

Iconoclasta


Iconoclasta

¿Qué mierda es esa de no desear, no follar a la mujer?
Por supuesto que desearé a la mujer del prójimo.
Me importa poco que la mujer hambrienta tenga prójimo.
Importa que la mujer me pide que la joda, que la trate como a hembra en celo. Y me desea con las bragas manchadas de humedad.
Su prójimo no le come el coño como yo, hambriento, sediento, animal, sin piedad, humillándose ante la diosa.
A su macho le da asco su raja. Y se la mete para taponar ese sexo que le repugna.
Convierte el follar en una paja mal hecha, solo para él.
La mujer del prójimo abre sus piernas ante mí y separa los labios resbaladizos y brillantes de su coño exigiendo con mirada hambrienta y jadeando, mi lengua arrastrándose por su raja, hundiéndose en su vagina anegada.
¿Quién cojones dice que no desearé, que no se la meteré después de haberle arrancado obscenidades corriéndose en mi boca?
Si la mujer me desea, yo jodo a la mujer.
Le irritaré sus cuatro labios y los pezones de tanto besar, mamar y lamer. Y regaré sus gemidos con mi leche.
Volverá a su prójimo con el coño irritado.
Me importa poco un mandamiento o ley mierdosa, me suda la polla.
Nada me puede impedir que joda a esa bella hambrienta mal follada.
A la mujer del obediente prójimo y a su hija si también me desea.
¿Qué retrasado mental pudo dictar semejante prohibición mierdosa que busca con saña el hastío de la mujer?
Ella desea y yo la jodo.
Ésta es la ley.

Iconoclasta

Se acerca la navidad y el perdón de los corruptos y delincuentes del estado.
Solo si eres del estado, o tienes amiguetes en él ¿eh?
No es casualidad que sea en navidad.
Los indultadores (¡Ojo! Avalados por los jueces de su propiedad) conocen bien a sus votantes.
Y el pueblo borracho lo celebra con su bozalito navideño porque son días de bondad de mierda.
España es de un aberrante y pornográfico catolicismo.
Ave María Putísima…

Hay momentos en los que me permito subir a las nubes y desde ellas te busco. Sé que mirarás al cielo cuando me acerque altamente a ti.
Son cosas infantiles, lo sé; pero me canso de ser adulto y la desesperanza que conlleva la sabiduría de vivir. Necesito unas breves vacaciones de mí mismo, evadirme de mis nefastas certezas durante unos segundos. Soñar que te doy un simple beso, que tomamos un café con esa tranquilidad de saber que no hay tragedia de distancias e imposibilidades de la historia de cada cual.
Así que desde allá arriba te gritaré mi amor y tú con un gesto de la mano, me dirás que baje. Sin dejar de sonreírte, espiando tu escote, te diré que no puedo. He dejado mi cuerpo abandonado en el bosque y podría morir. Y si muere el cuerpo, muere toda esperanza, aunque de hecho, nunca hubo ninguna.
Solo unos segundos para descansar de la presión de la realidad, sentado en una nube de tinta y papel. Ilusionado como el crío que muerto dentro de mí, imaginaba momentos con ojos brillantes de ilusiones.
Lo maté porque no podía permitir que supiera la verdad de todo. No podía permitir su llanto de tristeza, miedo y frustración.
Cuando te haces adulto debes asesinar al niño que fuiste.
Una muerte piadosa…
Ningún niño tiene que sufrir la ausencia de magia e ilusión que hay en la vida de los adultos, en su madurez.
Porque si el pequeño llora de tristeza y decepción te contagiará el miedo y la pena.
Y construirás castillos en el aire indignos de un hombre, cometiendo delito de infantilismo e ingenuidad.
El hombre solo debe soñar cuando duerme agotado de trabajo, errores y decepciones. O duerme sereno después de follar, cuando inopinadamente algo salió bien por el esfuerzo de bregar entre tanta mierda todos los días. Y si fue por azar, mejor así, menos cicatrices.
Cuando empieza la jornada rasgas todos los sueños y lanzas los jirones al viento que se desintegrarán en la luz antes de llegar a ningún lado.
Y así se crea y mantiene tu vida, palpable y firme. Tuya y solo tuya.
Cruel y salvaje con toda ilusión, con toda libertad que quieren arrancarte de tus dedos aún no muertos.
Vivir es un esfuerzo atroz para un niño. La vida cuesta millones de unidades de dolor en algunos momentos. Entiérralo, duérmelo para siempre si prefieres llamarlo así; si te hace sentir menos asesino. Que su infancia no se enturbie por la violencia y los jadeos de esclavitud y mezquindad de los adultos.
El niño ya hizo lo que debía, dale su descanso y tú, sé hombre.
Y lo hice, el cadáver del niño que fui flota en mi pensamiento, dulcemente. A salvo de todo lo malo que vivo y de la muerte que llega rápida, con adelanto sobre la hora establecida.
El pequeño está a salvo.
Sé que le hubiera gustado viajar conmigo en la nube y agitar la mano saludándote.
Cuando llegue mi fin, intentaremos ir juntos a saludarte desde lo alto; si la muerte fuera más dulce que la vida, nunca se sabe (otra esperanza sin fe desde mi nube).
Vuelvo a mi vieja piel.
Bye, amor, hasta nunca.
Hasta siempre…

