La prensa española es cada día más terrorífica y sectaria. Milagro, cuerpo, alma… No jodas qué miedo. Qué religiosidad y sentimiento con la muñeca. El único milagro que conozco y es real, de 1998; es el magnífico y famoso El milagro de P. Tinto, ingenioso y divertidamente absurdo. Ese sí que vale para pasar un buen rato.
No cuesta nada ser absurdo y esnob como el pato, que con la gran extensión de río y ribera que tiene, va y se sube a la piedra como el Principito en su asteroide. Rascándose con el pico como si yo no lo viera con ojos inyectados en envidia. Sí, es cochina envidia. Si yo tuviera una piedra como él en la misma proporción, haría lo mismo. Y en lugar de rascarme lo que me tuviera que rascar, fumaría y fumaría y fumaría y fumaría contaminando kilómetros de río con mis colillas castigadoras y portadoras de furias ecológicas… Y Dios me castigaría convirtiéndome en un ángel caído y… Joder, me he dejado llevar por la pasión. En fin, luego me bajaría de la puta piedra a comer que ya he fumado bastante. Incluso si tuviera hambre me comería como él la boa, yo el elefante. Y si me diera la gana, montaría una película con un guion que superaría a las del sobrevalorado y cansino Charles Chaplin de sonrisa de sátiro asaltacunas.
El planeta ya no es La Tierra. Es la Taquilla C-18 de la película Hombres de Negro II. La especie humana se ha convertido en algo parecido a esos pequeñitos alienígenas peludos, con ojeras como pandas y antenas con bolas luminosas, como estaban tan de moda en las discos de los ochenta del siglo pasado. Solo que ellos tienen gracia, los humanos de La Tierra, también la tenían. Pero estos humanos actuales de la Taquilla C-18 sucios del nazismo del coronavirus, la sanidad y el homosexualismo ideológico. De miedo, fe ciega, obediencia religiosa, infantilismo, aplausos a los dictadores… Todos pensando igual, diciendo lo mismo que les emiten por televisión e internet. Repitiendo con el rostro convencido las mismas consignas que sus amos ganaderos les transmiten las veinticuatro horas al día sin cuestionar nada, asumiendo el lema nazi de que la libertad es enfermedad y acatando serviles las prohibiciones de todo tipo y los dogmas eclesiásticos de mansedumbre, homosexualismo, nutrición, sexo, ocio y cambio climático… Estos no son humanos reales u operativos para la especie. Ya no quedan seres humanos de La Tierra, son los habitantes de la Taquilla C-18. Sin gracia, todos haciendo colas en los mismos lugares para pincharse con el rostro compungido de miedo, silenciosos… Comprar las mismas cosas de oferta, las mismas películas de super héroes repetidas hasta el hastío profundo. Tristes, átonos, amorfos… Asomados a las ventanas para espiar a los que pudieran salir a la calle cuando los encarcelamientos por coronavirus, calzando bozal en el hocico como si en ello les fuera la vida, aplaudiendo al régimen. Con sus “yo me quedo en casa”, “yo me vacuno”, “yo confío en mi dictador”, “el estado me protegerá y dará de comer”, escuchando con esperanza palurda la tonta canción de “Resistiré”… No son seres humanos, definitivamente. Al menos los habitantes de la C-18 de la película tenían gracia, hablaban como catetos pueblerinos con las miradas idiotas, en un acertado sarcasmo y caricatura cinematográfica de lo que sería la especie humana en el 2020. Me meo de risa al ver la escena, es mi clásico desde el primer día que la disfruté. En lo demás, los habitantes actuales de la Taquilla C-18 dan pena en su infantilismo y temor conejil, su fe en los salvadores de sus vidas y ladrones que les roban el sustento y la respiración. Y a sus hijos la identidad, la cultura, su naturaleza y biología; y la determinación y creatividad. Recordad que es de bien educados rebobinar las cintas antes de entregarlas al video club. Y ahora, corred que las entradas son dos por uno. Y no os olvidéis de cantar a vuestros dioses y amos, cabestros. Es que me parto el rabo con los ciudadanos de la C-18, los peludos con cara de panolis… ¡Qué risa!
