Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

La degradación y perversión de la ética por medio de la religión, las leyes y los usos sociales.
La ética es una constante invariable y la moral una imposición temporal.
La moral te pide a tu hijo en sacrificio. La ética jamás pediría semejante mierda.

Las niñas bonitas no cobran dinero. ¡Qué tiempos aquellos que no conocí!
Porque me ha cobrado ochenta euros por una mamada desganada y encima con condón, la puta bonita.
¿O la canción decía que las niñas bonitas no pagan dinero?
Estoy tan acostumbrado a pagar a las putas, a las putas del gobierno, a las putas compañías, por respirar, por un vaso de güisqui, por el tabaco, por un gramo de farlopa, por una buena sentencia de un puto juez…
¡Qué perra vida y las putas que caras y viejas!

“Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte”
(Ojalá, de Silvio Rodríguez)

Se va un trovador y nos quedamos un poco más solos en una sociedad decadente donde la cultura y la razón están sometidas al fascismo de la ignorancia, el miedo, la indolencia y la cobardía.
Bueno, pues eso, la palabra es ya un emoji en manos de gente que no sabe bien qué hacer con ella.
Y un maestro menos.
Que una luz cegadora, lo guíe allá donde hubiera soñado estar, si existen semejantes sitios.
Bye, don Pablo.

Porque consigues no sé de qué forma, desviar mi flujo sanguíneo que va al cerebro, hacia el pene.
Tal vez sea esa la causa del mal de amores, de la locura de estar enamorado. Yo no recuerdo haber descendido tan profundamente a la primitiva lujuria desde que conocí tu existencia.
O tal vez borraste mis recuerdos porque las cosas extraordinarias cubren las mediocridades, las abandonan en un desván enterrándose en polvo.
¿Y para qué quiero un cerebro si estás tú? Amar no requiere de intelecto.
Tú sabrás qué hacer conmigo, qué hacer de mí.
Confío en tu sabiduría como en tu piel. No quiero pensar cielo, estoy cansado de este humo que me sale de la cabeza.
Pareciera que las tostadas se han quemado.
Y los huevos hierven.
Mi corazón late, mis brazos son operativos para abrazarte, mis labios se mantienen hidratados con los tuyos… Tengo lo necesario para vivir.
Sé que amarte es duro (y debe serlo), que cuando me acerco a ti, debo hacer alarde de hombría quiera o no; pero me gusta ese sacrificio. Sobre todo cuando está en tu mano. ¿Ves? Soy un completo derroche de obscenidades.
Podría decir que mi cerebro se ha secado. Y así, no sé cuál de tus dos pares de labios he de besar primero.
Esta es la máxima inquietud intelectual que puedo desarrollar cuando iluminas mi día con tan solo una palabra.
Y ahí está el secreto, no se lo digas a nadie porque tengo que conservar mi carisma de hombre zafio y tosco (de hecho me sudan copiosamente las cejas con este derroche de palabrería): tan solo necesitaría de ti una palabra y poder así asomarme al vertiginoso acantilado de tu mente. Asomarme a tu alma.
Bueno, dejaré la metafísica para los inteligentes, estaba hablando de follarte y de la cremosidad de mi glande que fácilmente resbalará entre tus dedos sin ningún problema.
Estoy en celo.
Se podría decir que soy el resultado evolutivo de tu selección natural.
Lo hombres no hablan de almas, solo de follar.

Iconoclasta

Y de cerca un tumor.
Con la brillante luz una dorada esperanza
al atardecer un amarillo hepático.
Con el rocío de la mañana un dorado erótico
en el ocaso una tristeza marchita.

El otoño es la melancolía que propaga el planeta para que todos recordemos que hemos de morir.
Que nadie se engañe.
No tiene por qué estar reñida la belleza con la muerte.

