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En los ochenta, desde finales de los setenta del siglo pasado y hasta casi el final de la década, surgió un gran interés por los efectos paranormales y los extraterrestres, su presencia y existencia.
Una auténtica paranoia a nivel mundial, se hacían por mes decenas de películas, cientos de debates, programas televisivos, radiofónicos, testimonios, libros, enciclopedias…
Erich von Däniken fue el gran gurú mediático que pregonaba que, rara sería la civilización en la que no hubiera intervenido una especie de extraterrestres super avanzados para educar y ayudar a los homínidos a establecer sus culturas. Vendió millones de libros, era el papa de la parapsicología.
Cualquier hecho o suceso que por la lógica no tuviera explicación fácil, se etiquetaba como parapsicológico.
El triángulo de las Bermudas era un agujero negro que se tragaba aviones, barcos y todo bicho viviente que entrara en él; desaparecían sin dejar rastro. A veces solo los ocupantes, otras el cerdo entero (incluso barcos de guerra).
Las pirámides, asumiendo su complicación técnica para edificarlas por el hecho de alzar aquellas grandes piedras talladas que las forman; eran obra de los extraterrestres que tenían la tecnología adecuada para levantar por ingravidez esas moles de piedras. Igual pasaba con las grandes figuras de cabezones de la isla de Pascua.
Se anunciaban apariciones de ovnis y extraterrestres en todos los lugares del mundo, en prensa y televisión. Rusia, USA y China competían por tener el mayor número de avistamientos ovnis.
No se puede olvidar a Uri Geller, el mentalista israelí que doblaba cucharas con la mente en programas de entretenimiento e incluso informativos.
La hipnosis, los poderes mentales…
Y todo eso contagió el cine y la literatura de ficción basada en hechos reales.
¿Cómo olvidar aquellos “hechos reales” de la casa de Amityville?
Toda esta avalancha de cuentos y supersticiones afectaba con más virulencia a las clases sociales de más baja cultura e intelecto.
Y en medio de aquella vorágine histérica de superchería, incultura y populismo, surgió Stephen King. No sé si es bueno o malo; tal vez, simplemente mediocre.
Yo viví aquella locura que como a todo buen adolescente, fascinaba. Aunque duró poco la magia y cayeron en mis manos artículos y alguna literatura seria y honrada al respecto.
En toda época de la humanidad existen momentos para la vergüenza, como la actual con el miedo de la población y su dependencia infantiloide de los nuevos y aplaudidos nazismos surgidos mediante el resfriado del coronavirus. Miedos e histerias que se extienden hacia la doctrina recaudatoria y represiva del estado por el “cambio climático”, también beatamente comprendida por una sociedad decadente e indolente, apática y crédula como antaño.
Si no son marcianos o fantasmas, son los hijos de puta jodiendo.
No hay descanso en La Tierra.

Iconoclasta

Siempre están maquinando cómo joder. Al estado no le importa si es de noche o de día, tiene hienas diurnas y nocturnas para garantizar que la libertad no se escape.
Para hacer mierda la ética y la razón.
Hienas fieras que han invadido con su fiero y voraz poder los medios de comunicación, las humanidades y la enseñanza.
Han pervertido el lenguaje para adaptarlo a sus parafilias de endogámicas generaciones en la política, el poder y la economía.
Lo del género binario es una mierda, un asunto de un fascismo de ideología cancerígena contra el individuo y su biología.
Existen dos sexos: macho y hembra. Las deformidades de nacimiento es algo que compete al deforme o paciente y a los médicos.
Cualquier otra consideración o desviación sexual respecto al coito macho-hembra es una cuestión de libertad, gusto o problema mental de cada cual.
Enturbian el entendimiento de las cosas más evidentes de la vida, como el sexo reconocible por la infancia sin necesidad de enseñanza alguna; ensucian lo obvio con inventos o sofismas ideológicos que buscan el poder y el dominio del pueblo con la invasión de su intimidad, con prótesis lingüísticas torpemente encajadas. Han implantado un nuevo y mezquino oscurantismo.
El oscurantismo es una práctica tan vieja como el primer pacto social por el que un ser humano cobarde e incapaz pagó a otro para ser protegido y administrado. Un origen manifiestamente mafioso el de reyes, presidentes y ministros.
Un oscurantismo que sirve para robar más dinero a las clases bajas creando miles de oficinas y funcionarios para complicar identificar quién es mujer y quién es hombre.
La conducta sexual solo compete para el follar o el romance.
No se debe emponzoñar la biología de la especie humana haciendo carrera universitaria de lo natural e instintivo para justificar la actividad sexual que cada cual desee. Es la mayor y obscena maniobra de un fascismo psicópata.
El gobernante debe velar por la libertad de cada cual, sea cual sea su sexo y actividad sexual, cosa íntima y que a nadie le importa.
Los que se sientan de género binario, que corran a un psiquiatra antes de que el cerebro se les salga deshecho por la nariz. Es lo que le ocurre a los muñequitos “repítolo todo” (lo que le dicta su amo fascista estafador).
Y por favor, a los del gallinero que no se enteran si son binarios, no binarios o cagarros en conserva; que acudan a un colegio no fascista (si los hubiera) para que les enseñen de nuevo que órganos genitales tienen y por tanto a que sexo pertenecen.
Cualquier paleto analfabeto iluminado les vende la moto a estos pringados binarios/no binarios con un tuit o un meme mierdoso.
O una noticia de la prensa puta del fascismo homosexual.
No estaría de más recordar que el marica es un macho, la tortillera una hembra y lo bisexual, es homosexualidad simplemente. Los gustos sexuales o parafilias que se puedan disfrutar o mortificarse son datos intrascendentes, exclusivos para la intimidad de cada cual y que no afectan al vecino.
Es banal saber quien folla con quien, salvo que se coloque una pegatina en la frente para pregonar y alardear de ser carne o pescado.
Si me hablan de lo binario pienso en las odiosas matemáticas con las que mis franquistas profesores me jodían la infancia.
Soy macho reproductor territorial y por lo tanto, violento si alguien mea en mi territorio. Soy un hombre. Y nadie me ha enseñado semejante cosa.
Son cosas que aprende uno solito, lelos.
Con lo binario se pueden hacer un supositorio; porque sinceramente, me importa lo mismo que el rabo sucio de la vaca que pasta a unos metros de aquí, si alguien se viste de mona para follar más o mejor.
Que no ensucien más la claridad de la biología humana y su reproducción, es lo más sencillo e instintivo de la vida. Y quien sea marica o tortillera, que se lo pase en grande o como pueda; bien por ellos.
Ocurre que, en un estado totalitario homosexual como el español, sus jerarcas aspiran a que sus parias (habitantes) sean también maricas y tortilleras.
Lo ensucian, opacan y enturbian todo para convertir a la masa humana en un rebaño mugiente e ignorante sin capacidad de decisión, que no sienta necesidad de libertad sino de dependencia (en cualquier aspecto de su mediocre existencia) del estado mierdoso e hijoputa.
A propósito de ello, considero que mi polla es pequeña y me deprime: ¿para cuándo la subvención para aumentar su tamaño? Del cojón que me cuelga más que el otro, ya hablaremos cuando tenga una buena polla, lo primero es lo primero.
Y el jerarca fascista homosexual entre tiro y tiro de farlopa, sigue inventando palabras para categorizar lo que no importa. Es más divertido que trabajar de verdad, y da más dinero ¿eh, trileros?

