es una ley tanto biológica como histórica (el ser humano es animal territorial) que cuando un territorio es débil debe ser invadido y tomado en posesión.
Dentro de todas las teorías políticas, de sociólogos infectados de la misma decadencia, prevalece el sentido común y práctico, el conocimiento del ser humano como animal que es, sin las alas de ángel con las que él mismo se ha disfrazado: unos dirigentes occidentales con ansias mesiánicas que han esclavizado y arruinado a su población por una gripe, se enfrentan ahora a una civilización, la asiática, infinitamente más combativa; con el permiso y autoridad que le ha dado la historia de ser la cuna de las civilizaciones.
Lo pensé y escribí cuando España ( y todo Occidente) decretó hace casi dos años enterrar la cabeza bajo tierra por miedo a un resfriado: si un país quisiera invadirnos, lo haría ahora, tras vislumbrar la cobardía, abulia, infantilismo y mansedumbre absoluta de Occidente.
Y Oriente (Rusia me parece una marioneta de China) pide ser, tras años de esclavitud al consumismo occidental, quien dicte economía: tasas de mercancías e impuestos propios a la población. Y política: nuevos territorios, nuevas sedes mundiales donde ellos sean anfitriones.
Es algo que estaba llamado a ocurrir; pero la indecente Europa y el resto de sociedades occidentales y su decadente infantilismo e ingenuidad: “En estos tiempos no puede haber una guerra, una guerra no interesa a nadie”; han precipitado lo que debía ocurrir tarde o temprano.
O hay guerra, u Occidente deberá doblarse ante Oriente.
Ser cobarde y demostrarlo, nunca ha sido una buena estrategia.
Y Occidente, al pasar de una democracia a un neonazismo con el coronavirus, ha provocado un verdadero desafío hacia otros líderes nazis: China y Rusia.
Ahora hay una guerra por demostrar quién es más nazista o fascista.

Iconoclasta