Siempre fueron así, no es un efecto de la vacuna; no totalmente.
No sé cómo pueden los españoles comer y vivir con tranquilidad ante un gobierno corrupto y peligroso que los somete y humilla, que perdona los delitos cometidos por los delincuentes políticos afectos al estado corrompiendo para ello las leyes; incluso alabando sus delitos, traiciones y vejaciones. Por cada político, jerarca o burócrata que aparece acusado de un delito, el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, decreta y revoca leyes en connivencia con un cónclave de jueces absoluta y desoladoramente corruptos para proteger sus delincuentes cómplices y sus riquezas atesoradas con sus altos cargos.
Sí que lo sé. Sé perfectamente porque los españoles están ciegos a esa corrupción. Solo utilizo la retórica para dar énfasis al ensayo.
Estoy seguro de que dada la alta impunidad, alevosía y desfachatez con la que actúa el gobierno con sus delincuentes amados; que la vacuna del coronavirus porta una enzima o proteína que en los vacunados provoca ceguera y sordera mental ante toda esa corrupción y tiranía desmedida, desbocada de jueces y estado.
Pero no ha sido la vacuna, la vacuna solo los ha sedado, les ha reducido la velocidad de reacción de las neuronas; lo realmente importante es que, con toda probabilidad, los hijos de los vacunados nacerán definitivamente más dóciles, más obedientes que sus progenitores hacia el pastoreo y sacrificio a los que serán sometidos por el estado. Es la consecuencia de una vacuna genética.
Nacerán castrados de valor y perspicacia, solo en la adolescencia y la madurez biológica se podrá observar el efecto castrante de la vacuna del covid.
Es una hipótesis más que posible dada la dictadura impuesta en España con un golpe de estado por medio de una sanidad de índole nazi. La corrupción va de la mano de todo estado nazi o fascista comunista.
El pueblo español es una raza de genética oscura, empobrecida, tal vez porque su tierra ha estado durante milenios aislada de Europa. Aislada de la cultura, la decencia, el valor, el orgullo y el conocimiento. Aislada de la riqueza genética que en Europa se dio al cruzar las líneas genéticas entre etnias asiáticas, europeas y africanas.
Por ejemplo, el pueblo francés no tiene la mansedumbre del español, esa indolencia bovina hacia la privación de libertad y la humillación. No hace mucho, los chalecos amarillos pusieron en jaque al estado francés con una espiral de espectacular y liberadora violencia.
O aquellos camioneros canadienses que salvaron a miles y miles de ciudadanos segregados, privados de libertad y humillados por el primer ministro homosexual que en nombre de la salud pública por la epidemia del covid, creó campos de concentración para los infectados y no vacunados, auténticos guetos con los que se disponía el gobierno canadiense a exterminar a los no vacunados y enfermos. Los camioneros canadienses dieron la libertad al pueblo de nuevo, sin ellos se encontrarían como los españoles de humillados e indiferentes a la corrupción, el robo y el acoso del estado. Asustaron a ese primer ministro maricón y las libertades volvieron a emerger a la superficie.
Son gentes con una genética muy distinta a la española. Más rica, más noble.
España sigue siendo un reino de oscuridad.
La población española se ha acostumbrado a ser expoliada por el estado. Saben que si dejaran de pagar al estado, éste les embargará todos los bienes y los condenará a la pobreza y el hambre. Y si eso no fuera suficiente, meterá en el trullo al trabajador durante décadas. Sabiendo esto, no les ofende que un jerarca del gobierno se pasee libre tras una estafa o traición. Es kafkiano…
Los soldados son severamente castigados por deserción o traición.
La ley en España es tan corrupta que provoca pesadillas en las gentes inteligentes.
Al que roba un par de zapatillas deportivas lo condenarán severamente los jueces corruptos que dejan a libres a los grandes delincuentes políticos que causan violencia, hambre y ruina en millones de personas.
Y ningún español alzará la voz cuando esos hijos de puta, los delincuentes políticos alabados, perdonados y enriquecidos por el gobierno dictador español se paseen libres e impunes, intocables. No alzará la voz ningún español cuando esos mismos políticos vuelvan a parasitar su trabajo y sus bienes. O cuando revienten toda libertad y necesidad biológica, cuando humillen a los padres ante sus hijos, cuando se vean forzados a esquivar en la calle a la policía nazi sanitaria como ocurrió durante el encarcelamiento de millones de españoles por decreto de un nuevo caudillo abiertamente homosexual (Franco era un maricón discreto).
Delincuentes del estado libres y con impunidad para continuar con fuerzas renovadas sus robos y extorsiones a la ciudadanía. Es el modelo de gobierno copiado de los narcotraficantes.
El español o nativo de la península ibérica ya no se espanta de la corrupción que vive cada día a cada hora. Sigue pensando que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer: la cobardía en su estado más puro, ignorante y tribal.
España es provinciana hasta la caricatura.
Es una pura cuestión genética, degeneración genética concretamente.
Pero no es culpa de la vacuna, no todo… La vacuna ha sedado a los adultos ya mansos de por sí y castrado mentalmente a las futuras generaciones por medio de la reproducción de machos y hembras vacunadas reproduciéndose y eternizando así la aberración genética.
Quiero pensar que es un apasionante relato de ciencia ficción, pero hay más de ciencia que de ficción y más de hechos y consecuencias político-delictivas e históricas que de imaginación.