Soy pura numerología nihilista; sumas y restas de cantidades y cosas indefinibles, incorpóreas. Y ya sabemos que sin cuerpo no vales una mierda. Tal vez soy cadáver y por ello las cuentas no salen. La puta verdad es que solo estoy compuesto de quebrados y raíces que se clavan en mi cerebro. Y resto más que sumo. Puta mierda… Una ecuación de segundo grado que malo el positivo, malo el negativo. Una parábola estúpida, sin sentido. Como las de Jesucristo. Nunca me ha angustiado elegir el resultado de una aburrida y árida ecuación, ni de cualquier otra operación matemática o no. No odio las matemáticas, simplemente no me sirven para nada. Solo es mala hierba para los imprevisibles sueños y deseos. Hay quien ve en ellas un universo, yo veo la eternidad del tedio y la esclavitud. Cuando faltan palabras usan los números para llenar los espacios en blanco de su imaginación con indeterminaciones y ambigüedades. Cuando he de elegir lo hago rápido. Siempre elijo mal porque siempre te dan malas elecciones. Así que digo mierda y señalo una. Y en un acto final de inocua rebeldía, me quedo con la otra; con la sabiduría final de que no importa. No razono las estupideces. Otros a mi sabiduría la llaman destino o la voluntad de dios; pero sé que tras las elecciones hay un imbécil más de tantos que es quien las propone. Hicieron de la vida una galería de feria de idioteces monstruosas y elijas la puerta que elijas, tendrás un mal positivo, un peor negativo o una fracción de tu vida tirada a la basura. Si te amputan media pierna, solo queda desangrarse. A descansar de una vez por todas… ¿O vas a arrastrarte como un gusano a los pies de otros? La metafísica matemática tiene consuelos desconsoladores. Es el nihilismo consecuente, el pensamiento estropeado de una matemática estéril. No preguntes para que no te den elecciones. Haz lo que debas. Cuenta absurdos que siempre serán más graciosos que unos algoritmos que miden el papel que usas para limpiarte el culo en días de lluvia, de sol o de mierda; según con quien, según donde… El error está en el acierto. Y un acierto y otro más son dos aciertos, dos errores. Nada por lo que dar saltos maricones de alegría. Un error y otro error son dos errores (ídem de la parte final del párrafo anterior). Dos putas no suman dos placeres, solo un robo seguro. Un negativo que en la parábola de la ecuación de un enfermo mental, podría ser también un positivo. Porque si las cosas ocurren es por algo ¿verdad, idiota? Y el viento arrastra una rama que te abre la cabeza por alguna razón que no habías resuelto. Que te den por culo y por la boca mierda, listillo. Y a las derribadas o como cojones quiera que se llamen. Dicen los nihilistas que el conocimiento no existe. Qué sabrán ellos… Yo digo que la humanidad son los electrones estúpidos de un átomo y que de tanto orbitar, han ocurrido azares sin mediar inteligencia alguna.
