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El nuevo y normal fascismo español del coronavirus ha hecho retroceder social y económicamente a su población a las décadas franquistas del siglo pasado.
Como resultado de su asfixiante represión, ha resurgido una especie mezquina de la que muchos de sus especímenes quedaron impunes de sus actos de envidia que, causaron encarcelamiento, tortura, muerte y un expolio de bienes del que se vieron beneficiados en la dictadura franquista.
Colaboracionistas que denunciaban a sus vecinos por una razón de envidia y ambición eran premiados por el régimen franquista con una caricia en la cabeza o bien con parte del botín que la piara formada por Franco y sus secuaces, robaban sin ningún pudor. Con alegría.
Esos informantes, chivatos, confidentes y mierdas más; los que por envidia llevaban a la prisión, tortura e incluso a sellar la pena de muerte para sus vecinos (España está plagada de barrios, pueblos y ciudades donde viven sus descendientes que eran legión) son los que se asoman a las ventanas corriendo un poco las cortinas, para denunciar a gente que usa su libertad y recibir, como con Franco, las caricias; ya sea de los perros policía o de sus amos los fascistas normales españoles del coronavirus que llevan a cabo la gran estafa social y económica.
El fascismo español ha dedicado grandes titulares a denunciar que la juventud ha propagado el coronavirus, y el resto de la población se lo cree. España está llena de mierdas analfabetas, de auténticos pedazos de mierda, sean machos o hembras.
En España, el analfabetismo de la síntesis y la comprensión lectora, ha llevado a millones de personas a creer que arruinándose, empobreciendo su salud y humillando su libertad; conseguirán que el virus se marche al espacio exterior en busca de otros cuerpos que invadir.
Y el nuevo fascismo normal español del coronavirus, ha comprado toda la prensa posible y convertido a todos los periódicos españoles o agencias informativas, en la Hoja del Lunes del franquismo.
La Hoja del Lunes, era un diario publicado por el régimen franquista exclusivamente los lunes, ya que los censores no trabajaban en fin de semana (era pecado y estaba prohibido trabajar en domingo) y los periódicos por ello, no podían publicar en lunes.
Era por gente como aquellos mierdas confidentes, que los crímenes del fascismo se extendieron durante casi medio siglo en el tiempo. Los mismos que ahora lamen los genitales de las fuerzas del orden púbico para ganarse algún favor o sacar a pasear a su puto perro un par de veces más al día durante el encarcelamiento que imponen los caudillos Sánchez e Iglesias por su necesidad de enfermar y arruinar a la población para sacar más dinero de los fondos de la Unión Europea por esa gripe llamada coronavirus.
Cuando murió el cerdo (Franco) aquellos mezquinos confidentes (y aún vivos unos cuantos), lloraron porque no sabían que hacer sin aquel mierda en el poder.
Y en aquel instante se encuentra ahora España, sin necesidad aún de torturas (aunque nunca se sabe, mantienen un férreo control de la prensa y ahora quieren, al igual que sus amos chinos, controlar internet) y fusilamientos. En ese instante de una libertad robada y estafada hasta la pobreza y la enfermedad, con el tácito beneplácito de una población cobarde, decadente y degenerada en su endogamia.
El nuevo y normal fascismo español condena la violencia. Necesita para ejercer su estafa y prolongar su tiranía durante años, que los cabestros habitantes sean sumisos; aduciendo que si obedecen, les salvarán la vida.
Lo gracioso es que los están matando, están cometiendo genocidio con gente verdaderamente enferma a la que han negado sus tratamientos vitales.
Pero como el fascismo no se alimenta precisamente de inteligencia, se equivocan. Franco consiguió dominar a millones de españoles tras exterminar a más gente que la peste.
La guerra en sí no fue larga. Lo que se prolongó fue el sistemático asesinato de todo sospechoso de no ser afín al régimen; solo así se consigue implantar el terror en la población, para su obediencia y control. Franco y sus secuaces dedicaban meses a la depuración de todo pueblo o ciudad a la que llegaban las tropas; que no avanzaban hasta haber matado todo lo que debían.
El nuevo y normal fascismo español, si quiere durar como Franco, va a tener que masacrar a mucha gente para seguir en el poder. No lo ha hecho.
Y ahí radica la equivocación: la violencia es tan necesaria como inevitable para ganar una libertad robada. Y por lo tanto, el fascismo durante un tiempo va a perder mucho dinero que ha robado para atajarla.
Hay una violencia para agredir y otra para defender; pero tras una sola batalla de la guerra por la libertad, solo existe la violencia agresora.
Los cuchillos no solo sirven para cortar bistecs y embutidos, son igualmente útiles para cortar carne humana; un bate de béisbol, además de golpear una pelota, sirve para romper huesos. El fuego no solo sirve para cocinar y tener calor en invierno, también sirve para incinerar a los hijos de puta.
Quiero decir, que no es suficiente para evitar la violencia, la prohibición de la posesión de armas de fuego; es algo ya experimentado.
Afortunadamente, vivimos rodeados de objetos que pueden herir, matar, defender nuestra libertad y dignidad, etc…
Objetos con los que se puede defender el simple derecho a caminar por donde y cuando quieras.
Muchos cobardes morirán por inanición y debilidad orgánica que causa el nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
Y unos pocos vivirán lo suficiente para intentar devolver el mal que se les ha hecho.
Mientras tanto, aquellos serenos (vigilantes nocturnos del franquismo que disponían de las llaves de las porterías de los barrios que rondaban para controlar quien salía, quien entraba; e interrogar a donde iba y de donde venía la gente cuando comenzaba a la noche el toque de queda eterno, de las 22:00 a las 06:00, y que se prolongó durante décadas) ya vuelven a arrastrarse por las calles como peligrosas alimañas a las que no les importa matar o asfixiar a nadie.
Bienvenidos de nuevo al siglo pasado de una España enferma y mezquina.
Y no es una broma, la dictadura franquista ha sido la más larga y sangrienta de la historia, tienen ese honor los españoles. Y ahora llega otra mierda igual.

