
Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’
Una bondad impía
Publicado: 6 abril, 2023 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:bondad, cosmos, espacio, excesivo, Iconoclasta, manuscritos, pensamiento, sarcasmo, superpoblación, tedio, Ultrajant

El principato
Publicado: 5 abril, 2023 en Absurdo, Cine, Conclusiones, fotografía, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:cine, Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

No cuesta nada ser absurdo y esnob como el pato, que con la gran extensión de río y ribera que tiene, va y se sube a la piedra como el Principito en su asteroide.
Rascándose con el pico como si yo no lo viera con ojos inyectados en envidia.
Sí, es cochina envidia. Si yo tuviera una piedra como él en la misma proporción, haría lo mismo. Y en lugar de rascarme lo que me tuviera que rascar, fumaría y fumaría y fumaría y fumaría contaminando kilómetros de río con mis colillas castigadoras y portadoras de furias ecológicas… Y Dios me castigaría convirtiéndome en un ángel caído y…
Joder, me he dejado llevar por la pasión.
En fin, luego me bajaría de la puta piedra a comer que ya he fumado bastante.
Incluso si tuviera hambre me comería como él la boa, yo el elefante.
Y si me diera la gana, montaría una película con un guion que superaría a las del sobrevalorado y cansino Charles Chaplin de sonrisa de sátiro asaltacunas.
Esto no es La Tierra, es la taquilla C-18
Publicado: 30 marzo, 2023 en Absurdo, Chusma, Ciencia ficción, Cine, Citas, Conclusiones, Histéricas, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones, TerrorEtiquetas:bozal, cine, Crítica social, dictaduras, falsas democracias, fanatismo, fe bovina, Humor, Iconoclasta, infantilismo, mansedumbre, nazismo sanitario homosexual mundial, Pablo López Albadalejo, Ultrajant, Vacuna

El planeta ya no es La Tierra.
Es la Taquilla C-18 de la película Hombres de Negro II.
La especie humana se ha convertido en algo parecido a esos pequeñitos alienígenas peludos, con ojeras como pandas y antenas con bolas luminosas, como estaban tan de moda en las discos de los ochenta del siglo pasado.
Solo que ellos tienen gracia, los humanos de La Tierra, también la tenían.
Pero estos humanos actuales de la Taquilla C-18 sucios del nazismo del coronavirus, la sanidad y el homosexualismo ideológico. De miedo, fe ciega, obediencia religiosa, infantilismo, aplausos a los dictadores…
Todos pensando igual, diciendo lo mismo que les emiten por televisión e internet. Repitiendo con el rostro convencido las mismas consignas que sus amos ganaderos les transmiten las veinticuatro horas al día sin cuestionar nada, asumiendo el lema nazi de que la libertad es enfermedad y acatando serviles las prohibiciones de todo tipo y los dogmas eclesiásticos de mansedumbre, homosexualismo, nutrición, sexo, ocio y cambio climático…
Estos no son humanos reales u operativos para la especie. Ya no quedan seres humanos de La Tierra, son los habitantes de la Taquilla C-18.
Sin gracia, todos haciendo colas en los mismos lugares para pincharse con el rostro compungido de miedo, silenciosos… Comprar las mismas cosas de oferta, las mismas películas de super héroes repetidas hasta el hastío profundo.
Tristes, átonos, amorfos…
Asomados a las ventanas para espiar a los que pudieran salir a la calle cuando los encarcelamientos por coronavirus, calzando bozal en el hocico como si en ello les fuera la vida, aplaudiendo al régimen.
Con sus “yo me quedo en casa”, “yo me vacuno”, “yo confío en mi dictador”, “el estado me protegerá y dará de comer”, escuchando con esperanza palurda la tonta canción de “Resistiré”…
No son seres humanos, definitivamente.
Al menos los habitantes de la C-18 de la película tenían gracia, hablaban como catetos pueblerinos con las miradas idiotas, en un acertado sarcasmo y caricatura cinematográfica de lo que sería la especie humana en el 2020. Me meo de risa al ver la escena, es mi clásico desde el primer día que la disfruté.
En lo demás, los habitantes actuales de la Taquilla C-18 dan pena en su infantilismo y temor conejil, su fe en los salvadores de sus vidas y ladrones que les roban el sustento y la respiración. Y a sus hijos la identidad, la cultura, su naturaleza y biología; y la determinación y creatividad.
Recordad que es de bien educados rebobinar las cintas antes de entregarlas al video club. Y ahora, corred que las entradas son dos por uno.
Y no os olvidéis de cantar a vuestros dioses y amos, cabestros.
Es que me parto el rabo con los ciudadanos de la C-18, los peludos con cara de panolis… ¡Qué risa!
Video de la escena: https://youtu.be/WFF6BEM_7ng

