Posts etiquetados ‘Ultrajant’

Hoy he tenido un quebranto al despertar, no suelo mirarme al espejo, estoy harto de ver más de lo mismo.
Y lo he hecho.
Y me he alarmado.
Me ha llamado poderosamente la atención que está noche no he acabado de hacer la transformación a lobo, me he levantado con los restos de la bestia a medio hacer en mi bello rostro.
Incluso yo mismo me he repelido y he gritado “¡Vade retro, bestia inmunda!”.
Luego, también he pensado en otra posibilidad menos mágica y más romántica: mi vida como puta. Ya cansada y desgastada, cobrando una mierda.
El último cliente me debió haber tratado muy mal. No lo recuerdo…
Bendita sea la raya blanca y sus restos en la mesita de noche.
Qué asco de vida y yo tan despierto.
Luego me he “arrascao” el culo malhumorado, con marcada displicencia.
Y no deja de fascinarme la despreocupación y el empeño con el que me denigro en cualquier momento, sin rubor; aún con la resaca de una licantropía a medio hacer. O una puta con exceso de trabajo y perfeccionista.
Y ahora, mirándome a mí mismo fija y dolorosamente me pregunto con cierta existencialidad, si hoy habrá subido el precio del tabaco para acabar de joder la marrana.
No sé, no debería haberme mirado. Ahora es tarde.
¿Y si en lugar de hombre lobo o puta no soy más que un miserable troll? Qué angustia…
El mal está hecho.
Tengo hambre.

No importa lo que cuenten las noticias de la prensa puta del Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario, la cuestión es dar por definitivo que el lector tipo español es rematadamente imbécil y precisa lecciones de, incluso, cómo masticar correctamente la comida para asimilar bien toda proteína y toda vitamina.
O bien, como en este entretenimiento, aclarar que a una persona atrapada por un edificio derrumbado, le pesan encima los escombros.
Y es que cuantos más espacios en blanco rellene la prensa con tonterías y otras superficialidades, más les paga el gobierno español.

¿Dónde escondes la libertad para que el hijo de puta no te la arranque?
En el culo no, porque te lo petarán con hierros ardientes.
En la cabeza tampoco, te la abrirán a martillazos.
En los dientes menos, porque te colocarán electrodos en los genitales y se romperán cuando los aprietes por el dolor.
Bajo las uñas ni lo sueñes, tienen alicates oxidados.
No metas la libertad en la mochila del colegio de tu hijo. Olvídalo, hay pequeñas cabezas decapitadas clavadas en picas justo al lado de las banderas de los hijos de puta, a la entrada de los colegios.
Podrías haber escogido traficar con drogas, los hijos de puta te la quitan, se la quedan y te dejan tranquilo.
Hubiera sido mejor que traficar o usar la libertad.
Has cometido delito de anatema.
Podrías meter la libertad en una bala y disparar al hijo de puta por la espalda antes de que sepa que piensas libre y salvaje, sin escrúpulos concebidos, con las palabras exactas y precisas. Y a ver si luego es capaz de extraerse la bala de la cabeza y confiscar tu libertad si tiene cojones.
O coño.
O compra símbolos religiosos y los contaminas con tu semen libre y espárcelos por la calle, cuando algo es gratis la gente te lo quita de las manos huela como huela, o se agacha si es menester. Y se untarán los dedos y tal vez los labios con tu láctea libertad. Usa trocitos de banderas como pañuelos desechables…
Lo cierto es que si hubieras escogido cualquier delito material tendrías posibilidades de sobrevivir; pero ¿escribiendo ideas libres con palabras descatalogadas y prohibidas por la moral de mierda?
No sabes lo que has hecho, mano.
Nunca debiste cometer esa herejía, por muy libre que te creas, por la verdad que sea.
Si hubieras contado alguna superstición, como la religión o algo ideológico como política de ganadería de rebaños humanos o cháchara pseudo filosófica de magnates aburridos; tu vida no correría peligro.
Desde el mismo momento que escribiste “El ojete del culo no es un órgano genital como una polla o un coño”…
Que dios, si existiera semejante burro, se apiade de tu alma.
¡Huye!