Iconoclasta

Es preciosa la soledad que una epidemia otorga a la naturaleza y sus sendas.
Magnífica.
Hay momentos en los que sin pretenderlo, creo ser el único hombre de la tierra; es ya de por sí, sin escribir una sola palabra, un poema.
Y cuando las nubes se deshilachan y los jirones marcan la velocidad y la dirección del viento, en un cielo azul de diapositiva ektachrome, soy un privilegiado.
Es entonces cuando te necesito más que nunca.
Eso que se oye por encima del rumor de las tristes hojas que aún quedan en los árboles, es el chillido de un águila que vuela bajo.
No… Necesidad no, cielo.
Hambre, siento un hambre atroz de ti; deseo follarte, metértela violentamente como si fuera el último día en la tierra, bajo este cielo en el que seremos únicos.
No está mal el menú para ser un día de epidemia ¿verdad, amor?
¿Sabes? No importan los que mueren o podrían morir, importamos nosotros que estamos vivos.
No puedo ser piadoso, solo voraz.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Si has vivido en paz, no desees descansar también en ella; porque es más de lo mismo.
Es muy posible que si mueres en paz, no puedas luego suicidarte en esa vida eterna, arrepentido de haberte metido en todo ese hastío de meliflua y eterna serenidad.

El problema es que todo el mundo quiere vivir demasiado y ¿qué ocurre? Pues que el planeta no tiene suficiente espacio.
E hízose la plaga.
¿Es posible que el coronavirus sea una de las plagas profetizadas en el Apocalipsis? Molaría…
¿Se trata directamente del Juicio Final sin más prolegómenos? Molaría también.
¿O es solo el timo que los gobiernos hacen a una sociedad decadente, dependiente y cobarde?
Me quedo con la opción del timo, por fea que sea. No tiene el romanticismo y la magia del Apocalipsis, es bostezante por lo previsible; pero hay que ser realistas, el fin de la sociedad no es cosa profética, es el simple timo de unos cuantos hijos de puta.
No puede hacer daño recurrir a las sagradas escrituras para entender el origen de ese hedor del fascismo del coronavirus y su represión machacona, asfixiante.
Si lo miras bien, es de risa.
Y por otra parte, si ha llegado el fin de la vida, encerrarse sería de lo más imbécil ¿no?
A la mierda.
Voy a fumar.
Otra vez…
Sin distancia de seguridad, sin mascarilla, con los dedos sucios de mis propios excrementos (cago sin guantes), con una erección…