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Siempre he creído que el amor reside en los cojones.
El corazón está siempre demasiado ocupado en cosas importantes de verdad.

La puta te la chupa y te cobra.
El gobierno te da por culo y te roba.
Dios se comporta como un auténtico cerdo.

Adoraba mi soledad; pero desde que conocí su existencia acostumbro a renegar de ella.
Nunca pensé en la posibilidad de que fuera real. Debía tratarse de un ser mitológico para arrancarme de mi profunda sima de cultivada soledad.
Si aun así existiera, no llegaría a conocerla porque los solitarios provocan desconfianza y dan grima, nadie quisiera verse como yo.
Soy un apestado.
Cuanto más solo estás, más deseas estarlo. Y la distancia hacia cualquier ser se hace abismal.
Pero ya se sabe aquello de: cuando yo dije sí, mi caballo dijo no.
Apareció dando una patada a mi dimensión solitaria e hizo mi triste paz añicos.
Mi mente epatada ante la diosa, creyó oír: “Debes amarme”.
Yo dije: “Es cierto, ahora no puedo dejar de amarte”.
Fue fulminante.
Obedecí su mandamiento único con la solidez de mi pensamiento aislado de toda humanidad. Sentí que me lo había cincelado en el pecho con sus dedos divinos.
Pactamos con las lenguas enredadas un futuro incierto de encuentros y desesperos.
Di templanza a sus pezones endurecidos de deseo con dedos incrédulos.
Y besé la hostia entre sus muslos, la lamí hasta que profirió blasfemias.
Ella una diosa…
Me clavé a ella cayendo vertiginosamente en su esponjosa viscosidad. Sentía como su coño ardiente como un crisol fundía mi glande que goteaba un agresivo deseo. Y se desdibujaron los límites de las carnes; no supe cuál era la mía o la suya. Caí en su entrópica dimensión hasta correrme con un atávico grito de posesión.
Era ella la que me poseía…
El amor de la diosa es inescrutable, y yo me creí fuerte para afrontar una tragedia de amor.
Dejé de sentir la soledad como amiga y don. Tornose una cruz astillada en mis hombros.
¡Oh mortificación!
Y díjome: “Debes esperarme”.
La esperaba con ansiedad animal frotándome la piel helada de soledad. Esperando otra oportunidad para fundirme de nuevo en ella; pero el tiempo de la divinidad aplasta y deja en el limbo al amante mortal.
La cruz astillada empezó a pudrirme las venas, el caballo no conseguía aplacar la ansiedad ni la desproporcionada presión de la columna de soledad que caía sobre mí con implacable asfixia.
El infierno acortó la distancia hasta mí comiéndose el rojo de mi sangre velozmente. Y por más jacos que chutara en vena, no conseguía dejarlo atrás.
Hoy he pinchado la vena y ha dolido como nunca. He sentido con un chirrido de dientes la aguja raspar el hueso. La sangre ha salido blanca, el infierno me ha alcanzado.
Fue un error obedecer el mandamiento de la diosa.
¡No!
Fue un error nacer…
Soy la enseñanza del fracaso.

Iconoclasta

Una piara de cerdos gobernando a un rebaño de borregos…
Y luego dirán que cualquier parecido de España con Rebelión en la granja, es mera coincidencia.
Pues los cerdos no dejan de gruñir ni los borregos de balar.
Qué jaqueca.

