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Del disco de Lorde, Solar Power (2021).
Es una obra maestra de la provocación, la erección y la publicidad.
Estoy decidido a hacer un mural en vinilo de 2 x 2 m. para la pared de mi salón.
Ese gran angular de tan eréctiles bajos es de una belleza excelsa.
Una obra maestra que, ríase usted de la Gioconda o la Última Cena.
Y Lorde canta bien; aunque el contenido del disco no me apasiona.

Las flores y los colibrís deberían habitar la noche y así la belleza no nos abandone jamás. Sé que sería cansado para esos seres; pero mi horizonte es tan triste cuando llega el ocaso…
Parece un adelanto de la muerte.
En mis noches no hay auroras ni cielos plateados por estrellas. No hay fugaces…
No es un buen lugar para disfrutar la noche una ciudad.
Así que no pido imposibles ni riquezas, solo pequeñas cosas que combatan la fealdad de las sucias noches, caliginosas y monótonas. Un concierto de toses e inodoros descargando.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Vamos a ver, que ya estoy perdiendo la paciencia. Si algo no es lo que parece ¿qué cojones estoy viendo cuando me miro?
La peña tiene ganas de complicarlo todo con filosofía de feriante.
«No todo es lo que parece, no todo es lo que parece».
Lelos…
Ñiñiñi…
¡Pringaos!

Día un millón doscientos de mi inacabable estancia en La Tierra.
Un idiota ha empleado más de cinco minutos gritando al teléfono: “¡Mari! ¿Me oyes? ¿Me oyes?”.
A escasos treinta metros de mí, en una senda recta y despoblada de medio kilómetro.
Cinco eternos minutos aguantando al andoba hasta que su pobre cerebro ha comprendido que no tenía cobertura.
Y venga joder la marrana con la Mari…
Nunca he tenido suerte, ni a estas alturas de mi vida la tendré.
Lo que si tengo es imán para los tontos que, se acercan a mí hasta en los lugares más inverosímiles.
Estoy abandonado entre idiotas.

Siempre jodiendo… Los epidemiólogos, los grandes farsantes y cómplices del fascismo del coronavirus en el mundo, ahora quieren joder la selección natural que se lleva a cabo con los imbéciles y sus selfis.
Ahora que empezaba la naturaleza a hacer su trabajo, pretenden que no ocurra y no mueran.
Y al igual que en Australia los conejos se hicieron plaga, ahora se harán plaga estos imbéciles de la noticia.
Dejad que la naturaleza siga su curso, hijo putas. Dedicaos a mamársela a los gobiernos del coronavirus y ganar vuestra pasta tan indecentemente.

Aún no es llena; pero transmite con su lechosa luz, la fría y gélida esterilidad que la hace fascinante.
Tan muerta…
Un cadáver brilla redondamente.
Es la única cosa que puede rasgar y conjurar la oscuridad del planeta.
La que con su luz alborota y hace aullar a los locos.

Mi hijo y yo conocemos a uno de esos mediocres que no se quitan el bozal en todo el día, que están siempre recelosos de quien se les acerca, se encierra en su casa si teme haber tenido contacto con algún infectado por coronavirus… Y lo que es más divertido: ¡Está vacunado!
Y va el cabestro y da positivo por coronavirus. ¡Jajajajajajaja!
Mi hijo y yo no podemos parar de reír, es mucho más gracioso que escuchar o leer noticias de mierda.
Incluso, yo que soy abstemio, me voy a dar a la bebida para celebrarlo y continuar la juerga.
La justicia divina es muy cachonda.
Menos mal que además de cárcel, extorsión y ruina, a veces el coronavirus y sus fascistas nos traen algún buen chiste.
Se lo merece por mediocre aplaudidor y ciudadano ejemplar de mierda.
¡Me partoooooo…!
¡Muuuuu!
Cabestros…

Pareciera que el cielo ha exprimido unas naranjas al final de su jornada.
Bueno, todos tenemos nuestros caprichos y vicios.
A los que tengan virtudes, que les den por culo por beatos.
Putos santos…

El otoño toma posesión del cielo y las montañas.
Y del ánimo de los animales.
Viene cargado con muerte de múltiples y atractivos colores.
Un buhonero de mal agüero.
Y no puedo dejar de desear comprar un kilo de esa bella muerte. Bien para un aperitivo, bien para decorar. El otoño las vende en frascos de barro húmedo, estampado con flores muertas y en agonía, en tonos rojos, marrones y dorados.
Y te cobra una lágrima o dos, cuando te la entrega con los dedos sucios de fango.
Es una preciosidad…
Se pueden ver ya a las cromáticas y bellas tristezas, en sus últimos balanceos en las ramas que una vez les dieron vida y ahora, por orden del otoño, se la niegan.
Los genios tienen un cruento y cruel sentido del arte.
Un réquiem por los bellos cadáveres y un saludo de cauta admiración al maestro Otoño, que hace de las sendas de los bosques y las calles de las ciudades, melancólicos tapices de muerte crujiente, fragante y fresca.
Y todo seguirá muriendo y sus cadáveres se convertirán en cosa negra, así hasta que la primavera haga lo que deba.
No sé si aguantaré tanto tiempo; pero estoy bien así. Y el otoño es bueno para morir, te funde con las hojas sin lamentos.
No temo a la tristeza, temo a la alegría que tiene la frecuencia de la hipocresía y la cobardía.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.