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Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Tengo dos lágrimas que no se derraman y empañan mi visión, la periférica y la interior. Emborronan el mundo, no me gusta mirarlo a través de la tristeza.
Y ahogan mi entereza…
Soy un mierda que llora un dolor negro como una gangrena.
Estoy desesperado.
¿Qué pasa conmigo hoy?
Una gran lágrima en el corazón impide que la sangre bombee y se atasca en mi pecho. Y gimo el dolor en el rincón más oscuro de la casa.
Y el aire no es suficiente en mis pulmones.
Y jadeo grandes bocanadas de tristeza entre llanto y mocos.
No quiero que maten las cosas bellas como los seres pequeños que apenas han vivido, los seres grandes que esplenden belleza a través de su mirada y sus palabras doradas de amor y dulzura.
Solo mueren las buenas cosas y me duele el cuerpo por dentro, donde no puedo curar la llaga.
¡Lo malo no muere nunca!
A veces, sin ser necesario, mi memoria evoca las bellas cosas que murieron, seres por los que daría lo que me queda de vida por sentirlos de nuevo. Y me llevo las manos a la cara para que nadie me vea…
Duele infinito. La memoria clava sin miramientos un puñal oxidado y tóxico.
Duele y siento vergüenza de mi llanto.
Y quisiera no ser más.
Dejar de existir yo y mi tristeza que duele años luz.
¿Viaja el dolor por el espacio?
Y mis cosas bellas ¿están allá? ¿adónde van?
¿Por qué me dejaron solo aquí? Fue ilegal…
Lo malo no muere nunca y si no doliera tanto, si las putas lágrimas me dejaran, estaría furioso.
Por favor, quiero irme ya de aquí.
Ya es suficiente ¿no?
No existir…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Pareciera que de sus grandes fauces, fuera a vomitar otras tablas de piedra, con más mandamientos.
Y he pensado en Moisés y su paranoia.
El mito era un hombre enfermo que se drogaba.
Que sometió a un pueblo mendigo con las mentiras de sus delirios.
Y el pueblo prometido, lo mismo que los habitantes de hoy día, una manada de lerdos quejumbrosos y cobardes, con un pánico patológico a la libertad y a valerse por sí mismos.
La nube debería tener dientes (y bombas nucleares) para devorar a todo aquel que se encuentre bajo ella, aunque me matara a mí también.
Sería un buen trato. ¿Verdad, nube feroz?
Hazlo, nube voraz, mátalos a todos, que no quede ni una sola estirpe humana en La Tierra. Sin más mandamientos de mierda, métetelos en tu caníbal y monstruoso culo.
Mátalos en silencio, y si existe un Moisés, asegúrate de que su muerte sea dolorosa, que se quede atrapado entre dos de tus dientes y muera lentamente con cada movimiento de tus carnívoras fauces.
Y a pesar de todo, eres de una fascinante belleza.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es hora de no morir, de aspirar una bocanada de aire gélido y seguir combatiendo ese cáncer que lo hace todo igual: la mediocridad. Toda una galería de decepciones y estupidez que me espera ahí fuera. Amo la lucha que me hiere y hace fuerte. Que me mantiene pobre y absurdamente valiente.

Del disco de Lorde, Solar Power (2021).
Es una obra maestra de la provocación, la erección y la publicidad.
Estoy decidido a hacer un mural en vinilo de 2 x 2 m. para la pared de mi salón.
Ese gran angular de tan eréctiles bajos es de una belleza excelsa.
Una obra maestra que, ríase usted de la Gioconda o la Última Cena.
Y Lorde canta bien; aunque el contenido del disco no me apasiona.

Las flores y los colibrís deberían habitar la noche y así la belleza no nos abandone jamás. Sé que sería cansado para esos seres; pero mi horizonte es tan triste cuando llega el ocaso…
Parece un adelanto de la muerte.
En mis noches no hay auroras ni cielos plateados por estrellas. No hay fugaces…
No es un buen lugar para disfrutar la noche una ciudad.
Así que no pido imposibles ni riquezas, solo pequeñas cosas que combatan la fealdad de las sucias noches, caliginosas y monótonas. Un concierto de toses e inodoros descargando.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Vamos a ver, que ya estoy perdiendo la paciencia. Si algo no es lo que parece ¿qué cojones estoy viendo cuando me miro?
La peña tiene ganas de complicarlo todo con filosofía de feriante.
«No todo es lo que parece, no todo es lo que parece».
Lelos…
Ñiñiñi…
¡Pringaos!

Día un millón doscientos de mi inacabable estancia en La Tierra.
Un idiota ha empleado más de cinco minutos gritando al teléfono: “¡Mari! ¿Me oyes? ¿Me oyes?”.
A escasos treinta metros de mí, en una senda recta y despoblada de medio kilómetro.
Cinco eternos minutos aguantando al andoba hasta que su pobre cerebro ha comprendido que no tenía cobertura.
Y venga joder la marrana con la Mari…
Nunca he tenido suerte, ni a estas alturas de mi vida la tendré.
Lo que si tengo es imán para los tontos que, se acercan a mí hasta en los lugares más inverosímiles.
Estoy abandonado entre idiotas.

Siempre jodiendo… Los epidemiólogos, los grandes farsantes y cómplices del fascismo del coronavirus en el mundo, ahora quieren joder la selección natural que se lleva a cabo con los imbéciles y sus selfis.
Ahora que empezaba la naturaleza a hacer su trabajo, pretenden que no ocurra y no mueran.
Y al igual que en Australia los conejos se hicieron plaga, ahora se harán plaga estos imbéciles de la noticia.
Dejad que la naturaleza siga su curso, hijo putas. Dedicaos a mamársela a los gobiernos del coronavirus y ganar vuestra pasta tan indecentemente.

Aún no es llena; pero transmite con su lechosa luz, la fría y gélida esterilidad que la hace fascinante.
Tan muerta…
Un cadáver brilla redondamente.
Es la única cosa que puede rasgar y conjurar la oscuridad del planeta.
La que con su luz alborota y hace aullar a los locos.