Me tranquiliza que el potrillo no conozca mi existencia, que jamás pueda saber de mi pensamiento. Yo debería estar prohibido para los seres dulces. Si creyera que pudiera leer mis palabras certeras y crudas, reales y tangibles, no lo asustaría; le engañaría diciéndole que todo irá bien, que será el caballo más feliz del mundo. Me metería en el culo todo lo que sé. Todos esos millones de seres humanos malos como el cáncer, envidiosos, vanidosos sin razón alguna, ciegos fanáticos… Toda esa mierda con la que podría toparse lejos de mamá. No hay ninguna razón para creer que vivirás mucho tiempo y serás feliz si hay humanos cerca, caballito. Pero no te lo digo. ¡Shh…! Tranquilo pequeño, todo irá bien. ¡Eres muy guapo! Observa el mundo y siente la tierra cálida en tus patas ¿eh? Eso es todo, pequeñajo. Estás lejos de los asesinos de la libertad y del pensamiento. De los mezquinos que comen gruñendo como cerdos para que nadie se acerque a su plato de mierda. De los que odian sin inteligencia, sin saber porque. Retrasados mentales sin diagnosticar que no saben follar y lo hacen tan mal que, sus hijos nacen tarados para perpetuar su imbecilidad en una línea sanguínea que corrompe toda dignidad a lo largo de los milenios. El mundo es precioso con el potrillo observando la vida con inocencia y curiosidad, a salvo de la miseria con mamá, que morirá sórdidamente. Que morirán ambos antes de conocer la vida plenamente, antes de necesitar el sol en su viejo pelaje… No quiero que tenga miedo, es demasiado pequeño. Ni su mamá… No existo. Ni mi sabiduría dolorosa que alumbra con potente foco la podredumbre y la ponzoña que nos rodea hasta la asfixia. No quiero que relinche asustado bajo la panza de su madre, pobrecito… Por aquí nos veremos un tiempo, el que dicte la muerte, el que dicte el hedor humano que nos rodea. ¡Sh…! Solo a mí, tranquilo; solo me rodea a mí, tú estás bien. Si supieras cómo duele transitar por la tristeza, no me lo perdonaría. Descansa en la hierba fresca, que vivir cansa ¿eh? ¡Serás muy fuerte! Verás que hermoso es todo. Hasta siempre, bonito. ¡Maldita sea! Puta vida… Pobrecito.
No vale la pena un gran esfuerzo y su dolor para conseguir algo. Cuando has pasado por toda clase de penurias, acabas cuestionando si de verdad ha valido la pena “eso” para tanto sacrificio. Y ocurre con todas las cosas orgánicas e inorgánicas por las que se lucha. Los dolores y los sacrificios prolongados convierten en frustración lo que se ansiaba. Es la ley de la decepción y el tiempo perdido. Y yo soy el Verbo.
¿Soy inadecuado? Y si lo soy ¿para quién? Inadecuados son gran parte de los que me rodean, una mayoría aplastante. No pasa nada si los inadecuados me consideran así. Bien al contrario, me place. Es bueno ser molesto para otros, pagar con la misma moneda, y con mayor cantidad a ser posible. Donde las dan las toman ¿no? Nunca es suficiente el resarcimiento que obtengo por ser inadecuado. Pido la pena máxima y una fuerte indemnización por tener que estar rodeado de la mediocre estulticia. Ha sido siempre así: enfermando, doliendo, peleando, despreciando, engañando, driblando, follando sin alegría, respirando con hastío, escribir con saña escarificando el papel… La crueldad es defensa, no es siempre ataque. Es justificable. Que haya crueles que deben morir, lo saben hasta las ratas. Yo no soy uno de ellos. Todo son matices de mierda. Matices que me dan dolor de cabeza y estropean juicios rápidos. Matar es puro, no hay medios tonos en la consecuencia de asesinar en defensa propia de la dignidad. Es legal. Respecto al mal follar con esas putas que se creen diosas del sexo… Mejor masturbarse. Ya sabes, si quieres un trabajo bien hecho… Esto no puede tener un buen final, aunque tampoco necesito buenos finales. Me conformo conque morir no sea doloroso, estoy harto del dolor. Tal vez por eso lo de la masturbación y las putas… Soy asombrosamente consecuente y lógico. ¿De dónde habré salido? Mi padre no era tan inteligente ni tan inadecuado. Murió sin conocerme, tal vez fuera mejor así.