El pueblo español obró igual durante el franquismo a como ha actuado (es decir con indolencia y mansedumbre) en la actual dictadura.
Cuando el estado fusilaba a un vecino o al hijo de ese vecino; el español en voz baja durante la cena le decía a su parienta (el macho hablaba de las cosas serias y la mujer escuchaba sin mirarle): “Algo habrán hecho. ¿Por qué cojones tienen que hablar de política ni mierdas?”. Esa fue la postura de millones de españoles.
Se podría decir que el español es una raza mezquina comparada con la de otros países con más sentido de la libertad y orgullo propio. Una raza que no supo ni pudo aprender nada de la cultura y nobleza de aquellos pueblos que invadieron su oscura y aislada península y los dominaron durante siglos y siglos. El cerebro de los habitantes de la península ibérica es impermeable a la cultura y la libertad.
Pero durante la guerra civil española, la genética de la raza española aún sufrió más degradación. Se dice que fue una guerra muy larga; no es correcto del todo. Las batallas se libraban rápidamente, lo que alargó la guerra fue la tarea genocida de Franco. En cada pueblo o ciudad que tomaba, durante el tiempo que fuera necesario, a menudo meses, los dedicaba a la exterminación de toda persona que sospechara no abrazar su degradante fascismo paranoico. Franco no salía de una ciudad hasta haber asesinado a todo aquel que tuviera inquietudes humanísticas o de libertad. Eso es lo que más tiempo llevó para finalizar la guerra. El puerco no dejaba a nadie vivo tras de sí que pensara distinto a su doctrina criminal de analfabeto palurdo. Y mientras tanto, los militares en otros frentes, se podría decir que se aburrían esperando el momento de la acción. Esperando que Franco hubiera exterminado todo asomo de lo que le podría dar dolor de cabeza: libertad y dignidad.
Así las cosas, es fácil de imaginar cómo la dictadura franquista modificó las líneas genéticas de la población, dejando vivos solo a los mediocres o faltos de inquietudes y los lameculos.
Casi exterminó el código genético de la libertad y la nobleza de la península ibérica.
Fue un trabajo colosal de selección ganadera en humanos: matar lo que no sirve al régimen y dejar que se reproduzca la útil mediocridad, indolencia y mansedumbre.
Y por tanto, los colegios se convirtieron en cuarteles y santuarios franquistas y los padres educaban a sus hijos en el respeto al caudillo, sin consideraciones éticas y con admiración; como si fuera un jesucristo más.
Hubo un momento en la que la dictadura española tuvo que a abrirse al mundo o arruinarse. Se abrió y entraron ideas extranjeras de libertad y decencia; pero era tarde, cientos de generaciones se ensuciaron bajo la selección genética franquista; y así hasta el día de hoy, que siguen accediendo al poder los políticos generados por el franquismo, o bien los ciudadanos generados también por el franquismo, ciegos a la corrupción y rompiéndose las manos aplaudiendo a los delincuentes que forman el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, con fecha de instauración catorce de marzo del 2020. Aquel aciago día, en poco menos de veinticuatro horas, el lema “La libertad es enfermedad” se extendió por toda la península ibérica como una plaga de pulgas en el pelaje del gato enfermo.
Es fácil que dada la carga genética en los españoles de la dictadura franquista, la nueva dictadura penitenciaria homosexual sanitaria entrara sin que mediaran siquiera cincuenta años entre una y otra.
Y el español hizo lo mismo que antaño con Franco: delatar a su vecino y arrodillarse ante los malolientes genitales de sus gobernantes con hambre homosexual; ya que si algo tiene el español, es la afanosa capacidad de copiar en todo a sus fascistas amos. Por supuesto, si un inocente es encarcelado, viendo la propaganda del fascismo actual en formato telediario, el buen ciudadano del fascismo pseudo sanitario dirá: “Algo habrá hecho”.
Así que los españoles ciegos e indolentes (como es característica de la raza española o de la península ibérica) cuando salgan libres e impunes los delincuentes del estado, no alzarán una ceja. Y al ciudadano digno, acusado con vehemencia y severidad por una falta administrativa que lo conducirá inexorablemente al hambre y a la violencia para obtener comida y por tanto, a la muerte o al trullo a perpetuidad; le espetarán que “algo malo habrá hecho”.
No, todo no es culpa de la vacuna del coronavirus, decididamente. La vacuna habrá garantizado la mansedumbre e inmovilidad en las generaciones que ahora suben y en las que han de nacer. Son el futuro negro y terrible de una nueva dictadura.
El español, es cobarde, manso, ciego y mezquino por genética, sin necesidad de vacuna.
Y esto explica porque las dictaduras en España son las más longevas y sangrientas del planeta. Aquella popular sentencia española de “más vale lo malo conocido…” es definitivo y probatorio (en jerga judicial, de la corrupta) del carácter esclavo e ignorante de los pobladores de la península ibérica.
“Algo habrán hecho”, pero no hicieron nada, hijo de puta.
Hurgar en la memoria histórica no siempre es aleccionador y enriquecedor, hay mucha mierda para todos. No vale la pena agitarla, el mal ya está hecho y se sigue haciendo. Es mejor atajar el problema, a la francesa, que es lo que de verdad resulta.
A veces pasa que la sabiduría da dolor de cabeza, como a los dictadores les enferma la libertad.
Vomitar es inevitable y un acto tan natural ya como respirar.
Prefiero morirme que vacunarme, aún me queda ese suicida y romántico sentido de la libertad y dignidad.