Yo digo que una bofetada se resuelve con otra hostia. Además, sería imposible pagar solo con otra. La decapitación… No se trata de poner la otra mejilla, no es tan fácil. Todo va más allá, a otra dimensión, en la que yo rijo. Yo lo puedo hacer; pero vosotros no y si lo hacéis será una chapuza. Un trabajo mal hecho e inconcluso por mucho que matéis. Pero lo más importante, es que desde el momento en que ese dios melifluo, iracundo y maricón me creó, nadie me ha dado una bofetada. Yo sí puedo hacer lo que digo, lo he hecho antes de alardear de ello. En un tiempo remoto, cuando le comía los dedos de los pies a un bebé ante su madre, dios me preguntó desde su palacio celestial mierdoso, que parece un burdel barroco: ¿Por qué lo matas todo, 666? Le respondí que no soy un hipócrita divino y sádico como él. Que no pido obediencia ni fe a sus amadas creaciones, monos de mierda… Dices ser amor, y sin embargo asesinas y torturas hipócritamente, cerdo todopoderoso. Le dije que es mi trabajo y disfruto con él, sin más liturgias de mierda. Incluso cuando el primate casi con alegría va a morir y por ello dejar de sufrir, le insuflo vida por el placer de observar el movimiento de sus intestinos que, parecen grandes y sucias lombrices retorciéndose al aire. Evito que el mono muera de un infarto cuando observa como descuartizo a todos sus seres queridos en largas sesiones, chapoteando mis pies en una balsa de sangre y restos cárnicos. Lo más fascinante llega cuando el dolor y el terror se les hace tan insoportables que su mente estalla y dejan de ser humanos para convertirse en un organismo desgajado o eviscerado, mugiente y convulso. Incapaz de pensar, solo buscando la muerte como un animal que va a morir abrasado y corre hacia el acantilado, al vacío. Juro que puedo escuchar el sonido a cristales resquebrajándose cuando la mente se les rompe y dejan de ser humanos. Algo que ningún mono del mundo podrá gozar jamás. Es mi privilegio exclusivo y la razón suficiente e insaciable para exterminaros lentamente cada día, cada noche, a cada instante… A todos, desde los recién nacidos a los que han creído tener la suerte de morir dulcemente en la vejez. No puedo creer, dios imbécil, como puedes asombrarte después de tantos millones de años viendo como desguazo y extermino a tus creaciones. Y cuando acabe con el último primate sobre la capa de la tierra, subiré a tu cochino cielo y comprenderás lo que es la fractura de la mente cuando te tenga en el filo de la muerte y el dolor inenarrable; y a tu hijo el nazareno, repartido a trozos entre los coros celestiales, después de haberlo despellejado como un muñeco de medicina. Cuando tu corazón negro dé el último latido en la palma de mi mano, tu mente se habrá rajado y dejarás de existir antes de morir. Y el mundo que creaste sufrirá un colapso que lo convertirá en otra piedra muerta flotando en el universo. Tu grito de dolor enmudecerá por fin allá en el vacío. Mientras ese momento llegue, herviré crías de primates humanos como golosinas para mis crueles. Mis queridos y obedientes cerdos diabólicos… Les gusta más cuando les doy carne de ángel, se matan entre ellos por un bocado de sus alas recias y musculosas, afeminadas hasta la vergüenza. ¿Por qué no los dejas acercarse a mí más a menudo, dios marica? Ese Dios melifluo y asesino hipócrita, hace ya rato que ha cerrado las puertas de su reino. No le gusta que sus primates inocentes, bienaventurados, ángeles y arcángeles escuchen mi verdad, mi volición imparable. Cuando desplego en todo su esplendor mi naturaleza en el infierno, el silencio se convierte en una plancha de plomo que lo enmudece todo, ni siquiera se produce eco. Un plomo que cae sobre las almas que sufren sin cuerpo para la eternidad o cuando a mí me plazca acabar con ellas. Puedo imaginar vívidamente un mundo sin vida humana y rujo al cielo y a la oscuridad de mi húmeda y oscura cueva. A medida que me tranquilizo tras mi furiosa epifanía, soy consciente del sonido que produce mi Dama Oscura entre mis piernas, chupando mi rabo y sus dedos chapoteando en su raja anegada y brillante, sentada a los pies de mi trono de piedra. Mis huevos captan el frescor de la piedra del trono. Me gustaría que la Oscura prestara más atención a estos detalles, que los acariciara y dejara de darse placer a sí misma. Extraigo de entre la carne de mis omoplatos mi puñal y goteando viscosidad sanguinolenta, deslizo la afilada e infecta punta por sus pezones acariciándolos, conteniendo a duras penas el deseo de cortarlos. Ante el caliente filo, se le escapa un gemido de la boca llena de mí y su orina se derrama entre mis pies y sus nalgas poderosas que esconden un indecoroso y hambriento ano. Un cruel emerge gruñendo de la oscuridad que nos rodea, se acerca al trono y lame con avidez los jugos derramados y el coño de la Dama Oscura cuando se lo ofrece separando las piernas. – ¡Hazme daño! –rujo. Desenfunda la fina daga, un estilete ceñido a su muslo y lo clava en el escroto atravesándolo de parte a parte, destrozando los testículos… El glande escupe unas gotas de sangre que caen sobre el hocico del cruel. Las manos de la Oscura están ensangrentadas, ardientes… Y bramo. El cruel huye apresuradamente gruñendo horrorizado hacia las oscuridades a esconderse. Eyaculo una gelatina rojiza que cae sobre las tetas de la Oscura, que mantiene su mano cerrada en mis mutilados cojones, apretándolos, sosteniendo el dolor en su nota más alta. Es una virtuosa del dolor, no sé si le queda algo de humana… Y como si leyera mi pensamiento lleva esa gelatina a su coño para extenderla mientras se corre y grita y jadea y sus pechos se agitan pesados, duros… Esta es la dimensión oculta que habito. La del dolor, la cuarta que tanto buscabais. Bienvenidos a ella, pasad y sufrid. Pasad y rompeos, primates. Moriréis todos. Siempre sangriento: 666.