Iconoclasta

Siempre fueron así, no es un efecto de la vacuna; no totalmente.
No sé cómo pueden los españoles comer y vivir con tranquilidad ante un gobierno corrupto y peligroso que los somete y humilla, que perdona los delitos cometidos por los delincuentes políticos afectos al estado corrompiendo para ello las leyes; incluso alabando sus delitos, traiciones y vejaciones. Por cada político, jerarca o burócrata que aparece acusado de un delito, el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, decreta y revoca leyes en connivencia con un cónclave de jueces absoluta y desoladoramente corruptos para proteger sus delincuentes cómplices y sus riquezas atesoradas con sus altos cargos.
Sí que lo sé. Sé perfectamente porque los españoles están ciegos a esa corrupción. Solo utilizo la retórica para dar énfasis al ensayo.
Estoy seguro de que dada la alta impunidad, alevosía y desfachatez con la que actúa el gobierno con sus delincuentes amados; que la vacuna del coronavirus porta una enzima o proteína que en los vacunados provoca ceguera y sordera mental ante toda esa corrupción y tiranía desmedida, desbocada de jueces y estado.
Pero no ha sido la vacuna, la vacuna solo los ha sedado, les ha reducido la velocidad de reacción de las neuronas; lo realmente importante es que, con toda probabilidad, los hijos de los vacunados nacerán definitivamente más dóciles, más obedientes que sus progenitores hacia el pastoreo y sacrificio a los que serán sometidos por el estado. Es la consecuencia de una vacuna genética.
Nacerán castrados de valor y perspicacia, solo en la adolescencia y la madurez biológica se podrá observar el efecto castrante de la vacuna del covid.
Es una hipótesis más que posible dada la dictadura impuesta en España con un golpe de estado por medio de una sanidad de índole nazi. La corrupción va de la mano de todo estado nazi o fascista comunista.
El pueblo español es una raza de genética oscura, empobrecida, tal vez porque su tierra ha estado durante milenios aislada de Europa. Aislada de la cultura, la decencia, el valor, el orgullo y el conocimiento. Aislada de la riqueza genética que en Europa se dio al cruzar las líneas genéticas entre etnias asiáticas, europeas y africanas.
Por ejemplo, el pueblo francés no tiene la mansedumbre del español, esa indolencia bovina hacia la privación de libertad y la humillación. No hace mucho, los chalecos amarillos pusieron en jaque al estado francés con una espiral de espectacular y liberadora violencia.
O aquellos camioneros canadienses que salvaron a miles y miles de ciudadanos segregados, privados de libertad y humillados por el primer ministro homosexual que en nombre de la salud pública por la epidemia del covid, creó campos de concentración para los infectados y no vacunados, auténticos guetos con los que se disponía el gobierno canadiense a exterminar a los no vacunados y enfermos. Los camioneros canadienses dieron la libertad al pueblo de nuevo, sin ellos se encontrarían como los españoles de humillados e indiferentes a la corrupción, el robo y el acoso del estado. Asustaron a ese primer ministro maricón y las libertades volvieron a emerger a la superficie.
Son gentes con una genética muy distinta a la española. Más rica, más noble.
España sigue siendo un reino de oscuridad.
La población española se ha acostumbrado a ser expoliada por el estado. Saben que si dejaran de pagar al estado, éste les embargará todos los bienes y los condenará a la pobreza y el hambre. Y si eso no fuera suficiente, meterá en el trullo al trabajador durante décadas. Sabiendo esto, no les ofende que un jerarca del gobierno se pasee libre tras una estafa o traición. Es kafkiano…
Los soldados son severamente castigados por deserción o traición.
La ley en España es tan corrupta que provoca pesadillas en las gentes inteligentes.
Al que roba un par de zapatillas deportivas lo condenarán severamente los jueces corruptos que dejan a libres a los grandes delincuentes políticos que causan violencia, hambre y ruina en millones de personas.
Y ningún español alzará la voz cuando esos hijos de puta, los delincuentes políticos alabados, perdonados y enriquecidos por el gobierno dictador español se paseen libres e impunes, intocables. No alzará la voz ningún español cuando esos mismos políticos vuelvan a parasitar su trabajo y sus bienes. O cuando revienten toda libertad y necesidad biológica, cuando humillen a los padres ante sus hijos, cuando se vean forzados a esquivar en la calle a la policía nazi sanitaria como ocurrió durante el encarcelamiento de millones de españoles por decreto de un nuevo caudillo abiertamente homosexual (Franco era un maricón discreto).
Delincuentes del estado libres y con impunidad para continuar con fuerzas renovadas sus robos y extorsiones a la ciudadanía. Es el modelo de gobierno copiado de los narcotraficantes.
El español o nativo de la península ibérica ya no se espanta de la corrupción que vive cada día a cada hora. Sigue pensando que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer: la cobardía en su estado más puro, ignorante y tribal.
España es provinciana hasta la caricatura.
Es una pura cuestión genética, degeneración genética concretamente.
Pero no es culpa de la vacuna, no todo… La vacuna ha sedado a los adultos ya mansos de por sí y castrado mentalmente a las futuras generaciones por medio de la reproducción de machos y hembras vacunadas reproduciéndose y eternizando así la aberración genética.
Quiero pensar que es un apasionante relato de ciencia ficción, pero hay más de ciencia que de ficción y más de hechos y consecuencias político-delictivas e históricas que de imaginación.