Iconoclasta

“Con la cabeza de Franco haremos un gran balón.
Con la cabeza de Franco haremos un gran balón.
Para que jueguen los niños de Guernica y Castellón.
Para que jueguen los niños de Guernica y Castellón.”
Por Josu Zabalondo.
¡Precioso! 😊😊😋😋🥰🥰😈😈
Así se canta a los fascistas o nazis, ya sean de índole penitenciaria comunista, sanitaria😷, homosexual o franquista.
¡A muerte! 🤬🤬😀😀

Iconoclasta

Lo malo de creer en Dios (en cualquiera de cualquier secta) es permitir que algo sea superior a mí, cosa imposible y una humillación aceptar semejante estupidez.
Así que, como no hay nada ni nadie superior a mí, concluyendo con la lógica de los crédulos: yo soy Dios.
Tú piensa o cree en el Dios que quieras. Si crees en él, evidentemente eres también inferior a mí; pero es tu decisión, tu credulidad, no la mía.
¿A que soy listo? Tengo más recursos que una navaja suiza.
Mis padres no criaron una planta, parieron y criaron un hombre. Y al igual que todo animal salvaje: ni amo ni dios. No consigo adaptarme a ninguna autoridad, hago el mínimo trámite para sobrevivir en esta sociedad de mierda; pero ningún ser humano es superior a mí ni lo será jamás.
Insisto, mi divinidad me la otorgan los otros, los que creen. Yo solo hago mi trabajo, lo que me da la gana. Aunque me joda, que para eso soy Dios.

Me parece obscena esa agrupación de setas devorando el árbol muerto. Se alimentan mezquinamente del cadáver, pisándose, atropellándose con vulgar maldad unas a las otras para saciar su necrófaga hambre.
Es tan terroríficamente conceptual la vida y la muerte en el bosque…
La muerte no es un arte, sin embargo; es hipnótica toda esa miseria en el pie del árbol.
El hecho de que las setas no sean animales las hace más temibles, su voracidad…
Porque se han formado como un cáncer, un organismo invasor, pornográfico para la vida.
Despierto imagino que mis pies los han devorado las setas, soy un hombre hongo. Y la idea causa un chasquido neuronal que se traduce en una náusea, fumo para empujar el asco.
¿Fue así como el cáncer entró en la médula de mi tibia? ¿Son setas alimentándose de mí aún que no estoy muerto?


Por eso hay que enterrar a los muertos, para no hacer pública tamaña putrefacción.
Si mueres no es necesaria la humillación, es gratuita.
Son seres feos como yonquis de la muerte, deformes y con una sangre venenosa. Aferrándose con gula a su propio pellejo macilento para meterse un poco más de muerte en vena.
La corteza se cae a pedazos, por el tronco dejaron de subir los nutrientes. Y el cáncer, las setas, tan vivas, colonizando la muerte.
Si se movieran no serían tan siniestras…
No quisiera ser un hombre seta muerto.
¿Por qué no cae de una vez el árbol muerto? Porque así, aún en pie, parece sufrir una agonía sin fin. No puedo evitar cierta alarma atávica que nace de un instinto antediluviano.
¿Creció el árbol en un pedazo de tierra maldita?
Ni siquiera los pájaros se posan en sus ramas muertas. ¿Las setas inyectan insania a la madera?
No las ha comido ningún animal, ningún ser las ha pisado. Son un aviso de muerte, de iniquidad.
No puede ser bueno comer lo que se alimenta de muerte, sería morir al cuadrado.
Ese cáncer de hongos evoca a las multitudes humanas, a las gentes sin rostro, a setas que berrean anónimas, formando un tumor.
¿Qué le puede quedar al árbol muerto? ¿Tienen alma los árboles? ¿Es lo que ansía ese tumor de hongos? ¿Su alma?

Iconoclasta

Fotos de Iconoclasta.