
La imaginación es el más poderoso y maravilloso don de la especie humana, el único que excusa a algunos individuos de su existencia.
El resto sería un buen paliativo a la hambruna mundial si se les dedicara a la industria conservera cárnica.

La imaginación es el más poderoso y maravilloso don de la especie humana, el único que excusa a algunos individuos de su existencia.
El resto sería un buen paliativo a la hambruna mundial si se les dedicara a la industria conservera cárnica.

Sentía la almohada en mi rostro, suave y dulce; una mortaja de paz.
Y soñando en ella, avanzar por un camino de vapor de seda y calidez.
Algunas cosas, algunos seres, muchos; iban delante de mí, detrás y a los lados, rodeándome. A todos los sentía, los reconocía, avanzaban felices, festivos. Y ninguno era lejano.
Era todo lo que me ilusionó e ilusiona, todo lo que amé y amo. Todo estaba a reventar de vida, los podía tocar, abrazar, besar, les podía sonreír sin tristeza.
Estaban tan vivos que me contagiaban alegría y fiesta.
Vi Su bondad, la belleza de la inmensa ternura y alegría que la Muerte trae.
Y lloré con los ojos cerrados cálidas lágrimas de descanso.
Y la serenidad impregnar una sangre que ya no tenía.
No puede ser un sueño… Me decía.
Las lágrimas que se escapaban por mis ojos cerrados, daban una humedad de realidad al sueño mojando la almohada y de mi rostro hacía un difuso recuerdo.
No puede ser un sueño. Me repetía…
Por favor, que no lo sea, que no lo sea, que no lo sea…
Me aferré a la almohada, al sueño, para no perderlo en ningún momento. Para no volver de aquel camino, de aquel mundo de dicha absoluta. Y Cantares de Serrat era un himno de una belleza que me arrebataba cualquier valor que un día pudiera o pude haber tenido para dibujarme la sonrisa más feliz que nunca haya esbozado.
“yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón”.
Nunca me había sentido tan bien llorando.
Qué bello es morir…
Caminaba entre recuerdos traviesos, tan diminutos como miniaturas. Y eran miles.
Y Super Mario tan pequeñito, corría y saltaba y me hacía reír… Pinche Mario…
Todo aquel desfile de mis recuerdos y yo, que también lo era; formábamos una silenciosa dicha presurosa.
Y una sonrisa cubría mi alma.
Todos éramos táctiles, los recuerdos se hicieron sólidos…
La muerte es Dios resucitándolo todo.
No teníamos prisa por llegar no sabíamos adónde; pero casi corríamos solo por gozar de aquel camino sin fin. No sé, pero era tan extraño…
¿O era la simple alegría de una hermosa muerte?
Qué bello es morir…
Un estruendoso y silencioso rumor de alegría; lo llenaba todo, toda mi vida, toda mi bella muerte.
Y mis lágrimas tibias, de aceite… Por favor, se parecían a los labios de mi madre y mi padre cuando de pequeño me besaban, antes de ser la bestia.
Padre y madre estaban allí… Ya no eran una tristeza.
Quiero llorar, no quiero dejar de hacerlo.
Qué bello es morir…
¿Quién puede querer una resurrección y volver?
Qué bello es morir….
Cuando las lágrimas se deslizan por los párpados cerrados, crees que pequeños ángeles te besan los ojos.
“Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria…”.
He despertado sin recodar durante unos instantes, que una parte de mí está muerta y al plantar el pie en el suelo, no ha dolido.
Hoy no ha dolido.
Y la almohada estaba mojada.
Y mis ojos también.
Y sentía la tristeza de un sueño que tan solo era eso, mientras que aún resonaba en mi cabeza el eco de las silenciosas alegrías de mis amigos los recuerdos.
Super Mario que no estaba quieto…
Qué bello es morir…
Qué pena, que puta pena volver.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Versos de la canción Cantares, de Joan Manuel Serrat.

“No es como antes” porque sencillamente, cuando se instala el tumor o infección de un fascismo, un totalitarismo cualquiera; las libertades individuales más básicas y esenciales, se las pasan por el culo los caudillos golpistas, sus colaboracionistas y el pueblo decadente y cobarde que tiene un pánico maricón de respirar.
Por eso nada “es como antes”, hijo de puta.
Esta noticia o artículo de la prensa puta del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, precisa una traducción simultánea porque alguien tiene que decir las cosas con madurez, decencia y tal como son, sin fantasías o miedos de castrados:
“Vais a llevar el puto bozal, hasta que nos salga de los cojones y los coños, nenazas hijos e hijas de puta.
Y respecto a las noches de prisión, se prorrogarán hasta el 2050, cabestros y cabestras de mierda.
(Decreto del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus Febrero 2021).”

La España profunda, cobarde y castrada.
Sin novedad alguna continúan las oscuras noches de prisión, policías y ratas; en un “democrático” toque de queda marcial.
Siguen eternas las putas noches fascistas de una España Cobarde y Castrada.
Una, enferma, cobarde y mezquina; debería ser su lema.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Horizonte durante la encarcelación que decretó el nuevo y normal caudillo fascista en marzo del 2020. La libertad es enfermedad, decía el caudillo amenazando con que no le temblaría la mano para castigar a los que no obedecieran su decreto de acoso y cárcel.
La prisión indiscriminada para los habitantes más pobres, cuidada por la policía más feroz, más mala.
Y la chusma aplaudió.
Como este son los horizontes del nuevo y normal fascismo español.

¿Y si la infancia y la juventud de hoy mide el tamaño de sus penes y tetas con unidades informáticas? En megapíxels, o gigas para los superdotados.
Para las cuestiones de intelecto (si a alguien le llegara a interesar) bastarán los pixels.
La tecnología ha variado; antes niños y niñas medían sus penes y el contorno de sus tetas con las cintas métricas del costurero, a veces con fríos y ásperos flexómetros. La vanidad tiene la virtud de la adaptabilidad.