El pueblo español obró igual durante el franquismo a como ha actuado (es decir con indolencia y mansedumbre) en la actual dictadura.
Cuando el estado fusilaba a un vecino o al hijo de ese vecino; el español en voz baja durante la cena le decía a su parienta (el macho hablaba de las cosas serias y la mujer escuchaba sin mirarle): “Algo habrán hecho. ¿Por qué cojones tienen que hablar de política ni mierdas?”. Esa fue la postura de millones de españoles.
Se podría decir que el español es una raza mezquina comparada con la de otros países con más sentido de la libertad y orgullo propio. Una raza que no supo ni pudo aprender nada de la cultura y nobleza de aquellos pueblos que invadieron su oscura y aislada península y los dominaron durante siglos y siglos. El cerebro de los habitantes de la península ibérica es impermeable a la cultura y la libertad.
Pero durante la guerra civil española, la genética de la raza española aún sufrió más degradación. Se dice que fue una guerra muy larga; no es correcto del todo. Las batallas se libraban rápidamente, lo que alargó la guerra fue la tarea genocida de Franco. En cada pueblo o ciudad que tomaba, durante el tiempo que fuera necesario, a menudo meses, los dedicaba a la exterminación de toda persona que sospechara no abrazar su degradante fascismo paranoico. Franco no salía de una ciudad hasta haber asesinado a todo aquel que tuviera inquietudes humanísticas o de libertad. Eso es lo que más tiempo llevó para finalizar la guerra. El puerco no dejaba a nadie vivo tras de sí que pensara distinto a su doctrina criminal de analfabeto palurdo. Y mientras tanto, los militares en otros frentes, se podría decir que se aburrían esperando el momento de la acción. Esperando que Franco hubiera exterminado todo asomo de lo que le podría dar dolor de cabeza: libertad y dignidad.
Así las cosas, es fácil de imaginar cómo la dictadura franquista modificó las líneas genéticas de la población, dejando vivos solo a los mediocres o faltos de inquietudes y los lameculos.
Casi exterminó el código genético de la libertad y la nobleza de la península ibérica.
Fue un trabajo colosal de selección ganadera en humanos: matar lo que no sirve al régimen y dejar que se reproduzca la útil mediocridad, indolencia y mansedumbre.
Y por tanto, los colegios se convirtieron en cuarteles y santuarios franquistas y los padres educaban a sus hijos en el respeto al caudillo, sin consideraciones éticas y con admiración; como si fuera un jesucristo más.
Hubo un momento en la que la dictadura española tuvo que a abrirse al mundo o arruinarse. Se abrió y entraron ideas extranjeras de libertad y decencia; pero era tarde, cientos de generaciones se ensuciaron bajo la selección genética franquista; y así hasta el día de hoy, que siguen accediendo al poder los políticos generados por el franquismo, o bien los ciudadanos generados también por el franquismo, ciegos a la corrupción y rompiéndose las manos aplaudiendo a los delincuentes que forman el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, con fecha de instauración catorce de marzo del 2020. Aquel aciago día, en poco menos de veinticuatro horas, el lema “La libertad es enfermedad” se extendió por toda la península ibérica como una plaga de pulgas en el pelaje del gato enfermo.
Es fácil que dada la carga genética en los españoles de la dictadura franquista, la nueva dictadura penitenciaria homosexual sanitaria entrara sin que mediaran siquiera cincuenta años entre una y otra.
Y el español hizo lo mismo que antaño con Franco: delatar a su vecino y arrodillarse ante los malolientes genitales de sus gobernantes con hambre homosexual; ya que si algo tiene el español, es la afanosa capacidad de copiar en todo a sus fascistas amos. Por supuesto, si un inocente es encarcelado, viendo la propaganda del fascismo actual en formato telediario, el buen ciudadano del fascismo pseudo sanitario dirá: “Algo habrá hecho”.
Así que los españoles ciegos e indolentes (como es característica de la raza española o de la península ibérica) cuando salgan libres e impunes los delincuentes del estado, no alzarán una ceja. Y al ciudadano digno, acusado con vehemencia y severidad por una falta administrativa que lo conducirá inexorablemente al hambre y a la violencia para obtener comida y por tanto, a la muerte o al trullo a perpetuidad; le espetarán que “algo malo habrá hecho”.
No, todo no es culpa de la vacuna del coronavirus, decididamente. La vacuna habrá garantizado la mansedumbre e inmovilidad en las generaciones que ahora suben y en las que han de nacer. Son el futuro negro y terrible de una nueva dictadura.
El español, es cobarde, manso, ciego y mezquino por genética, sin necesidad de vacuna.
Y esto explica porque las dictaduras en España son las más longevas y sangrientas del planeta. Aquella popular sentencia española de “más vale lo malo conocido…” es definitivo y probatorio (en jerga judicial, de la corrupta) del carácter esclavo e ignorante de los pobladores de la península ibérica.
“Algo habrán hecho”, pero no hicieron nada, hijo de puta.
Hurgar en la memoria histórica no siempre es aleccionador y enriquecedor, hay mucha mierda para todos. No vale la pena agitarla, el mal ya está hecho y se sigue haciendo. Es mejor atajar el problema, a la francesa, que es lo que de verdad resulta.
A veces pasa que la sabiduría da dolor de cabeza, como a los dictadores les enferma la libertad.
Vomitar es inevitable y un acto tan natural ya como respirar.
Prefiero morirme que vacunarme, aún me queda ese suicida y romántico sentido de la libertad y dignidad.