Es que la prensa es muy puta y sabe muy bien lo que esconde. Y lo mejor, sabe como lavar los genitales del Caudillo para que les siga chorreando con millones de euros.
El Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario, no ha ganado nada, todo era suyo y de sus secuaces en el estado.
Solo se ha masturbado, ha sido una paja y las mamadas en off habituales en las cortes.
Lo único bueno que ha salido del teatrillo, es que ha tenido que trabajar el caudillo, sus jerarcas y los diputados de las cortes españolas por una de esas raras veces que deben hacerlo, nada más.
En una dictadura no hay nada que discutir, por muy homosexual, religiosamente climática e hipócritamente paternalista que sea, es tan fiera, asesina, corrupta y ladrona como cualquier otra.
España es dictadura desde 14/03/2020, cuando el Caudillo dio el golpe de estado a las necesidades biológicas y a los más elementales derechos al sustento.
A partir de ese momento se hizo amo de España y creó sus leyes de impunidad, para él y sus amigos y los decretos de debilitamiento y prohibición de todo tipo contra la población.
Y pueden representar sus películas de mierda, que mi papá y mi mamá no concibieron a moi como un imbécil.
Así que la moción de censura ha sido uno de esos grandes mediáticos teatros que tanto se montaron con el estado de alarma del coronavirus del estado español.
Que se hagan un supositorio con esa mayoría de respaldo que se toqueteaban obscenamente en sus escoños mientras los idiotas rajaban sin parar en el púlpito.
Porque no hay mayoría, existe el Caudillo y sus secuaces.
No se puede uniformar al ser humano, porque eso llevará directamente al rechazo, ergo a la violencia del individuo. Deberían antes operar los cerebros y extirpar algunas zonas que nos hacen humanos.
No puede haber igualdad e inclusión alguna, eso es solo un timo. Los hay negros, blancos, amarillos, hay niñas y niños, los hay que gustan del sexo natural y los hay que se decantan por la sodomía y otras parafilias. Los hay gordos y flacos. Los hay con un cáncer y los hay sanos. Los hay musulmanes, judíos, cristianos y budistas. Los hay que te quieren agredir y los hay que viven sin mirar a nadie.
Es la puta vida.
Basta con el respeto que proporciona una educación distendida y afín al momento y lugar en el que se vive. Y el respeto no se legisla, porque afortunadamente, los arribistas usureros impunes del estado no pueden entrar ahí si hay un cerebro con buena salud o funcional.
No puede ser invasivo el respeto, porque entonces no enseñas respeto.
A los dioses se les teme no se les ama, es la base y tipología de toda religiosidad e ideología política.
El respeto y la comprensión de religiones, sexualidades y razas, no es conversión a ello, es conocimiento básico. No puedes perder la infancia aprendiendo cosas inservibles. La vida por sí misma es un continuo aprendizaje y el único que al final prevalece si no han bloqueado tu capacidad de razonar.
La función de la enseñanza es mostrar la diversidad, no invadir. Hay horas de conocimientos muy importantes que no deberían ser usurpadas por ideologías sexuales, religiosas y políticas que se muestran y aprenden por el solo hecho de vivir. El tiempo corre demasiado deprisa para que lo pierda la infancia con cosas banales que aprender y ser así, grandes ignorantes adultos sin recursos útiles.