Iconoclasta
Un miserable trozo de papel
Publicado: 28 marzo, 2023 en Absurdo, Conclusiones, Histéricas, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:absurdo, aburrimiento, hastío, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Reflexiones, sarcasmo, Ultrajant, vanidad

Nihilismo matemático
Publicado: 25 marzo, 2023 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:absurdo, estupideces, Iconoclasta, matemáticas, nihilismo, Pablo López Albadalejo, Reflexiones, sarcasmo, tedio, Ultrajant

Soy pura numerología nihilista; sumas y restas de cantidades y cosas indefinibles, incorpóreas. Y ya sabemos que sin cuerpo no vales una mierda.
Tal vez soy cadáver y por ello las cuentas no salen.
La puta verdad es que solo estoy compuesto de quebrados y raíces que se clavan en mi cerebro. Y resto más que sumo.
Puta mierda…
Una ecuación de segundo grado que malo el positivo, malo el negativo. Una parábola estúpida, sin sentido.
Como las de Jesucristo.
Nunca me ha angustiado elegir el resultado de una aburrida y árida ecuación, ni de cualquier otra operación matemática o no. No odio las matemáticas, simplemente no me sirven para nada.
Solo es mala hierba para los imprevisibles sueños y deseos.
Hay quien ve en ellas un universo, yo veo la eternidad del tedio y la esclavitud.
Cuando faltan palabras usan los números para llenar los espacios en blanco de su imaginación con indeterminaciones y ambigüedades.
Cuando he de elegir lo hago rápido. Siempre elijo mal porque siempre te dan malas elecciones. Así que digo mierda y señalo una.
Y en un acto final de inocua rebeldía, me quedo con la otra; con la sabiduría final de que no importa. No razono las estupideces.
Otros a mi sabiduría la llaman destino o la voluntad de dios; pero sé que tras las elecciones hay un imbécil más de tantos que es quien las propone.
Hicieron de la vida una galería de feria de idioteces monstruosas y elijas la puerta que elijas, tendrás un mal positivo, un peor negativo o una fracción de tu vida tirada a la basura.
Si te amputan media pierna, solo queda desangrarse. A descansar de una vez por todas…
¿O vas a arrastrarte como un gusano a los pies de otros?
La metafísica matemática tiene consuelos desconsoladores.
Es el nihilismo consecuente, el pensamiento estropeado de una matemática estéril.
No preguntes para que no te den elecciones.
Haz lo que debas.
Cuenta absurdos que siempre serán más graciosos que unos algoritmos que miden el papel que usas para limpiarte el culo en días de lluvia, de sol o de mierda; según con quien, según donde…
El error está en el acierto.
Y un acierto y otro más son dos aciertos, dos errores. Nada por lo que dar saltos maricones de alegría.
Un error y otro error son dos errores (ídem de la parte final del párrafo anterior).
Dos putas no suman dos placeres, solo un robo seguro. Un negativo que en la parábola de la ecuación de un enfermo mental, podría ser también un positivo. Porque si las cosas ocurren es por algo ¿verdad, idiota? Y el viento arrastra una rama que te abre la cabeza por alguna razón que no habías resuelto.
Que te den por culo y por la boca mierda, listillo.
Y a las derribadas o como cojones quiera que se llamen.
Dicen los nihilistas que el conocimiento no existe. Qué sabrán ellos…
Yo digo que la humanidad son los electrones estúpidos de un átomo y que de tanto orbitar, han ocurrido azares sin mediar inteligencia alguna.

