“¡Esto no es real!” algunos exclaman airados. Y es una lástima que no lo sea y seguir bregando cada día con esta mediocre y mezquina realidad. Sin esperanza para la fantasía de amarte con mis dedos hundidos en tu coño y ser amado con mi rabo en tu mano. Aunque la fantasía trajera el horror. Tu mente la tengo, me llena los días; pero la viscosidad que hace brillantes como el esmalte tus muslos, sigue siendo como la máquina del tiempo, mentira. Te evoco y en lugar de exclamar, gimo en un rincón en penumbra que guarda mi frustración de la vergüenza ante el universo: “¿Es que jamás será real?”. Mi hermosa Jade Negro… –Ico, como tú dices: “Estamos abandonados”. Esta lobita un día te comerá para llevarte siempre dentro. No me niegues, hay una estela de muertes tras de mí. –Jade… ¿Crees que lo irreal soy yo? –¡Ay qué joda, Ico! Con lo cachonda que estoy siempre y tú tan metafísico. – ¡Cabrona!
A menos que seas hermafrodita, no se puede ser puta y cliente. Y si se diera el caso, sería idiota pagarte a ti mismo por una paja o una contorsionista mamada. Los políticos son prácticos y no se complican con metafísicas sexuales o de “género”: prefieren ser putas y cobrar una pasta fácil a cambio de una mala mamada, desganada, rápida, con condón y seca. De tal forma la hacen desagradable que, consiguen que el cliente pague para que no se la chupe otra vez. Y eso aplicado por millones de clientes (contribuyentes-votantes) al día, hace de unas elecciones o un noticiero un espectáculo porno en vivo de gran audiencia. Un público que al verlo en su móvil, ordenador o televisor da gracias aliviado por no verse obligado a sufrir una de esas infectas felaciones. La industria del porno en las pseudo democracias del coronavirus es un negocio multimillonario que, dada la corrupción del estado/dios y una población lerda e infantilizada; no sólo por las vacunas que no vacunan, aunque sí por la falta de oxígeno en el cerebro debido al abuso del bozal nazi de la humillación y el silencio (mascarillas en jerga pseudo demócrata); es un negocio rentable y libre de impuestos para la casta aristocrática y corrupta del gobierno. Y además, una pornografía clasificada para todos los públicos, ya que entra dentro de la liturgia pedagógica del fascismo-estalinista homosexual-woke.
Sigue siendo tan sórdida como fascinante la extrema y paranoica necesidad que padece la chusma pobre o trabajadora, de continuas fiestas y celebraciones de cualquier tema por ajeno y extraño que le sea. Fiestas orquestadas por el estado/dios para que no piense en su vida esclava, estabulada indignamente en las ciudades-granja. Y ante todo, para que no alce la mirada esa chusma hacia sus amos, el estado/dios, que viven con todos los lujos imaginables, con libertad, inmunidad e impunidad. Sin trabajar ni un solo segundo al día. Una forma de vida paradisíaca que esa chusma eufórica y neurótica, embriagada por la celebración de cualquier mierda decretada, paga con su vida, libertad, ruina e indignidad. Soportando y aplaudiendo las miserias que decretan para ella los césares del estado/dios. Es como ver ciencia ficción distópica en vivo. Desde los putos carnavales 2025, corto y cierro.
Al final del otoño los ciempiés desaparecen de los caminos, hoy han vuelto a aparecer. Los días son notablemente más largos, la tierra acapara más calor y los seres vivos lo sienten. Es el primer aviso de que la primavera está cerca. Me parece mágico y hermoso que el planeta gire y cambie los paisajes y las vidas mientras la humanidad permanece inmóvil en la estación de la imbecilidad y mezquindad, haga frío o calor. La humanidad es ajena al planeta, un accidente, una anomalía; tal vez un parásito llegado del espacio en una piedra. Admiro a estos gusanos negros que hacen lo que su naturaleza dicta y no lo que ordena un dictador ladrón y maricón. Tiene más carisma cualquier gusano que cualquier humano salvo dos o tres excepciones que amo y admiro. Yo también, a través de la suela del zapato, puedo sentir la calidez que radia la tierra templada por más tiempo de luz. Llevo tiempo deambulando por ella. Demasiado. Me es imposible ya medir o controlar el paso de las estaciones mediante los datos astronómicos o el calendario de fiestas religiosas y oficiales del estado/dios. Hace tanto tiempo que las olvidé…. Estoy alejado de celebraciones, ya soy ajeno a ellas. Sólo me atengo a la naturaleza de la tierra, me sincronizo con los gusanos, lagartijas, salamandras, comadrejas, zorros, mirlos… No existen vacaciones de verano, de semana santa o celebraciones legales del estado/dios. Sólo veo la tierra girar, calentarse y enfriarse. Y es un espectáculo apoteósico. Y desde mi lejanía escucho a la humanidad lloriquear y reír estúpidamente, balanceándose eternamente en la inmóvil estación de la imbecilidad y obediencia pacata y mezquina del ciudadano integrado, degradado física y psicológicamente. Ciego a los movimientos planetarios y a los gusanos que hacen lo que deben porque tienen inteligencia para ser ellos.