Iconoclasta

Son aquellas que no hacen daño, solo intentan humillar un poquito nada más y de pasada.
Y son ideológicas, es decir, el deber de todo nazi nacionalista. Un acto de pureza interior que cometen para ser fieles a sus amos o sacerdotes y su racismo ideológico o religioso (es lo mismo, una secta en ambos casos).
No se pueden demostrar esas discriminaciones, solo el instinto las capta, un gesto, un mohín, una demora, una de esas falsas sonrisas que exhiben los racistas que pretenden ser super humanitarios y cordiales.
En México son menos amables discriminando al güerito. Quiero decir con esto que conozco al género humano, lo que ocurre es que ya me he habituado y no vomito.
No hay nada más que la sabiduría propia para intuir esos actos mezquinos. Y es simplemente un conocimiento útil para saber donde pisas, a quien te enfrentas sin enfrentarte.
Un juego de hipocresías, de aquellas como las de los bíblicos fariseos.
Todo nazionalismo (es mejor escribirlo como es realmente) tiene esa componente de racismo que se cultiva afanosamente en cualquier actividad. Como los rosarios que los católicos rezan en cuchicheos o cualquier oración de todo religioso fanático en cualquier momento o lugar que sienta la llamada del servilismo al amo.
Si tienes un apellido de fonética castellana en Cataluña es muy posible (para mí un hecho que no me preocupa probar, me basta con mi certeza y experiencia), que por mucho que unos cuantos catalanes (de esos de pura raza rabiosa), quieran encubrir su fascismo y racismo con una sonrisa espantosamente falsa y unos modos de exquisita educación, seas delicada y obviamente segregado por ese apellido.
Basta un apellido acabado en z, para que se les tuerza el gesto en un mohín, imperceptible para los lerdos que no han aprendido nada de la vida.
Son pequeñas cobardías, como las que ocurren en algunos puntos de recogida de empresas de mensajería, que suelen ser comercios locales. No te avisarán de tu paquete si tiene un apellido castellano hasta que antes hayan avisado a los apellidos catalanes; y te darán un día más de espera como castigo por esa apestosa fonética. Delitos veniales, faltas sin importancia apenas. En realidad, es una forma de comulgar con el nazionalismo sin llegar a cometer una falta, solo una pequeña humillación si eres capaz de verla.
Llevan a cabo la segregación discreta, silenciosamente; al igual que el pecador reza y es perdonado, ellos se sentirán unos nazis de pro, purificados.
Y mi sabiduría me lleva a afirmar que empresas de reparto como Amazon y otras mensajerías con mucho tráfico de mercancía, pactan esas humillaciones con alcaldes, regidores o concejales catalanes: “Nada delictivo -dice el alcalde o concejal-, pero sería bueno repartir a nuestra gente primero y los apellidos castellanos los últimos en el reparto. Y a cambio, mi policía no os hostigará por aparcamientos indebidos y otros incumplimientos ¿Te parece? Todo muy tranquilo, sin ilegalidad. Es solo para que aprendan los apellidos españoles, que son de segunda”. Y Amazon y otras mensajerías dirá amén. Porque el dinero y la continuidad del negocio, mandan.
Cuando observas en la pantalla a tiempo real como avanza tu reparto y te dice que quedan solo tres paradas para que llegue tu paquete; debes saber ya que el conductor mirará el apellido no catalán del paquete y resultará que en la siguiente actualización, el vehículo tiene doscientas entregas más que hacer de camino a tu destino.
Hace años que dejé de creer en las casualidades de actos fascistas y ladrones. Y bueno, es inevitable si vives en una zona nazionalista saber cómo piensa y actúa el “enemigo”.
Ocurre ya tan a menudo en todos los repartos o entregas en algunos puntos de recogida; que no cabe el azar. Ni en broma.
No es sangrienta, no es ofensiva la discriminación; es solo una pequeña humillación o broma sin importancia a los apellidos no catalanes. Una acción no cruenta que asumen como un acto de nobleza hacia la patria, un orgullo interior del fascista, más que una ofensa. Es su deber, en definitiva.
Y tengo la absoluta certeza que lo mismo ocurre en el País Vasco, Galicia, Baleares, Valencia… No es que sea nada especial Cataluña, simplemente la conozco de primera mano.
Como el pueblo alemán escupiendo a los judíos en la calle…
Y es que además, el Gobierno Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario que decreta represiones de todo tipo desde marzo del 2020, es amable con estos racismos incruentos, porque una serpiente (el Caudillo Penitenciario Homosexual Sanitario) no muerde y envenena a otra (caciques o presidentes autonómicos de apellidos muy de la tierra suya).
Ocurre en todas partes del mundo, el ser humano es imbécil por naturaleza, nada nuevo bajo el sol.
Al menos, si te toman por idiota, que se equivoquen; porque tampoco los nazionalistas son unos figuras que desprenden chorros de rayos láser de inteligencia. No tienen nada que envidiar, sinceramente.
Es por ello, que hoy tenía el día heroico y cuando Amazon me ha comunicado que mi paquete estaba a tres paradas y de repente sale en la última actualización que tienen una hostia puta de entregas antes de entregarme el paquete, he pensado: el repartidor ya ha visto la z…
Y graciosamente me he dicho: ¡Qué cojones! Que se metan el paquete en el culo y me devuelvan el dinero.
Y se me ha escapado la sonrisa al hacer clic en “Cancelar el envío”.