Iconoclasta
Las gallinas rinden mejor en su puesta
Publicado: 25 marzo, 2023 en Chusma, Citas, Conclusiones, Histéricas, Maldito romanticismo, Reflexiones, TerrorEtiquetas:cine, Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

El poder político fascista no va a dejar de ejercer el privilegio con el que se coronó para decretar a efectos prácticos cuando amanece y cuando anochece. Se me deprimiría el pobre…
Al fin y al cabo es la prueba de su poder y su ambición de subnormales con suerte.
Por ello mantienen el cambio de horario.
Y también porque las gallinas mejoran su puesta de huevos con las horas de luz.
Las ciudades son granjas y los políticos, ganaderos de mierda con un brazalete nazi en el peto.
No es fácil follarla
Publicado: 22 marzo, 2023 en Amor cabrón, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Amor cabrón, cariño, carnalidad, espiritualidad, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, pasión, sexo, Ultrajant

No es fácil follarla.
Sí que es fácil en cuanto a que ha nacido para acelerar la libido hasta la eyaculación precoz con solo intuir su presencia.
Pero cuando habla… Aunque su escote te deje bizco, no quieres que calle y los minutos pasan escuchándola postergando la carnalidad.
Cada palabra que emite es un pedazo de su alma que flota como diente de león girando en tu cerebro.
Es lógico plantearse si taparle la boca y metérsela. O cuando hablando y gesticulando te dejas hipnotizar y luego, ya libre del poder de su alma, te haces una paja más sosegado.
Me gustaría de veras, ser un cerebro-polla de esos que no saben respirar por la nariz y se la meten a la puta quedando servidos para toda la semana.
Tal vez donar, aún que estoy vivo, algunas partes de mi cerebro a la ciencia. Y así, libre de intelectualidad alguna, follarla a bocajarro, animalmente.
Porque su silencio es la banda sonora de la plenitud, su respiración es toda una experiencia sensorial.
Mierda… De verdad que no es fácil follarla, ni no follarla.
Hay días que todo rima con olla y no hay forma de serenarse.
Ella manda y mis huevos duelen. Es una de esas constantes universales que has de saber para no creer que todo el campo es orégano.
Es un asco ser macho metafísico, tener cerebro de más.

Iconoclasta
Murf o los peluches cuando duermen
Publicado: 21 marzo, 2023 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:cine, Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant

Hace como yo, que al dormir nos cubrimos el rostro para que ninguna luz de la realidad deshilache los sueños. Los rompa…
Es una bola de pelo que parece un montón de nata montada.
Me hace pensar en cómo un ser vivo puede ser tan perfecto y otros somos tan…
No sé ¿inservibles? Por decir poco, por decir lo mínimo.
Tan susceptible de ser querido con su sola respiración.
Hundes la mano entre su pelaje y sientes la vida caliente en él y te contagia un poco de ella a través de los dedos y por ellos se filtra en la piel y luego en la sangre, ergo al corazón.
Y también contagia el plácido sueño.
Mi gran enigma es qué ve en mí para dejarse dormir tan suavemente a mi lado.
No lo entiendo; pero me da paz y una meditada ternura.
Tal vez valga la pena andar por la vida unos minutos más. O unos segundos, lo que dure me está bien.
Lo echaré de menos antes de la conclusión y le desearé mudamente larga vida.
La igualdad y la inclusión no funcionan, es puro sectarismo destructivo
Publicado: 20 marzo, 2023 en Absurdo, Chusma, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones, TerrorEtiquetas:castración mental, Crítica social, docilidad, dogma, ensayo, Iconoclasta, igualdad, imbecilidad, inclusión, infancia, nazismo homosexual, perversión, política, sectarismo, timo, Ultrajant