Tal como van las cosas, decretarán que los niños deben profesar cinco años cada religión del planeta para ser ciudadanos de pro, comprensivos e inclusivos, según los nuevos estados fascistas ¿no?
No.
El Nuevo Nazismo Homosexual, climático y sanitario no busca comprensión ni respeto, solo conversión absoluta.
No solo es un error, es un horror, una aberración llevada a la destrucción de la esencia humana misma.
Y ahora vamos a lo que está ocurriendo:
El empobrecimiento mental y físico de los hijos por los estados nazis homosexuales surgidos con el coronavirus.
Con la economía y las clases sociales debería pasar igual que con el sexo de las cosas que ejercen de padre, madre, hombre, mujer, niño o niña.
Pero la realidad es que los genitales identifican a macho y hembra. Cada sexo tiene un sistema hormonal que lo induce a comportarse según su naturaleza. Es válido para ovejas, cerdos, elefantes, leones, gorilas y seres humanos.
La biología es impermeable a todo dogma sectario.
Dejando de lado la “inclusión e igualdad sexual”, hay otro aspecto no tan banal e importantísimo en la formación intelectual y conductual de la infancia. La silenciada y escondida por interés político doctrinal, por los jerarcas políticos y religiosos: la desigualdad social y económica.
Según los dogmas de los ministerios de igualdad e inclusión (que deberían estar incluidos en un ministerio de asuntos sociales si hubiera honradez en el estado), según los nuevos estados sectarios invasivos, homosexuales y de chantaje sanitario (un neonazismo surgido con el coronavirus desde marzo del 2020); la infancia debería uniformarse en las escuelas y en los espacios públicos, para que ningún niño destaque de otro.
Es un insulto y un trauma importantísimo para el niño pobre vestir ropa barata y ver que otro viste ropas o calzado de marca. Que las mochilas también sean todas iguales, para que no se acomplejen los pobres y los ricos no hagan ostentación avergonzándolos. Que un niño no lleve un bolígrafo más bonito o mejor que otro.
Y así, llegarán felices a la madurez intelectual sabiendo que viven en un mundo de igualdad, donde los adultos habitan unos en cincuenta metros cuadrados y otros en doscientos. Que unos tienen un auto de sesenta mil euros y otros uno de segunda mano de tres mil. Uno luce un reloj de cuatro mil euros y el otro lleva un digital de plástico de colorido cantón. Unos ganan centenares de miles de euros al mes. Y ellos apenas llegarán a mil.
¿Pretenden crear igualdad e inclusión social también? No, la verdad es que el estado busca engañar y pervertir a la infancia hasta que de adultos, en su primera relación sexual aún crean en los reyes magos. Y que la única igualdad que les han imbuido es elegir entre bragas y calzoncillos rosas o azules.
No se puede engañar a un crío, es una putada.
Es en la infancia donde los seres humanos deben hacerse fuertes y aprender la realidad del lugar y momento en el que viven. No puede hacerse de la infancia una colección de muñequitas de porcelana envueltas en papel de burbujas.
Esta doctrina nazi (por fascista) de la inclusión e igualdad pretende crear generaciones dependientes de la religiosidad de los gobiernos homosexuales, sanitarios y climáticos surgidos con el coronavirus.
No pueden argumentar la igualdad e inclusión social porque ellos mismos, los políticos o jerarcas, viven en otra esfera que nadie puede igualar en ociosidad, perversión sexual, narcosis, poder, dinero, lujos e impunidad legal.
Para argumentar semejante cosa, incluida la sexual que es la que primero fallará cuando lo social no case con el dogma nazi de igualdad e inclusión; la población debería ser cien por cien deficiente mental. Imbécil absoluta.
Entonces, sus dogmas de estafa y mentira entrarían en las cabezas vacías o taradas.