Iconoclasta

La podredumbre de los actuales políticos es tan nauseabunda como esas orugas peludas y urticantes retorciéndose entre las viscosidades de sus nidos.
Es tan repugnante observarlos que causa fascinación, una hipnosis que impide apartar la mirada de esa asquerosidad pulsante.
En su pornógrafa vanidad, arribismo e hipocresía, se han autoproclamado los auténticos mesías salvadores de vidas y almas. Pero sus fauces babean de pura codicia de dinero y poder. Esa obscena voracidad viscosa de la riqueza fácil, de una pornográfica y publicitada impunidad que pringa toda dignidad.
Y apenas unos pocos ven esa malignidad.
En el año 2020 esta plaga de vomitivas orugas se expandió e infectó el planeta con el coronavirus o covid, retorciéndose impúdicas en sus nidos-poltronas, esperando que la seda del nido se rasgara para devorar la ética, la decencia, la libertad y todo asomo de razón.
Jamás la plaga de políticos procesionarios fariseos había sido tan grande, tan numerosa. Lo han infectado y ensuciado todo, incluso a la especie humana.
Los nidos de orugas políticas llenaron e infectaron las calles y el bosque mismo como nunca antes se había visto en ninguna era.
Y pudrieron el clima y el agua.
Mientras nos subían arcadas del estómago, ellos, los políticos-orugas, engordaban y erigían nuevas dictaduras analfabetas y usureras creando crisis con burda y obvia alevosía ante una masa humana ciega de miedo e ignorancia, de inmovilismo y amén.
Oscurantismo y expolio…
Cada día y a cada minuto las repugnantes orugas se retuercen lujuriosas de poder y mentiras en las pantallas de televisores, teléfonos y ordenadores, en las páginas de los periódicos. Y nadie las mata, nadie las extermina cuando dicen que la libertad es enfermedad y usan la doctrina evangelizadora del homosexualismo y su esterilidad para frenar la reproducción humana en las ciudades superpobladas por humanos y ratas.
Las asquerosas y voraces orugas exigen más espacio que infectar. No pararán a menos que las quemen o envenenen en sus nidos.
Y lo peor que podía ocurrir está pasando, que la mayor parte de esta sociedad decadente, infantilizada, superficial, asexuada, cobarde y analfabeta ha desarrollado amor, respeto y fe hacia ese horror repulsivo de las venenosas y voraces procesionarias.
En algún aciago momento la repulsión y lo sucio se convirtió en adoración, como ocurre con toda religión.
Sucede aquí y ahora. En todas partes.
Estamos abandonados…