¿Es que eran hombres lobo o licántropos contagiados de coronavirus?
¿O tal vez el coronavirus o lacovid los ha convertido en licántropos?
¿Disponen de balas de plata norma ISO para matar a los licántropos?
Y la foto que ilustra el cuentito, es como para escupir de fea.
Por otra parte “El Español” se esfuerza lo suyo para convertirse en Boletín Oficial del Nuevo y Normal Fascismo Español.
O eso, u opta por un premio en algún concurso infantil de cuentos de terror.
Cuando he visto el esperpento de “noticia”, no podía creer que pudieran tener tanta desinhibición como para publicar semejante mierda.
Deben cobrar del nuevo y normal fascismo español las palabras a peso.

Me gustan las frases hechas de marcado carácter adrenalínico, en las pelis hay cientos de ellas. Suele ocurrir que una sola frase vale más que las casi dos horas que duran algunos ladrillos de películas.
Una de las buenas es: Lo que no te mata te hace más fuerte.
Dejando de lado la plasticidad, sonoridad y su impactante mensaje, miente.
Cuando sobrevives a algo realmente malo se debe a que, o eres afortunado, o eres fuerte. O las dos cosas para esos privilegiados o prodigios de mierda.
La realidad es que cuando consigues superar algo terrible, sales más débil de la lucha. Y con toda probabilidad con secuelas o tullido.
Ojalá fuera así, salir fortalecido.
Pero sales tocado como un viejo boxeador.
Cuanto más ha dolido, más has luchado y sufrido. Y el desgaste no es fortaleza.
Además, hay un coste añadido: conocer el dolor tiene el precio del miedo y la insensibilidad.
Miedo a sufrirlo de nuevo.
Y te insensibilizas a ti mismo a otros pequeños dolores que pueden degenerar en graves. O a las penurias ajenas porque ya has pagado tu puta cuota de enfermedad o dolor y no necesitas ni quieres o interesa el de nadie. Ni siquiera lo tienes en consideración.
Por otra parte, nadie puede ayudar a nadie cuando algo duele, a menos que te regale una dosis de un potente narcótico.
Pero es romántico afirmar que más fuerte te haces cuando más duele vivir.
¿Más fuerte, cabrón? ¿Y qué te crees que era yo para sobrevivir a esta mierda? Durante mucho tiempo fui el puto dios luchando contra el mal infatigablemente.
Pinches ánimos…
Te lo agradezco; pero no te lo creas. Debería ser una frase exclusivamente para uso infantil o para adultos con problemas de coordinación y entendimiento.
Hay otro aforismo de esos que te mortifican como esa puta mosca que no te deja tranquilo durante un largo trecho de una caminata: nunca digas de esa agua no beberé.
Pues lo digo.
Beberé lo que me dé la gana y eso incluye no beber lo que no quiero.
Aunque me joda. Si existiera el elixir de la vida eterna, no lo bebería para no parecerme a la mediocre chusma, aunque estuviera a punto de morir.
Te digo yo que de ese agua no beberé, por mis cojones. Aunque me joda.
Que alguien tenga problemas de indecisión y temor, es exclusivamente su pedo (en este caso, problema en mexicano).

Baja el índice de contagios de coronavirus como una noticia de buenaventura para las elecciones al peor cacique en Cataluña. Para votar no habrá problema alguno en trasladarse al puto Polo Norte, porque es del interés del fascismo que la chusma votante los elija. Y así mismo que el cabestro electorado, los autorice moralmente a continuar con la cárcel, el toque de queda, la represión y la bofia, como otro coronavirus más, pululando fiera por multar y proteger al mundo de los cochinos ciudadanos.
Además de recibir de los tristes votantes amedrantados por respirar, la mejor y más sodomita y servil sonrisa tras el bozal de mierda.

Las noches del miedo y la sumisión
son noches de vergüenza y asco.
Putas noches…
Las noches de los aplausos y la indignidad
son noches de vergüenza y asco.
Cochinas noches…
Las noches de la desconfianza y el acoso
son noches de vergüenza y asco.
Sucias noches…
Las noches de la hipocresía y la ignorancia
son noches de vergüenza y asco.
Apestosas noches…
Las noches negras de espías y envidia
son noches de vergüenza y asco.
Repugnantes noches…
Las noches de la pobreza y amén
son noches de vergüenza y asco.
Pornográficas noches…
Las noches de ratas y policía
son noches de vergüenza y asco.
Bastardas noches…
Las noches de cárcel y calles oscuras
son noches de vergüenza y asco.
Perras noches…
Las noches de televisión y mentiras
son noches de vergüenza y asco.
Mezquinas noches…
Las noches de los caudillos, caciques y serenos
son noches de vergüenza y asco.
Vomitivas noches…
Las noches del coronavirus y el fascismo
son noches de vergüenza y asco.
Enfermas noches…
Son las auténticas noches de la vergüenza y el bochorno, en las que los caudillos y caciques decretan que la libertad es enfermedad y los mediocres frente al televisor y el móvil, lo creen con fe analfabeta.
Son las noches que avergüenzan a mujeres y hombres; y dan paz y protección a las bestias de las granjas humanas.
Y a la noche de la vergüenza y la náusea, le sigue el amanecer indigno del bozal y las miradas cobardes.
Un nuevo sol para respirar el aire corrupto que se acumula en el bozal de sus hocicos medrosos.
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus, del miedo y la vergüenza; ha llevado a España a la edad media, de donde nunca debería haber salido.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.