Algo básico antes de empezar:
No se puede uniformar al ser humano, porque eso llevará directamente al rechazo, ergo a la violencia del individuo. Deberían antes operar los cerebros y extirpar algunas zonas que nos hacen humanos.
No puede haber igualdad e inclusión alguna, eso es solo un timo. Los hay negros, blancos, amarillos, hay niñas y niños, los hay que gustan del sexo natural y los hay que se decantan por la sodomía y otras parafilias. Los hay gordos y flacos. Los hay con un cáncer y los hay sanos. Los hay musulmanes, judíos, cristianos y budistas. Los hay que te quieren agredir y los hay que viven sin mirar a nadie.
Es la puta vida.
Basta con el respeto que proporciona una educación distendida y afín al momento y lugar en el que se vive. Y el respeto no se legisla, porque afortunadamente, los arribistas usureros impunes del estado no pueden entrar ahí si hay un cerebro con buena salud o funcional.
No puede ser invasivo el respeto, porque entonces no enseñas respeto.
A los dioses se les teme no se les ama, es la base y tipología de toda religiosidad e ideología política.
El respeto y la comprensión de religiones, sexualidades y razas, no es conversión a ello, es conocimiento básico. No puedes perder la infancia aprendiendo cosas inservibles. La vida por sí misma es un continuo aprendizaje y el único que al final prevalece si no han bloqueado tu capacidad de razonar.
La función de la enseñanza es mostrar la diversidad, no invadir. Hay horas de conocimientos muy importantes que no deberían ser usurpadas por ideologías sexuales, religiosas y políticas que se muestran y aprenden por el solo hecho de vivir. El tiempo corre demasiado deprisa para que lo pierda la infancia con cosas banales que aprender y ser así, grandes ignorantes adultos sin recursos útiles.
Tal como van las cosas, decretarán que los niños deben profesar cinco años cada religión del planeta para ser ciudadanos de pro, comprensivos e inclusivos, según los nuevos estados fascistas ¿no?
No.
El Nuevo Nazismo Homosexual, climático y sanitario no busca comprensión ni respeto, solo conversión absoluta.
No solo es un error, es un horror, una aberración llevada a la destrucción de la esencia humana misma.
Y ahora vamos a lo que está ocurriendo:
El empobrecimiento mental y físico de los hijos por los estados nazis homosexuales surgidos con el coronavirus.
Con la economía y las clases sociales debería pasar igual que con el sexo de las cosas que ejercen de padre, madre, hombre, mujer, niño o niña.
Pero la realidad es que los genitales identifican a macho y hembra. Cada sexo tiene un sistema hormonal que lo induce a comportarse según su naturaleza. Es válido para ovejas, cerdos, elefantes, leones, gorilas y seres humanos.
La biología es impermeable a todo dogma sectario.
Dejando de lado la “inclusión e igualdad sexual”, hay otro aspecto no tan banal e importantísimo en la formación intelectual y conductual de la infancia. La silenciada y escondida por interés político doctrinal, por los jerarcas políticos y religiosos: la desigualdad social y económica.
Según los dogmas de los ministerios de igualdad e inclusión (que deberían estar incluidos en un ministerio de asuntos sociales si hubiera honradez en el estado), según los nuevos estados sectarios invasivos, homosexuales y de chantaje sanitario (un neonazismo surgido con el coronavirus desde marzo del 2020); la infancia debería uniformarse en las escuelas y en los espacios públicos, para que ningún niño destaque de otro.
Es un insulto y un trauma importantísimo para el niño pobre vestir ropa barata y ver que otro viste ropas o calzado de marca. Que las mochilas también sean todas iguales, para que no se acomplejen los pobres y los ricos no hagan ostentación avergonzándolos. Que un niño no lleve un bolígrafo más bonito o mejor que otro.
Y así, llegarán felices a la madurez intelectual sabiendo que viven en un mundo de igualdad, donde los adultos habitan unos en cincuenta metros cuadrados y otros en doscientos. Que unos tienen un auto de sesenta mil euros y otros uno de segunda mano de tres mil. Uno luce un reloj de cuatro mil euros y el otro lleva un digital de plástico de colorido cantón. Unos ganan centenares de miles de euros al mes. Y ellos apenas llegarán a mil.
¿Pretenden crear igualdad e inclusión social también? No, la verdad es que el estado busca engañar y pervertir a la infancia hasta que de adultos, en su primera relación sexual aún crean en los reyes magos. Y que la única igualdad que les han imbuido es elegir entre bragas y calzoncillos rosas o azules.
No se puede engañar a un crío, es una putada.
Es en la infancia donde los seres humanos deben hacerse fuertes y aprender la realidad del lugar y momento en el que viven. No puede hacerse de la infancia una colección de muñequitas de porcelana envueltas en papel de burbujas.
Esta doctrina nazi (por fascista) de la inclusión e igualdad pretende crear generaciones dependientes de la religiosidad de los gobiernos homosexuales, sanitarios y climáticos surgidos con el coronavirus.
No pueden argumentar la igualdad e inclusión social porque ellos mismos, los políticos o jerarcas, viven en otra esfera que nadie puede igualar en ociosidad, perversión sexual, narcosis, poder, dinero, lujos e impunidad legal.
Para argumentar semejante cosa, incluida la sexual que es la que primero fallará cuando lo social no case con el dogma nazi de igualdad e inclusión; la población debería ser cien por cien deficiente mental. Imbécil absoluta.
Entonces, sus dogmas de estafa y mentira entrarían en las cabezas vacías o taradas.
Ahora apremia que los padres corrijan la doctrina venenosa que el estado está imbuyendo en sus hijos, que los eduquen y los limpien del veneno que les vierten en las escuelas del neonazismo del coronavirus. Si padres y madres no consiguen corregir la aberración doctrinal con la que llegan los hijos a casa, se les convertirán en una cosa amorfa, débil de cuerpo y mente. Que incluso, superada la adolescencia, no sabrán como reproducirse; porque el estado los ha convencido de que son cosas sin identidad y que nace lo mismo de un coño que de un culo.
Pero lo que es más importante y escalofriante: los hijos pedirán cita a un asesor del estado para que les guíe sobre qué libro leer (si no han sido reemplazados por audio libros), qué película o serie ver y que orientación sexual es buena para medrar en determinada actividad laboral.
Jamás permití que lo más sagrado de mi vida, mi hijo, el estado convirtiera en un imbécil incapaz de valerse por sí mismo. O cobarde para pensar y actuar.
Ha crecido y se ha hecho un ser independiente en un mundo de desigualdades y diversidades, sin que le importe nada de ello si no interfiere en su vida.
Y follará y folla con quien le dé la gana olvidando todo lo que le quisieron imbuir gracias a mi absoluta falta de escrúpulos para explicarle como es realmente la vida y la hipocresía de la sociedad. Ninguna ley o norma social lo hará llorar, solo se pondrá furioso, hostil de que alguien pise su voluntad y sus deseos.
Porque en la naturaleza misma, hay quien vive y quien muere, quien come o bebe más o menos, quien es más fuerte y más débil.
Si le niegas ese conocimiento a tu hijo, lo matas, lo destruyes, lo denigras, lo humillas…
Ni madre, padre e hijo, hemos sido traumatizados por las desigualdades, por las penurias y por la corrupción que todo estado y en toda época luce sin pudor.
Los hijos no necesitan el papel de burbujas miserable del estado nazi doctrinal. Son fuertes, y si alguno es débil, deben ayudarlos los padres, no los corruptos decretos de un estado que con el coronavirus y la homosexualidad quiere castrar las mentes y tener así, el voto de los cobardes y débiles mentales.
Y para llegar a esa utopía enfermiza del estado, la misión que se ha propuesto en su agenda de mierda, es que todo ser humano llegado ya a la adolescencia, debe ser absolutamente débil, dependiente y cobarde.