Iconoclasta

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Leo:
“Si consideras hijo puta al árbol que te deja caer su rama podrida en la cabeza, es comprensible.
Pero si votas o tratas con respeto al jerarca gobernante que te encarcela, empobrece y humilla, eres un pedazo de cosa indigna y servil. Te mereces que te caiga una rama pesada como un tronco en la cabeza y que tu líder se saque la polla y te rocíe una lluvia dorada en la jeta.
No te preocupes por la poca cosa que eres. Simplemente nunca pudiste hacer nada por evitar semejante vida y actitud. Eres una consecuencia lógica de miles de generaciones indignas como tú. Por mucho cariño que insistas tener a tus progenitores (significa padre y madre, figura) y abuelos has de entender que también son cosas indignas, porque salieron de un mismo coño indigno.
Por ejemplo:
Yo soy únicamente feliz cuando le digo a mi puta: ¡Híncate y mama!
Se arrodilla, con sus delicados finos dedos extrae mi rabo por la bragueta, se lo lleva a la boca y yo, la agarro por el cabello tirando hacia a mí para que no se le salga de la boca ni se derrame una gota de leche.
Son cosas a las que presto más atención que a un árbol hijo puta o un hijo puta jerarca mandatario. ¿Entiendes la diferencia entre un servil como tú y un auténtico cabrón como yo? Yo tengo a una diosa hincada ante mí y tú llevas un cerdo subido en la chepa.
Yo la llamo puta y tú algún formalismo como «señor» o «presidente».”
Espero a que Jade opine.
–Ico, estoy mojada. Mira mi chocho. Quiero arrodillarme ante ti –gime traviesa y fingidamente niña abriendo las piernas.
Es cierto, está empapada una mancha de humedad se extiende y transparenta su coño difusa y eróticamente. Desesperadamente para ser más exacto.
– ¿Qué es lo que más te ha gustado?
Se mete una cucharada de yogur con miel en la boca, relame la cuchara meditando y responde:
–Yo, tu diosa arrodillada con tu polla en la boca. Lo demás no lo he entendido.
Y se ríe con una inteligencia que me acompleja.
–Ya pensaba que no sería buena idea leerte mi texto, acabarías riéndote.
–No es de risa, mira cómo me brilla el coño– dice separando las piernas y apartando a un lado la braguita para enseñarme su enloquecedora vagina de labios dilatados y abiertos, hambrienta. –Y quiero arrodillarme ante ti.
–Ni hablar, yo me hinco primero.
Jade toma el frasco de miel lo eleva y derrama un espeso y grueso filamento en su sexo, cubriendo el monte de Venus y los labios. Se asegura de que el clítoris se cubra separando más los labios con los dedos.
Gime no solo para excitarme, es absolutamente carnal. Es la indecencia más bonita del universo.
– ¡Ven, perrito! ¡Ven! –me dice palmeando sus muslos separados hasta hacer resaltar los abductores.
Me arrodillo y deja reposar las pantorrillas en mis hombros. Cuando le empujo el clítoris con la lengua gruñe y se aferra a mi pelo. Presiona con fuerza mi boca contra su coño dulce, resbaladizo, viscoso y espeso. Respiro como puedo y ella está dispuesta a correrse, lo noto en como golpea con la vagina mi boca, jaleándome.
– ¡Qué perrito más bueno! ¡Qué rico perrito!
Si no estuviera tan atrapado entre sus manos y coño le diría puta, guarra, zorra…; como me gusta decirle delicada y dulcemente. Así que no puedo hacer otra cosa que correrme precozmente de lo mucho que me ha excitado.
Maldita e inquieta Jade…
Ante ella me mantengo siempre indigno, podría ser su perro, su gusano, su cerdo. Jade vale mi dignidad e indignidad.
–Ico, ¿por qué me quieres tanto? –habla sin mirarme, atendiendo a su coño que aun se contrae por el orgasmo, jadeando y extendiendo la miel y mi baba por el sexo en un masaje que pretende calmar la lujuria detonada.
–No lo sé, no puedo hacer otra cosa, cielo. Pero me la tienes que mamar.
Me obliga a sentarme a su lado, en el sofá. Toma mi verga y deja caer una gran cantidad de miel especialmente en el pijo, que ya se asemeja una manzana por la pelota que se ha formado. Y chupa hasta casi despellejarme el rabo…
Es el único gobierno, que acepto. Que necesito.
–Jade, dedícate a la política.
Y riendo me contesta:
– ¡Mmmm glsf slurp slurp!