Hay que entender que el fascismo español de la nueva normalidad del coronavirus, no va a dejar de ejercer su tiranía; cuando el cerdo prueba la sangre no quiere otra cosa.
Y por otra parte el virus ha mutado en rabia.
Con toda probabilidad, el gobierno fascista español, intentará ahogar las protestas y la violencia asfixiando con más ruina y prisión a la población; para que el hambre haga su trabajo.

El titular ha llegado tarde, hace semanas que los reinos taifas y sus ayatolás (presidentes autonómicos) están hambrientos por tomar el poder y así, robar todo asomo de libertad y arruinar a la población.
Los fondos de la unión europea del coronavirus es un jugoso botín para repartirse y se les escapa la baba echando mano hacia los billetes.
Es como Alí Babá (los caudillos Sánchez, Iglesias y sus secuaces íntimos) y los cuarenta ladrones (gobiernos autonómicos).
En España, vivir arruinado y preso es el final al que aboca el fascismo de la nueva normalidad, lo que importa ahora es la capacidad de elección de los oprimidos, de cómo vivir el final: como gusano sumiso o con dignidad y rabia.

Ahora viene lo bueno y lo divertido.
A ningún gobierno fascista de mierda, como todos estos gobiernos de falsa democracia, estos taifas que han surgido como un mal hongo por todos los países del mundo; le tendría que salir gratis y fácil aplastar las libertades más fundamentales y arruinar al pueblo con edictos que obedecen a ambición y corrupción, enmascarados en un hipócrita paternalismo. Ya sean comunistas o fascistas puros. Son la misma mierda, con distinto color de collar.
Ojalá la violencia vaya a más y a los caudillos de las falsas democracias les salga muy caro y molesto su abuso, su paranoica represión sobre los más cobardes de la sociedad a costa del coronavirus.
Que se convierta en guerra civil en muchos lugares; puestos a que nos arruinen y e impidan el simple derecho a caminar, mejor que sea con violencia. Es más digno.
Lo que mal empieza, con violencia se acaba.
Aplausos, italianos. ¡Bella ciao!

Mirad a los puercos, jugando con mi libertad para conseguir sus fines; regateando y comerciando el tiempo que me permiten vivir libre. Su extinción es un sueño dorado, no puedo hacer otra cosa que soñar con la evisceración de sus cuerpos.
Con su democracia de mierda, junto con la mascarilla y la prisión llamada confinamiento, pueden hacerse un buen supositorio.
¿Quién cojones son ellos para decidir sobre mi libertad?
Solo son unos mierdas. Me jode que un ladrón con deficiencia mental tenga el poder de destrozar mi libertad.
Siempre ha sido así; pero no soy un cabestro que se acostumbre a semejante estafa y semejantes tarados mentales.

Por si fuera poco tener que vivir en un país fascista y cobarde, España, of course (sé inglés aunque prefiero que me hagan un francés), además de la mascarilla y de la frustración de que no muere quien debe (los fascistas disminuidos mentales que gobiernan la nueva normalidad española del coronavirus), además de todo eso: ¡Han vuelto a joder con el cambio de horario al de invierno! Me cago en Dios…
¿Por qué nadie les retrasa una hora la cabeza girando su cuello porcino trescientos sesenta grados, aproximadamente?
Es que la poca inteligencia que tienen, solo la usan para joder.
Lo cierto es que si estos tarados que gobiernan la nueva normalidad, tuvieran cerebro, no serían políticos ni ocuparían cargos importantes.
Y así en el trabajo, y así en la literatura, y así en el cine, y así en el supermercado, y así en la escuela.
La subnormalidad sí que es vírica y lo copa e infecta todo.
Estoy abandonado…

En lo más profundo del planeta.
¡A que no me pillas, cara de papilla!
A veces me dejo llevar por un indigno infantilismo.
O eso, o las neuronas ya escasean alarmantemente.
Da igual, estoy aquí adentro, aunque sea con el cerebro podrido.