Cuando un familiar o amistad te pregunta en la proximidad de alguna celebración si quieres un regalo, le dices que no. Y es que si te pregunta semejante cosa, el pobrecito tiene la esperanza de que le digas: “No, gracias, no es necesario.” Hay que ser piadoso con los mezquinos. Y por otro lado, yo me basto para regalarme buenas y selectas cosas.
Todos los seres humanos deberían ser aplastados como cucarachas por el pie del dios al que reverencian. Si yo tuviera creyentes, lo haría. Soy un dios colérico, conforme a la tradición de las más sagradas escrituras. Y también me gusta follar, la sabiduría me la pela.
Hoy, último día de febrero, no destaca en nada del resto de días del año. Para algunos será exótico que el mes acabe en el número veintinueve. A mí me suda la polla.
Amo las pequeñas flores del bosque porque son tu metáfora. En mi pensamiento a veces hostil, a veces negro; eres el color y el calor que me hace humano. Flotas hermosa en mi enmarañado pensamiento, elevándote sobre todas las cosas vivas y muertas que lo habitan. Con toda esa fuerza… Tan pequeña y tan brava. Irreductible. Es la metáfora de tu belleza y la pasión de vivir. A pesar de la hojarasca… A pesar de los cuervos que graznan malhumorados mi existencia. Extiendes tu color ante mí, un paño húmedo en la sudorosa frente del enfermo. Indecentemente ingrávida esplendes como una diosa, hipnótica, deseable. Y frágil. Me da miedo pensarte tanto y que te pueda doler una pétalo. Los pétalos de tu coño hambriento, cubierto de rocío espeso… Y yo libándolo… No eres la obra de un tumor, mis labios guardan el calor de los tuyos. No puedo regalarte una flor, porque me quedaría vacío entre la hojarasca. Solo tengo una, solo te tengo a ti… Es absurdo; pero ¿qué puedo hacer yo para entender la metafísica del amor? Eres la más hermosa contradicción: esa aparente sutilidad y tu atómico amor. Y los muslos que tiemblan, impacientes por abrirse, que se cierran en contracciones que marcan los jadeos… Que te traicionan dejándote indefensa a mis toscos dedos pringados de viscoso deseo. ¿Cómo puede una flor tan pequeña pesar tanto en mi vida? ¿Cómo puede un animal como yo, poseer ese fulgor de amor constante en su pensamiento hosco?
Las de Unidas Podemos junto con las vendidas del PSOA (antes PSOE) deberían forma un único partido: UJ (Usureras Jodemos). Y es que quieren sodomizar de nuevo a quien le gusta fumar; pero no a los alcohólicos que, aunque mueran y asesinen y maten a más gente en el coche, también les votan más y además sin cerebro, sin necesidad de convencer a los borrachos. La vieja usurera y sodomita Unión Soviética, dejó una profunda huella en las tácticas de control de la población, gracias a alcoholizar a los deprimidos productores o ciudadanos. Usureras Jodemos, están enfermos de avaricia por acaparar dinero al precio que sea. Unidas Podemos y PSOA (antes PSOE), con toda probabilidad están buscando también, un terrenito en Siberia para usarlo de gulag contra todos aquellos que insistan en fumar y no en embriagarse. La ambición de los políticos está llegando a límites distópicos, como el querer robar a los padres la educación de sus hijos. Cuanto más viran a las viejas izquierdas, más cerca están de resucitar un nuevo estalinismo con los apellidos: buenismo y fariseísmo. De alguna forma tenían que amortizar sus chalets con piscinas en urbanizaciones de lujo sin tocar a sus borrachos votantes. Que hijos de puta…
El invierno crea momentos de desesperanza con la desnudez de los árboles y los escasos verdes que viran al gris. La desesperanza es de un trágico romanticismo, no puedes luchar contra ella porque te rodea, se mete en ti, te hace suya. Y eres uno con la melancolía y la muerte. Unidad con los años que pasaron y los que ya no se cumplirán. Seré una hoja que ha caído seca y fría. Y es relajante saber que no está en mi mano vivir o morir. Da paz. No debo hacer nada, tan solo ocurrirá. Si acaso, tan solo fumar sin prisas, hasta que el humo ya no salga de los pulmones. Cadáveres de invierno. La tragedia tiene un frío halo hermoso.