Iconoclasta

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Los problemas religiosos de fe, obediencia, pecado, castigo, etc… Tanto de religiosos como de feligreses crédulos o ingenuos, existen y existirán porque van contra la libertad de la especie humana y su inteligencia creativa, lo que la diferencia notablemente de los insectos y mamíferos de ganadería.
Así fue antes del primer acto de fe de un primate hacia otro.
La religión busca pudrir la esencia misma del ser humano.
Denigrarla hasta la humillación disfrazada de buen ciudadano.
Por ello, pecados, incultura, fe, oscurantismo y esclavitud moral (adicción a los charlatanes), son las herramientas con las que el poder, ya sea religioso o su evolución: político; rige o pastorea a la población.
No todo el mundo es tan lerdo para dar su vida y voluntad al capricho de un dios, un mesías o un líder orador codicioso y ambicioso; pero siempre ha sido mayoría la chusma que precisa ser pastoreada para su mayor tranquilidad y descanso. Ahí reside la inmundicia, la suciedad e indignidad de toda democracia, en la masa ignorante o chusma otorgando el poder al estafador que es incapaz de ver.
Y por ello no hay individuos suficientes para regenerar y enriquecer la genética de una masa humana sucia y endogámica. Es endogámica porque se ha creado en todos los asentamientos político-religiosos (ciudades o pueblos) una selección de machos y hembras reproductoras afines y creyentes en los regímenes de pastoreo humano o gobierno de toda época, eliminando así al humano libre autosuficiente por una cuestión de envidia por parte de los mansos y la eliminación de disidencia por parte del estamento político-religioso.
La premisa del poder religioso/político es tan obvia que da risa su simplicidad ganadera: si pides (debido a tu ignorancia o pobreza intelectual o psicológica) que un pastor te guíe, te indique donde has de comer, beber y hasta donde puedes llegar; no es necesario pensar, los pastores lo hacen por ti. Y por otro lado para aplacar el sentimiento de humillación que pudiera desarrollarse, ahí está el político o el sacerdote subido al púlpito, para que lo critiques en alto ante el rebaño; sabiendo que dentro de ti reconoces tu incapacidad para conducirte y una patética obediencia vacuna, provinciana e ignorante. Luego gritarás para salvar una dignidad que no tienes: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Eso se llama cobardía en su esencia más condensada. Y el político o el sacerdote, sonreirá frotándose las manos satisfecho del buen rebaño que pastorea y la piel, carne, sangre y oro que saca de ellos.
No es lo mismo obedecer con repulsión para sobrevivir en el estercolero social, que obedecer con fe. Es terrorífica y degradante la monstruosa plaga de obedientes fervorosos que conforma la mayoría votante en las venenosas democracias del planeta, convertidas al rancio fascismo o nazismo con el coronavirus o covid.
Hay unos pocos libres de pensamiento y actos, no precisan cuentos ni dioses que los protejan o guíen su destino. De esas cosas se encarga el ser humano si no es deficiente en su genética. Saben que la religión es dominación y la política su evolución; pero la democracia los mata, los asfixia, los aplasta y les hace la vida amarga como el cianuro. El peso de la mayoría es letal para el individuo.
La fe pudre el conocimiento racional y empírico. La obediencia ciega, pudre la dignidad.
Hay que recordar con la promesa religiosa “solo los mansos heredarán la tierra” o la política “un futuro mejor para los hijos”; que haga lo que haga la chusma, por muy cabestras que sean las reses votantes, nunca son suficientemente mansas; ni viven lo suficiente para hacer un futuro mejor, según sus charlatanes o gurús religiosos o políticos.
En la religiosidad y la política la pobreza es virtud porque das tu esfuerzo, tu dinero al estado, al poder. Y debilidad y pobreza son pasaporte al paraíso y un futuro mejor que nunca verás, ni tus hijos si los tuvieras.
La moda actual es que los multimillonarios, las grandes fortunas; actúen como guías espirituales y ejemplarizantes del rebaño humano. Es éticamente pornográfica toda secta constituida por un millonario decadente y aburrido, denigrante y vergonzosa la atención que les presta tanta res mugiente y votante.
Y en pleno dos mil veintidós tecnológico, es más obvia que nunca la imbecilidad de la población y la persecución y corrupción de la ética y la libertad por políticos y sacerdotes de cualquier secta religiosa o ideológica que, insultan sin descanso la inteligencia y ensucian la esencia humana.
Quien inventó el primer pecado, obtuvo la ansiada obediencia de las vacas y bueyes humanos.

Iconoclasta

Hay una frase que se repite hasta la náusea en el cine y las series televisivas de los actuales nazismos sanitarios, homosexuales, climáticos, cobardes y analfabetos (ni más ni menos que las falsas democracias que a inicios del 2020, propagaron el coronavirus o covid y lo gestionaron o administraron como dictaduras). Y la repugnante frase que están metiendo en todos los cerebros castrados de los espectadores es: “Con el debido respeto…”. Se trata de una fórmula de servilismo que ha inundado las pantallas de cine, teléfono, ordenador y salón en todo el mundo, en todos los idiomas. Un auténtico mandamiento para que la chusma demuestre sumo respeto y temor al dictador de mierda (o presidente electo) que lo gobierna, a sus ministros, funcionarios y a tu puto jefe mismo.
No hay película o serie donde no la digan al menos dos veces, se repite como el ajo. Se repite como los subnormales que no dejan de aparecer a tu alrededor todos los días en toda noticia, bulo o propaganda gubernamental.
Un dogma que impregna miles de películas y series con esa pátina de cobardía, reverencia, sumisión e indignidad. Cuya traducción real es: “Habla a los superiores a ti con reverencia. Y si no estás de acuerdo con ellos, pide perdón sino puedes callar la puta boca.”
No he escuchado aún a ningún subnormal en la vida real diciendo “Con el debido respeto…”; pero ante la gran difusión de este dogma del nazismo maricón sanitario climático; estoy seguro de que serán ya unos cuantos millones los que han usado esta fórmula de mamada de polla o coño para dirigirse a sus putos “superiores”.
Nadie es superior a mí y en mi vida para expresar que algo no me gusta, jamás he pedido la venia, permiso o perdón.
Digo y opino lo que debo, sin mamadas. Y que se joda al que no le gusta.
Está claro que para obrar así es necesario tener cierto nivel cultural y no estar castrado por una ideología, religión o por los decretos de cualquier líder político salvador de la humanidad, hijo de puta, mesiánico y timador.
Que le den por culo a sus respetos de mierda, hijoputas.