Los gélidos y grises días de invierno deben ser registrados en la memoria mediante documentos gráficos, como fotos y dibujos y sus correspondientes reflexiones como prueba irrefutable de que has estado allí, que has deambulado sin morir por el páramo y el bosque a pesar del clima que predican. Has de acumular todos los documentos posibles que acrediten que eres un ser humano puro, íntegro. Atesorarlos como trofeos al valor y la determinación, como en los atávicos tiempos en los que el ser humano era capaz de sobrevivir sin un cochino estado/dios de mierda ladrón y asesino, que estropeó la especie humana seleccionando a los especímenes mansos y cobardes para poblar de contribuyentes y votantes sus granjas/ciudades de explotación humana ganadera. Lo que provocó la práctica extinción de los seres humanos puros, valientes e independientes. Debes recordar con tus memorias que jamás te has estabulado en casa por las homilías y bajo la protección del estado/dios ladrón y asesino. Y que ante todo no eres una de los miles de millones de reses humanas castradas de valor e independencia por el estado/dios ladrón y asesino. Cuando te digan que eres como todos los demás, un gusano más entre miles de millones, admirarás con vanidad tus triunfos y absoluta independencia del estado/dios ladrón y asesino. La actual especie humana que puebla las granjas de estabulación o ciudades de todo el planeta ha sido castrada desde tiempos inmemoriales y nacen emasculados de coraje y capacidad de esfuerzo; una selección ganadera/veterinaria que el dios/estado ladrón y asesino, que aún hoy día prosigue para crear humanos válidos para la explotación, con el objetivo de que en muy próximas generaciones nacerán con la capacidad intelectual mermada, listos para que sus seleccionados y pequeños cerebros sean llenados con las consignas fascistas homosexuales climáticas y sanitarias de la Agenda 2030 y sus mandamientos de amar y pagar al amo/presidente/dios/caudillo sin rechistar. Pasarás de ser humano a insecto si no tienes tus triunfos y certezas imbatibles contra las doctrinas, salmos y mandamientos ganaderos que degradan la especie humana para enriquecer al estado/dios endogámico. Ladrón y asesino. Ladrón y asesino… Los seres de la naturaleza viven bajo el frío aliento de la muerte. Se enfrentan al planeta sin un estado/dios ladrón y asesino que les predique normas o decretos. Nacieron con su instinto operativo para la vida. Y a los humanos, en las escuelas, destrozan y pervierten sus capacidades de supervivencia y libertad, con la esperanza de que un día, del coño de una madre surja un insecto mamífero. El estado/dios ladrón y asesino ha destruido al ser humano. Ladrón y asesino. Ladrón y asesino…
El uniforme de la libertad no existe, es una gilipollada. La libertad se te pudrirá en el ánimo ante un uniforme, una bandera, una frontera, una aduana, un decreto político, un mandamiento religioso, el salmo de un ideólogo de la paz, un desprecio al individualismo o una simple señal de tráfico aunque no conduzcas. Para ser libre sólo se requiere hacer lo que uno debe y si el tiempo es hostil, protegerte del frío, la nieve o la lluvia. Si quieres, haz lo que te salga de la polla. Y ante todo, ni caso al hijoputa que te prohíbe. El sombrero no indica libertad, sólo es una superficial vanidad que realza mi belleza innata y da cierto carismático misterio. Aunque no te acuerdes de que lo llevas. Y ya en el exterior, en la libertad que te has propuesto, insisto: no obedecer al primer hijoputa sea policía o civil que te diga que deberías estar en casa porque hay riesgo climático, por poner un ejemplo de tantos que hay de hijoputismo fascista prohibidor. Es ahí donde entra en juego el paraguas, al civil o policía que te inoportune le metes en la boca el paraguas cerrado y mantienes la presión hasta que en sus ojos aparezca en las escleróticas un derrame de sangre, eso quiere decir que ha muerto asfixiado y ya eres libre de molestia alguna y de ir donde te salga del coño o la polla. Experimentarás que la sensación de libertad será más gratificante que una corrida. Y camina, camina, camina… Acuérdate de arrancarle el paraguas de su boca muerta, porque es posible que te encuentres con otro durante tu paseo y debas matarlo también. Esto es sólo un ejemplo de hipotética situación y su resolución. No tiene por qué ocurrir; pero mejor llevar el paraguas y no necesitarlo, que no llevarlo y necesitarlo Cuida que el viento no se lleve tu sombrero porque es muy patético correr tras él, hay chusma presta reírse, tanta como ávida de prohibir porque tiene envidia de los libres que los deja en evidencia de cobardía Y que jodan a los vivos y los muertos mártires de la esclavitud que mueren tan lindos de asco, miedo y obediencia por el decreto de un hijoputa fascista. No me negaréis que la libertad es salvaje y energizante. Un chute en vena de jaco libre… Genial.