Iconoclasta
Lo inorgánico
Publicado: 17 marzo, 2023 en Absurdo, Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:acabado, cosa, decadencia, degeneración, Iconoclasta, inútil, muerte, Pablo López Albadalejo, prosa poética, solo, triste, Ultrajant, vejez

Es demasiado viejo para estar derecho.
¿Sufren de artrosis las cosas? Aunque no tengan huesos.
Aunque estén vacías.
(Un quebranto que nadie escucha)
Porque lo están ¿verdad?
(Podrido)
Demasiado decrépito para soportar los cables y ahora es el despojo de una marioneta cuyos hilos penden sin que nadie le dé vida.
(No tiene un corazón tallado en su madera)
Está abrumadoramente solo, lejos de toda vida. Se nota en la mirada triste del aislador a la cámara.
(Avergonzado entre tanta vida y verticalidad)
Humillado ante el poste recto y firme de cables tensos.
Solo es un efímero reloj de sol antes de tenderse inútil en la tierra.
(Las cosas no fabrican esperanza)
Pero tampoco hay nadie que dibuje en la tierra las horas que marca. Su sombra es anciana y contaminaría el tiempo con un adelanto de la hora estimada de la muerte.
(Un Pinocho huérfano de hada azul)
Si alguien se apiadara de las cosas, sería culpable de no apiadarse de los humanos.
Deberá tener coraje hasta convertirse en leña.
(Un llanto mudo)

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.