Han pasado más de dos años desde que he dejado de ver los telediarios y hoy he decidido poner un canal de televisión pública o privada gratis; pero no porque sea pobre ¿eh? Yo pago por no ver lo que el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario predica y miente.
Y nada ha cambiado en este tiempo de nazismo y su sanidad, nazismo y su encarcelamiento, nazismo y su respiración venenosa con el bozal, nazismo y los días difíciles del caudillo español maricón, nazismo y el pasaporte covid o brazalete nazi, nazismo y las vacunas que no vacunan, nazismo y la cobardía de la chusma, nazismo y la delación de la chusma, nazismo y la ignorancia, nazismo y el oscurantismo, nazismo y la impunidad delictiva del estado, nazismo y los robos del estado y sus taifas… No acabaría nunca.
Siguen dando por culo con la guerra ruso-ucraniana. Una añagaza del fascismo español para que nadie se piense que la crisis acabará un día, que aún nos tienen que robar mucho más dinero. Todo.
Las noticias de esta guerra, por repetición, se parecen a anuncios del patrocinador del programa, nadie le hace puto caso.
Y por otra parte, han anunciado que tras tantos meses de prohibir la respiración sana con el bozal (mascarilla en jerga nazi) como era lógico, han debilitado las defensas de muchos niños que no pudieron respirar un aire decente para que el cuerpo adquiriera como en toda temporada los anticuerpos contra los microbios habituales que viven entre nosotros. Entre encarcelamientos, represiones y pudrir la respiración con el bozal, ha creado el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, millones de seres humanos indefensos y débiles a cualquier enfermedad de las que antes ni sentían los síntomas. Algunos niños mueren por una bacteria, los más débiles; pero en general es una infección leve, dice la maciza de la tele. Es de imaginar que los subnormales del gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, pensarán que es un mal menor por salvar a toda la humanidad. Son así de hijoputas creyéndose putas madres salvadoras mariconas.
La cobardía es la enfermedad y no la libertad como siempre ha anunciado el nazismo sanitario español desde aquel día en que dio el golpe de estado a la democracia, el 14/03/2020.
Por muy crítico que quiera parecer un medio de comunicación con el estado, no puede dejar de lado un estilo doctrinal cursi maricón que se ha implantado con el nazismo que ha tomado el poder en la España de las longevas dictaduras. Así que han preparado una noticia muy tierna que dice que en Galicia, meten a los viejos de una residencia en una camioneta para que contemplen las luces de navidad.
¡Qué chocho, no jodas!
Si a mí me quieren llevar a ver lucecitas, les digo que me chupen la polla, y verán si soy un retrasado mental o no.
¡Qué vergüenza de noticias!
Y entre tanta imbecilidad, solo puedo alabar a las presentadoras del informativo, parecen las conejitas de playboy. Están buenas, voluptuosas, macizas, apretadas hasta las ingles. Se lucen como diosas.
Me importa una mierda lo que cuentan, incluso bajo el volumen para que no me molesten con palabrería asexuada y para idiotas.
Y me dedico a una furiosa masturbación.
No hace falta calefacción, el frotamiento es la más antigua forma de combatir el frío e incluso sudar.
Joder con las conejitas… ¡Ñam, ñam!
¡Eseso-eseseso-esesostodo amigos! (Porky Pig).

Iconoclasta

Lo malo de vivir es que inevitablemente y cada vez con más espantosa frecuencia, con el gran espacio que hay en algunos lugares, se te pegan muy cerca dos tarados. Y te sientes molesto. Es embarazoso, como cuando el tonto del pueblo no deja de seguirte.
Y con toda probabilidad, son de esos viejos que van balbuceando que hoy día no hay educación (quieren decir urbanidad; pero el vocabulario no es lo suyo, al igual que el desarrollo cerebral).
No les dejéis los asientos en el transporte público, que se jodan y vayan de pie.
Pues sí, ya hay que tener mala suerte para que un coche con un par de carcamales subnormales se te acerque asquerosamente a menos de medio metro, justo donde estás sentado. Porque además, el viejarro ha necesitado sus minutos para decidirse a meter el coche ahí, lo que tarda su cerebro en procesar la orden.
Y los cerditos perezosos, no bajan sus vejestorios culos del coche, cosa que es de agradecer porque seguro que llevan la ropa interior por fuera. Tienen el cerebro podrido.
No es extraño que al sentir su apestosa proximidad, uno piense con naturalidad y una sonrisa cordial, en abrir la puerta de su mierda coche, arrancarlos de sus asientos y también los pulmones (viejos pulmones) a puñetazos. Y luego, meterles el coche en el culo.
No saben lo muy cerca que están de comerse hoy un buen plato de neumáticos sin dientes, y sus «buenos días» condimentarlos con excrementos para que traguen bien.
De cualquier forma, es buena la violencia cuando rompe una paz monótona y soñar no puede hacer daño; pero que no se fíen.
A veces pienso que tengo un maldito imán para que se me peguen los retrasados mentales.
No se puede ser hermoso, fuerte, inteligente y al tiempo, afortunado. Es pura praxis existencial.
Pinches putos viejos…
Yo soy viejo; pero mi cerebro funciona con tanta rapidez como mis eyaculaciones. Y sin salpicar a nadie.