Caminar lentamente es un concentrado hipercalórico de experiencias sensoriales. Lo que lleva a una reestructuración intelectual del concepto de la vida y sus emociones, dándoles la justa admiración e importancia que se ignora con el caminar apresurado y neurótico de los que nacimos en cautividad y unos millones no son conscientes de ello. A cada metro que se avanza pausadamente se forma la precisa existencia de las cosas y los seres. El caleidoscopio adquiere sentido… ¡Despacio! Se concluye que todo existe, mucho más allá de lo que se creía. Que las cosas están más vivas de lo que pensabas. Y te creías tan vivo… Es entonces cuando el chorro de agua de una fuente casi se detiene en la visión fraccionándose en lo que de verdad es: una corriente de anónimas gotas que avanzan rápidas. Hay cosas con voluntad y sin ella. La voluntad requiere un esfuerzo que los que corren deprisa no tienen tiempo de realizar. Ni ganas. Y esperan una aleatoriedad que les satisfaga caminando rápido contra el tiempo. Será a la velocidad pausada del sentir que apreciarás una sola gota que importe, esa que vale la pena mirar porque ha conseguido escapar, formar y caerse sola e intrépida. Y tiene una montaña en su interior…
Lentamente… A la velocidad del sentir. Será una sola gota la causa de una emoción y es la que escucharás caer como un metrónomo cuando todas las cosas duermen. El tiempo que nos robaron o perdimos al apresurarnos, es en realidad un crimen a sangre fría. Nos asesinan en vida, como el mar devora con pequeños bocados a las inmensas ballenas que no ven ni sienten lo que ocurre en el otro extremo de su cuerpo. Tal vez llores, tal vez rabies. Que sea a la velocidad del sentir. La ira es pasión y es importante, es nuestro humano combustible y debes usarlo para mantenerte a la velocidad calma. Ser rebelde es algo íntimo, jamás un espectáculo. Si no eres capaz de caminar lenta y por tanto libremente, morirás sin conocer lo más íntimo y significante de la vida y lo único que aplacará la ira. Y no importará si había una gota con una montaña dentro. Serás ciego a los universos mínimos.
Sólo la violenta y real brutalidad instintiva del ser humano puede resolver los problemas de fascismo y su esclavitud que padecen miles de millones de ilusos seres humanos ignorantes de ser mero ganado (la globalidad) a los que son sometidos por unos pocos de miles: el estado/dios. Si no quedara nada de esa brutalidad, la especie humana debe considerarse extinta sin supersticiones de cambios climáticos, ella solita se ha extinguido por indolencia degenerativa. La violencia es la fuerza que hizo inteligente al ser humano permitiéndole evolucionar en el hostil y competitivo planeta. Y es la única fuerza que puede salvarlo de la extinción total, antes de que los miles de millones de seres humanos se auto perciban convencidos de ser cucarachas o incluso amebas. Y es fácil: unos miles de millones deben cazar y matar a unos pocos de miles que forman el estado/dios. Sería la batalla más corta y menos cruenta de la historia del planeta Tierra. Porque hoy, en este instante, las pasarelas de reses de los mataderos del estado/dios no cesan de acarrear seres humanos hacia las salas de despiece, las que con sus ilusos votos “democráticos” han elegido, también ignorándolo por esa indolencia degenerativa en la que han caído.