Iconoclasta

Vivir es absurdo, todo es lo que no parece.
Y al final sí era lo que parecía.
Te das cuenta demasiado tarde de que la envidia, la ambición y la falta de inteligencia son tan grandes, que no tienes esperanza de sobrevivir al enemigo: la humanidad.
Es inabarcable, incuantificable la sordidez y mezquindad humanas.
Por esto no me fío de la sequedad de los pies, aunque los sienta calientes. Será por infección, por fiebre.
Es de una magnitud tal la vileza y cobardía que ni siquiera la imaginación podía prever semejante estercolero de humanos que se ha formado, cada escarabajo da vueltas a su bola de excrementos y son felices así.
La única lógica que existe es vida-muerte. Afortunadamente todos mueren, aunque tarados y ambiciosos, mucho más tarde que la gente que sirve para algo y se le puede tener aprecio. Al menos un sincero respeto.
La capa sólida que piso, la de La Tierra, flota sobre una compota formada por todos los cadáveres de la historia y excrementos amasada con agua y orina. Por eso hay terremotos, porque esa podredumbre se agita y rompe la tierra.
Hay tantos cadáveres enterrados que empieza a rezumar el infecto veneno al exterior.
Lo que está podrido en vida, es podrido al cuadrado como cadáver. Y así no hay quien mantenga los pies secos.
De hecho, me da asco que las botas estén mojadas y envuelvan irremediablemente los pies.
Existe el arte y la literatura para crear mundos y situaciones, sino mejores, más intensas para combatir esta mezquindad estranguladora que pudre los pies y el alma, si existe semejante vapor. Soñé que una vagina me arrancaba la polla con sus dientes, luego quise meter la lengua porque estaba muy caliente y me arrancó la lengua y los labios… No olvidaré aquella intensidad que no existe en ningún lugar del universo más que en mí mismo. Soñé que mi padre muerto estaba cansado de verme en los sueños y me despreciaba con gesto evidente. Lo creí, y me esforcé en no soñar con los muertos por mucho que los amara.
La podredumbre sobre la que flotamos no es intensa, es de una devastadora mediocridad y previsibilidad.
El planeta es una fosa séptica llena de cadáveres y rebosa. Al mundo le faltará tiempo para convertir todos esos miasmas en combustible fósil; porque la especie humana si no ha muerto, agoniza. Está perdiendo la capacidad de ser individuo creador y el coraje para juzgar y equivocarse. Y por ello perderá el uso de la razón.
Ya se puede afirmar que la masa humana es una cosa híbrida entre insecto y mamífero con la habilidad de votar al criminal o imbécil que más aparece en la televisión y en las pantallas de sus móviles.
Por cerdo que sea.
Es mentira, no tengo los pies secos, están tan mojados que siento el frío pudriéndome las arterias y el tuétano de los huesos, como una baba invasora. Y como eufemismo le llaman tumor, cáncer, condrosarcoma, osteosarcoma, mierda en bote…
Todo es lo que parece, no hay sorpresa.
Todo lo sabía, no ha habido suerte.
Ni magia.
Ni ilusión alguna.
Las botas están tan mojadas como mis pies.
Qué desolación de realidad…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Algún semi hombre impotente frente a una hoguera prehistórica nocturna con un collar de abalorios modelados con excrementos secos, predicó a aquellos monos humanos de la tribu que, se folla con la misión de procrear. Gozar es pecado, promiscuidad.
A medida que la civilización adquiría asentamientos fijos, los pecados, faltas y leyes se predicaban en templos construidos con el esfuerzo y la sangre de los creyentes para el brujo o sacerdote. Y más adelante, una casta de sacerdotes se hizo política.
Pocos hicieron caso de este follar reproductivo y gozaban; pero por mansedumbre, por miedo a las leyes de los dioses inventados por brujos y sacerdotes, aceptaron con falso arrepentimiento el pecado. Y por ello el castigo por el placer.
La humanidad es una especie imbécil y ha sobrevivido y evolucionado físicamente durante miles de años porque es plaga, como los insectos. Por muchos humanos que mueran, quintuplican sus nacimientos insectilmente.
Esta prédica religiosa y política, sobre la obediencia y el pecado de gozar se graba en las mentes de los niños con ejemplos de virtud, como pueden ser las hormigas y las abejas que trabajan hasta morir y sin lamentarse (de ahí también el uso actual del bozal o mascarilla en jerga nazi o fascista), para engordar a la puta reina.
Es un concepto llamado ahora “trabajo en equipo”, que se inculca desde tiempos inmemoriales en las mentes de los niños, para convertirse en la madurez en un mantra laboral siempre en boca del insecto u obrero productor humano. El trabajo en equipo consiste en anular la creatividad humana para evitar que ningún insecto sobresalga y usurpar el equipo de idiotas la inteligencia del individuo.
Al final, el 99,99 % (la minoría restante son líderes políticos religiosos y millonarios) de los cerebros humanos útiles solo trabajan como receptores de timos, dogmas y mandamientos fascistas, todo entra y nada sale de ellos.
Y como los líderes del panal u hormiguero son humanos, también son imbéciles; pero gracias a la enfermiza ambición genética y una paranoica codicia, han desarrollado instintos para convertirse en putas reinas del sucio termitero, con su imbecilidad intacta. Es la denominada suerte de los tontos, a los que se les aparece dios o la virgen y se consideran mesías de la mierda.
En fin, este pequeño ensayo explica que la especie humana, a pesar de los miles de años que holla sobre La Tierra, no pueda evolucionar: su reproducción insectil irremediablemente eterniza el gen imbécil.

Iconoclasta