Ahora apremia que los padres corrijan la doctrina venenosa que el estado está imbuyendo en sus hijos, que los eduquen y los limpien del veneno que les vierten en las escuelas del neonazismo del coronavirus. Si padres y madres no consiguen corregir la aberración doctrinal con la que llegan los hijos a casa, se les convertirán en una cosa amorfa, débil de cuerpo y mente. Que incluso, superada la adolescencia, no sabrán como reproducirse; porque el estado los ha convencido de que son cosas sin identidad y que nace lo mismo de un coño que de un culo.
Pero lo que es más importante y escalofriante: los hijos pedirán cita a un asesor del estado para que les guíe sobre qué libro leer (si no han sido reemplazados por audio libros), qué película o serie ver y que orientación sexual es buena para medrar en determinada actividad laboral.
Jamás permití que lo más sagrado de mi vida, mi hijo, el estado convirtiera en un imbécil incapaz de valerse por sí mismo. O cobarde para pensar y actuar.
Ha crecido y se ha hecho un ser independiente en un mundo de desigualdades y diversidades, sin que le importe nada de ello si no interfiere en su vida.
Y follará y folla con quien le dé la gana olvidando todo lo que le quisieron imbuir gracias a mi absoluta falta de escrúpulos para explicarle como es realmente la vida y la hipocresía de la sociedad. Ninguna ley o norma social lo hará llorar, solo se pondrá furioso, hostil de que alguien pise su voluntad y sus deseos.
Porque en la naturaleza misma, hay quien vive y quien muere, quien come o bebe más o menos, quien es más fuerte y más débil.
Si le niegas ese conocimiento a tu hijo, lo matas, lo destruyes, lo denigras, lo humillas…
Ni madre, padre e hijo, hemos sido traumatizados por las desigualdades, por las penurias y por la corrupción que todo estado y en toda época luce sin pudor.
Los hijos no necesitan el papel de burbujas miserable del estado nazi doctrinal. Son fuertes, y si alguno es débil, deben ayudarlos los padres, no los corruptos decretos de un estado que con el coronavirus y la homosexualidad quiere castrar las mentes y tener así, el voto de los cobardes y débiles mentales.
Y para llegar a esa utopía enfermiza del estado, la misión que se ha propuesto en su agenda de mierda, es que todo ser humano llegado ya a la adolescencia, debe ser absolutamente débil, dependiente y cobarde.
¿Sufren de artrosis las cosas? Aunque no tengan huesos.
Aunque estén vacías.
(Un quebranto que nadie escucha)
Porque lo están ¿verdad?
(Podrido)
Demasiado decrépito para soportar los cables y ahora es el despojo de una marioneta cuyos hilos penden sin que nadie le dé vida.
(No tiene un corazón tallado en su madera)
Está abrumadoramente solo, lejos de toda vida. Se nota en la mirada triste del aislador a la cámara.
(Avergonzado entre tanta vida y verticalidad)
Humillado ante el poste recto y firme de cables tensos.
Solo es un efímero reloj de sol antes de tenderse inútil en la tierra.
(Las cosas no fabrican esperanza)
Pero tampoco hay nadie que dibuje en la tierra las horas que marca. Su sombra es anciana y contaminaría el tiempo con un adelanto de la hora estimada de la muerte.
(Un Pinocho huérfano de hada azul)
Si alguien se apiadara de las cosas, sería culpable de no apiadarse de los humanos.
La risa es un medio neurológico para equilibrar el exceso de mierda que estamos destinados a tragar desde que nacemos en esta sociedad o civilización, que es la misma en todo el planeta; pero con distintos instrumentos musicales y folclore. De aquí se deduce una ley tristemente jocosa: Cuanto más ríes más por culo te dan. Quiero decir: primero te dan y luego viene la risa tonta o terapéutica. Aunque hay veces que por esa risa te dirán: “Pues toma otra taza, gracioso”. O sea, que hay días que pareciera que entre las nalgas sostienes un CD y no de canto, sino por los extremos de su diámetro. Yo no quisiera dármelas de macho y listillo; pero he de confesar que soy un triste de nacimiento. No me río jamás. Soy el ser humano menos sonriente del planeta y mi recto está impoluto. Soy la tristeza del universo. Y si miento que se mueran los idiotas, que los parta dios con un rayo.