Iconoclasta

No puedo creer que la pasma haga caso de los mensajes de “suicidas”, cuando es del dominio público que las redes sociales son el gran escaparate de las miserias humanas y sus mentiras.
Me parece que la policía debería tener algo de cerebro para estas cosas.
Por otra parte, puesto que hay libertad para cambiar de macho a hembra y viceversa, suicidarse no solo es un derecho, forma parte de la esencia humana para evitar sufrimientos. Quien lo hace no lo anuncia. A menos que sea un imbécil charlatán casero de internet para llevarse unos cuantos “me gusta” y cientos de comentarios de ánimo a la tumba que harían vomitar a mi gato.
Y con estas alertas, ocurre como con el coronavirus: anunciaron que había un virus y todo el mundo se sentía enfermo y deseando pasar unas vacaciones de baja laboral cuando acabó el encarcelamiento que decretó el gobierno español nazi penitenciario homosexual sanitario.
La sanidad española nazi previamente sacrificó a decenas de miles de viejos prohibiéndoles comer, apagando la calefacción y negándoles el acceso a sus tratamientos médicos o atención médica urgente y lo disfrazaron de coronavirus. El terror estaba ya sembrado entre la chusma.
Sin embargo, la ley transformer es la de la esperanza y la dicha. 🥳
Una de cal y otra de arena… Precioso.
Y ahora se pueden convertir de Ken a Barbie y viceversa con tanta alegría y ánimo por parte del estado nazi penitenciario homosexual sanitario español, por lo que se dan de bofetadas (por la alarma de la noticia, yo no sé de casos transformers) para pasar por el quirófano a mutilarse.
Si se decreta una ley por superficial e intrascendente que sea, y dada la doctrina de la obediencia sectaria y el aplauso al gobierno español citado, se debe usar y disfrutar la ley de los Transformers como cualquier otra.
“Culo veo, culo quiero”. 😊
Y se me deprimen porque toda la vida habían soñado con ello…
Precioso.

Secretamente la excita menstruar, la sangre que forma un fango viscoso y cálido en su coño provoca deseos que esconde en un ademán, en un suspiro, en un tono de voz. En un descansar, tal vez, demasiado sensual.
Dice que no; pero los muslos se separan ante mis dedos que hurgan en las bragas y se deslizan despegando la compresa de los labios constreñidos. Y no puede evitar gemir ante la invasión de la mano aliviándola de la asfixiante mordaza en su coño.
La vagina arde y palpita en mi mano anegada de su vida misma.
Temo correrme sin tocarme, sinceramente.
Mis dedos literalmente despojan a la sangre de su dolor. Y suave se adivina emerger un orgasmo sereno y potente. Mis dedos y la ruda textura de la compresa forman un caos ahí abajo que eriza sus pezones.
Me empuja los dedos con los suyos a lo más profundo.
No es fetichismo, no es por la sangre; es el placer per se.
La paranoia del deseo atávico, sin contemplaciones.
No importa dónde, no importa cuándo, no importa cómo.
Importa correrse.
Importa sentir su paroxismo de placer. La sangre amasada y coagulada entre mis dedos y uñas es solo consecuencia, no es devoción.
Si no fuera incrédulo diría que es la comunión de la carne y la sangre.
San Valentín ha tirado baja la flecha.
Y en eso estoy, reparando su mala puntería.
O tal vez perfeccionándola.
Se arquea en el clímax con los dedos ensangrentados aferrando mi pene.
Es el día de los enamorados inescrupulosos…

Iconoclasta

¿Y si solo soy el argumento de un mal guionista?
Un libreto negado.
Unas horas perdidas.
Algo que no vende.
¿Existirá semejante ser capaz de imaginar un hastío tan monumental?
Deberían pegarle un tiro en la cabeza para acabar con su sufrimiento.
Sobre todo con el mío.
Y se cree un carismático atormentado.

Ya verás como el Caudillo Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario, contrata a costa de la casta paria o clase baja trabajadora un séquito de centenares de expertos en tanques Leopard 2 para que le expliquen para que sirven y si sale a cuenta reparar la morralla acumulada.
Nos va a costar una pasta gansa.

El Caudillo Nazi Español Penitenciario Homosexual Sanitario, el octubre pasado veía más afianzada su autoridad y popularidad entre las chachas ya que le insultaban menos y no proponen cosas tan difíciles como la economía; algo tan alejado de su especialidad el homosexualismo.

Ocurre que a veces me encuentro desprevenido, indefenso ante el drama de un pasaje literario o una escena cinematográfica.
Con la guardia baja.
Es muy embarazoso cuando el llanto se agolpa al borde mismo de los párpados.
Jamás parpadees.
Cualquier movimiento volcará las lágrimas y costará dios y ayuda de parar.
Da gracias a la soledad, a la intimidad.
De que nadie sepa.
De que nadie vea.
Me siento invadido de lástima hacia esos personajes que sufren aquí y ahora ante mis ojos; las coordenadas del presente y el ánimo: la realidad.
La mía.
Es vergonzoso llorar por tamaña banalidad.
Me siento idiota.
No es por el drama exactamente. Quisiera que existieran los que sufren.
Son buena gente.
Y quedo abandonado, perdido en esas coordenadas ilocalizables en ningún mapa.
Perdido en mi realidad, no los encuentro.
El llanto es por su inexistencia, no han nacido.
Pobres míos…
Que la aflicción se derrame secretamente.

Iconoclasta