

Iconoclasta


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Si los vampiros existieran serían los jerarcas gobernantes de la humanidad (lo de globalidad se lo pasarían por el vampírico culo) y las cosas no serían peor de lo que ahora son.
Nos chuparían la sangre sí; pero sin dolor y sin humillación, de una forma natural y directa.
La otra gran ventaja es que los vampiros no nos darían la matraca paternalista ideológica sectaria con “pedagogías” en formato de homilía u hoja parroquial, para hacer “virtuosa bondad” de los crímenes, dejación, prevaricación y corrupción del gobierno. No estarían emitiendo embustes todos los días a todas horas sin descanso. Los vampiros no necesitan de esas mamadas ni ser amos de medios de comunicación.
Algo que ya mostraba aquella película del 2009 basada en hechos reales: Daybreakers.

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¿De verdad crees que a estas alturas de tu adultez hay maneras de proceder de otros cuya causa desconoces?
¿De verdad crees que debes seguir soportando con beata resignación los robos y extorsiones del estado/dios; que hay una loable y compleja razón que no comprendes en esos actos contra ti y tu dignidad?
¿De verdad no crees que es simple ambición, codicia y corrupción?
¿De verdad que es por tu bien y un futuro mejor que no verás y que te quieren bien los que te humillan haciéndote llorar?
¿De verdad asumes, buen ciudadano gris, que debes comer mierda para que las generaciones que no han nacido vivan y coman mejor que tú?
¿De verdad eres tan lelo para sentir que naciste para ser un sacrificio, un beato mártir?
¿De verdad crees que eres digno de ser respetado por los nacidos y por los no nacidos?
¿De verdad no sabes que las generaciones anteriores comieron mierda toda su vida para que las actuales la comamos también?
Si crees todo esto, si crees en tu estado/dios, no sé de que te ha servido respirar. Sólo eres un molusco; tal vez ni eso, sólo un liquen.
¿Sabes qué? Ni siquiera le veo la gracia a que hayas nacido, buen ciudadano gris.

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“¡Esto no es real!” algunos exclaman airados.
Y es una lástima que no lo sea y seguir bregando cada día con esta mediocre y mezquina realidad. Sin esperanza para la fantasía de amarte con mis dedos hundidos en tu coño y ser amado con mi rabo en tu mano.
Aunque la fantasía trajera el horror.
Tu mente la tengo, me llena los días; pero la viscosidad que hace brillantes como el esmalte tus muslos, sigue siendo como la máquina del tiempo, mentira.
Te evoco y en lugar de exclamar, gimo en un rincón en penumbra que guarda mi frustración de la vergüenza ante el universo: “¿Es que jamás será real?”.
Mi hermosa Jade Negro…
–Ico, como tú dices: “Estamos abandonados”. Esta lobita un día te comerá para llevarte siempre dentro. No me niegues, hay una estela de muertes tras de mí.
–Jade… ¿Crees que lo irreal soy yo?
–¡Ay qué joda, Ico! Con lo cachonda que estoy siempre y tú tan metafísico.
– ¡Cabrona!

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.


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Debería ser ilegal que el ser humano sea demasiado longevo, una buena medida de control climático de la Agenda 2030.
Pero que nadie se crea libre de ser castigado por su longevidad si no es un jerarca del estalinismo homosexual clima-sanitario o un afecto millonario. Con otras palabras o “pedagogía” y decretos, están implementando atajar el problema de los longevos: retrasando la edad de jubilación para que mueran en su puesto de trabajo antes de cobrar la pensión.
Y luego reciclarlos como viejos neumáticos contaminantes.
Pura sostenibilidad… ¿No es precioso el estado del “bienestar”?

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Tu coño es la fragua ardiente y mi rabo el hierro al rojo vivo de cárdenas y retorcidas venas colapsadas de sangre hirviendo. De la tuya y la mía, ya no sé distinguirnos.
De esperma bullendo en mis cojones duros y contraídos, ante la perla que asoma entre los pliegues de tu chocho, más sagrado y deseado que un buda o jesucristo si existieran. Gimiendo por clavarme en tu pensamiento para siempre, de una vez por todas.
Follarte el alma, confundir nuestras carnes, líquidos, colores, sonidos… Las horas y el aire.
Mirar la misma luz y soportar obscenamente enganchados las cochinas ignominias de la vida.
Llorar ante tus impúdicos espasmos con lácteas lágrimas de mi puto semen deslizándose por tus muslos, los tiempos perdidos sin tenernos ante un coro de fariseos que, puercos gritan: “¡Correos! ¡Correos! ¡Correos!”. Sodomizándose como perros en celo, lamiendo el barro amasado en la tierra en la que follamos.
Convertirnos ante el universo-mierda en el caldo primigenio del único amor, de nosotros mismos.
Y que no surja vida de la cópula, muertos los hijos antes de ser engendrados… No deben nacer. Sin más injerencias entre tú y yo.
Que mi leche muera en la tierra y en la boca de los puercos.
Bendito el estéril hedonismo y tú, replicándote infinita en cada una de mis fibras nerviosas.

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